La Guerra de los Clanes

Kemina Anka, Ciudad Portuaria

Escribiéndose...
Escrito el 13-10-2004 04:08 #1

Kemina Anka

Kemina Anka, Las fauces de Telpe, toma su nombre de su perfil geográfico. Todo aquel que llega a ella desde el mar tiene la sensación de ser engullido por esta monstruosa ciudad.

Atravesada por el Nén-a-Yár, el Río de Sangre, Kemina Anka es una gran urbe de apariencia mística. Ubicada en la costa, desde donde se contempla a lo lejos la colosal Osto Telemna, alberga el principal puerto que posee la Orden, el Londealkar.

La niebla que rodea Tol Telpëa llega a veces a rozar sus orillas. Desde el mar la ciudad parece entonces un enorme espejismo, la antesala de una pesadilla.

Apoyada en parte sobre los acantilados que recorren la línea de la playa, el resto de la ciudad se extiende a ambos márgenes del Nén-a-Yár, acompañando su curso hasta más allá del despeñadero. El aroma del mar impregna el aire en todo el recorrido. Fuera de lo que pueda imaginarse, la ciudad posee un ambiente bullicioso y vivo gracias, sobre todo, al punto social y de encuentro más relevante de Harna Dîn. Se trata del Mercado Central, donde se da salida a muchas de las mercancías que llegan al puerto y donde se pueden localizar objetos de diversa índole y procedencia. Son muchos los viajeros que se acercan al Mercado y allí encuentran lo que no se halla en ningún otro sitio.

Los edificios de Kemina Anka llegan a alcanzar, en ocasiones, una gran altura y suelen adoptar formas voluminosas, irregulares y grotescas, que parecen imponerse sobre el viandante desde cualquier ángulo. Construidos con la roca oscura que abunda en esa zona de Harna Dîn, de noche sería prácticamente invisible si no fuera por los puntos de luz que la alumbran al caer la oscuridad, y que otorgan a las ventanas, portales y demás oquedades de la ciudad muecas espantosas que cambian al compás del baile de las llamas. Las paredes se adornan con grabados de distintos motivos esculpidos en la propia roca. No existe más ornamentación que esa en las casas, no así en el Palacio Negro, el centro neurálgico y el edificio más importante de Kemina Anka, en el que la roca se combina con losas doradas traídas de Osto Telemna, y donde los mejores artesanos dieron vida a varias escenas navales. En el lado opuesto al mar, crece un jardín de lirios negros que contrasta con el musgo verde que nace en las paredes al ras del suelo. Allí, entre esas paredes, se reúnen los iniciados de la Orden siempre que lo requieren para tratar cuestiones militares, políticas y comerciales.

Las calles son estrechas y enmarañadas, oscuras arterias de Kemina Anka por donde fluye su maldad. Millones de pasadizos la atraviesan de punta a punta. Sólo los 20 miembros de la Orden de Telpe los conocen en su totalidad, de manera que pueden cruzar la ciudad sin ser vistos y en poco tiempo.

Nunca bajes la guardia en Kemina Anka, nunca subestimes los rincones sombríos de sus accesos ni las advertencias de sus ciudadanos. Pasar desapercibido es lo mejor en esta ciudad donde la muerte nunca descansa.

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En Kemina Anka se encuentra el ejército llamado Rimbe-a-Rákalie. El ejército de los lobos.

Jefe de Flotas: Castamir de Umbar

Capitán: Täreisha

Comandante: Lahia Moraniël

Personaje en el ejército: ___________

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Escrito el 13-10-2004 04:13 #2

Londealkar

El puerto de Londealkar está situado junto a la ciudad de Kemina Anka, es un gran puerto de construcción Corsaria y tétrica apariencia, siempre está cubierto por una leve bruma procedente de Tol-Telpëa, sus negros embarcaderos están siempre abarrotados de barcos así como de pequeñas y medias embarcaciones, salvo la zona en la que atracan los enormes buques de guerra de la Orden. Tan solo un pequeño edificio en comparación al resto es la indicación de algo vivo. El edificio de aduanas se sitúa cerca del embarcadero, es en el que se apuntan todos los registros de embarcaciones y mercancías que llegan por mar así como de cobrar el tributo por dejar las barcas, buques u otro tipo de barcos en el muelle.

Un poco más alejados se encuentra los astilleros donde se fabrican los enormes buques de guerra y barcos dedicados a la exportación de productos al resto de la tierra media.

Una única taberna es la encargada de saciar a los hambrientos y no menos sedientos marineros que llegan, tampoco es raro encontrar tras una noche de “reunión” en la taberna a un marinero apaleado, con un cuchillo clavado en la espalda o un cuerpo flotando en las inmediaciones del puerto. Por el día una única y oscura guardia de diez hombres bien armados patrulla el puerto.

Este comunica con la ciudad a través de una puerta de plata oscurecida por el tiempo reforzada por un rastrillo en caso de ataque y de que el puerto haya caído, así como la muralla.

Escrito el 24-11-2004 17:32 #3

Ubicada en la ciudad de Kemina Anka, a orillas de la playa está la casa de Lahia Morániël... Már-Fëaer...La casa del espíritu solitario.

Es una casa pequeña, cómoda donde Lahia vive sola luego de haber huído del Bosque de Fangorn.

Már-Fëaer está camuflada entre las hojas de unos enormes árboles, y en su parte exterior es de color verdoso, y está cubierta por hiedras.

Tiene amplias ventanas, y una parte de su techo es también de cristal, donde se pudede mirar el cielo en todo momento.

El nombre está relacionado con la forma de ser de Lahia, solitaria y callada.

Tiene en su parte interior una escalera cuyos escalones son de plata, construídos ya hace mucho tiempo, y con muchas imágenes grabadas en ellos, fromas de dragones y otros seres.

En la parte superior, se encuantra la habitacion con techo de cristal llamada Aglardú, desde donde se observan los paisajes costeros de Kemina Anka, el puerto de Londealkar con su bruma característica que procede de Tol Telpëa.

Morániël llegó a Kemina Anka hace ya bastante tiempo. Huída del detino que le estaba predeterminado, y solo quería un poco de paz, porque estaba perturbada por incidentes de su infancia.

Luego de que Nosthariel, su madre, abandonara Nurudáë en Fangorn un misterioso viajer se le presentó la noche antes de la cuarta luna llena de invierno.

Era un Elfo procedente de Mithlond, su nombre era Mekkêth. No tuvieron mucho tiempo para conocerse, pero Lahia nunca lo olvidó.

Andubo entonces solitaria, por muchos caminos. Ya había olvidado lo que era la luz del sol sobre el cabello, y todas las cosas bellas, porque se había encerrado en un mundo de odio y rencores.

había heredado de sus antecesores de la Casa Dorada de Finarfin el don de la profecía, y de vez en cuando tenía viciones del futuro.

Una de esas visiones había sido la que le había dado el primer signo de lo que sería su destino si esperaba la llegada de alguien que la conduciría a Mordor. Algo la hizo reaccionar en ese momento, y decidió dejarlo todo y huír lejos de ese lugar.

Así lo hizo, porque cuando se proponía algo no paraba hasta conseguirlo.

Fué así como descubrió el Clan de la Orden de Telpe.

Se fascinó con aquellas gentes que eran tan parecidas a ella, y a la vez tan diferentes.

En un principio se sintió algo extraña y en seguda se le presentó la oportunidad de comandar el Ejército de Kemina Anka: Rimbe-a-Rakálie, el ejército de los Lobos.

Su capitana era Täreisha, una gran persona a la que siempre admiró y de la que aprendió muchas cosas.

Entonces Täreisha le dijo:

- Ahora debes buscar un lugar donde vivir, en cualquier parte de la Ciudad.

Lahia no tardó mucho en encontrar uno que era de su agrado. Allí habían unas ruinas...una antigua escalera de plata que aún se erguía sobre los muros casi caídos.

Era el sitio perfecto, y luego de un tiempo de construcciones estubo acabado. Solo le faltaba el nombre, y ella quería algo que tuviera que ver con su forma de ser.

Así que se le ocurrió Már-Fëaer, el espíritu solitario.

Desde ese lugar podía divisar la bruma de Tol Telpëa...el bullicio de Kemina Anca y los sonidos marinos de Londealkar.

Escrito el 26-11-2004 03:01 #4

Sobre la llegada de Myennwäd Morthúlë

Era de noche, una noche de verano y Lahia se encontraba sentada en lo alto de Aglardú, meditando.

A lo lejos se sentía el sonido de las olas de la playa de Kemina Anka y los sonidos de la Ciudad y de Londealkar...pero eso no le impedía concentrarse si así lo quería.

Sin embargo algo captó su atención...un sonido de cascos de caballo que llegaba a la entrada de piedra que conducía a Már-Fëaer.

Se incorporó lentamente, bajó las escaleras y se paró junto a la puerta, esperando a ver si alguien llamaba.

Sintió unos pasos sigilosos y livianos y en seguida tocaron a su puerta.

Lahia abrió y se sorprendió...pues allí estaba parada una mujer, de cabellos blancos, cosa que ella nunca había visto.

-Mi nombre es Myennwäd Morthúlë, Lahia, e estado buscándote por muchos lugares sin descanso...ahora necesito que me escuches con atención.

Lahia, a pesar de no conocerla la hizo pasar, porque la anciana le inspiraba cierta confianza...y cuando estubieron sentadas en Aglardú la mujer le conto por que la buscaba...

Escrito el 29-11-2004 16:49 #5

La anciana se sentó en uno de los cómodos sillones de Lahia y le dijo con una voz pausada y serena....

- Como ya te dije me llamo Myennwäd y así como me ves soy también una Eldar como tú.

Hace ya incontables años viví en la Tierra Bendecida, allí me llamaban Shyelanna y pertenecía a la casa de Finarfin al iguál que tú.

Pero un día llegó a esas tierras un sujeto prometiendo cosas y fingiendo amistad...y fuí engañada y conducida a Utumno.

No me torturaron ni nada, porque quien me capturó sabía de mis poderes.

Sin embago me transformaron en lo que hoy soy...Myennwäd un vacío sin nada.

Aunque la escuchaba atentamente Lahia no sabía que tenía que ver ella en todo esto.

Entonces se incorporó y le preguntó mirándola fijamente a los ojos:

-Y dime...¿Porque me buscabas y que tienes que ver en mi vida?

Myennwäd se levanto apoyándose en un bastoncito de plata tallado con unas extrañas inscripciones negras y le dijo en un susurro:

-Yo soy la madre de Nosthariel.

Al oír esto lahia se sobresaltó. No sabía que dacir, que hacer, que pensar de todo esto.

Necesitaba saber más para comprender quien era ella realmente...

Escrito el 30-11-2004 15:07 #6

No te asombres- dijo Myennwäd- sé que Nosthariel nunca te habló sobre mi, pero aquí estoy...y aunque te parezca increíble desde que Nosthariel me abandonó y se fué con aquel Elfo nunca más supe de ella.

-Entonces como sabías que yo estaba viva y todo lo demás?- dijo Lahia.

-No solo tú tienes el Don de la Profecía niña, y no solo lo heredaste de Aegnor.- dijo la mujer- y en todo ese tiempo tuve visiones con respecto a ti y a tu madre.

-Y por que me buscaste?, no lo entiendo.

-Nada más que porque eres mi nieta, y quiero compartir algún tiempo contigo, aunque sea poco, porque pronto partiré y no se si volveremos a encontrarnos.

A partir de ese día Myennwäd permaneció allí, y le contó muchas cosas a Lahia sobre el pasado de ella, y de su madre...habían muchos secretos para revelar.

Escrito el 01-12-2004 16:53 #7

Ya había pasado un buen tiempo desde que Lahia conociera a Myennwäd, y a pesar de todo ahora que sabía realmente quien era y todo lo que había pasado en su vida, le había tomado cariño.

Eran las cinco de la madrugada. Lahia se despertó sobresaltada habiendo tenído un sueño muy revelador...la muerte de Myennwäd se acercaba.

A pesar de que la mujer tenía la vida de los Eldar pesaba sobre ella un destino funesto, de engaños y mentiras.

Aunque Morániël no lo sabía, su abuela tenía muchos enemigos...hombres poderosos a los que ella había engañado en momentos de necesidad cuando lo único que le importaba era sobrevivir.

La anciana no había tenído una buena vida, y Lahia quería que se quedara a vivir con ella en Kemina Anka.

Pero al despertar corrió a la habitación donde se suponía, dormía Myennwäd y al mirar con las pocas luces de la aurora pálida la descubrió vacía.

No era aquello lo que más le delía a Lahia, sinó lo que pudiera haberle sucedido.

Era obvio que la mujer se había ido por algún motivo...¿Pero por qué?

Para Lahia las cosas no estaban del todo claras, presentía que Myennwäd no le había dicho toda la verdada, y que su pasado era más oscuro de lo que le había revelado.

Ese día Lahia salió de Már-Fëaer y caminó hasta la ciudad mismo de Kemina Anka.

Allí solía comprar las cosas que necesitaba para vivir con tranquilidad en la playa.

Cuando el sol se estaba poniendo, rojo y su reflejo se dibujaba en las aguas nublosas del mar, regresó a casa.

Iba caminado por la costa, porque así le gustaba a ella, estar sola y sentír la libertad de hacer lo que quisiera sin explicaciones ni ataduras.

Luego de la separación con Mekkêth se había vuelta más callada y solitaria.

Caminaba lentamente, con los piés descalzos sobre la arena húmeda de la playa de Kemina Anka.

A su izquierda se alzaban amenazantes altísimos barrancos pedregosos.

Y allí fué donde la vió.

Estaba parada al pié de un gran risco que tenía una entrante en las aguas turbulentas sobre enormes rocas de color gris oscuro.

Myennwäd estaba allí parada...

Lahia le gritó que bajara, le rogó que lo hiciera, como nunca lo hubiera hecho por nadie, o por casi nadie.

Pero Myennwád comenzó a cantar algo, solo se oía como un susurro de las olas del mar rompiendo en la costa.

Y se dejó caer para perderse para siempre en la inmencidad del mar agitado.

Escrito el 04-12-2004 20:46 #8

Adel aduial celeb...

La vió caer desde aquel risco.

Sabía que después de eso nada volvería a ser lo mismo. Se acercó a la orilla, al borde del acantilado con el fín de poder ver por lo menos el cuerpo de Myennwäd alejarse entre las olas del mar.

Pero no había rastros de él. Las rocas grises rugían debajo de las agua claras.

Morániël se alejó despacio de aquel sitio, con la cabeza baja y los ojos llenos de lágrimas.

Llegó silenciosamente a Már-Fëaer, abrió la puerta y subió sigilosamente las escaleras.

Se sentó en Aglardú...tenía que pensar un poco.

Estaba muy abrumada...

De pronto las estrofas de una canción que no conocía le vinieron como recuerdos a la cabeza y abrió la boca involuntariamente y comenzó a cantar....

Quetis Ilfirimain

O môr henion i dhû

I fae narchannen

Naur vi eryn,

lanc i dalaf.

Mathach vi geven?

Nostach vi \'wilith?

fae narchannen....con el espíritu roto....

- Por que...por que estoy diciendo todo esto- se preguntó en voz alta.

-Porque así es Lahia- le respondieron desde abajo.

[Editado por Isilmeriele el 16-04-2005 16:31]

Escrito el 04-12-2004 21:00 #9

Hen mith lost...

Abrió los ojos y se quedó muy quieta....podía escuchar la respiración pesada de aquella persona que le había respondido desde abajo de Aglardú.

Man eneth lín?,Iston le?-le preguntó Lahia alarmada.

-Eneth lîn Myennwäd meleth.

Man carel le?...Myennwäd ië fîr....-dijo Lahia asustada.

No iba a quedarse allí esperando a ver si quella persona le estaba diciendo la verdad, aunque tenía miedo de lo que podía ver ahí abajo decidió asomarse por las barandas de Aglardú y mirar quien era.

Se apoyó suavemente en el borde y miró para abajo....

hbaía un gran charco de agua...por lo que se imaginó que Myennwäd realmente estaría viva..

-Myennwäd, Man mathach?- dijo Lahia mientras bajaba corriendo las escaleras de plata.

Cuando llegó abajo se quedó más sorprendida aún...Myennwäd no estaba ahí...en el piso estaba el bstoncito de plata y una daga negra junto a las ropas vacías de Myennwäd.

Escrito el 07-12-2004 00:42 #10

Avo acheno

se agachó para levantar el bastón y la daga. Todo allí estaba mojado...había un olor extraño en el aire.

Lahia observó detenidamente aquel cuchillo. Parecía de un material que nunca había visto y se sentía suave al tacto.

Cuidadosamente leyó lo que habia inscripto en el: \"Nin cíniel na nguruthos

Hon ess nín istatha Dyrtalkë\"...

Era un nombre muy extraño...la misma hoja era extraña.

Por un momento ella se olvidó de Myennwäd. Pero cuando miró más atentamente aquel cuchillo vió una forma extraña que parecía un dragón o algo así.

De repente se incorporó y llamó a Myennwäd en lengua élfica...

-Myennwäd Man ceril?,Gwanno ereb nin!

Pero nadie respondió.

Myennwäd había desaparecido, o por lo menos quien le había dicho que era ella. No había más que lo que Lahia había encontrado...agua, ropas, la daga y el bastón.

Lahia se dispuso a juntar aquellas cosas cuando de pronto sintió un grito que provenía de afuera.

Dejó todo en le suelo y salió rápidamente. Allí parada frente a ella estaba Myennwäd...detrás de ella había un niño llorando.

-Lahia, hija mía...ya ves lo que el destino me ha hecho-gimió Myennwäd- no fué casi por voluntad propia que salté de aquel risco...hay algo más...debes descubrirlo...la clave está en tí misma, hazlo por mí. Pero ahora partiré más allá del mar, donde tendré muchos años de espera, y quizá volvamos a encontrarnos algún día...

Al fín lo había comprendido...el espíritu de Myennwäd no había podido abandonar Endor sin antes terminar lo que había comenzado. Aunque no lo había dejado muy claro...¿qué debía hacer?..

Cuando volvió en sí vió que el pequeño estaba todavía llorando sentado en el suelo a un lado del camino que conducía a Már-Fëaer.

Morániël lo levantó y lo llevó adentro.

El pequeño sintió miedo frente a aquella casa y a la mirada fría de la muchacha.

Luego de entrar Lahia le preguntó muchas cosas y el pequeño le comento que solo pasaba por allí cuando vió al espectro de Myennwäd.

Era un niño hijo de un herrero que vivía muy lejos, en Mithlond...pero el vivía ahora con su hermana en la ciudad de Kemina Anka, porque habían huído cuando se madre había muerto.

El nombre de Mithlond le recordó a alguien...Mekkêth.

Lahia le preguntó más sobre su vida y el pequeño Yéthion le contó que también tenía un hermano mayor llamado Mekkêth.

Lahia se sintió muy feliz al recibir noticias de el...pero no quiso preguntar mucho porque Yéthion parecía abrumado.

El chico le contó que su hermana Lyrä se llevaba muy mal con el y que había huído de Mithlond solo porque ella lo había obligado a acompañarla.

Su padre era un hombre muy trabajador, que casi no tenía tiempo para sus hijos...mçy Mekkêth pasaba errando por el desierto.

La madre Alianna había muerto cuando los Orcos la capturaron en las fronteras del país.

El pobre niño etaba solo, pero Lahia quería llevarlo con Lyrä lo antes posible. No le gustaba mucho la idea de una compañía y menos de cuidar de un niño.

Así que dejó que por esa noche descansara en Már-Fëaer y al día siguiente lo llevaría a la casa de su hermana.

Easa noche hablaron de todo un poco sentados en lo alto de Aglardú, con los ojos fíjos en la estrellas distantes.

Lahia le reveló que conocía a Mekkêth y que le gustaría mucho volver a encontrarlo.

Yéthion se durmió rápidamente y antes de que el fuego se apagase Lahia estubo un rato observando las facciones de su rostro y recordando se pasado en Fangorn.