Oron Outille es, de las dos ciudades principales, la que está más alejada de la actual capital, a unas 10 jornadas de Ost In Alasea Esde.
Su situación, en la provincia de Tumbaletaurea, la más meridional de las cuatro que componen el Realengo de Farothdin, y su ubicación en el centro del gran bosque de Taurestë, hacen que sea la ciudad más aislada de todo el reino, pues sólo dos caminos conducen hasta ella.
Cuenta la leyenda que una pequeña comunidad de elfos noldor atraídos por Ilimo llegaron a estas tierras huyendo de los reinos conquistados de Maedhros. Así fue como el rey, al saber de los sufrimientos a los que habían sido sometidos, decidió concederles un lugar que les devolviera los sueños y las esperanzas que antaño tuvieran en Aman. Ahora bien, el reducido grupo de elfos fue conducido a través del gran bosque del sur, ninguno sabía a donde, poco les importaba pues la presencia de Ilimo ya les reconfortaba el alma. Medio día llevaban caminando cuando el rey se detuvo en mitad de un claro y volviéndose hacia ellos dijo:
-Aquí se levantará Oron Oituille, el monte siempre primaveral, porque a partir de este instante no habrá lugar en vuestro corazón para más penas y desdichas.
Y uno de entre el grupo de elfos se adelantó y respondió:
-Tiempo ha que el buen Lórien nos reconfortaba en nuestros sueños con una tierra fuera del alcance de la Oscuridad. Ahora sabemos, mi señor, que el sueño es real y esa tierra está aquí, en el gran bosque de Taurestë, el bosque del descanso, como será conocido a partir de este día.
Tras oír esto Ilimo quedó pensativo durante un rato, hasta que al fin se agachó, y tocando con la punta de los dedos la verde tierra, y dijo palabras que parecían extrañas a oídos de los elfos. Primero una gota y luego otra se fueron acumulando en torno a las manos del rey. Las gotas se convirtieron en charco, el charco en laguna y la laguna en lago, y así fue como en cuestión de poco tiempo en donde antes había un claro del bosque ahora se encontraba un inmenso lago.
Una elfa se acercó al rey y dijo en un susurro:
_Mi señor, este será Lorellin y en el centro de él construiremos la ciudad, emulando así a la isla donde descansa Estë la Gentil.
_¡Sea así!-exclamó el rey ante las caras de felicidad de los elfos. Y prosiguió _Aquí moraréis, e instruiréis en las artes de la curación, pues vosotros, mejor que cualquier otra criatura, sabéis qué penurias puede llegar a sufrir un corazón que ama la vida.
De este modo se explica la situación actual en medio del lago Lorellin, de la ciudad de Oron Outille, que, aunque en un principio fue totalmente circular, posteriormente se le añadió una fuerte muralla exterior, con forma octogonal, para proteger el perímetro, pues los tiempos cambian.
En el centro de esta gran circunferencia se encuentra la hermosa plaza de Seillën, vigilada día y noche por la pétrea presencia de Yiyinay y Calilinwe, el pez y la lechuza, emblemas de Farothdin. Ocho canales salen desde ella cruzando toda la plataforma; los cuatro principales, alineados con los puntos cardinales, tienen un ancho total de cincuenta y cuatro pies: veinte pies corresponden a las dos avenidas situadas a ambos lados del canal y los treinta y cuatro sobrantes al canal en sí; mientras que los cuatro restantes, más pequeños, de unos veintisiete pies, atraviesan por la mitad cada uno de los cuatro cuadrantes que delimitan los canales principales.
Estas calles y canales son cortadas a su vez por tres canales concéntricos formando, así, tres grandes avenidas que separan los distintos barrios de la ciudad.
Así pues, el primer círculo, y por tanto el más pequeño, es el que contiene el barrio principal de la urbe. Los edificios más importantes los podemos encontrar con mucha facilidad ya que son aquellos que rodean la plaza de Seillën, destacando por su peculiar arquitectura el Palacio de los Regentes de la ciudad, la delegación Provincial de la Real Orden de la Rosa y la Escuela Mayor de Sanación, lugar dónde son instruidos todos los sanadores del reino.
El segundo círculo, separado del primero por un canal y dos avenidas, con un total de sesenta pies de anchura, es donde reside la población de la ciudad, exceptuando los Regentes que viven en el palacio, junto a la gran plaza central.
Y finalmente, el tercer circulo. Esta última sección, al ser la más grande, tiene particularidades; está surcada por dieciséis canales, en lugar de ocho, formando así dieciséis cuadras o manzanas y por esa razón se subdivide en dos barrios de ocho cuadras: el del Norte y el del Sur.
El barrio del norte es donde se encuentran los mercaderes y artesanos de la ciudad. Allí se desarrollan las artes del comercio y por eso se sitúa al norte, junto al único puente que comunica la ciudad con el exterior.
Es en el barrio del Sur donde podemos encontrar las casas de curación. En total son ocho, una por cada cuadra, y cada una de ellas cuenta con una plaza central y varios parques para ayudar a los enfermos a pasar mejor la estancia allí.
Todos y cada uno de los barrios están unidos entre sí por puentes de madera, cuya anchura varia en función del canal que cruzan, así pues, los que unen las grandes avenidas de los canales principales son los de mayor envergadura mientras que aquellos que unen cuadras, apenas llegan a los seis pies.
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