Tú sabes cómo apareció el mar. No, ¿verdad? Yo te lo voy a contar.
El cielo se sentía solo y triste porque no tenía a nadie con quien compartir el sol, las estrellas y la luna.
El cielo era muy amigo de la Tierra, así que le contó lo que le pasaba. Esta Tierra no era igual que la que ahora conocemos: no tenía mar. La Tierra, como buena amiga, le dijo que llorara y que se desahogara, que tenía su hombro para llorar.
Como el cielo lloró tanto, en las partes más bajas de la Tierra se acumularon las lágrimas del cielo y se formó el mar. Al mirar el cielo hacia la Tierra, quedó sorprendido, ya que pudo admirar su belleza. Esto era lo que tanto había esperado: una bella imagen suya. Por fin había aparecido lo que quería: alguien con quien compartir todo lo que tenía.
Así es como apareció el mar y también la razón por la que es tan salado: porque está formado por las lágrimas que derramó el cielo.