La Guerra de los Clanes

Taberna - El Volcán De Lo Mundano

Escribiéndose...
Escrito el 20-03-2006 13:41 #1

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Acércate por medio de un sueño al Volcán de lo Mundano donde tus necesidades serán satisfechas, desde las más elementales e infantiles hasta las más banales y prohibidas. No se conoce su ubicación, el paso a estas estancias lo da Ilimo i nandaro a obrado, en el caso de que las hubiera, aun así eso no quita que toda carencia tendrá su cabida en esta morada.

Has de respetar las leyes de esta dimensión onírica porque sus portales los guardan Ilimo el piadoso, Izilsurias la arrebatadora entre otros señores de Farothdin, tan misteriosos como implacables, así como seres de dudosa procedencia.

Solo hay una realidad, y es que el alma que viaja en sueños, puede quedar retenida si daña de forma intencionada y severa a otra visitante. Jueces de estas conductas desviadas son Ilimo el piadoso e Izilsurias la arrebatadora. Desde que entras en estas salas tus sueños están sujetos a su voluntad, y el dispensa, o decide quien, el tiempo de tu estancia aquí y el tipo de sucesos que te pueden acaecer. Él puede retenerte para que no accedas a esta dimensión, o que no retornes del viaje hacia tu conciencia. El pone los límites, el como, el cuando, el donde y el porque puedes llegar y estar. Esa es la ünica condición a la que tu alma está sujeta, porque en principio tu eres dueño de tu libertad mientras no pises la de otra alma viajera.

No se conoce su ubicación, el paso a estas estancias lo da Ilimo i nandaro a obrado. Solo llegan aquí a los que conducen sus anhelos de satisfacción de alguna necesidad.

Primera Planta

El “hall” la sala principal donde está la barra y las mesas, se asemeja a una taberna como las que pueblan Arador. Nada mas abrir las puertas se encuentra el ambiente alocado y juerguista, con camareras llevando varias jarras en cada mano, sorteando las mesas y a las almas alborotadas que viajan allí. el ambiente está cargado, el suelo y las ropas están manchados por la cerveza que se derrama de los que da un traspiés, todo sucede bajo la atenta mirada de un espíritu corpóreo al que llaman “ el corpulento Bill” o el “ Ogro Bill” por la costumbre de agarrar por la cabeza y levantar en vuelo a los que se sobrepasan en sus modales.

Salones adyacentes, cuadriculas de cubículos interconectados, separados por paredes de piedra horadados con arcos. No hay puertas de ningún tipo, solo cortinas o biombos que libran del ojo ajeno pero no de la interrupción con estancias privadas. Allí se charla distendidamente con aquellos que deseas ver, junto a ellos/as se degustan licores y se fuma en pipa, se juega o se ríe durante lo que dura el sueño.

sala de las escaleras, en el paso de un modulo a otro, hay un pasillo ancho a cuyos lados se ven ascender las escaleras que dan a las plantas superiores. Entre los detalles de aquella sala de paso, llama la atención sobre todas las demás, un retrato animado de alguien desconocido.

El salón de las lámparas. Un patio interior que puede ser visto y oído desde todas las direcciones, tanto del “Hall” como desde las gradas del segundo piso a donde dan todas las habitaciones. Esta inmensa sala cuadrada, con altos techos de donde penden las lámparas, es la sala mas noble y ricamente decorada de todo el Volcán de lo Mundano.

La parrilla del glotón, donde te sacias tus necesidades fisiológicas en un ambiente de comida mas tranquilo. Rememora allí aquella comida que saboreaste, al calor de los vapores del volcán se sujetan los recipientes que contienen los manjares de aquella fiesta recordada, aquel postre de tu infancia que nunca volviste a probar, aquel guiso de aquella tierra a la que ya no viajaras. ___________ dirige aquella sala, ayudada/o de utensilios que brincan y trabajan sujetos a su voluntad.

El laberinto de lo escrito

Un lugar tranquilo para algunos, para otros inútil tratándose de los sueños, pero necesario para recrear el ambiente de toda sala donde acompañado solo por lo que quieras tomar. Puedes evadirte del resto y encontrar un recoveco donde dar rienda suelta a tus curiosidades. Toma tu libro o pídeselo a Anto el Bibliotecario, un espíritu menor que ha tomado la forma de un hobbit risueño y entrado en años, encargado de poner en tus manos lo que desees. Una vez hecho esto solo te toca decidir en que pasadizo rodeado de libros, velas o cojines quieres hundirte en la lectura.

La sala del cristal. Una fuente atrae con sus borboteos a los que quieren predecir el futuro cercano. Un oráculo apenas fiable por lo intrincadas de sus respuestas y lo generales de sus avisos. Un consuelo tiene allí los que quieren buscar una predicción a lo desconocido.

Pero en sus tinajas de bronce brillante se recoge el agua transparente que te devuelve imágenes del pasado. En ella hundes tu cabeza para entrar en tus recuerdos pasados.

las piscinas de roca, a ella dan las ventanas de las plantas superiores y están iluminadas desde los ventanales del techo, por lo que desde érase nutre de natural y azulada a las salas adyacentes mas alejadas del resplandor de la sala de las Lámparas. Donde acaban las salas mas alejadas de la primera planta se encuentran los accesos de mármol blanco a las piscinas que rodean a modo de cinturón de agua, parte de la primera planta, como si de un foso protector se tratase.

Las piscinas son uno de los lugares favoritos y mas recónditos de las almas que van al volcán de lo mundano, en sus aguas cálidas nace la llama de la lujuria, se forjan amores prohibidos, anidan las infidelidades, se engastan frivolidades con lujuria.

Segunda planta

Te encuentras en una sala en la que la decoración es sencilla, en madera anaranjada de pino clara y olorosa, iluminada con cristales de luz que se apagan o encienden por voluntad propia. En el techo de tarima se abre una trampilla y debajo de ella un ser de mediana estatura lee despreocupadamente un libro, sin preocuparse del mundo que le rodea. El bedel de la segunda planta se hace llamar, y ha tomado la forma de un enano barbudo y algunos dicen que es un espíritu antiguo de los que sirvieron en Opelë anarorë en los primeros días de su fundación, que guarda y hace guardar las normas de Ilimo. A ellos se abren muchas puertas con salas todavía desconocidas cuyas ventanas no dan al patio interior. Son muchas y algunas están cerradas por voluntad secreta del Rey, que conoce a donde paran o su utilidad. Al alma que frecuenta asiduamente el Volcán de lo Mundano se les acaba dando las llaves de una habitación para su uso y disfrute, y que corresponden a las que se abren a los lados del Este y Oeste del cuadrado de la planta.

Las habitaciones del pasillo sur se reservan para las almas de los Señores de Farothdim y está vetada su entrada a menos que los dueños así lo decidan. Las ventanas van a dar justo en frente del estrado del Patio, lo que les da una vista privilegiada desde sus balcones y terrazas.

Tercera planta

Algunas almas buscan la soledad que no ofrecen los cubiles acolchados de la primera sala, y es por esto que no hay otro lugar mas pacifico y tranquilo, más bucólico y confortable para él introvertido que la sala del cerco de los álamos. Las llaves a esta sala solo las tiene el bedel de la segunda planta, el considera junto a Ilimo si uno es merecedor de esa necesidad de aislamiento y si en verdad la merece para dichos fines y no para otros. Porque aquella sala esta sujeta a una magia de pureza, refugio donde sanar las heridas de la vida en soledad. El jardín inmaculado esta preservado de toda injuria que lleve consigo cualquier acto impuro. Nadie puede vulnerar esta norma y el que allí accede, solo permanece con sus pensamientos a menos que quiera convocar la presencia de Ilimo en busca de alguna ayuda para sus pesares.

Las mazmorras de la Reina

De boca en boca corren los rumores acerca de una estancia de entrada desconocida para muchos. Algunos aseguran que son varias las entradas y que de allí proceden alguna que otra vez lamentos de agonía.

Y es que por deseo de Izilsurias Ilimo vió la necesidad de un lugar donde poder retener a toda alma impía que escapase a las normas. Y así fue como hizo las estancias y entrego las llaves de entrada a su consorte, y una daga como instrumento para que dispensar justicia o tormento a todo aquel que ambos considerasen oportuno. Si este fuese el caso, Izilsurias heriría con su daga el alma viajera, y la esencia que brotase sería recogida para mezclarla con otras sustancias. Así nacieron los objetos que han cobrado vida en el Volcán de lo Mundano almas que han quedado atadas a este plano de existencia con la forma de un objeto, y que expían sus culpas sirviendo a los propósitos de los que reinan en Farothdin. Condenado a vagar por las estancias o permanecer por tiempo indefinido, como es el caso del cuadro de la sala de las escaleras, o los utensilios de la parrilla del glotón entre otros.

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normas de interacción

Cada personaje que participe ha de indicar en que sala se encuentra.

No se puede matar, romper mobiliario, humillar o ofender etc. a ninguno de los participantes de forma no consentida. En el caso de que por alguna razón se hiciese, el personaje quedara atado a un objeto inofensivo, con su forma y sujeto a la voluntad de los que organizan el Volcán de lo Mundano. Solo comunicara o se moverá dependiendo de la función que se le asigne. Si a alguien por algún casual le apetece ser un objeto de los que hablamos, no es necesario que vulnere las normas de convivencia, que lo haga saber mediante mensaje privado por EAU y se tratara el asunto.

Aun así eso obliga a que el personaje no pueda postear en otros foros ni pueda interaccionar mas en el Volcán de lo Mundano ateniéndose al papel que le puede tocar.

Mientras se cumplan las normas básicas de convivencia del juego en general y de este foro, no influyen tiempos de guerra, ya que es un mundo onírico.

Se permite toda alteración del espacio, tiempo o realidad a manos de los participantes, siempre que no vulnere las normas de convivencia tantas veces dichas, e Ilimo se reserva la posibilidad de introducir alteraciones del espacio, tiempo, realidad…en resumen variables que afecten a la interacción de la gente en la taberna.

Estas normas están sujetas a cambios.

Escrito el 20-03-2006 13:42 #2

Qué son los sueños sino una bagatela o un castillo de aire en la inmensidad de la noche? alivia tus miserias aquí si eres de los que sufren despiertos los avatares de la vida, porque los sueños hechos realidad son una vía de escape a estas tierras donde prima el cansancio. En todo lo bueno residirá algo malo y viceversa, solo es cuestión de tiempo y paciencia para encontrarlo. Pero entre medias de ambos siempre están los sueños como el indicador de un buen descanso. Y que mejor que los sueños para descansar la mente. ¿Por qué vamos a desistir de soñar si es la única válvula de escape de la realidad? ¿Por qué cerrar el mundo a volar sin alas allá donde la imaginación nos dicte? Nunca desistas de un sueño. Sólo trata de ver las señales que te lleven a él*

No sabes como fue pero estas en una barca estrecha llevada por la corriente hacia no sabes donde ya que la niebla es tan espesa que no te deja ver a mas allá de los límites de la proa. Recoges las rodillas entre tus brazos y apoyas la barbilla en tu hombro intentando pensar que haces allí, haciendo de tu cuerpo un ovillo. El frío solo te deja pensar en algo caliente...¿caliente? como un lecho en el que estirar tus brazos y desperezarte sintiendo a alguien querido a tu lado, un plato de comida caliente que baña tu cara con aromas tibios, Aquel baño caliente en el que te hundes lenta y despreocupadamente, bebida que te enciende la garganta mientras notas como resbala hacía tu estómago, el resplandor y la calidez de una luz atravesando la piel de tus párpados cerrados, canciones que te susurran al oído melodías que ponen ritmo y sueltan espontáneamente tus miembros ausentes de movimiento…

Todo se acaba porque de repente la barca choca con la orilla y sales de tus pensamientos de golpe. Bajas y aprietas los ojos intentando enfocar la mirada en algún punto, vuelves a pensar en lo bien que estarías a salvo de aquel frío y te consuelas de nuevo en tus pensamientos de antes. Las nieblas desaparecen como si de magia se tratara y ves la pendiente negra y marchita de un volcán… un escalofrío recorre tu cuerpo y juntas tus brazos y los frotas para entrar en calor. Avanzas pendiente porque no tienes nada mejor que hacer y para tu sorpresa, de la nada calcinada distingues unos círculos transparentes de color rojizo que despiden luz al exterior… vas allí y adivinas una puerta de entrada enclavada a ras de la misma roca volcánica.

Acércate a lo mundano _pareces oír decir_ recoges el gozne de pesado bronce en tus manos con decisión, tiene la forma de una serpiente enroscada en una rama, puedes apreciar los detalles de las escamas grabadas con un buril fino, también grabaron la rugosidad de la rama, te gusta su realismo...y los ojos…Son unos zafiros pulidos sin ninguna arista, puede que no tengan valor alguno, de lo contrario no estarían ahí _piensas_ y automáticamente intentas rascar con la uña las cuencas y llevarte las piedras… pero es imposible. Lo intentas mas veces y te pones nervios@ ante la posibilidad de que alguien te descubra haciendo aquello… y sin darlo demasiada importancia notas que el gozne se mueve un poco, se desquita de tu mano y jurarías que se resbala... ¿Como puede ser...? ¡La serpiente de bronce que apresas y a la que intentas quedar ciega se mueve! , sueltas instintivamente aquello justo en el momento en que lo que aparentemente era una escultura, se lanza a morderte de improvisto, acompañada de un bufido de rabia, ¿Es una ilusión?_te dices estas a salvo de aquello… ¡calma!_ te dices mientras frotas tu mano para comprobar que sigue ahí_ ¡fue una ilusión!..

Empujas la puerta y no puedes evitar mirar de reojo a la serpiente que está en su rama como si nada hubiese pasado. ¡Si fueran zafiros no estarían ahí! _ dices con una sonrisa seria.

La planta es muy amplia, el techo es alto, de las vigas de madera cuelgan ramilletes de hierbas de todo tipo, distingues por el olor algunas que has visto fumar, hay fiambres y carnes secas, verduras y más cosas. Pero lo que llama tu atención son las múltiples lucecitas que están suspendidas en armazones de hierro rojizo y dorado que iluminan junto a las chimeneas y las velas la sala. Son muchas y están decoradas con motivos animales, algunas pero pocas con plantas entre las que distingues rosas o lirios…

Dejas de mirar el techo para continuar con el resto, ya habrá tiempo que dedicar a analizar cada uno de los objetos que están encima de nuestra cabeza… los salones,… son mas amplios de lo que hubieses pensado nunca, subestimaste y erraste pero es humano _te dices con socarronería_ .Las salas mas grandes dan paso a un laberinto de otras mas pequeñas. En otro tiempo debió ser un gran salón o una cueva inmensa que dividieron en otras más pequeñas por medio de tabiques conectados entre sí a través de vanos sin puertas. Atraviesas las mesas mientras notas el lastimero crujido de la tarima a cada paso, quejándose de tu peso y adelantando tu paso. Echas atrás alguna cortina o reparas distraídamente en la decoración de las paredes, hay armas, escudos, algún tapiz representando algún hecho que ya tendrás tiempo en conocer...hay algunos muebles en los que los camareros dejan los cubiertos y en donde sacan cubiertos o las vajillas, vasos o paños. Y cuando vas a dejar la gran sala de la entrada miras atrás un momento para calcular cuanto has avanzado y ves un enorme reloj de arena, en cuyo cristal superior, queda poca arena. En otra parte mas al fondo está la barra principal tras de la cual hay tres puertas que serán la cocina, la despensa y puede que el acceso a la bodega...

Pasando el primer vano hacia el fondo del edificio, ves que a ambos lados bajan dos escaleras que se pierden en la negrura, intentas subir pero te echas atrás asustado cuando se prenden las lámparas del piso superior sin tu hacer nada, apenas alcanzas a ver la parte superior… porque un camarero pasa a tu lado riéndose de tu ingenuidad. Decides avanzar y pasar otro vano, allí ves una tarima que está elevada a la altura de tus rodillas, tal vez un poco más, pero poco. Desde allí se ve gran parte de las mesas de la entrada principal y muchas otras salas por las que se accede hasta donde estas tú. Giras haciendo un círculo sobre ti viendo el techo abovedado y del que penden dos grandísimas lámparas a modo de un árbol bocabajo, una de cristal de roca plagada con la forma de una de luces azuladas y blanquecinas y otra de plata sobredorada casi rojiza, plagada también de luces pero amarillas y anaranjadas. A ambos lados de estas se ve una balconada de madera amarillenta que debía pertenecer a las habitaciones de la planta superior, cuyas puertas daban a aquella sala. En Ellas uno se podía apoyar y contemplar más de cerca las impresionantes lámparas o ver los espectáculos que se hacían en la tarima.

Todavía sigues anonadado imaginándote sentado cerca de por allí donde tendrías una vista privilegiada cuando al fondo, en otra sala que se abre a la que estas ahora, pareces oír el ruido del agua. Avanzas con más decisión porque tienes que ver aquello. Cruzas mas salas del laberinto, en un lugar te paras y ves que a ambos lados, en medio de los salones, ahí dos círculos de piedra volcánica encima de los cuales hay una reja sobre la que se asan carnes. Inexplicablemente sigues mas adelante y oyes risas y notas miradas puestas en ti, bocas que muerden dedos intentando exprimir la lujuria que hay en la sangre que los recorre, manos que acarician cabelleras o que sutilmente recorren su cuerpo, fragancias que te evocan a la sensualidad y despiertan tu libido, pero decides dejarlo para otro momento. Avanzas y avanzas y notas la humedad en el ambiente, el chapoteo del agua, hay nubes de vaho, y baldosas pulidas y brillantes como de cristal en las paredes, las tocas y son suaves y lisas, húmedas por el vaho que hay adherido. Y sin avisar, el agua se cuela entre las ranuras y los cosidos de tu calzado. Esta tibia y agradable, y ves que a medida que avanzas está mas profundo. Avanzas y caminas por debajo de unos arcos pasando de la penumbra a una sala de luz azul que viene del techo. La pared es negra y rugosa, pero el agua es del azul mas puro, las baldosas del suelo deben serlo _razonas_ y también las de parte de las paredes sumergidas…el vaho sale de la superficie y sin pensarlo dos veces te hundes con la ropa del camino, sujetado por el agua mientras nadas boca arriba. Hay unas mujeres que se ríen por lo bajo y te extienden una tela gruesa y blanca para que la tomes, escupes el agua de tu boca y apartas el pelo mojado de tu frente cuando reparas en un sonido que surge del techo. Al fondo ves las salas por las que has pasado y casi dirías que desde allí se ve la puerta de la entrada… el lugar es raro, hay una atmósfera mágica y a la vez de sosiego. Pero oyes de nuevo el sonido mas intenso, que viene de la pared, ¡es un reloj de arena que deja caer los últimos restos de arena de la parte superior!, y en el momento en que acaba no vuelves a oír ni a ver nada, solo la oscuridad que ciega tus ojos.

Súbitamente abres los ojos, ves un techo de madera del que cuelga alguna telaraña, notas el sudor incómodo que te pega la cabeza a la almohada. Echas para un lado las sábanas y las mantas y notas el frío en ti mismo... ¡ha sido un sueño! ¿O no?..Quien sabe...y te das la vuelta tapándote de nuevo, anhelando volver a tener ese sueño.

*Paulo Coelho

[Editado por gorathion el 20-03-2006 13:43]

Escrito el 22-03-2006 23:45 #3

Pierde la noción del tiempo y siente como flotas entre puntos de luz que te deslumbran y te hacen cerrar los ojos. Pero sin saber porque sonries mientras miras tu reflejo en un mundo de espejos que se mueven y distorsionan tu rostro. Siente como la gente grita a tu alrededor pero tu sigues en tu bombolla de jabón ajeno al sufrimiento del mundo. ¿Has ganado la partida al dolor o simplemente te has soñado un mundo diferente? Olvida tus pesares, deja atrás tus sentimientos, no te sirven de nada a estas alturas del juego. El viento acaricia tu cara, tu piel... ¿es el viento...? No, son miles de dedos de terciopelo que recorren cada rincón de tu alma mientras tú te entregas al placer de saber que no eres dueño de tus actos.

Juega con fuego y atrévete a quemarte...

[Editado por atram el 22-03-2006 23:47]

Escrito el 25-04-2006 01:41 #4

Ilimo tañía el arpa despreocupadamente intentando aliviar la monotonía del trayecto mientras la balsa surcaba las nieblas sobre el lago. Con él iba Aredhel, una de las damas de más renombre entre los Noldor que vinieron a Farothdin. Se había quedado dormida tal vez al arrullo de las corrientes, confiando en que su codo apoyado en la cubierta la sostendría en medio de los balanceos de la barca. Su rostro impecable y pálido temblaba en su mano, al ritmo del pequeño balanceo del agua encantada que sostenía la balsa.

El tiempo pareció detenerse en aquel trayecto que se hacía eterno y Él se conformó con el silencio, velando por no interrumpir el sueño de la dama, algo que sería de mal gusto. Por eso Ílimo decidió recostarse y dedicar aquel rato de calma a una de sus aficiones más improductivas, divagar en silencio sobre el pasado y el presente cercano, con el fin de presentir el futuro que se avecinaba, controlarlo y dominar la angustiosa incertidumbre que nos provoca lo desconocido. En aquel mar de pensamientos y sueños de ambos, la cubierta tocó la orilla bruscamente, lo justo para que el codo de la Elfa se viniese a bajo y su cabeza dormida fuese a dar contra la cubierta del bote. La Dama volvió en si y se levantó rápidamente, sorprendida, frotándose la cabeza mientras su rostro colorado se arrugaba en una mueca mezcla de dolor y vergüenza. Ílimo no pudo evitar una risa contenida que provocó al final en ambos, una carcajada en toda regla.

Entre risas por el incidente ambos pasaron a la tarima del muelle en dirección al Volcán de lo Mundano, y en una de esas, los pasos firmes del Maia despachurraron algo que vertió un líquido verde sobre la ropa y parte de su mejilla… ¡pobre babosa del pantano!, esto nos deja igualados en despistes ¿eh?__bromeó la Dama mientras se adelantaba riendo__. ¡Supongo que sí! __Dijo él mientras se limpiaba fuertemente con un pañuelo__ ¿y lo mal que huelen?...

Sortearon las maderas del muelle con un ojo puesto en las babosas que salpicaban el suelo y otro en el farol que indicaba al otro extremo el fin del muelle. Cuando lo hubieron pasado una campanilla sonó entre unos juncos y un hombrecillo con un Farol en una mano y en otra una cesta de mimbre, salió de la maleza a saludarlos. Posando la cesta y el farol, se quitó su sombrero amarillo e hizo un reverencia exagerada a Ilimo, que no le prestó atención pues se centró en tomar la cesta y curiosear. Luego hizo otra a la Dama Aredhel, a la que dio la bienvenida con una sonrisa y un besamanos.

A los pies de su bella presencia se presenta Paparín

Proveedor de las despensas de su alteza, señor del muelle

Guarda de las llaves del bosque y administrador del Jardín

¡Pues a su Alteza, como dices, no le gustan mucho las babosas para la cena!__ dijo Ílimo con acento cortante y cara de asco, mientras miraba de cerca el interior de la cesta y lo removía con un palito__

Aredhel se acercó a comprobar el interior de la cesta mientras Paparín se apresuraba a encajarse el sombrero de copa y a tomar el Farol… ¡aunque parezcan repulsivas tienen muchas propiedades, mismamente su veneno es bastante fuerte y paraliza allí donde se adentra… también son el ingrediente principal para las cremas de masaje de su señora esposa, mi señor…ella me encarga, cuando va a venir, que le tenga preparado un canasto de ellas…y… no me es fácil criar a estos animalillos tan rápido ¿sabe?__dijo compungido__

O sea, que estas Babosas __Bramó Ílimo con los ojos desencajados de su órbitas y avanzando hacia el hombrecillo con el dedo índice apuntándole amenazadoramente__ ¿?la reina mandado criar BABOSAS VENENOSAS, en MI Posada, sin MI consentimiento ¿?

_Em…¿si? _dijo Paparin con una risita tonta de pobrecillo mientras era elevado por las solapas de su chaqueta..

¡Pues anda y empieza a recolectar las babosas por el muelle, que ya hablare yo con Izulsurias!__sentenció en un tono bajo a la vez que se le tensaban todos los músculos de la boca y el cuello__ ¡Que no quede ni una y al resto las enjaulas!... Vamos Aredhel, teníamos que estar ya sentados que en breve llegará el resto. __terminó Ílimo a la vez que pronunciaba una retahíla de palabras que hizo que se iluminaran unas piedras de cristal pulido que salpicaban al camino a la entrada de la Posada__

De ahí en adelante el paseo fue en silencio porque Ílimo comprobaba a su paso que todo estuviese en orden, los jardines cuidados, los setos recortados, sin malas hierbas… y como no, contando el numero de Babosas fétidas a su paso. Le gustaba que todo estuviese en su sitio, tal y como había dicho que se hiciese. Muy pocos conocían su proyecto, y aquellos privilegiados debían cumplir bien o serían desplazados de su puesto con una sutilidad tan rápida como certera. Había puesto mucho empeño en hacer de aquel lugar algo admirablemente vello y perfecto, y todo debía salir bien porque había dedicado muchas ilusiones tiempo y recursos. Cuando ambos llegaron al portal de la Posada del Volcán de lo Mundano Ílimo golpeó de forma peculiar con su callado en la puerta y esta se abrió a su paso.

[Editado por gorathion el 25-04-2006 01:43]

Escrito el 30-04-2006 03:02 #5

[Editado por tari el 25-09-2006 02:20]

Escrito el 30-04-2006 03:20 #6

Ílimo pensó en la oferta llegada del cielo, y se abstrajo por un momento en sus deseos, y sus ojos brillaron y se acrecentaron como llorando y la boca se agrandó y la lengua cayó inerte hacia un lado de la comisura de los labios… y una babilla se asomó a continuación de que recostase la cabeza hacia atrás. Pasaron por su mente los cuervos de la humana y se le antojó de ave...tal vez pollo, o pavo, codorníz, pato...e imaginó todas las aves de Arda y paró en las grandes águilas de Manwë. Concretamente en el sacrilegio de pensar en una enorme, dorada y humeante águila asada en su punto, traída en un enorme plato humeante, rodeada de frutas y verduras, con un tenedor y un cuchillo clavado en lo alto...

__Ah…¿Tacos dices? __despertó Ílimo_ ooooh siííí por favoor… Em pues pon 20 de al pastor, de saudero, de cerdo , de ave, y de papas. ¿Si? ¿Y tu Aredhel?…bueno, ponla 19 de cada, que come menos jejeje

[Editado por gorathion el 30-04-2006 03:24]

Escrito el 01-05-2006 01:49 #7

[Editado por tari el 25-09-2006 02:20]

Escrito el 12-05-2006 00:49 #8

[Editado por Eleanor_Ronaele el 25-09-2006 02:19]

Escrito el 23-09-2006 16:42 #9

Las luces resbalaban por el metal rojizo que forjaba las lámparas de telaraña que bajaban colgando al teatro. Bajo ella, En la tarima, había un espectáculo. Tocaba una orquesta mientras un grupo de bailarinas ataviadas con faldas de volantes multicolores se arremolinaban con cada movimiento de cadera. Cada taconazo al suelo ponía los pelos de punta, cada grito de emoción causaba escalofríos. Eran sensuales y bellas mujeres de piel morena y pelo castaño claro recogido con pinzas de brillantes. Sus ojos aceituna teñian una mirada inexpresiva y perdida fruto de la concentración. Miraban a todo el público y a ninguno, mientras sus mejillas coloradas delimitaban una sonrisa figurada, sin nada natural en ella.

Cada acrobacia, cada palma, cada paso o movimiento en solitario o entre ellas estaba calculado por la práctica del día a día en los espectáculos. Era perfecto y hasta tenía un toque natural que le daba la rutina, pero aun quedaba por mejorar la sonrisa inexpresiva…

Las risas emborrachadas se oían aquí y allá, algún atrevido poniendo voz a los ritmos, gente ensimismada, fantaseando buscando que sus miradas captasen las de las bailarinas, las camareras y camareros sirviendo infinidad de bebida, el aire cargado del humo de pipa... Todo aquello envolvía la estancia en un lugar de festejo propicio para que Ílimo escogiese reunirse allí con su esperada compañía

Él miraba bajo su sombrero color tierra cada rostro, leía en ellos cada expresión, cada mueca y lo interpretaba mientras pasaba el tiempo. Rememoraba recuerdos de sus memorias pasadas y se recreaba buscando coincidencias entre lo ya vivido y lo que allí había. Era divertido y sorprendente comprobar aquello al amparo del bullicio, desde una mesa recogida en el fondo de un teatro abarrotado. Pero él no estaba allí por descanso,_pensó mientras fruncía la mitad de su boca_, ¿Qué era el descanso para él? Pero cuanto lo necesitaba…

El tiempo pasó por la hora acordada, debería empezar a considerar su antigua costumbre de llegar tarde a los sitios, o tal vez no,_pensó al tomar de la mesa la pipa de marfil __ aprovecharía este momento para fumar un poco más y ver al público desmelenarse entre cada cabriola de las bailarinas.

Pero un presentimiento ya conocido recorrió su ser, sus sentidos le decían que algo había en la sala Ílimo levantó el ala de su sombrero y miró alrededor en busca de algo desconocido, y en una de las columnas estaba apoyada la respuesta. Allí permanecía inmóvil una muchacha, envuelta en un manto morado, y un velo con forma de haba que envolvía su cabeza y tapaba su rostro. Una mensajera de la Reina por el lirio de plata en una cadena.

Se acercó a ella disimuladamente, rodeando la columna en que se apoyaba y parándose a su lado, hombro con hombro. Él susurró a su oído unas palabras y ella deslizó un mensaje de su manga a su mano y se lo colocó a Ílimo entre las solapas de su chaleco con suma delicadeza, como si le acariciase con ternura, luego depositó un beso frío en sus labios. Una extraña costumbre en los servidores de Izilsurias a la hora de seguir al pie de la letra los mensajes… más Ílimo supo como corresponder y tomó a la mensajera del cuello, y acercándola con suavidad a sus labios depositó un beso en ellos para que lo sintiese su reina, allá donde estuviera, como si se lo diese en persona.

Cuando se despidieron Ílimo palpó que su mensaje siguiese a buen recaudo en uno de los bolsos de su chaleco, tomó aire y dejo caer un suspiro, ¿Qué habría en aquel mensaje? Deseaba abrirlo cuanto antes pero tendría que controlar sus emociones, porque ya había llegado a la cita acordada el personaje esperado…

Escrito el 23-09-2006 23:52 #10

Era ella. Sólo una persona en todo el reino, y seguramente de toda Arador, llevaba una capa en ese color: rojo carmesí. Pero…¿ y si no era ella?_Si se quitase la capucha… _Pensó. No podía permitirse el lujo de que su presencia dejara de pasar desapercibida por una simple equivocación asique decidió permanecer junto a la columna. Mientras, la mujer caminaba lentamente por la sala moviendo de un lado a otro la capucha, parecía que buscase un sitio donde poder sentarse…o no.

Ilimo sintió el mensaje ente sus ropas, y otra vez la curiosidad por saber qué misterio contenía, Miro hacia su chaleco y llevó su mano hasta el bolsillo… pero una vez más se contuvo.

_ ¿No reconocéis a una sureña?_dijo la mujer encapuchada que ágilmente se había situado delante del rey.

Ilimo pudo ver entonces el broche que cerraba aquella capa: una rosa.

_No a cualquier sureña, _ respondió el rey con una gran sonrisa_ mi querida Arestel.

La mujer, tras escuchar su nombre, echó la capucha hacia atrás, dejando ver aquellos ojos oscuros que delataban su procedencia.

_Tardasteis en reconocerme_ dijo en tono burlón mientras hacia una sutil reverencia.

_Sí, más de lo prudente_ contestó el rey al ver que empezaban a ser el centro de atención de muchas miradas_ vayamos a un lugar más apartado.

_ Siempre que tenga un sitio donde sentarme_ añadió Arestel, a la vez que se volvía a cubrir la cabeza pues no quería llamar más la atención con la diadema de oro que mostraba en su frente _he viajado lo más rápido que he podido desde Oron, a estas alturas me mantengo en pie por la gracia de los Valar.