Imladris, vida y perecer

Lóbregas tardes vislumbraba cada día
mientras vivía en una vida ya lidiada;
deseaba andar y sentirme liberada
para poder soñar cada mediodía.
Una noche eché a andar
sin mirar atrás, sin añoranza;
en busca de mi esperanza
miles de senderos crucé sin parar.
Me levantó un sol naciente
empujándome hacia mi destino;
ciudad eterna me mostró el camino
Imladris nació como una brisa reciente.
Renacer en mi alma deslumbrada
frente a las nuevas extensiones,
en las cuales murieron mis ataduras
pero nació mi melancolía ilusionada.
Paisaje inmortal y embaucador
ataste mis pies a tus lagunas
sin avisarme de tus tristes amarguras
de tu silencio ensordecedor.
Anduve por tus bosques y regueros
azules y verdes se fusionaban;
soñadores y livianos lebitaban
tus hijos imperecederos, los elfos.
Andaban livianos como el mar
hablaban en silenciosos secretos,
cantaban al igual que los vientos
existían porqué sabían amar.
Luché por la libertad encontrada
por el aire fresco de mi corazón,
que renació al romper su caparazón
al alejarme de la vida hastiada.
Florecí con tus cantares y sollozos
por tu aire místico y luces rojas;
pero al fin perecí sobre tus hojas
junto a tus árboles cansados pero orgullosos.