Entre tanto, Darlak había viajado hacia las tierras del Realengo mientras su ejército se preparaba para reorganizarse en las tierras frías de Helkelen Lára, donde la guerra parecía no tener fin.
- Bienvenido, Senescal de Lempë – dijo el rey Ílimo al recibirlo – creo que desde los acontecimientos de Tavarcerta no habíamos tenido el placer de encontrarnos.
- Así es. La guerra en Árador nos deja sin tiempo de visitas – añadió Darlak sonriendo.
Ílimo lo llevó a una de las tabernas más renombradas de su reino, el “Volcán de lo Mudano”, donde hablaron largo y tendido de la situación de la guerra. Zirak, rey de Helkelen Lára había rechazado la paz propuesta por el emisario enviado por Lórindol. Pero lo que más le tenía preocupado era la noticia que le había llegado de la reina del consejo de Lempë, Yárfaila, el hecho que Helkelen Lára y Liantari Dimbar eran ahora una misma nación, Draugliante.
- No te inquietes por eso…otros rumores apuntan a algo peor – las palabras de Ílimo guardaron entonces una extraña intranquilidad.
- ¿De qué hablas? – preguntó el senescal de Lempë
Pero Ílimo contempló entonces el ambiente de fiesta que se vivía en el lugar, bailarinas se dejaban mostrar en una danza sensual. Pero el maia preguntó al rato:
- ¿Guardáis el brazalete aún?
- Sí – dijo Darlak y se tocó el bolsillo, lo llevaba consigo desde que abandonaron las otrora malditas ruinas de Tavarcerta.
- Bien - dijo Ílimo, que hizo ademán de levantarse.- Tengo que arreglar unos asuntos, te dejó disfrutando del ambiente, luego hablaremos.
El rey de encaminó hacia una bella doncella. Quariel era una desconocida para él y si no estaba equivocado, ella sabría sacarle algo de información acerca de los rumores del tan despiadado como legendario, sexto caballero.
Como pasaba una y otra vez, dio la hora en que la coreografía cambiaba de función. A la hora exacta y en el momento oportuno, un revuelo de gente se levantó de las sillas, aprovechando el leve intermedio para tomar alguna bebida o simplemente estirar las piernas. El cálculo había sido previsto con puntualidad, e Ílimo se escabulló entre los presentes que se movían desordenadamente en cualquier dirección. Con la mirada fija en la asesina, se acercó a ella el tiempo que tardó en decirla:
- Siempre comento a mis caballeros de la Rosa, que Darlak es una figura clave para la Alianza. Ya que estás, sonsácale cuanta información puedas. Llévalo a otra sala si lo necesitas. Pero necesitamos saber lo que sabe de los rumores del que llaman sexto caballero. Los informes de mis espías son demasiado escuetos como para valorar adecuadamente una posible amenaza.
- Acaso presientes un nuevo cambió en el orden de Arador, ¿posibles guerras? ¿Intrigas contra nuestro reino o algún aliado?
- Nunca se sabe, no debemos acomodarnos en la ingenuidad de que todo está bien.
- ¿Y tu Ílimo? ¿Que harás mientras? - comentó socarronamente -Te sentarás a ver el siguiente acto.
- Digamos, que seguiré de cerca de a otro invitado. Te estaré esperando más cerca de lo que imaginas. Espero que me sorprendas, Izilsurias te tiene en muy alta estima, asesina
La fiesta continuó entonces y Narquelië se dirigió hacia Darlak, al que invitó a una apartada sala donde bebieron unas buenas copas de vino.
Poco después, Darlak depertó con un fuerte dolor de cabeza.
-¡Maldita mujer! –
Se sentó en la cama pues el dolor de cabeza era insoportable. Se sentía también ofuscado, seguramente le habían hecho una encerrona y sospechaba que Ílimo estaba detrás de todo aquello.
Una doncella tocó a la puerta.
- Señor, el rey Ílimo me ha enviado para ver si necesitáis algo
- Algo para el dolor de cabeza…y decidle a vuestro rey que necesito hablar urgentemente con él.
La doncella se fue y el rey de Faroth llegó al rato.
- Lamento haberte abandonado en el local tenía asuntos que gestionar. – dijo Ílimo
- Cómo por ejemplo buscar a alguien para que me emborrachara y me sacara información – añadió el Senescal ofuscado.
- No tenemos la suficiente confianza como para saber si me contarías sobre él -
Darlak le miró extrañado.
- ¿Sobre quién?
- Bolgod…- Ílimo parecía temer pronunciar ese nombre, incluso él...– Dicen que hace algunos meses el legendario sexto caballero de vuestro reino quiso traer a la vida a Morgoth en las lejanas ruinas de Amaurenori.
- Mi buen Ílimo, hubiera sido mejor que me lo hubieras preguntado desde el principio. – A Darlak se le pasó el enfado, no solía estar mucho tiempo enfadado y, a pesar de que no se fiaba del todo de Ilimo, le habló sobre lo que sucedió en Amaurenori, tanto tiempo atrás.- Hubo quienes sucumbieron entonces a Bolgöd y a quién estaba tras de él... los que sucumbieron a la tentación provenían de Liantari.
Darlak aún recordaba como dos elfos peculiares, Kael y Ohtaranë, ambos de Liantari o Draugliante, habían colaborado en los planes de Bolgod en aquella ocasión, como ambos traicionaron al grupo.
- ¿Insinúas que Liantari pudo colaborar con Bolgod? – preguntó Ílimo.
- Al menos dos de sus miembros lo hicieron- respondió el senescal.
- ¿Y qué fue de Bolgöd?
- Supongo que su espíritu fue destruido- dijo no muy convencido.
Ílimo pareció preocuparse entonces.
- Supones…
~ escrito por gorathion y aratir ~
[Editado por aratir el 18-04-2007 00:13]