A continuación os contamos los eventos qué tuvieron lugar en el universo fantástico creado por John Ronald Reuel Tolkien el 2 de Noviembre.

Seguimos con la sección ‘Hoy en la Tierra Media’ con un día en el que la Más Importante y Más Grande de las Calamidades abandonó su guarida y atacó una ciudad, y en la que cuatro Hobbitsincitaron a toda la Comarca a que se sublevara. Queremos aclarar que esta fecha, como todas las de esta sección, se corresponde con el Calendario de la Comarca o con el Cómputo del Rey (ver nota), y que todos ellas proceden de El Hobbit, El Señor de los Anillos (y sus Apéndices), los Cuentos Inconclusos y el Atlas de la Tierra Media de Karen Wynn Fonstad.

Unos eventos que acompañamos con citas de los libros de nuestro admirado Profesor y con ilustraciones de distintos artistas, aunque no siempre encontramos imágenes que representen los momentos de los que hablamos.

Esto fue lo que sucedió en la Tierra Media el 2 de Noviembre.

 

Año 2941 de la Tercera Edad del Sol:

* De madrugada, Bilbo y los Enanos se refugian en el interior del túnel, y Thorin y Balin rememoran los tesoros de Erebor.

* Smaug arrasa la ladera de la montaña y la nave secreta y el dragón ataca la Ciudad del Lago.

* Bardo mata a Smaug con la Flecha Negra y el dragón cae sobre Esgaroth, destruyendo la ciudad.

 

(Pinchad en las imágenes para verlas a mayor resolución)

(La Piedra del Arca, según el artista británico Mike Nash)

“De esto la conversación pasó al gran tesoro escondido, y a las cosas que Thorin y Balin recordaban. Se preguntaron si estarían todavía intactas allí abajo en el salón: las lanzas que habían sido hechas para los ejércitos del Rey Blador el Flaco (muerto tiempo atrás), cada una con una moharra forjada tres veces y astas con ingeniosas incrustaciones de oro, y que nunca habían sido entregadas o pagadas; escudos hechos para guerreros fallecidos hacía tiempo; la gran copa de oro de Thrór, de dos asas, martillada y labrada con pájaros y flores de ojos y pétalos enjoyados; cotas impenetrables de malla, de oro y plata; el collar de Girion, Señor de Valle, de quinientas esmeraldas verdes como la hierba que hizo engarzar para la investidura del hijo mayor en una cota de anillos eslabonados que nunca se había hecho antes, pues estaba trabajada en plata pura con el poder y la fuerza del triple acero. Pero lo más hermoso era la gran gema blanca, encontrada por los enanos bajo las raíces de la Montaña, el Corazón de la Montaña, la Piedra del Arca de Thráin.

—¡La Piedra del Arca! ¡La Piedra del Arca! —susurró Thorin en la oscuridad, medio soñando con el mentón sobre las rodillas—. ¡Era como un globo de mil facetas; brillaba como la plata al resplandor del fuego, como el agua al sol, como la nieve bajo las estrellas, como la lluvia sobre la Luna!”

(El Hobbit, capítulo  12: Información secreta).

 

(Smaug destroza la ladera de la montaña, según el artista canadiense Ted Nasmith)

“¡Y ni un instante demasiado pronto! Apenas habían marchado un trecho túnel abajo, cuando un impacto sacudió la ladera de la Montaña con un estruendo de arietes de roble enarbolados por gigantes La roca retumbó, las paredes se rajaron, y unas piedras cayeron sobre ellos desde el techo. Lo que habría ocurrido si la puerta hubiese estado todavía abierta, no quiero ni pensarlo. Huyeron más allá, túnel abajo, contemos de estar todavía con vida, mientras detrás y fuera oían los rugidos y truenos de la furia de Smaug. Estaba quebrando rocas, aplastando paredes y precipicios con los azotes de la cola enorme, hasta que el terreno encumbrado del campamento, la hierba quemada, la piedra del zorzal, las paredes cubiertas de caracoles, la repisa estrecha desaparecieron con todo lo demás en un revoltijo de pedazos rotos, y una avalancha de piedras astilladas cayó del acantilado al valle.

Smaug había dejado su guarida pisando con cuidado, remontando vuelo en silencio, y luego había flotado pesado y lento en la oscuridad como un grajo monstruoso, bajando con el viento hacia el Oeste de la Montaña, esperando atrapar desprevenida a cualquier cosa que estuviera por allí, y espiar además la salida del pasadizo que el ladrón había utilizado. En ese mismo momento estalló en cólera, pues no pudo encontrar a nadie ni vio nada, ni siquiera donde sospechaba que tenía que estar la salida.”

(El Hobbit, capítulo  12: Información secreta).

 

(Esgaroth en llamas, según el artista francés David Demaret)

“Las fauces del dragón despedían fuego. Por un momento voló en círculos sobre ellos, alto en el aire, alumbrando todo el lago; los árboles de las orillas brillaban como sangre y cobre, con sombras muy negras que subían por los troncos. Luego descendió de pronto atravesando la tormenta de flechas, temerario de furia, sin tratar de esconder los flancos escamosos, buscando sólo incendiar la ciudad.

El fuego se elevaba de los tejados de paja y los extremos de las vigas mientras Smaug bajaba y pasaba y daba la vuelta, aunque todo había sido empapado en agua antes que él llegase. Siempre había cien manos que arrojaban agua dondequiera que apareciese una chispa. Smaug giró en el aire. La cola barrió el tejado de la Casa Grande que se desmoronó y cayó. Unas llamas inextinguibles subían altas en la noche. La cola volvió a barrer, y otra casa y otra cayeron envueltas en llamas; y aún ninguna flecha estorbaba a Smaug, ni le hacia más daño que una mosca de los pantanos.”

(El Hobbit, capítulo 14: Fuego y agua).

 

(Bardo el Arquero, según el artista estadounidense Matthew Stewart)

“De repente, de la oscuridad, algo revoloteó hasta su hombro. Bardo se sobresaltó, pero era sólo un viejo zorzal. Se le posó impertérrito junto a la oreja y le comunicó las nuevas. Maravillado, Bardo se dio cuenta de que entendía la lengua del zorzal, pues era de la raza de Valle.

—¡Espera! ¡Espera! —le dijo el pájaro—. La luna está asomando. ¡Busca el hueco del pecho izquierdo cuando vuele, y si vuela por encima de ti! —Y mientras Bardo se detenía asombrado, le habló de lo que ocurría en la Montaña y de lo que había oído.

Entonces Bardo llevó la cuerda del arco hasta la oreja. El dragón regresaba volando en círculos bajos, y mientras iba acercándose, la luna se elevó sobre la orilla este y le plateó las grandes alas.

—¡Flecha! —dijo el arquero—. ¡Flecha negra! Te he reservado hasta el final. Nunca me fallaste y siempre te recobré. Te recibí de mi padre y él de otros hace tiempo. Si alguna vez saliste de la fragua del verdadero Rey bajo la Montaña, ¡ve y vuela bien ahora!”

(El Hobbit, capítulo 14: Fuego y agua).

 

(El cuerpo de Smaug cae sobre Esgaroth, según el artista inglés Alan Lee)

“Con un chillido que ensordeció a hombres, derribó árboles y desmenuzó piedras, Smaug saltó disparado en el aire, y se precipitó a tierra desde las alturas.

Cayó estrellándose en medio de la ciudad. Los últimos movimientos de agonía lo redujeron a chispas y resplandores. El lago rugió. Un vapor inmenso se elevó, blanco en la repentina oscuridad bajo la luna. Hubo un siseo y un borboteante remolino, y luego silencio. Y ese fue el fin de Smaug y de Esgaroth, pero no de Bardo.”

(El Hobbit, capítulo 14: Fuego y agua).

 

Año 3019 de la Tercera Edad del Sol:

* Frodo, Sam, Merry y Pippin llegan a Delagua e incitan a los Hobbits a sublevarse. Merry hace sonar el cuerno de Rohan y Sam visita a la familia Coto.

 

(El camino a Bolsón Cerrado, según el artista inglés Alan Lee)

“Los viajeros continuaron al trote, y cuando el sol empezó a descender hacia las Lomas Blancas, lejano sobre la línea del horizonte, llegaron a Delagua y al gran lago de la villa; y allí recibieron el primer golpe verdaderamente doloroso. Eran las tierras de Frodo y de Sam, y ahora sabían que no había en el mundo un lugar más querido para ellos. Muchas de las casas que habían conocido ya no existían. Algunas parecían haber sido incendiadas. La encantadora hilera de negras cuevas Hobbits en la margen Norte del lago parecía abandonada, y los jardines que antaño descendían hasta el borde del agua habían sido invadidos por las malezas. Peor aún, había toda una hilera de lóbregas casas nuevas a la orilla del lago, a la altura en que el camino de Hobbiton corría junto al agua. Allí antes había habido un sendero con árboles. Ahora todos los árboles habían desaparecido. Y cuando miraron consternados el camino que subía a Bolsón Cerrado, vieron a la distancia una alta chimenea de ladrillos. Vomitaba un humo negro en el aire del atardecer.”

(El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey. Libro Sexto, capítulo 8: El Saneamiento de la Comarca).

 

(Merry hace sonar el cuerno de Rohan en Delagua, según la artista estadounidense Michaela Finn)

“—¡Sublevar a toda la Comarca! —dijo Merry—. ¡Ahora! ¡Despertar a todo el mundo! ¡Odian todo esto, es evidente!; todos, excepto tal vez uno o dos bribones, y unos pocos imbéciles que quieren sentirse importantes, pero que en realidad no entienden nada de lo que está pasando. Pero la gente de la Comarca ha vivido tan cómoda y tranquila durante tanto tiempo que no sabe qué hacer. Sin embargo, una chispa bastará para encender todos los ánimos. Los Hombres del Jefe tienen que saberlo. Tratarán de aplastarnos y eliminarnos rápidamente. Nos queda muy poco tiempo.

Sam, ve tú de una corrida a la Granja de Coto, si quieres. Es el personaje más importante de por aquí, y el más decidido. ¡Vamos! Voy a tocar el cuerno de Rohan, y les haré escuchar una música como nunca en la vida habían oído.”

(El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey. Libro Sexto, capítulo 8: El Saneamiento de la Comarca).

 

(Sam visita a la familia Coto, según el artista italiano Francesco Amadio)

“El granjero Coto se le acercó y lo observó un rato en la penumbra.

—¡Bien! — exclamó —. La voz es la misma, y tu cara no se ve peor de lo que era, Sam. Pero no te habría reconocido en la calle, con esa vestimenta. Has estado por el extranjero, dicen. Te dábamos por muerto.

—¡Eso sí que no! —dijo Sam—. Ni tampoco el señor Frodo. Está aquí con sus amigos. Y esto mismo es la causa de todo el alboroto. Están sublevando a la población de la Comarca. Vamos a echar de aquí a todos esos rufianes, y también al Jefe que tienen. Ya estamos empezando.

—¡Bien, bien! —exclamó el granjero Coto—. ¡Así que la cosa ha empezado, por fin! De un año a esta parte, me ardía la sangre, pero la gente no quería ayudar. Y yo tenía que pensar en mi mujer y en Rosita. Estos rufianes no se arredran ante nada. ¡Pero vamos ya, muchachos! ¡Delagua se ha rebelado! ¡Tenemos que estar allí!

—Pero… ¿y la señora Coto, y Rosita? —dijo Sam—. No es prudente dejarlas solas.

—Mi Nibs está con ellas. Pero puedes ir y ayudarlo, si tienes ganas —dijo el granjero Coto con una sonrisa. Y él y sus hijos partieron a todo correr hacia la aldea.”

(El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey. Libro Sexto, capítulo 8: El Saneamiento de la Comarca).

 

(*) Nota importante: Aunque el Calendario de la Comarca no coincide con el calendario Gregoriano (hay una diferencia de 10 u 11 días entre uno y otro dependiendo del día en el que se celebre el solsticio de verano), hemos decidido publicar los acontecimientos según su fecha original y no adaptar las fechas a nuestro calendario (de hacerlo, el 25 de Marzo del Calendario de la Comarca sería nuestro 14 ó 15 de Marzo). Nos parece lo más lógico no solo para evitar confusiones sino para mantener la coherencia con el hecho de celebrar el Día Internacional de Leer a Tolkien el 25 de Marzo (fecha en la que se derrotó a Sauron) y el Día Hobbit el 22 de Septiembre (fecha de los cumpleaños de Bilbo y Frodo).

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