El clan de Eirë Esteldor se retira del juego y lo quiere hacer con un sonetillo, no sin antes agradecer a los valar su labor y desear a todos los contrincantes buena suerte y ¡que gane el mejor!
A un clan
Érase unos amigos a un clan metidos,
érase un clan superlativo,
érase un clan republicano y poco escriba,
érase un país por todos odiado.
Érase un clan gallardo aunque mal encarado,
érase una ciudad por un lago rodeada,
érase un orbe bien amurallado,
érase un castillo acuartelado.
Érase un ñoldo de afilada lengua,
érase un edain por todos querido,
los dos de sobra conocidos.
Érase una elfa de pétreo nombre,
Érase muchísimos otros amigos,
Érase, ¡que coño!, un clan cojonudo.
Que me perdone Don Francisco de Quevedo, allá dónde quiera que sea que los grandes entre los grandes se encuentren.
Y ya por último, se despiden con afecto aquí, unos amigos:
Kelusse, mi buen amigo, cuyos méritos son más y mejores que estrellas conoce el firmamento
Báldor, por largo tiempo tentado y en la derrota a nosotros, con gran oficio, unido.
Nyrath el sanador, cuyo Tercio jamás vimos
Jade, la de pétreo nombre, mi compañera fiel y de consejo medido
Húrin, el veloz, en los retos siempre el primero
Calenglin, quien empezó el sueño conmigo y cuyo sueño con él pudo
Amarthdûr, la de élfico nombre y élfico esfuerzo
Eardín, el siempre amable en el trato
Serkiel la arquitecta, que el verano llevó consigo.
Iaurandir divino, que en su bosque se ha escondido.
Y agradeciendo el esfuerzo de todos,
Nowë, el constructor de ciudades, a las puertas de Caras Aelin caído.
