Capítulo 7.- De la breve paz y el advenimiento de los nainiri
En la ribera las cosas parecían marchar bien. La fuerza unida de las dos huestes había derrotado a los belicosos enemigos, expulsándoles más allá de las ciénagas al sureste.
Sin embargo, la disensión interna comenzaba a hacer mella en el seno de la aldea pues los hombres del río no se plegaban a las autoritarias órdenes de Auresse y, poco a poco, su propio pueblo comenzaba a cuestionar su mando.
Entonces Kelusse, sabio y prudente, propuso elegir a dos capitanes, uniendo así las dos huestes para siempre. Sus palabras fueron acogidas con entusiasmo por todos e incluso Auresse hubo de sumarse a la iniciativa, aunque temeroso de perder el poder.
En aquellos días, el pueblo de los hermanos era más numeroso y la capitanía recayó en Auresse y Kelusse, en detrimento de Calenglin. Ahora bien, la comprensión del poderoso noldo sobre los fundamentos de eirë era tan grande que no puso pega alguna y alabó las virtudes de los hermanos.
Así pues cuando Nowë regresó a la aldea, profundos cambios habían tenido lugar en el antiguo poblado de los hombres del río. El júbilo de los hildor al aparecer Nowë fue indescriptible y los hermanos se congratularon con la presencia de otro elfo del antiguo linaje de los noldor. Sin embargo, cuando Nowë les habló de Ael Ethelë y su afortunado hallazgo no le hicieron gran caso y desestimaron sus palabras. Incluso Calenglin se mostraba reticente y el elfo tuvo que desistir.
Sucedió entonces que en la breve paz que siguió tras la unión de los edain de Arvernien y los hildor de Árador, el pueblo medró y, con su medra, sus necesidades aumentaron. Pero los hermanos sólo tenían ojos para la guerra y no prestaban atención a la ordenación de la aldea, así como los cultivos y la pesca.
Por aquel entonces, Nowë y Calenglin dudaron por primera vez sobre eirë y fueron en busca de Iaurandir, aturdidos por sus dudas. Este escuchó sus ruegos y les habló sobre las leyes y sobre el arte de la gobernación. Conceptos estos que los elfos rapidamente comprendieron.
Tras meditarlo mucho, convocaron al pueblo y expusieron las nuevas ideas que habían florecido en sus mentes. Hablaron de leyes, de gobierno y de muchas otras cosas. Y al fin pronunciaron una palabra que se asociaría para siempre con ellos: nainir, senador en la lengua de aquel pueblo.
Así fue como el, antaño, pueblo de la ribera evolucionó y en adelante fue regido por los nainiri, los más sabios y justos entre los esteldili. En un principio fueron cuatro, dos se ocuparon de la aldea y dos de la guerra.
Auresse y Kelusse dirigirían la hueste en la batalla, mientras que Calenglin y Nowë gobernarían la aldea. Sin embargo, Calenglin acompañaba a menudo a los guerreros en sus aventuras y su mortífera espada seguía pendiendo de su costado.
[Editado por jarvis el 24-04-2006 13:50]