Eowyn

Tu nombre lo susurra el viento
lo acunan las aguas
lo llevan las mariposas en sus alas
y queda prendado en las flores

Nace con el sol en cada alborada
y duerme cada noche en los labios
de aquel que te ama y te busca
Eowyn, Eowyn, dulce doncella de Rohan!

El fuego crepita en tus ojos
guardados por nieves eternas
de tu rostro delicado,
máscara de tu alma noble.

Caminos de luz tu manto
deja al paso de tus pasos
e iluminan noches frías
de dolor y lunas muertas.

El galopar de caballos
corre ansioso por tus venas
ánima guerrera dormida
Eowyn, Eowyn, dulce doncella de Rohan!

El cuerno suena lejano
las ansias escapan lejos
donde las espadas y escudos
se alzan y se derrotan.

Claman venganza las manos
delicadas de una niña
Manchadas de sangre enemiga
desea ver el frío acero.

No hay paredes que enjaulen
un espíritu guerrero
no hay lenguas tan mortecinas
que envenenen tan dulce ánimo.

Las palabras de tu boca
son clamor de la batalla
gritos que inundan y ensalzan
los corazones amados.

De sedas blancas vestida
ceñida cota de malla
la luz que irradias me ciega
Eowyn, Eowyn, dulce doncella de Rohan!

Que los males no se atrevan
a traspasar tus umbrales
ni las órdenes te nieguen
vivir la vida o la muerte.

Que la belleza de los elfos
no guarda en sus esencias
ni la fuerza de tus manos
ni tu entrega y valentía.

Si hay tristeza en tu rostro
no la confundan con penas
de mujer paciente y débil
hija y sobrina de reyes.

No hay más palacios de oro
que el encierro del tus brazos
al cuerpo que ama y respeta
más que a todos los tesoros.