La Guerra de los Clanes

Sulëdaelessar

Escribiéndose...
Escrito el 24-11-2004 00:34 #1

Sobre los árboles se alza la capital del reino de Nan-Tasarion situada en algún lugar de Taurë Nan-Tasariona. La espesura del bosque y de la permanente niebla que lo rodea, conforman un laberinto para aquellos extranjeros que la cruzan. Solo aquellos que saben guiarse entre los enormes sauces y la niebla pueden encontrar la senda que conduce a la ciudad sagrada de Sulëdaelessar. Sulëdaelessar recibe el nombre de la gran piedra que descansa bajo esta. Esta piedra es, según cuenta la leyenda, una estrella que cayo del cielo en los días antiguos dejando tras de si jirones de llamas malvas. Adorada durante años por tribus salvajes de elfos y medianos, la gran piedra malva, descansa en un viejo círculo de piedras sagrado. Es este círculo la antesala de la ciudad y él que indica la llegada a ésta a través de las ramas, donde sus bellos edificios élficos se engarzan como joyas alrededor de las copas de los árboles, la mayor de las cuales es el capitolio, el edificio de reunión de los señores de Nan-Tasarion y donde se toman la mayoría de las decisiones. Es en el capitolio donde se guarda el Cuerno del Árbol Férreo, símbolo del concilio y regalo de los ents vecinos en la edad del primer concilio, en la que se hicieron los juramentos de ambos pueblos y los ents prometieron acudir a la llamada del cuerno cuando los señores, protectores del bosque, se vieran comprometidos.

Fueron en las tierras de la Sulëdaelessar donde se forjaron las bases del Concilio de Nan-Tasarion, y en las que aún permanecen intactas y pulcras.

Escrito el 25-11-2004 19:56 #2

Tras haberse asegurado de que todo había vuelto a lo normal, Pell\'kán se retiró al bosque, alguna otra encomienda estaría esperando en Sulëdaelessar.

Caminando por el camino amplio que se habría dentro del espeso bosque, divisó a la distancia una bruma o algo que estaba emitiendo luces desordenadamente.

Como siempre, Pell\'kán ante los posibles peligros no se preocupaba por acercar urgentemente la mano a la agarradera de la maza hacha que portaba. Prefería distinguir claramente las situaciones y captar las posibildades de movilizarse, acercandose o alejandose del problema.

Todavía estaba a larga distancia de las luces, pero iba acercandose, con sigilo, aunque sin perder posibilidad de detalle. Lo primero que pensó era en alguna forma espectral, tal vez maiar, no desconocía estos seres allí de donde venía, menos frecuentes eran más hacia el norte, pero...

Caminó un tramo, sin esconderse, la luz parecía no responder a su presencia, tal vez aún no estaba tan cerca. Distinguiendo extrañas formas se acercó más, y se escondió entre los arboles del oeste. Las figuras no cambiaron su actitud.

Distinguió entonces unos agitados pájaros, de plumajes coloridos y brillantes. Giraban alborotados alrededor de un espacio vacío. Había bastantes, grandes y pequeños, todos luminosos. Las fronteras del Concilio estaban bien vigiladas, pero no siempre los cielos, estas aves no eran de allí, pero allí habían llegado.

Mientras, seguían revoloteando euforicas, en una batalla contra el aire que relucía hasta la distancia lejana. Pero algo conmovió a Pell\'kán. Algo había en los bellos pájaros que no estaba bien, no era eso una danza, ni un costumbre, había una especie de posesión que les había hecho perder el control, aunque en circulos.

Pell\'kán entonces salió de su escondite y encaró a la bandada...null

[Editado por gwathuirim el 28-11-2004 18:58]

Escrito el 26-11-2004 19:37 #3

Los pajaros volaron espantados a baja altura, metiéndose por los entreverados del bosque. Algunos fueron y vinieron pasando cerca del alto hombre negro, que pudo ser herido por la potencia de la velocidad pero que supo acomodarse para que los alados no se lo llevaran por delante.

Además, él intuía que no lo intencionalemente, apenas si sabían que era lo que los había interrumpido.

Cuando parecieron desaparecer uno se acercó. Su plumaje era azul y turquesa, los tonos rojo bermellón destacaban en su penacho. Sus pupilas se agrandaban y se achicaban agitadamente. Y miró a Pell\'kán, quien permanecía ahí casi inmovil, percibiendo más que actuando.

- Conoces el idioma de las aves? - le dijo el pájaro que se enfrentó a él. Se mantenía moviendo las alas para flotar delante del hombre. En un movimiento tomó altura, y pudo verse su cola tornasolada que acababa en distintas extensas \"trenzas\" que destellaban más que su plumaje.

Pell\'kán asentía. - ¿Que ocurre? ¿Necesitáis algo? - dijo en el idioma que la mayoría de las aves comprendían. Mientras tanto, los demás pájaros seguían pasando de aquí hacia allí entre los árboles.

El pájaro se tambaleó y enloquecidamente comenzó a alejarse del espectante Pell\'kán. - Se trata del cielo!! - oyó él, mientras el ave se confundía con las otras.

Entonces el hombre llegado del sur observó, los distintos seres alados giraban ahora en un círculo más grande, a unos cuantos metros, por entre los arboles, alrededor de él...

Escrito el 28-11-2004 19:22 #4

Estando allí Pell\'kán se daba cuenta que poca atención había prestado en su vida al cielo. Pero ahora, ¿Qué podía ocurrir con el cielo para que aquellas aves tuvieran aquella reacción? Parecía que, de momento, era a él a quien le correspondía delucidarlo.

Desde el breve claro donde se encontraba miró hacia por encima de los altos árboles del Nan-Tasariona, el firmamento azul celeste brillaba inmaculado en esa oportunidad... ni una sombra... nada que ayudara a la deducción.

La mayoría de los pájaros se habían detenido... el hombre recordó por unos segundos quién era él mismo... en aquel instante intuyó que aquella calma tenía algo que ver con que él estuviese prestando atención... al menos mirando hacia arriba, aunque no encontrara absolutamente nada llamativo.

Escrito el 29-11-2004 09:27 #5

(no se si esto va por aqui, o interrumpe la historia pero intentento enlazarlo con lo que ocurre en las casas de curacion, sino corresponde em lo dices y borro este fragamento)

Pell\'kán se quedo observando el cielo, intentando descubrir algun tipo de señal, o indicio que le aclarara por que estaban ocurriendo aquel extraño fenomeno, nunca antes habia visto nada semejante.

Mientras se recogia en sus propios pensamientos y analizaba los hechos, algo le saca de su trance, los graznidos de unos cuerbos que curzaban a toda velocidad el bosque de dierccion norte a sur. Volaban raudos, tal era su numero que a sus paso oscurecian el dia. Pell\'kán se mantubo quieto y en silencio, se adentro un poco mas en el bosque intentando pasar desapercibido. Tras su paso Pell\'kán , volvio al claro del bosque y observo como la manda se dirigia hacia Telda Minya.

Que oscuro presajio es este, que puede significar todo esto, siento la presencia de una fuerza maligna que se hace fuerte en el sur. Se preguntaba Pell\'kán. Busco entre sus recuerdos, e intento recordar algo significatibo de su estancia Telda Minya, hasta que llego al incidente de la feria.

Aquel suceso nunca fue aclarado, y los hombres capturados no hablaron de sus razones o motibos, para secuestrar al muchacho.

Escrito el 04-12-2004 20:17 #6

Mientras algo estaba ocurriendo en Telda Minya, Pell\'kán corría por el bosque siguiendo a las aves, que iban hacia el sur, con la mirada. La bandada comenzó a elevarse entonces, comenzaron a acercarse a unos cirros que se esparcían por el cielo y pronto dejaron de alcanzarse con la vista.

El rumbo al sur estaba indicando algo. Pero de qué manera se relacionaban con las palabras que oyó del ave el hombre pardo. \"...el cielo...\". Qué podía pasarle al cielo en tiempos como aquellos, el firmamento seguía normal, de qué manera se relacionaba esto con Nan-Tasarion y qué tenía que ver todo esto con él mismo. Eran muchas preguntas. Y no había un fácil camino al globo celeste como para hacer la debida investigación. Además, Pell\'kán estaba solo, tenía que transmitir lo que le había ocurrido a algún sabio del clan que lo acogía, de alguna forma habría que tomar alguna medida.

Lo primero que hizo fue dirigirse al claro donde tenía la casucha el viejo Rothain, algunos caballos corrían por esas regiones. Pell\'kán miró hacia arriba con desconfianza, como si el techo, oscureciendo, fuera a caersele en la cabeza.

Escrito el 05-12-2004 14:00 #7

Sobre mi caballo volvía a la ciudad de mi antiguo maestro. Hacía años que no pisaba estas tierras, pero no habían cambiado mucho. El mensajero que me acompañaba me habló:

- Sigue recto, encontrarás la ciudad pero yo he de ir a otro lugar, tengo tareas que hacer aquí en el bosque.

Su caballo frenó, y mientras giraba me deseó buena suerte. Comenzé a fustigar a mi caballo más rápido: \"¡¡Harod!! Más raudos que un rayo debemos llegar!! Corre!! Corre!!\". Entonces ví algo extraño. Miles de pajaros revoloteaban una zona cercana. Cambiando la dirección de mi caballo fui hasta dónde creía que estaban los pájaros. De improviso alguien pasó junto a mi caballo silbando algo. Mi caballo relinchó sobresaltado y se puso a dos patas, cayendo yo al suelo.

- Mil rayos!! ¿Quién eres? - dije mientras la persona se paraba en seco mirando a mi caballo.

- Los pajaros hablan, los caballos también!! -entonces se dio cuenta de que había hablado yo y no mi caballo -¡Ah! Perdonad, mi nombre es Hecil. Algo extraño está pasando.

- Lo sé, pero ignoro que es. ¿Vas muy lejos? Si quieres te puedo llevar...

El joven aceptó mi propuesta tras ver que llevaba las ropas del ejercito de Nan Tasarion. Y después me preguntó que hacía por aquellos lugares. No deseaba contestar a ninguna pregunta, así que guardé silencio hasta que me dijo:

- De acuerdo, sigue a los pajaros. Hacia la izquierda. Eso es.

No sabía a dónde me llevaría esta excursión, pero esperaba que pudiera llegar pronto al encuentro de Maese Eärondûr...

[Editado por peregrinoscuro el 05-12-2004 14:01]

Escrito el 07-12-2004 14:36 #8

Llevabamos cabalgando un largo rato cuando empezé a hablar:

- Maese hecil...

- Perdón? -dijo mi acompañante algo sorprendido- Yo me llamo Pell\'kan.

MMMMM... mi oído no era el de antaño. Me había confundido de nombre...

- Disculpadme maese Pell\'kan. Creo que me estoy quedando algo sordo -solté una risita por lo bajo - Mas, ¿cuánto deberemos cabalgar? Hay gente que me espera en la ciudad.

- Me temo amigo mío que nos queda mucho que cabalgar. Pero si debes irte, no tengo ningún problema en continuar solo.

Tiré de las riendas de Harod. Haciéndolo frenar. Se quejó con un relincho, pero paró su trote.

- De verdad, perdonadme, pero me requieren en otros lugares.

- Tranquilo, pero dad noticias de mí. Para evitar que se preocupen.

- Lo haré - El hombre bajo de mi caballo- ¡¡Buena suerte!!

De nuevo dí media vuelta y cabalgué hacia la cuidad. Al parecer sí había cambiado el mundo desde que me retiré. Sólo esperaba no tener ningún otro imprevisto antes de reencontrarme con quien me volvió a introducir en el mundo de la guerra.

La mañana siguiente llegué a Nan Tasarion donde me dieron una serie de noticias que no me gustaron nada...

Escrito el 07-12-2004 15:35 #9

Thorjil entró en Sulëdaelessar, la capital de las tierras del Concilio de Nan-Tasarion. La ciudad está protegida por decenas de arqueros élficos apostados en los árboles que la rodean, además de poseer cierta protección mágica que hace imposible que cualquier ser encuentre el camino correcto si no ha estado antes en la capital, pero este no era el caso.

El hombre trepó hasta el edificio del Capitolio, donde se reunían los principales miembros del Concilio.

Pero el edificio estaba vacío y Thorjil preguntó a un elfo que vigilaba la entrada.

-El último Concilio fue hace semanas. No sé que se decidió en él pero Eärondûr abandonó la ciudad junto con Iorethil y Silme varios días después.

Silme regresó hace un tiempo y sé que envió un mensaje a Telda Minya para Eärondûr.

El mismo Eärondûr ha estado enviando mensajes estos últimos días, pero hace tres días que no recibimos ninguno y nadie lo ha visto...

En otro miembro del Concilio sería preocupante, pero Eärondûr acostumbra a desaparecer varios días de vez en cuando.

Si quereis más noticias podeis viajar a Telda Minya, allí trabaja Iorethil en las Casas de Curación, es posible que ella sepa algo más... como también es posible que no os diga nada... Eärondûr es un elfo bastante extraño...

Escrito el 07-12-2004 18:49 #10

- Si lo llego a saber continúo acompañando Pell\'kan -me dije algo disgustado. No creía que le fuera a pasar nada a mi antiguo maestro (pues sabía apañarselas bastante bien), pero estaba ansioso por volver a ver el mundo exterior, ya que tantos años confinado en la escuela me había hecho tener una barriga de beber tantas cervezas y no hacer ejercicio... Y esa dama, Iorethil... No me sonaba su nombre, pero si la conocía mi maestro quizás ella tuviera alguna misión con la que entretenerme (aunque fuera cazar conejos...), saludé a uno de los guardias de la puerta y le pregnté donde podría conseguir algo de bebida. Me indicó una zona donde había una taberna. Hacia allí me dirigí y al entrar descubrí que estaba bastante vacía.

- No son horas de beber -me dijo mientras me servía un vaso de hidromiel.

- Solo quiero el vaso lleno, no me lo beberé. Aunque descuide -dije al ver la cara alamarda del tabernero- se lo pagaré igual.

Hacían varios años que hice una promesa, no la iba a romper tan pronto...