Descripcion Biblioteca “Anales del Valle”
Emplazada en las afueras de la Ciudad del Dragón, muy próxima a las montañas, se alza en lo alto de una verde colina, la afamada Biblioteca “Anales del Valle”, epicentro de la cultura de las tierras de Haldanori. Un ancho camino empedrado nos lleva hasta el hermoso portalón de la muralla exterior, erigida pocos años atrás con el estallido de las guerras de haldanori..
El pesado portalón, esculpido con maestría en bronce, está dividido en cuatro segmentos. Cada segmento representa una de las cuatro virtudes fundamentales que pregona la Cofradía del Valle: Prudencia, justicia, fortaleza y templanza .
Al atravesar el pesado portalón, guardado por un marcial centinela, nos adentramos en un frondoso jardín con sencillos bancos de piedra donde podemos observar a jóvenes y ancianos disfrutar por igual de agradables paseos y de un merecido descanso tras un duro día de estudio.
A pesar de lo alto de algunos árboles, casi milenarios; si alzamos la vista, podemos divisar al fondo el grandioso frontón que nos anuncia la cercanía del imponente edificio principal de la biblioteca.
Atravesando el bello sendero y el robusto puente que cruza el río Volco nos encontramos con la escalinata exterior y con el impresionante frontón exterior sustentado en ocho gigantescas columnas de mármol blanco. Una balaustrada nos ofrece el apoyo necesario para subir los escalones hasta la entrada.
Extasiados por la armonía de la entrada nos aproximamos a la última puerta que veda el acceso al santuario del saber. Llama la atención la inscripción que corona la gran puerta y que dice así: Lee los buenos libros primero; lo más seguro es que no alcances a leerlos todos
Traspasado el umbral nos encontramos ante un amplio corredor abovedado con detallados relieves en las paredes y que nos conducen sin darnos cuenta hacia un vestíbulo octogonal muy luminoso que se alza a gran altura hasta una cúpula de vidrio. La decoración es escasa exceptuando un tirador de plata y unos cuantos cuadros y candelabros en las paredes. En el centro del octógono una mesa pulcramente ordenada aguarda a los visitantes. Detrás se encuentra Menel, el anciano portero. A sus pies, el suelo está recubierto por un mosaico de pedrería representando al héroe Tulkas derrotando a Melkor en gloriosa batalla.
El pasillo central, notoriamente más ancho que los demás, nos indica el acceso a la gran sala de lectura y de consulta pública para todos los visitantes cuyo acceso no está restringido. Esta sala recibe el nombre de Aredieion.
El Aredeion es el corazón de la biblioteca. Se trata de una asombrosa estancia circular plagada de librerías repletas de hermosos libros, pergaminos y códices sobre innumerables temas ordenados con esmero por el personal de la biblioteca a las órdenes de Árawen, la directora del archivo. Al final de la impresionante sala se encuentra su despacho, siempre lleno de escribas y asistentes buscando su consejo. Hay dos puertas más al final, una a cada lado del despacho. La sala de la derecha contiene el archivo de los millares de libros y copias que guarda el Aredeion. La otra estancia es un sencillo estudio con un atril y un tintero para que los visitantes copien, si creen necesario, algún libro de la flamante biblioteca.
Retomando nuestros pasos hacia la entrada, regresamos de nuevo al vestíbulo principal. Una vez conocida la gran sala de lectura nos damos cuenta que el Aredeion divide la biblioteca en dos alas separadas.
En el ala oeste se encuentran los aposentos privados de Elboron, el bibliotecario mayor, y los archivos secretos del Valle, así como los códices más valiosos y raros ejemplares de la biblioteca. El acceso a este ala está vedado y solo unos cuantos elegidos tienen prebenda para leer estos tomos y entrar en estas salas. Los dos primeros pasillos nos llevan a estos misteriosos lugares.
No obstante, hay un lugar en este ala donde se nos alienta a entrar. Estamos hablando de los jardines de los aposentos del bibliotecario, conocidos como “Babilon”. Estos maravillosos y exóticos jardines son lugar común de tertulias nocturnas y de agradables reuniones de los más extravagantes personajes de Haldanori. La entrada a este agradable rincón se efectúa por el tercer pasillo del vestíbulo principal.
El ala este, sin embargo, es de acceso totalmente libre, pues sus estancias reúnen al taller de los escribas, las aulas de enseñanza y las salas del servicio así como el gran salón de recepciones oficiales y la famosa cocina, de cuyos platos se ha hablado casi tanto como de sus libros. A estos amplios salones se llega por cualquiera de los dos primeros pasillos pues el tercero nos lleva hasta el gran salón de recepciones, “el Laudino”
El Laudino está permanentemente cerrado y se abre exclusivamente para las grandes celebraciones. Solo el viejo Menel y Elboron tienen acceso a las únicas llaves.
Hay una gran mesa rectangular situada en el centro de la estancia y bajo una enorme claraboya que permite disfrutar de las estrellas y del brillante sol de las cálidas tierras de Haldanori en las contadas celebraciones que tienen lugar al año.
Dibujos: Vilmanion
Descripción: Jarvis




