Telimektar, llevaba varios días raros, no bajaba de su bajel y tampoco recibía visitas. Mas Narairë estaba preocupada por el, desde que llegara de la búsqueda de la Reina Neldoriel, ni una sola palabra había dicho ni siquiera en la boda de Laitainë y Archaon. En su mente las palabras de Neldoriel resonaban:
“Ahora mi destino me lleva lejos de estas tierras y una nueva Reina se alzara, nuestro linaje comparte- le dijo”
“Quien es mi señora, al menos dame su nombre, solo su nombre- le dijo
\"Bien conocida por ti es, tu sangre corre por sus venas, y tu hija será la elegida para conducir estos nuevos días- le dijo y esas fueron sus ultimas palabras”.
Este hizo llamar a un soldado y le dio un papel para que se lo llevara a Narairë.
El soldado bajo del gran bajel y monto en su corcel y con gran velocidad recorrió las calles de la ciudad y tras llegar al palacio busco a Narairë y le dijo:
-Mi señora, Telimektar le manda este mensaje- le dijo mientras le daba el papel
- Gracias y dale recuerdos a mi padre y que venga a palacio- le dijo mientras el soldado montaba en su corcel y se iba tras saludarla.
Fue entonces que Laitainë y Archaon entraron en el patio de armas y se dirigieron hacía Narairë que miraba extrañada el papel y Archaon le dijo:
-¿Aun no baja de su barco? Que es lo que le diría Neldoriel para que se quedara así- le dijo
-A lo mejor lo dice aquí- le dijo mientras habría el sobre y leía en voz alta- “Narairë convoca a los capitanes de las compañías esta tarde, al ocaso en el Gran Templo hay que hablar es urgente”
-¿Que ocurrirá?- dijo Laitainë
-Será otra sorpresa de las suyas- dijo Archaon riendo
-Si eso es lo que quiere que sean convocados, ahora mismo- dijo mientras llamaba a un soldado para que acometiera ese encargo.
Mientras tanto en el barco, Telimektar se colocaba sus mejores galas, bajó del barco y monto en su corcel y recorrió las calles tan veloz como si fuera una luz plateada.
Llego al templo y tras apearse del caballo entro en este e hizo llamar a un soldado y le dijo:
-Cuando lleguen los capitanes que pasen a la gran sala de los Valar y que nadie entre en el templo hasta que os lo ordene- le dijo
-Así se ara mi señor- le dijo
Telimektar entro en la gran sala seguido por Laurë y este se sentó a los pies de Tulkas mientras este preparaba junto a un grupo de mujeres la sala para la tan inesperada reunión. En la gran sala se coloco una bella mesa redonda de cedro y se colocaron las sillas para los invitados y en cada una coloco un papel con el nombre de cada uno de ellos. Este miro a las mujeres que estaban colocando jarras de agua y sus correspondientes copas fue entonces que les dijo:
-Gracias por haber ayudado en este cometido pero ahora quiere estar solo, aparte la sala ya esta preparada- les dijo
-Así lo haremos señor Telimektar si necesitáis algo solo debéis llamarnos y vendremos enseguida- le dijo una mujer mayor.
-Lo tendré en cuenta y gracias – les dijo mientras estas se iban de las ala y tras de ellas cerraron las grandes puertas y el silencio inundo la estancia.
Este camino alrededor de la mesa mientras cogía una vela y encendía las grandes pirras de incienso, un suave olor a canela inundo la sala y este pensó en que como que aun faltaba mucho para que llegaran pensaría en las palabras que le dijera Neldoriel mientras descansaba al regazo de Manwë, este se encaramo a la estatua y se tumbo en sus rodillas. Allí se quedo dormido pero un ruido lo despertó y poniendo la mano en su espada miro hacía abajo y vio a Dregnor sentado en el trono mientras que Narairë miraba las notas y esta dijo:
-Tenemos que irnos, mi padre a preparado una reunión de los capitanes- dijo
-I que ¿ acaso no somos los reyes? Tu mandas sobre el y acatara lo que le digamos- dijo riendo
-No me gusta que hables así de el- dijo Narairë mientras cogía un sobre y veía su nombre escrito- veo que yo estoy invitada al igual que tu
-Acaso lo dudabas somos los soberanos- dijo y otra vez se rió
- Aun no- le respondió ella
Fue entonces cuando Telimektar salto desde lo alto de la estatua y quedo entre los dos y dijo:
-El momento ha llegado, sal del trono no te pertenece ya que la Alianza solo tendrá una Reina. No eres nadie para reclamar un titulo que te es negado, y si diera la casualidad que un día desposaras a mi hija yo mismo me encargaría de que no tuvieras ese titulo, eso tenlo por seguro- dijo mirándolo con furia
Fue entonces cuando las puertas se abrieron y por ella entraron los capitanes de las compañías, los más implicados en el ejército estaban allí. Una voz clara resonó en la sala y esta dijo:
-Gracias por haber acudido y ahora tomad asiento mis camaradas- les dijo mientras guardaba su espada
-¿Se puede saber que haces Dregnor sentado en el trono?- dijo Archaon
- Ahora sale de el tranquilo, se confundió de sitio, ¿ no es así Dregnor?- le dijo Telimektar
Este salio del trono pero no respondió a la pregunta de Telimektar y se sentó al lado de Narairë la cual miraba sin poder decir nada.
-¿Por qué nos as reunido aquí y a que se debe?- le dijo Laitainë
-Ahora lo sabrás mi bella dama, una última voluntad tengo que cumplir, ordenada por Neldoriel y ahora sabréis el motivo de mi clausura en el barco- les dijo mientras se acercaba a ellos.
Una calma tensa se poso en la sala y fue entonces cuando Telimektar dijo:
- Ya sabréis que salí a buscar a la Reina Neldoriel, lo que no sabéis es que la encontré pero ella no quiso regresar. Una charla tuvimos en el bosque y ella me dijo” El mal llama a las puertas de la alianza y yo ya no puedo defenderla, mi destino esta lejos de vosotros pero no os diré adiós, es una nueva era para el pueblo y necesita a una soberana capaz de defenderlos como yo no pude. Mi ultima voluntad es cederle el reinado a la joven pero no menos capaz Narairë, de un gran linaje desciende y con tu ayuda podrá reinar como se lo merece este reino, pero no la quiero imponer por eso habladlo con los capitanes y que se elija y no por imposición.” Eso es lo que dijo la dama Neldoriel y ahora os pregunto señores ¿Queréis como soberana a la dama Narairë?- dijo mientras miraba a cada uno de ellos.
