La Guerra de los Clanes

El Siniestro Tesoro De Amaurenori

Escribiéndose...
Escrito el 09-07-2006 23:35 #1

Prólogo

Espeldorosa me construyeron, bella me alzaron, alta me erigieron, pero desde tiempos inmemoriables mis muros yacen entre la maleza ocultos a los ojos del viajero. Sin embargo, no todo permanece escondido eternamente…

Rilmaven Lára es ahora una tierra inhóspita, llena de peligros y hostiles criaturas, o eso dicen los rumores. Situada entre las fronteras de los reinos de Lempë Ohtari y Eirë Esteldor, es un lugar misterioso y antiguo que pocos se atreven a cruzar. Dicen las antiguas leyendas que los primeros pobladores de Árador se instalaron en esta región, otrora fértil y rica. En esas leyendas se cuentan que las tierras de Árador estuvieron unidas bajo un mismo reino que se extendía por toda la rivera del mar, y que ese reino fue próspero y durante un tiempo no se conoció la maldad en sus tierras. Poco se sabe de cómo sucedió la caída de este reino aunque se dice que todo ocurrió a causa de que la maldad de Morgoth también llegó a Árador.

Hubo muchas ciudades importantes en ese legendario reino de Árador y una de ellas fue Amaurenori, hoy una ciudad en ruinas, un oasis de misterio y leyenda que la maleza oculta celosamente…

* Extractos e información sobre Amaurenori y sus leyendas:

"- ¿Conocéis la leyenda de estas ruinas? - le preguntó la noldo a su compañero.

- Sé que había un hombre muy poderoso que acumuló tesoros y los enterró debajo de su propia casa. - dijo Kael

-Dagnir era un hombre muy ambicioso, corrompido por la maldad... –Luiniel se detuvo."

"- Dorandil, el penúltimo rey del mítico reino de Árador trasladó su residencia a la ciudad de Amaurenori para gobernar sus amplias tierras desde allí. En ese momento, su reino se extendía por prácticamente todas las tierras que bañaba el Ëarmitya. No todos se mostraron de acuerdo con su traslado a Amaurenori pero se decía que había intereses ocultos en vivir en aquella ciudad. De esta manera, desde que esta ciudad se convirtió en el centro del reino de Árador, Amaurenori creció en habitantes y riquezas. Muchos de los edain se trasladaron a vivir a la ciudad pero algunos elfos siguieron viviendo en sus bosques recelosos del creciente esplendor de la ciudad. Los enanos permanecieron en sus montañas pero seguían teniendo buen trato con los edain y visitaban a menudo Amaurenori, quizás para ofrecer a Dorandil las maravillas que encontraban en sus excavaciones en las montañas. De esta manera, Dagnir, el heredero del rey Dorandil y que sería el último rey de este gran reino, creció en un ambiente de gran esplendor, derroche y bienestar…"

"- ¿Entonces, según esos escritos hubo un tiempo en el que las tierras de Árador estaban unidas bajo un mismo reino? – preguntó Darlak sorprendido al escuchar lo que Eleth estaba leyendo en el libro.

- Efectivamente. Al principio de la Primera Edad del Sol, se formó aquí un prospero reino donde elfos, edain y enanos habitaban en perfecta armonía hasta que, al final del reinado del último rey, algo sucedió y hubo una gran guerra en toda Árador. Desaparecieron las principales ciudades de ese mítico reino, entre ellas Amaurenori, y fue como con el paso del tiempo surgieron los distintos reinos que actualmente hay en Árador – respondió Valandil."

* Historias conectadas con esta historia:

--El Sexto Caballero

http://v4.elanillounico.com/modules.php?name=Clanes&file=Historias/leer&historia=601&numpart=3

-- Las Ruinas de Ferith Ar-Kárah

http://v4.elanillounico.com/modules.php?name=Clanes&file=Historias/leer&historia=613&pagina=0&numpart=3

[Editado por aratir el 12-08-2006 21:43]

[Editado por aratir el 16-10-2006 20:12]

Escrito el 11-07-2006 05:54 #2

Shathdul-Bunffelak cantó con su grave voz de enano, aunque con sus particulares tonos cristalinos:



Esta fue la mañana en que partió el Bote de las Leyendas,

¡Adiós Marinos, - dijo la tierra - hasta la vista!

Esta fue la mañana en que los navegantes

comenzaban su fantástica travesía

a un mundo donde sus hechos quedarían escritos por siempre

!Adiós Lunte Ig Nyarier, buen viaje!

- Al fin sopla... – había dicho Santûra, sentimental. La mañana brillaba radiante y el río parecía tener forma de miles de ondas que se desesperaban por arrastrar a la barcaza hacia el mar, y más allá.

- Al fin Capitán.- dijo el joven Bohr, el jefe de la expedición y el que conocía el mapa en los entreveros de su mente, al que el viento le enrevoltijaba los cabellos que últimamente le crecían mucho en poco tiempo.

- Toma.- Alkalabrindeth, la preciosa y dura elfa avari, le ató alrededor de la frente un pañuelo sucio de haberlo estado usando en el trabajo. -Así parecerás un buen pirata-. Bohr no sabía bien lo que era un pirata, pero le gustó el gesto. Y sonrió. Alkalabrindeth era buena chica... y bonita.

Santûra abrazó a ambos y los empujó hacia cubierta. - Amigos... partimos...ho ho ho ho ho!-.

Bohr se giró y cargó con el abrazo de ambos él mismo. - Amigos, el viaje comienza, nada nos dirá \"no\" nunca más. - Bohr afortunadamente seguía inocente. - Iremos en busca del mar, y de la fortuna... la buena fortuna, que allí espera por nosotros.-

Todos ya habían comenzado a moverse regocijados y con celeridad. El de nuevo capitán, Santûra comenzó a dar gritos. Bohr y Alkalabrindeth tomaron sus lugares en el trabajo.

...el Bote de las Leyendas había partido entonces...

[Editado por elessurendil el 11-07-2006 06:00]

Escrito el 15-07-2006 06:57 #3

El Sirhonë los recibía feliz ondeando el barco tranquilamente, hasta las gaviotas danzaban en el cielo saludando a los viajeros, y el sol los abrazaba con tenue calor.

La paz que bañaba el barco permitía que hasta el timón se dirigiera solo. Sin embargo, la mayoría de los hombres de Santûra no abandonaron sus puestos; pero Shathdul y Alkalabrindeth dispusieron de la cubierta para ponerse a jugar bolos, mientras que Bohr tocaba una alegre música con una armónica pequeña hecha de madera y plata, en la que tenía trazados, finos símbolos de la cultura de Hón; éra un hermoso obsequio que el enano había hecho especialmente para el várna.

Era medio día cuando divisaron la playa de Osto Fendassë. Alkalabrindeth corrió a proa agitando un pañuelo semi-blanco. Era un comportamiento extraño para una dama tan seria y fría como ella, pero en ese barco, con aquella tripulación, algo pasaba que la hacía sentir feliz, en confianza.

En Osto muchos habitantes profesaban sus actividades cotidianas, pero fueron distraídos por aquel barco que se aproximaba, de resplandecientes velas blancas, sin ningún escudo o insignia que los identificara. Mas el miedo no llegó a ellos porque vieron la alegría de la nave, muchos respondieron al saludo; y una vez que pasó la tripulación continuaron con sus labores, aún comentando que fin podrían llevar, pues eran tiempos en los que se olía a guerra.

La noche cayó al llegar a la desembocadura del Sirhonë en el Ëarmitya, ya no había prisa en sus corazones; el aire salado del mar confortaba sus deseos de fuga o de aventura, y a Alkalabrindeth le despertó una gran nostalgia de estar con su padre.

La travesía fue muy exitosa, hubo muchos cantos, bailes y risas. La hermandad entre ellos estaba consumada, aunque nunca esperaron vivir lo que les esperaba al cruzar el mar...

- Bien sabes que el tesoro no es lo que me ha traído hasta aquí. - decía Alkalabrindeth en tono grave.- No obstante he de seguiros a donde quiera vayan.

- ¡Tierra a la vista! ¡Tierra firme por fin! ¡Alabado sea Aulë! - Gritaba Shathdul emocionado, pues era el único que no parecía muy conforme de seguir en altamar.

Alkalabrindeth y Bohr salieron de la cabina tras la voz del enano.

- Practica tu prudencia Shathdul, porque con esa voz es seguro que te haya escuchado hasta Ulmo en sus profundas estancias, y no querrás molestar al venerable Ossë que con tan buena voluntad nos permite llegar a esas tierras que ves! - dijo bohr burlándose del enano. Todos soltaron la carcajada al ver indignado al enano.

Mas el destino les preparaba la bienvenida. Habían puesto pie en las abandonadas costas de Rimalven Lára, muy próximos al sur del Gran Río Verde Norte, la frontera de Lempë ohtari.

Escrito el 31-07-2006 21:33 #4

Mientras tanto, en Ostova Lorë, la bella ciudad situada en el corazón de Taurëruin, uno de los más antiguos bosques de Lempë Ohtari, se respiraba paz. Tras los sucesos acaecidos en la Guerra del Sexto Caballero que los habitantes de aquel reino habían mantenido con el maligno espíritu de Bolgöd, en aquellas tierras se respiraba de nuevo tranquilidad.

Era tarde cuando llamaron a la alcoba de Darlak Lórindol. Acababa de caer dormido pues aquel día había muy agotador. Desde que había sido nombrado también gobernador de Mellon Vilya no había parado pues su agenda había sido muy apretada. No cesaba de viajar desde Ostova Lorë hasta Mellon Vilya. La guerra había terminado en Lempë Ohtari y cada caballero había regresado a su ciudad.

Sin embargo, Valandil Súleglîn, señor del bosque Taurëruin y de la ciudad de Ostova Lorë le había propuesto al caballero Darlak ser el gobernador de Ostova Lorë ya que el maia necesitaba tiempo para dedicarle a su esposa, Annamel.De esta manera, Valandil había depositado la confianza en el medio elfo que había demostrado con creces su capacidad para con el reino de Lempë Ohtari. Darlak ya no era un extranjero sino que era admirado y respetado en todo el reino.Darlak vivía ahora en un elegante palacio en Caras-Daer, la parte residencial y moderna de la ciudad.

Molesto por el hecho de que no le dejaran ningún descanso ni siquiera en sus momentos de descanso, Darlak fue hacia la puerta y abrió.

- ¿Valandil? ¿Qué haces aquí a estas horas? – dijo con voz sorprendida.

- Oh, la luna ilumina la noche con un resplandor inusitado. No puedo dormir. Darlak, demos un paseo.

Valandil le condujo hacia el lago Aelin Lindalë. El agua del lago estaba muy tranquilo y las estrellas brillaban junto a la luna, chispeantes de satisfacción de que ninguna nube les hubiera impedido mostrar su resplandor esa noche. Valandil y Darlak estuvieron paseando alrededor del lago sintiendo el frescor de la brisa nocturna en sus rostros.

- En verdad es un bello lago, es maravilloso sentir su brisa en estas horas de la noche – dijo Valandil degustando el olor y la fragancia de las únicas flores que habían soportado la guerra de aquellos tiempos- Es lamentable que hayamos sufrido estas terribles guerras, durante un tiempo sólo hemos olido a cenizas y ruinas.

- ¿Me habéis levantado para decirme esto? – dijo un poco disgustado por haber sido interrumpido su sueño.

- Me siento intranquilo, Darlak – respondió Valandil acompañando a sus palabras de un silencio. – Desde hace algunas noches tengo una serie de pesadillas que no me dejan dormir. No le he dicho nada de esto a mi esposa Annamel pero noto que tengo qué hacer algo.Los recuerdos me corroen. El hecho de que intentara matar a mi hermano Aikanáro y a mi esposa aún no me deja en paz.

- No eras tú sino que te manejaba el espíritu maligno de Bolgöd, el sexto caballero, aquél que ocasionó la guerra en Lempë Ohtari para acabar con los cinco caballeros.

Valandil miraba las estrellas como intentando encontrar un remanso de paz.

- Conseguimos vencer la guerra pero no vencimos a su espíritu – cuando el maia volvió la cabeza a Darlak sus ojos mostraban pesadumbre – En mis sueños aún noto su presencia en mí, noto como se ríe y amenaza con volver.

- Si tan siquiera supiéramos donde se esconde...- dijo Darlak

Los ojos de Valandil mostraron entonces un brillo escalofriante que hizo temer a Darlak que Bolgöd se hubiera apoderado de él otra vez.

- En mis pesadillas aparecen las imágenes de unas ruinas…He estado investigando y he conseguido encontrar un lugar físico para esas imágenes…Creo que el espíritu de Bolgöd se esconde en las ruinas de Amaurenori, al sur de Lempë Ohtari…

[Editado por aratir el 31-07-2006 21:37]

[Editado por aratir el 31-08-2006 00:32]

Escrito el 02-08-2006 17:12 #5

Avanzando por unos matorrales habia dos siluetas oscuras.La primera alta y fornida llevaba el pelo largo y lacio delicadamente cuidado.La segunda silueta era mas baja pero mas fornida.El pelo castaño le llevaba enmarañado y sucio.De repente la segunda silueta se detuvo:

-Kael,¿para que hemos venido aqui a estas tierras de nadie?

La primera silueta se volvio bruscamente y le respondio:

-Ohtaránë ya lo sabes si conseguimos ese tesoro podremos ganarnos el favor del matriarcado¿Tu no quieres eso?

-Si...-respondio Ohtaránë resignado-Pero no se tengo una sensacion de que estamos en peligro...

-¿Peligro?Estamos en tierra de nadie como tu dices.Además no hemos atravesado ningun territorio enemigo...estas tierran llevan tiempo desiertas.

Ohtaránë siguio con cara de preocupacion pero no volvio a rechistar.Cuando ya se divisaban las ruinas de las que habia hablado Kael si le reprocho algo:

-¿Y nuestras obligaciones militares?

-!Bah¡Luiniel se las apañara sola.

-¿Tu crees?

-Si...ademas dirigimos compañias distintas...preocupate de la tuya que con tanto orco...

-No me hables de esas criaturas me recuerdan...a mi pasado...

-Ups..lo siento no me acorde de que habias sido criado por orcos.

-No es eso-miro a Kael con desden-Es que mataran a mis padres.

-Mi padre tambien murio a manos de orcos-le contesto con tristeza.

-Mmmm....-Ohtaránë se volvio y le dijo-¿No eran esas las ruinas de la que hablabas?

-Si...

Entonces amanecio y vieron las runias con claridad...No sabian en donde se estaban metiendo.

[Editado por kabul el 02-08-2006 21:08]

[Editado por kabul el 02-08-2006 21:58]

[Editado por kabul el 03-08-2006 11:41]

Escrito el 03-08-2006 04:35 #6

Las olas chocaban en la costa fría y silenciosa. Un bote sombrío se acercaba a la costa de Rilmaven Lára. Los remos rompían la quietud del agua salada con un sonido sordo, manejados por una silueta solitaria. Tras luchar contra la corriente un rato, en bote se detuvo, atrancado en la arena.

La silueta se bajó y arrastró su embarcación fuera del agua. Era una elfa alta, envuelta en una capa negra, lo que más resaltaban eran sus ojos color azul brillante.

“Kael piensa que me puede despistar así de fácil.” Pensó “No se va a llevar el crédito de encontrar el tesoro. Y quizá tampoco regrese de su búsqueda.”

Si bien hace poco que había conocido al elfo, no se había ganado su confianza todavía.

Empezó a alejarse del mar caminando hacia el este. El terreno estaba lleno de maleza, casi no había árboles. En un día caluroso hubiera sido insoportable atravesarlo, pero la frescura de la noche la dejó pasar tranquilamente.

Al acercase cada vez más a las ruinas, crecía en la noldo una sensación extraña. El amanecer llegó y observó las ruinas de la antigua ciudad. Con sólo mirarla supo que no era un lugar hospitalario.

Escrito el 03-08-2006 18:03 #7

Ohtaránë contempló con envidia los graciles movimientos de su compañero. Kael esquivaba con gracia elfica las ramas y se abria paso entre los matorrales, bajando hacia el lugar donde habian visto los antiguos restos. El elfo mas bajo no tropezaba, pero se encontraba todo el rato con zarzas en su camino, y las ramas le arañaban la cara. Ohtaránë creyó ver una expresion de compasion (¿o era burla?) en el rostró de Kael cuando este se volvió para pedirte silencio.

-¿Ocurre algo? -preguntó Ohtaránë de forma algo apresurada, preguntandose si al fin habia captado la sensacion de amenaza que a él le recorria el cuerpo.

-No, pero... No podemos entrar en las ruina asi como asi. Voy a adelantarme para ver si hay enemigos. Echaré un vistazo y volveré.

-Esta bien -Ohtaráne se subió sobre una roca cubierta de tierra de tonalidad marron, y se tendió sobre ella, relativamente camuflado. Cuando Kael desapareció, cogió el arco y lo dejo preparado.

-Ya que estoy en tierras de nadie -se dijo a si mismo-, tendré que preocuparme por el bienestar de nuetro ausente anfitrion.

Él ya se habia convencido de que le seguian, y esperaba lograr una prueba que convenciese a su amigo del peligro que corrian. Pero pasó una hora, y luego otra. Estaba solo, lo notaba, pero Kael no habia vuelto y tardaba demasiado.

Preocupado, dejo el arco colgando de su espalda y se apresuró a seguirlo, con sombrios pensamientos.

Escrito el 03-08-2006 19:04 #8

- Amaurenori, lugar ahora inhóspito esconde una misteriosa y oscura leyenda…- la chica dejó de leer al ver que se detenían. - ¿Qué ocurre, vamos por el buen camino?- dijo Eleth Niramar, preocupada.

A su lado, Darlak miraba con cara de preocupación un mapa.

- Parece que nuestro experto explorador no ha tardado en perdernos – dijo nuevamente Eleth.

- Creo que hay que seguir hacia el sur- dijo el medio elfo

- ¿Cómo que crees, Darlak? Debes estar seguro- dijo Eleth enfadada y preocupada.

- El sendero ya ha desaparecido, es posible que el bosque lo haya ocultado a propósito. Debemos seguir una dirección. ¿Seguimos hacia el sur, Valandil?- preguntó Darlak al maia que iba a su lado ensimismado en sus pensamientos de tortura y amargura.

Llevaban varios días de viaje, montados en sus caballeros y con las provisiones para el viaje a punto de agotarse. Durante las largas y penosas horas que había durado la cabalgata por las desiertas tierras que habían al sur de Lempë Ohtari, no se habían encontrado con nadie. Cuando el sol había llegado a su cenit y se había colocado justo encima del antiguo camino de piedra que estaban siguiendo, ante sus ojos se dibujó una gran extensión de matorral. Sólo habían viajado Darlak, Valandil y la joven Eleth Niramar. Por temor a un nuevo ataque de las hordas de Bolgöd, los demás caballeros se habían quedado en el reino con el ejército bajo su mando. Annamel, la esposa de Valandil, finalmente se había quedado custodiando la ciudad de Ostova Lorë. La cabalgata había sido tranquila y poco habían hablado durante el viaje y menos aún Valandil, quizás preparandose para lo que pudiera encontrarse en las ruinas de aquella ciudad.

Cuando llegaron a la zona de matorral los caballos se negaron a avanzar, quizás temiendo o presintiendo los peligros que se encontraran en esa zona. Por eso habían tenido que avanzar a pie. Mientras Darlak seguía el mapa que había encontrado en la biblioteca de Mellon Vilya, Eleth se entretenía leyendo los escritos que también habían encontrado sobre Amaurenori. Sin embargo, el sendero que seguían había desaparecido y pronto se encontraron con que se habían perdido.

- ¿Qué te ocurre, Valandil? – preguntó preocupado Darlak al ver que su amigo no le respondía a la pregunta.

- No sé si estoy preparado para lo que me pueda encontrar allí.

De pronto, Eleth profirió un grito.

- ¿Dónde estás? – la muchacha había desaparecido de repente y solo se escuchaban sus gritos desesperados entre los matorrales.

- ¡Ayudadme, una extraña criatura me está acosando!

Darlak y Valandil se lanzaron hacía donde escuchaban la voz de Eleth y se encontraron con una especia de pájaro cerniéndose sobre su amiga. Era como un cuervo gigante que sobrevolaba sobre la joven dispuesto a engancharla con sus garras abiertas.

Rápidamente Darlak tomó su arco y consiguió darle a la criatura pero apenas le hizo daño. Eleth se hallaba lo suficientemente cercada como para intentar alguna defensa, pero encontró una piedra cercana y se la arrojó al pajarraco. Valandil, mientras tanto, intentó acumular el poder de maia que tenía para usarlo en contra del pájaro. Quizás resultó útil porque pronto el pájaro empezó a tambalearse y fue en ese momento cuando una nueva flecha de Darlak lo hizo caer. Una vez en el suelo, cuando parecía que la criatura estaba bastante herida, ésta se levantó de nuevo y alzó el vuelo alejándose del lugar.

Mientras se recuperaban del susto, una voz a sus espaldas les hizo sobresaltarse de nuevo.

- ¡Poco ha faltado para que ese pajarraco se llevara hoy una buena presa! ¡Creo que necesitaréis mi ayuda!

Escrito el 03-08-2006 19:27 #9

Rápidamente giraron y se encontraron con una sombra que al dar algunos pasos notaron que se trataba de Sonyariel.

- Llevo siguiéndolos desde hace algunos días, uno nunca sabe que es lo que se puede encontrar en estos parajes, y hay que ser precavidos, y ustedes si que han dejado huellas... los podría seguir hasta un bebé en pañales.

Se acercó a Eleth y le sacó una pluma negra que tenía enredada en el cabello... jajaja ¿desde cuando te asustan las pobres avecillas?

Escrito el 03-08-2006 20:52 #10

Kael llevaba ya un rato explorando.No habia nadie a la vista.Vacio todo vacio....Decidio volver cuando algo le golpeo por detras y perdio el conocimiento.

Desperto al tiempo.Le dolia la cabeza y estaba atado.Cuatro figuras encapuchadas salmodiaban a su alrededor.Le habian arrebatado su espada.Pero no se preocupo su aramdura estaba afilada.Asi que facilmente corto las ataduras de sus muñecas y pudo escapar.Los encapuchados intentaron abatirlo a garrotazos pero no pudieron.

En cuanto Kael alcanzó su espada los encapuchados sucumbieron a su tecnica.Escapo.Corrio y corrio hasta encontrar a Ohtaránë.Sin embargo cuando lo encontro una sombra surgio y agarro a Ohtaránë.

Era...Luiniel

[Editado por kabul el 03-08-2006 20:55]