¿Qué pasó en la Tierra Media creada por J.R.R. Tolkien el 2 de marzo? ¡Lo podéis leer a continnuación!

Seguimos con la sección ‘Hoy en la Tierra Media’ con una jornada en la que uno de los Mensajeros Alados aterrorizó a tres viajeros, en la que una comitiva llegó a una corte real donde convencieron al Rey de hacer frente a sus enemigos, y en la que algunas de las más antigus criaturas de la Tierra Media despertaron de su letargo para hacer sentir su furia.

Nos gustaría insistir en que todas las fechas se corresponden con el Calendario de la Comarca o con el Cómputo del Rey (ver nota), y que todas ellas proceden de ‘El Hobbit‘, ‘El Señor de los Anillos‘ (incluidos los Apéndices) y los ‘Cuentos Inconclusos‘ de J.R.R. Tolkien, y del ‘Atlas de la Tierra Media‘ de Karen Wynn Fonstad, ‘El Señor de los Anillos: Guía de Lectura‘ de Wayne G. Hammond y Christina Scull y ‘The History of The Hobbit‘ de John D. Rateliff.

Como es habitual en esta sección, acompañamos estos sucesos con citas de los libros de Tolkien y con ilustraciones de distintos artistas, aunque no siempre conseguimos encontrar imágenes que representen los momentos a los que nos referimos.

No nos entretenemos más, y esto fue lo que pasó en la Tierra Media el 2 de marzo.

 

Año 3019 de la Tercera Edad del Sol:

* Un Nazgûl alado sobrevuela las Ciénagas de los Muertos a medianoche. Frodo, Sam y Gollum llegan al final de las Ciénagas de los Muertos.

* Gandalf, Aragorn, Legolas y Gimli llegan a Edoras.

* Gandalf ‘despierta’ a Théoden, quien libera a Éomer y deja partir a Lengua de Serpiente.

* Los Rohirrim cabalgan hacia el oeste para hacer frente a las huestes de Saruman.

* Éowyn se queda al cuidado del pueblo de Edoras, que se refugia en El Sagrario.

* Finaliza la Cámara de los Ents, y los Ents, Merry y Pippin se dirigen a Isengard, adonde llegan esa noche.

* Merry, Pippin y los Ents ven cómo las huestes de Saruman parten de Isengard hacia la guerra.

* Las fuerzas de Rohan que Erkenbrand había dejado al mando de Grimbold y Elfhelm son derrotadas en la Segunda Batalla de los Vados del Isen.

 

(Pinchad en las imágenes para verlas a mayor resolución)

(Nazgûl alado, según el artista polaco Darek Zabrocki)

“Por un instante el tenue resplandor llenó de júbilo los corazones de los Hobbits; pero Gollum se agazapó, maldiciendo entre dientes la Cara Blanca. Y entonces Frodo y Sam, mirando el cielo, la vieron venir: una nube que se acercaba volando desde las montañas malditas; una sombra negra de Mordor; una figura alada, inmensa y aciaga. Cruzó como una ráfaga por delante de la luna, y con un grito siniestro, dejando atrás el viento, se alejó hacia el oeste.

Se arrojaron al suelo de bruces, y se arrastraron, insensibles a la tierra fría. Mas la sombra nefasta giró en el aire y retornó, y esta vez voló más bajo, muy cerca del suelo, sacudiendo las alas horrendas y agitando los vapores fétidos de la ciénaga. Y entonces desapareció: en las alas de la ira de Sauron voló rumbo al oeste; y tras él, rugiendo, partió también el viento huracanado dejando desnudas y desoladas las Ciénagas de los Muertos. Hasta donde alcanzaba la vista, hasta la distante amenaza de las montañas, sólo la luz intermitente de la luna punteaba el páramo inmenso.”

(‘El Señor de los Anillos: Las Dos Torres‘. Libro Cuarto, capítulo 2: A través de las ciénagas).

 

blank

(Frodo, Sam y Gollum contemplan Mordor, según Jacek Kopalski)

“Cuando despuntó por fin el día, los Hobbits se sorprendieron al ver cuánto más próximas estaban ya las montañas infaustas. El aire era ahora más límpido y fresco, y aunque todavía lejanos, los muros de Mordor no parecían ya una amenaza nebulosa en el horizonte, sino unas torres negras y siniestras que se erguían del otro lado de un desierto tenebroso. Las tierras pantanosas terminaban transformándose paulatinamente en turberas muertas y grandes placas de barro seco y resquebrajado. Ante ellos el terreno se elevaba en largas cuchillas, desnudas y despiadadas, hacia el desierto que se extendía a las puertas de Sauron.”

(‘El Señor de los Anillos: Las Dos Torres‘. Libro Cuarto, capítulo 2: A través de las ciénagas).

 

blank

(Edoras, según el artista estadounidense Jef Murray)

“Legolas miró adelante, protegiéndose los ojos de los rayos horizontales del sol que acababa de asomar.

—Veo una corriente blanca que desciende de las nieves —dijo—. En el sitio en que sale de la sombra del valle, una colina verde se alza al este. Un foso, una muralla maciza y una cerca espinosa rodean la colina. Dentro asoman los techos de las casas; y en medio, sobre una terraza verde se levanta un castillo de Hombres. Y me parece ver que está recubierto de oro. La luz del castillo brilla lejos sobre las tierras de alrededor. Dorados son también los montantes de las puertas. Allí hay unos hombres de pie, con mallas relucientes; pero todos los otros duermen aún en las moradas.

—Esas moradas se llaman Edoras —dijo Gandalf—, y el castillo dorado es Meduseld. Allí vive Théoden hijo de Thengel, rey de la Marca de Rohan. Hemos llegado junto con el sol.”

(‘El Señor de los Anillos: Las Dos Torres‘. Libro Tercero, capítulo 6: El Rey del Castillo de Oro).

 

blank

(Gandalf, Aragorn, Gimli y Legolas llegan a Meduseld, según la artista británica Joan Wyatt)

“El recinto parecía oscuro y caluroso, luego del aire claro de la colina. Era una habitación larga y ancha, poblada de sombras y medias luces; unos pilares poderosos sostenían una bóveda elevada. Aquí y allá unos brillantes rayos de sol caían en haces titilantes desde las ventanas del este bajo los profundos saledizos. Por la lumbrera del techo, más allá de las ligeras volutas de humo, se veía el cielo, pálido y azul. Cuando los ojos de los viajeros se acostumbraron a la oscuridad, observaron que el suelo era de grandes losas multicolores y que en él se entrelazaban unas runas ramificadas y unos extraños emblemas. Veían ahora que los pilares estaban profusamente tallados, y que el oro y unos colores apenas visibles brillaban débilmente en la penumbra. De las paredes colgaban numerosos tapices, y entre uno y otro desfilaban figuras de antiguas leyendas, algunas empalidecidas por los años, otras ocultas en las sombras.”

(‘El Señor de los Anillos: Las Dos Torres‘. Libro Tercero, capítulo 6: El Rey del Castillo de Oro).

 

blank

(Théoden, según el artista irlandés Allan Barbeau)

“—La hospitalidad ha disminuido bastante en este castillo desde hace un tiempo, Théoden hijo de Thengel —dijo Gandalf—. ¿No os ha transmitido el mensajero los nombres de mis compañeros? Rara vez un señor de Rohan ha tenido el honor de recibir a tres huéspedes tan ilustres. Han dejado a las puertas de vuestra casa armas que valen por las vidas de muchos mortales, aun los más poderosos. Grises son las ropas que llevan, es cierto, pues son los Elfos quienes los han vestido, y así han podido dejar atrás la sombra de peligros terribles, hasta llegar a tu palacio.

—Entonces es verdad lo que contó Éomer: estás en connivencia con la Hechicera del Bosque de Oro —dijo Lengua de Serpiente—. No hay por qué asombrarse: siempre se han tejido en Dwimordene marañas de supercherías.”

(‘El Señor de los Anillos: Las Dos Torres‘. Libro Tercero, capítulo 6: El Rey del Castillo de Oro).

 

blank

(Théoden, Gandalf y Éowyn, según la artista rusa Helena Starostina)

“—¿Me escucharéis ahora, Théoden hijo de Thengel? —dijo Gandalf—. ¿Pedís ayuda? —Levantó la vara y la apuntó hacia una ventana alta. Allí la oscuridad pareció aclararse, y pudo verse por la abertura, alto y lejano, un brillante pedazo de cielo.— No todo es oscuridad. Tened valor, Señor de la Marca, pues mejor ayuda no encontraréis. No tengo ningún consejo para darle a aquel que desespera. Podría, sin embargo, aconsejamos a vos, y hablaros con palabras. ¿Queréis escucharlas? No son para ser escuchadas por todos los oídos. Os invito, pues, a salir a vuestras puertas y a mirar a lo lejos. Demasiado tiempo habéis permanecido entre las sombras prestando oídos a historias aviesas e instigaciones tortuosas.

Lentamente Théoden se levantó del trono. Una luz tenue volvió a iluminar la sala. La mujer corrió, presurosa, al lado del rey y lo tomó del brazo; con paso vacilante, el anciano bajó del estrado y cruzó despaciosamente el recinto. Lengua de Serpiente seguía tendido de cara al suelo. Llegaron a las puertas, y Gandalf golpeó.

¡Abrid! gritó. ¡Aquí viene el Señor de la Marca!

Las puertas se abrieron de par en par y un aire refrescante entró silbando en la sala. El viento soplaba sobre la colina.”

(‘El Señor de los Anillos: Las Dos Torres‘. Libro Tercero, capítulo 6: El Rey del Castillo de Oro).

 

blank

(Théoden, según la artista polaca Anna Kulisz)

“Hubo un silencio y Théoden se quedó mirando a Éomer, siempre hincado ante él. Ninguno de los dos hizo un solo movimiento.

—¿No aceptaréis la espada? —preguntó Gandalf.

Lentamente Théoden extendió la mano. En el instante en que los dedos se cerraban sobre la empuñadura, les pareció a todos que el débil brazo del anciano recobraba la fuerza y la firmeza. Levantó bruscamente la espada y la agitó en el aire y la hoja silbó resplandeciendo. Luego Théoden lanzó un grito. La voz resonó, clara y vibrante, entonando en la lengua de Rohan la llamada a las armas:

‘¡De pie ahora, de pie, Caballeros de Théoden!

Desgracias horrendas nos acechan, hay sombras en el Este.

¡Preparad los caballos, que resuenen los cuernos!

¡Adelante, Eorlingas!'”

(‘El Señor de los Anillos: Las Dos Torres‘. Libro Tercero, capítulo 6: El Rey del Castillo de Oro).

 

blank

(Meduseld, palacio del Rey Théoden, según el artista chino Jin Guao)

“—Este consejo me parece bueno ahora —dijo Théoden—. ¡Que todos mis súbditos se preparen! Pero vosotros, mis huéspedes… tenías razón, Gandalf, al decir que la hospitalidad de mi castillo había menguado. Habéis cabalgado la noche entera y ya se termina la mañana. No habéis tenido reposo ni alimento. Prepararemos una casa para los huéspedes: allí dormiréis después de haber comido.

—Imposible, Señor —dijo Aragorn—. No ha llegado aún la hora del reposo para los fatigados. Los hombres de Rohan tendrán que partir hoy y nosotros cabalgaremos con ellos, hacha, espada y arco. No hemos traído nuestras armas para dejarlas apoyadas contra vuestros muros, Señor de la Marca. Y le he prometido a Éomer que mi espada y la suya combatirán juntas.

—¡Ahora en verdad hay esperanzas de victoria! —dijo Éomer.

—Esperanzas, sí —dijo Gandalf—. Pero Isengard es poderoso. Y nos acechan otros peligros más inminentes. No os retraséis, Théoden, cuando hayamos partido. ¡Llevad prontamente a vuestro pueblo al Baluarte de El Sagrario en las colinas!

—Eso sí que no, Gandalf —dijo el rey—. No sabes hasta qué punto me has devuelto la salud. No haré eso. Yo mismo iré a la guerra, para caer en el frente de combate, si tal es mi destino. Así podré dormir mejor.”

(‘El Señor de los Anillos: Las Dos Torres‘. Libro Tercero, capítulo 6: El Rey del Castillo de Oro).

 

blank

(Lengua de Serpiente ante Théoden y Gandalf, según la artista alemana Anke Katrin Eißmann)

“—¿Oyes, Lengua de Serpiente? —dijo Théoden—. Ésta es tu elección: acompañarme a la guerra y demostrarnos en la batalla si en verdad eres leal; o irte ahora a donde quieras. Pero en ese caso, si alguna vez volvemos a encontrarnos, no tendré piedad de ti.

Lengua de Serpiente se levantó con lentitud. Miró a todos con ojos entonados, para escrutar por último el rostro de Théoden. Abrió la boca como si fuera a hablar, y entonces, de pronto, irguió el cuerpo, movedizas las manos, los ojos echando chispas. Tanta maldad se reflejaba en ellos que los hombres dieron un paso atrás. Mostró los dientes y con un ruido sibilante escupió a los pies del rey, y en seguida, saltando a un costado, se precipitó escaleras abajo.

—¡Seguidlo! —dijo Théoden—. Impedid que haga daño a nadie, mas no lo lastiméis ni lo retengáis. Dadle un caballo, si así lo desea.

—Y si hay alguno que quiera llevarlo —dijo Éomer.”

(‘El Señor de los Anillos: Las Dos Torres‘. Libro Tercero, capítulo 6: El Rey del Castillo de Oro).

 

blank

(Merry y Pippin con Bárbol, según el artista estadounidense Donato Giancola)

“—¡Hum, hom! ¡Henos aquí con un estruendo, henos aquí por fin! —llamó Bárbol cuando estuvo a la vista de Bregalad y los Hobbits—. ¡Venid, uníos a la Asamblea! Partimos. ¡Partimos hacia Isengard!

—¡A Isengard! —gritaron los Ents con muchas voces.

—¡A Isengard!

‘¡A Isengard! Aunque Isengard esté clausurado con puertas de piedra;

Aunque Isengard sea fuerte y dura, fría como la piedra y desnuda como el hueso.

Partimos, partimos, partimos a la guerra, a romper la piedra y derribar la puerta;

pues el tronco y la rama están ardiendo ahora, el horno ruge; ¡partimos a la guerra!

Al país de las tinieblas con paso de destino, con redoble de tambor, marchamos, marchamos.

¡A Isengard marchamos con el destino!

¡Marchamos con el destino, con el destino marchamos!’

Así cantaban mientras marchaban hacia el sur.

Bregalad, los ojos brillantes, se metió de un salto en la fila junto a Bárbol. El viejo Ent tomó de vuelta a los Hobbits, y se los puso otra vez sobre los hombros, y así ellos cabalgaron orgullosos a la cabeza de la compañía que iba cantando, el corazón palpitante, y la frente bien alta.”

(‘El Señor de los Anillos: Las Dos Torres‘. Libro Tercero, capítulo 4: Bárbol).

 

blank

(Aragorn y Éowyn, según la artista estadounidense Michelle Hunt)

“El rey se levantó, y al instante se adelantó Éowyn trayendo el vino. —Ferthu Théoden hal! —dijo. Recibid esta copa y bebed en esta hora feliz. ¡Que la salud os acompañe en la ida y el retomo!

Théoden bebió de la copa, y Éowyn la ofreció entonces a los invitados. Al llegar a Aragorn se detuvo de pronto y lo miró, y le brillaron los ojos. Y Aragorn contempló el bello rostro, y le sonrió; pero cuando tomó la copa, rozó la mano de la joven, y sintió que ella temblaba.”

(‘El Señor de los Anillos: Las Dos Torres‘. Libro Tercero, capítulo 6: El Rey del Castillo de Oro).

 

blank

(Éowyn en Meduseld, según el artista estadounidense Matthew Stewart)

“—¿No hay nadie a quien vosotros nombraríais? ¿En quién confía mi pueblo?

—En la casa de Eorl —respondió Háma.

—Pero de Éomer no puedo prescindir, ni él tampoco querría quedarse —dijo el rey—; y Éomer es el último de esta Casa.

—No he nombrado a Éomer —dijo Háma—. Y no es el último. Está Éowyn, hija de Éomund, la hermana de Éomer. Es valiente y de corazón magnánimo. Todos la aman. Que ella sea el Señor de Eorlingas en nuestra ausencia.

—Así será —dijo Théoden—. ¡Que los heraldos anuncien que la Dama Éowyn gobernará al pueblo!

Y el rey se sentó entonces en un sitial frente a las puertas, y Éowyn se arrodilló ante él para recibir una espada y una hermosa cota de malla.”

(‘El Señor de los Anillos: Las Dos Torres‘. Libro Tercero, capítulo 6: El Rey del Castillo de Oro).

 

blank

(Los Ents marchan hacia Isengard, según el artista brasileño Enderson Santos)

“Cayó la noche, y se hizo el silencio; no se oía otra cosa que un débil temblor de tierra bajo los pies de los Ents, y un roce, la sombra de un susurro, como de muchas hojas llevadas por el viento. Al fin se encontraron sobre la cima, y miraron allá abajo un pozo oscuro: la gran depresión en el extremo de las montañas: Nan Curunír, el Valle de Saruman.

—La noche se extiende sobre Isengard —dijo Bárbol.”

(‘El Señor de los Anillos: Las Dos Torres‘. Libro Tercero, capítulo 4: Bárbol).

 

blank

(El ejército de Saruman, según Marzio Mereggia)

“Entonces, de repente, hubo una tremenda agitación. Resonaron las trompetas, y los ecos retumbaron en los muros de Isengard. Creímos que nos habían descubierto, y que la batalla iba a comenzar. Pero nada de eso. Toda la gente de Saruman se marchaba. No sé mucho acerca de esta guerra, ni de los jinetes de Rohan, pero Saruman parecía decidido a exterminar de un solo golpe al rey y a todos sus hombres. Evacuó Isengard. Yo vi partir al enemigo: filas interminables de Orcos en marcha; y tropas de Orcos montados sobre grandes lobos. Y también batallones de Hombres. Muchos llevaban antorchas, y pude verles las caras a la luz. Casi todos eran hombres comunes, más bien altos y de cabellos oscuros, y de rostros hoscos, aunque no particularmente malignos. Pero otros eran horribles: de talla humana y con caras de trasgos, pálidos, de mirada torva y engañosa. Sabéis, me recordó al instante a aquel sureño de Bree: sólo que el sureño no parecía tan Orco como la mayoría de estos hombres.”

(‘El Señor de los Anillos: Las Dos Torres‘. Libro Tercero, capítulo 9: Restos y despojos).

 

blank

(Dunlendinos, según el artista español Álvaro Calvo Escudero)

“Se encendieron centenares de antorchas con las que portaban los conductores de las tropas, y uniéndose a la corriente de las fuerzas que ya estaban apostadas en la orilla oeste, cruzaron los Vados como un río de fuego con gran estrépito de odio. Una gran compañía de arqueros podría haber logrado que el enemigo lamentara la luz de las antorchas, pero Grimbol tenía sólo un puñado de ellos. No le era posible retener la orilla este y se retiró formando un gran escudo en torno al campamento. Pronto fue rodeado y los atacantes arrojaron antorchas entre ellos, y algunas las hicieron volar muy altas por sobre las cabezas de los muros del escudo con la esperanza de pegar fuego a los almacenes de provisiones y aterrar a los pocos caballos que todavía le quedaban a Grimbol. Pero el escudo resistió. Pues, como los Orcos no resultaban tan eficaces en este tipo de lucha por su escasa estatura, se arrojaron contra él feroces compañías de Dunlendinos, los hombres de las colinas. Pero a pesar del odio que les profesaban, los Dunlendinos todavía temían a los Rohirrim si se topaban con ellos cara a cara, y eran además menos hábiles en las artes de la guerra y no estaban tan bien armados. El escudo todavía resistió.”

(‘Cuentos Inconclusos‘. Tercera parte: La Tercera Edad. Las Batallas de los Vados del Isen).

 

(*) Nota importante: Aunque el Calendario de la Comarca no coincide con el calendario Gregoriano (hay una diferencia de 10 u 11 días entre uno y otro dependiendo del día en el que se celebre el solsticio de verano), hemos decidido publicar los acontecimientos según su fecha original y no adaptar las fechas a nuestro calendario (de hacerlo, el 25 de marzo del Calendario de la Comarca sería nuestro 14 ó 15 de marzo). Nos parece lo más lógico no solo para evitar confusiones sino para mantener la coherencia con el hecho de celebrar el Día Internacional de Leer a Tolkien el 25 de marzo (fecha en la que se derrotó a Sauron) y el Día Hobbit el 22 de septiembre (fecha de los cumpleaños de Bilbo y Frodo).

Imágenes relacionadas:

Esta noticia fue publicada en Mundo Tolkien y etiquetada con , , , , , , . Anota el permalink.

Deja una respuesta