Kemina Anka
Kemina Anka, Las fauces de Telpe, toma su nombre de su perfil geográfico. Todo aquel que llega a ella desde el mar tiene la sensación de ser engullido por esta monstruosa ciudad.
Atravesada por el Nén-a-Yár, el Río de Sangre, Kemina Anka es una gran urbe de apariencia mística. Ubicada en la costa, desde donde se contempla a lo lejos la colosal Osto Telemna, alberga el principal puerto que posee la Orden, el Londealkar.
La niebla que rodea Tol Telpëa llega a veces a rozar sus orillas. Desde el mar la ciudad parece entonces un enorme espejismo, la antesala de una pesadilla.
Apoyada en parte sobre los acantilados que recorren la línea de la playa, el resto de la ciudad se extiende a ambos márgenes del Nén-a-Yár, acompañando su curso hasta más allá del despeñadero. El aroma del mar impregna el aire en todo el recorrido. Fuera de lo que pueda imaginarse, la ciudad posee un ambiente bullicioso y vivo gracias, sobre todo, al punto social y de encuentro más relevante de Harna Dîn. Se trata del Mercado Central, donde se da salida a muchas de las mercancías que llegan al puerto y donde se pueden localizar objetos de diversa índole y procedencia. Son muchos los viajeros que se acercan al Mercado y allí encuentran lo que no se halla en ningún otro sitio.
Los edificios de Kemina Anka llegan a alcanzar, en ocasiones, una gran altura y suelen adoptar formas voluminosas, irregulares y grotescas, que parecen imponerse sobre el viandante desde cualquier ángulo. Construidos con la roca oscura que abunda en esa zona de Harna Dîn, de noche sería prácticamente invisible si no fuera por los puntos de luz que la alumbran al caer la oscuridad, y que otorgan a las ventanas, portales y demás oquedades de la ciudad muecas espantosas que cambian al compás del baile de las llamas. Las paredes se adornan con grabados de distintos motivos esculpidos en la propia roca. No existe más ornamentación que esa en las casas, no así en el Palacio Negro, el centro neurálgico y el edificio más importante de Kemina Anka, en el que la roca se combina con losas doradas traídas de Osto Telemna, y donde los mejores artesanos dieron vida a varias escenas navales. En el lado opuesto al mar, crece un jardín de lirios negros que contrasta con el musgo verde que nace en las paredes al ras del suelo. Allí, entre esas paredes, se reúnen los iniciados de la Orden siempre que lo requieren para tratar cuestiones militares, políticas y comerciales.
Las calles son estrechas y enmarañadas, oscuras arterias de Kemina Anka por donde fluye su maldad. Millones de pasadizos la atraviesan de punta a punta. Sólo los 20 miembros de la Orden de Telpe los conocen en su totalidad, de manera que pueden cruzar la ciudad sin ser vistos y en poco tiempo.
Nunca bajes la guardia en Kemina Anka, nunca subestimes los rincones sombríos de sus accesos ni las advertencias de sus ciudadanos. Pasar desapercibido es lo mejor en esta ciudad donde la muerte nunca descansa.
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En Kemina Anka se encuentra el ejército llamado Rimbe-a-Rákalie. El ejército de los lobos.
Jefe de Flotas: Castamir de Umbar
Capitán: Täreisha
Comandante: Lahia Moraniël
Personaje en el ejército: ___________
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