Uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad de Algalord, es la posada del Cuerno de Hielo. Este edificio se encuentra en la zona Nordeste de la ciudadela, muy próxima a la puerta Norte, que da directamente al camino que conduce al Aeglos.
La historia de esta singular posada comienza en el momento en el que el consejo del Helkelen Lára decide reconstruir la ciudadela de Algalord.
En sus inicios la posada no era más que uno de los tantos edificios habilitados para almacenar los materiales y las herramientas de reconstrucción. Más adelante con las obras de reconstrucción finalizadas, el edificio quedo en desuso por un breve espacio de tiempo. Ya que con el paso del Aeglos reabierto, el tráfico de caravanas entre el este y oeste comenzó a aumentar. Así que este antiguo almacén fue comprado por un grupo de comerciantes que se establecieron en la ciudad.
El edificio se reformo para adaptarlo a las nuevas necesidades: la primera planta se dividió en tres partes, la principal situada en la entrada serian las oficinas, al fondo del edificio se situara el almacén y las perreras. Se creo una segunda planta, para que los guías y pasajeros pudieran descansar antes de proseguir su camino.
Durante un tiempo los negocios fueron bien y el negocio prospero, hasta que debido a una serie de accidentes y negocios fallidos el establecimiento fue cerrado.
Un par de nuevos propietarios, aprovecharon la ocasión para comprar el local y reabrirlo como la posada del Cuerno de Hielo. Convirtiéndolo en un lugar de encuentro para viajeros, comerciantes y exploradores, donde pudieran llevar a cabo sus negocios. El negocio prospero y se convirtió en uno de los locales más famosos de la ciudad.
Pero estos no serían sus dueños definitivos, ya que se decía que aparte de ganar mucho dinero, lo gastaban todo en juego y otros vicios.
Fue en una de esas partidas de cartas donde la posada cambio de dueño, y fue a parar a las manos de su dueño actual Liceh, un viajero que llego con los exiliados. Realizando un par de nuevas reformas, para dotar al local con un aire mucho más acogedor y calido.
Nada mas traspasar las puertas de las posada, el viajero accede a un pequeño Hall donde a la izquierda encontrara la recepción de la posada, a su derecha una de las escaleras que dan acceso a la planta superior donde se encuentra los dormitorios, y en frente una gran portón que da acceso a la siguiente habitación. En la siguiente habitación, una gran sala iluminada por multitud de farolillos de aceite, varios fuegos y estufas donde los viajeros pueden calentarse. Esparcidas de forma caótica mesas y sillas donde poder sentarse y degustar las especialidades de las tierras de Coire. Al final de la habitación se encuentra la barra, atendida por varios posaderas y mesoneras, tras la barra dos puertas situadas en cada uno de los extremos dan acceso a la cocina. Y a cada lado de la habitación, se encuentran las escaleras que dan acceso a la parte superior.
En el exterior adosado a la parte derecha se encuentran las nuevas perreras y caballerizas, mucho mas adecuadas para estos animales, que las que había con anterioridad.
