Yávëtil nació de una extraña alianza entre enanos y elfos Sindar. Estos dos pueblos enfrentados habían tenido que unirse para no perecer bajo el poder cada vez más creciente de Morgoth en esas tierras. Las huestes enanas junto a las de los elfos trabajaron afanosamente para construir la ciudadela de Yávëtil, esta estaba encaramada en al loma de un barranco por donde transcurría uno de los afluentes del gran río. El viajero que tras caminar largo tiempo la viera al observarla se encontraría con un gran muro de piedra gris que se alzaba varios metros del suelo haciendo que desde fuera nadie imaginara que detrás de esta se escondían aun cuatro murallas más, grandes rocas formaban sus murallas y parecían más la obra de gigantes que de elfos y enanos.
La muralla principal solo tenía una entrada y esta era la Puerta de Durín, en ella se hizo patente la destreza de los enanos al construirla, una doble puerta la configuraba sin abrir la puerta interior no se podía abrir la exterior, cuando se llegaba a ella se pasaba por un primer arco flanqueado por dos grandes torres de defensa, pero por detrás de estas dos se alzaban otras dos aún más grandes dándole a la puerta una doble defensa haciéndola el eje de la defensa de la ciudad. Tras cruzar sus grandes puertas el viajero se encontraba con una gran explanada empedrada en cuyos flancos se erguían dos edificios, uno era la Caserna donde habitaban elfos y hombres y el otro era un edificio adornado por dos caballos de piedra blanca en su puerta, eran los establos. El primer nivel era dedicado al ejercito, en el no habitaban civiles, más en este había algunas fraguas donde los enanos trabajaban fuera del bullicio de la ciudad. Tras atravesar la gran plaza te encontrabas con la segunda muralla, dos torres flanqueaban su entrada más a lo largo de esta muchos minaretes observaban a los que quisieran entrar en la ciudad más en todas ellas habían sido desplegadas grandes catapultas. La puerta era custodiada por una guardia elfa y enana, durante día y noche. Tras cruzar el primer nivel las puertas se abrían al viajero y ante el se erguían blancas casas a cada lado de la calle, en sus balcones flores rojas los adornaban, caminabas pos sus ascendentes calles más no se te hacía pesado, cuando menos te lo esperabas una fuente con un pequeño jardín sorprendía al viajero, sus aguas claras brotaban de los surtidores de plata y caían hasta llegar a regar las plantas, los pájaros trinaban en las ramas de esos árboles, más el viajero observaría que la flor preferida de la ciudad era la rosa cuya fragancia embriagaba a los allí sentados. En este nivel encontraría todo lo que un comerciante pudiera venderla, los artesanos trabajaban bajo el sol, podías tan pronto ver a un botero haciendo botas de vino como a una dama tejiendo. Las gentes que habitaban esta ciudad son amigables de por sí, aceptan con gusto al viajero que llega hasta ellos mostrándose amables y corteses en todo momento. Si seguimos nuestro ascenso por al ciudad nos encontraríamos con una gran plaza, la Plaza del Mercado cuyo edifico era de piedra blanca y repleto de pórticos y en su centro hay una estatua de Yavanna, muy venerada en la ciudad.
Tras cruzar el mercado tendremos que ascender por una calle con grandes escalones, cosa que no impide que carros y caballos asciendan por ese nivel, Al final de esta calle encontraremos el tercer nivel, la zona residencial de la ciudad, mas allí viven las familias de los soldados y los miembros de la nobleza, en este nivel se yergue la entrada a la Casa Enana, es un edificio de piedra negra, de base redonda y con tres naves una de ellas un poco más alta que las demás, esta rodeado por un pequeño bosque de abedules donde el aire es fresco, el martilleo es constante en sus moradas ya que ellos son los que hacen muchas de las defensas de la ciudad. Tras traspasar este nivel entramos en un bosque de encinas y robles, allí los ciervos pastan entre ellos a salvo de los cazadores, en este nivel se encuentran esparcidos bajo la protección de los árboles los templetes a los Valar más parecidos a un mirador en cuyo centro hay una estatua del Vala al que a estado confiado. Si seguimos caminado por esta senda encontraremos las Casas de Curación donde la destreza de las Damas elfas se hace patente. El camino esta flanqueado por columnas de las cuales cuelgan unos faros que son encendidos de noche. El viajero puede detenerse y sentarse en los numerosos bancos que hay esparcidos y escuchar el sonido del agua al brotar por las numerosas fuentes que alimentan esta maravilla, bajo sus ramas el viajero encontrará la paz, esa zona era muy querida por las gentes ya que allí se celebraban las grandes fiestas bajo al atenta mirada de las estrellas, si seguimos por ese camino te conducirá hasta el último nivel donde se alzaba la primitiva Fortaleza de Yávëtil, esta estaba formada por una gran torre de defensa rodeada por una muralla y repleta de minaretes que ahora no servían mas que para intentar ver al enemigo que intentara atacarles de frente, ya que por sus espaldas solo podían ser atacados por el cielo, un profundo e inexpugnable acantilado la defendía junto a laformacion rocosa conocida como el Dedo de Vala la cual se elevaba hasta perderse en las nuves la defendian.
