La Ciudad del Dragón está situada en un valle de la cordillera de las Kheled-zigil. Con cerca de un millón de habitantes, la ciudad está situada en círculo, tocando las bases de las montañas de su alrededor. El río que atraviesa el valle ha sido canalizado por debajo de la ciudad, y es usado como fuente de agua, para beber, utilizar en los diversos talleres y mantener la sanidad de las calles. Un viajero que se aproxime a ella lo que primero notará, aparte de los verdes campos y los pequeños bosques de la zona, son las murallas. De reciente construcción tras la última expansión, estas se levantan imponentes varias decenas de metros desde el suelo. En su construcción se usaron técnicas avanzadas para conseguir una gran dureza y resistencia, haciendo que pocas cosas en este mundo sean capaces de derribarlas aparte de hechizos poderosos. En las murallas hay dos puertas solamente, en el norte y en el sur. Estas dejan pasar a diario gran número de carromatos y viajeros, y se construyeron pensando en tal objetivo, ya que permiten la entrada de hasta seis carros, uno al lado del otro. Forman un arco, debajo del cual, a un lado, hay una casa fortificada donde los guardias de la ciudad controlan la entrada de forasteros y mercancías.
Una vez pasado el control, el viajero podrá observar por primera vez las calles de la ciudad. Normalmente llenas de gente, se ramifican y expanden desde las dos entradas, hasta formar una intrincada red en la que es fácil perderse.
Desde la entrada del norte, quien escoja el camino de la derecha se encontrará por el barrio formado por los bibliotecarios. Este barrio goza de cierta antigüedad, y sus casas así lo demuestran. Abundan las edificaciones que combinan madera y piedra, para así conservar los escritos en condiciones de temperatura y humedad óptimos. Las calles de esta zona forman una red bastante complicada, y es uno de los lugares más complejos de la ciudad en ese sentido. La zona suele ser más tranquila que el resto de la ciudad, debido a la exigencia del gremio al silencio en este barrio. De todas maneras, los diferentes talleres y bibliotecas suelen estar insonorizados. Con apenas tiendas en la zona, es también un barrio para relajarse, aunque tiene un aire como anclado en el pasado, debido al peso de la historia en forma de manuscritos que contiene.
Si se sigue avanzando hacia la derecha, a la vez trazando un arco dentro de la ciudad, se llega al barrio de los herreros. El ruido del metal golpeado y el calor de las forjas se extiende por las calles, donde numerosos talleres ofrecen también sus servicios. Zona bastante transitada, sobretodo por los guerreros, no es un lugar frecuentado por los comerciantes ni viajeros. Sin embargo, el ejército local y los herreros son suficientes para dificultar el paso en la mayoría de las calles. Toda la ciudad consta de acueductos, pero en esta zona hay una mayor proporción de ellos, debido al trato constante con el fuego y los metales.
Al lado de los herreros, está situado el barrio de los soldados. Las calles de esta zona forman cuadrículas perfectas, que organizan a las diferentes compañías y divisiones. Con su propio abastecimiento de comida, parece una parte independiente de la ciudad. Por las calles transcurren los diversos grupos de soldados, dirigiéndose a cumplir sus tareas de entrenamiento y preparaciones. Las casas de la zona son muy bajas y grandes, hechas de metal y piedra. En esta zona, salvo excepciones, sólo hay guerreros, ya que los otros gremios no suelen necesitar de sus servicios.
Siguiendo nuestra ruta por la ciudad en círculo, nos encontramos con la puerta sur. Si seguimos avanzando como hasta ahora, nos encontramos con una zona bastante comercial, llena de tiendas. En este barrio, además de tener el gremio no oficial de los comerciantes, también es el lugar escogido por los gremios de los diplomáticos, espías, oficiales y asesinos para asentar sus edificios. Estos gremios no tienen tantos miembros como los otros, y prefieren estar en este barrio, que forma de hecho el lugar en que los viajeros, comerciantes y demás gente extranjera se junta. Las calles de esta zona están constantemente abarrotadas, llenas de tiendas, posadas, hostales y pequeñas mansiones de los comerciantes. Es el lugar donde llegan primero las noticias de otros lugares, y por ese motivo los espías y los asesinos prefieren esta zona. Es un barrio de intercambio, con una gran diversidad de casas y calles. También es la zona donde se concentra la pobreza de la ciudad El conjunto hace que sea un lugar muy heterogéneo, y el sitio de la ciudad en que el progreso conseguido por sus habitantes es menos evidente.
Continuando con nuestro camino, llegamos al barrio de los ingenieros. La zona más nueva de la ciudad, este barrio también es el más grande. Su modernidad comporta que las calles de esta zona estén muy bien organizadas, sin llegar a la cuadrícula perfecta de los guerreros. Las casas son diversas, la mayoría hechas de piedra, conteniendo talleres y viviendas, aunque en algunos casos los ingenieros no hacen ninguna distinción entre los dos. Un gran número de personas se mueve por esta zona, llevando sus artilugios, planos e ideas de un lugar a otro, junto a los materiales que necesitan para realizar sus proyectos. Numerosas construcciones presentan añadidos, resultado de la aplicación de los estudios de su propietario, que tienen la función de facilitar más la vida en ellas.
Dentro de este barrio cabe destacar la zona donde la mayoría de los especializados en la construcción de armas, los armeros, realizan sus tareas. Aquí los talleres a veces parecen en mal estado, quemados, agrietados o envejecidos, como resultado de las diferentes pruebas de sus propietarios. También hay un par de solares dedicados exclusivamente a la prueba de nuevos artilugios, excepto para las armas de asedio, que naturalmente se prueban fuera de la ciudad.
Después de atravesar el barrio de los ingenieros, nos encontramos en el punto de inicio, la puerta norte. Habríamos recorrido la parte exterior de la ciudad, más nueva y grande, rodeada de las murallas. Si ahora avanzamos hacia el centro, vemos cómo las casas se vuelven más viejas a medida que recorremos las calles. Entonces, nos encontraremos con las antiguas murallas.
A los inicios de la segunda edad, cuando la ciudad se había asentado en la zona, se construyó esta primera defensa contra posibles ataques. Las murallas eran bastante altas y resistentes, pero no se usó para hacerlas ningún conocimiento especial de los gremios allí reunidos. Tenían también sólo dos entradas, la norte y la sur. Cuando la ciudad creció demasiado como para seguir dentro de este límite, se abrieron más puertas y se empezó a construir fuera de ella. Estas viejas murallas ahora dividen el centro antiguo de la ciudad de los nuevos barrios, al cual se puede acceder por cualquiera de sus seis puertas oficiales o a través de algunas casas que atraviesan la antigua defensa.
Si cruzamos las puertas del sur, llegamos al barrio de los alquimistas. Aquí uno se encuentra con calles muy estrechas, casas de madera y un ambiente extraño. Según se dice, los productos que usan los alquimistas han entrado en la madera con el paso de tiempo, y sin ser peligroso o producir algún efecto inusual dotan a este barrio de un aire cargado, con olores extraños. El conjunto hace que, como la zona de los bibliotecarios, el barrio de los alquimistas no sea un lugar muy frecuentado. Aparte de las casas, también hay numerosos acueductos, haciendo que también sea un lugar húmedo. Los alquimistas suelen ser gente más bien cerrada, muchos con tendencias oscuras, y este ambiente no les molesta, aunque tampoco les guste.
Si los alquimistas ocupan la parte sur del centro de la ciudad, los druídas están situados en el noroeste. El barrio de los druídas es considerado el más hermoso de la ciudad. Las calles son anchas y luminosas, las casas son amplias y construidas con madera y piedra siguiendo formas elegantes que imitan a la naturaleza. Toda la zona está repleta de verdes jardines, y los acueductos han sido modificados para que estén en armonía con el resto del paisaje, formando a veces pequeños ríos y cascadas, fuentes y lagos. En este ambiente no sólo los druídas avanzan por las calles, y es uno de los lugares más frecuentados de la ciudad, ya que la gente suele pasar largos ratos disfrutando de la relajación que el paisaje proporciona. Este barrio es casi puramente residencial, ya que los druídas sólo recogen notas y viven en él, pero sus trabajos verdaderos suelen tener lugar fuera de la ciudad, excepto en el caso de los jardines, que se consideran una distracción y un modo de embellecer sus casas y calles.
Por último, en la parte noreste del centro de la ciudad, reside el barrio de los sanadores. Las casas de piedra se distribuyen en una red de calles amplias pero muy entrelazadas. Aquí también se pueden observar jardines, pero no tantos ni tan trabajados como en el barrio de los druídas. Las construcciones son viejas, pero conservan el color blanco inicial. Este barrio se encuentra en una colina muy pequeña, y está organizado en diferentes niveles o escalones, con grandes terrazas. Aquí están establecidas las casas de curación. Hay muchas, y se encargan de tratar las enfermedades y problemas de toda la ciudad.
En general, es una zona con mucha luz y corrientes de aire, debido a su posición más elevada, perfecta para el descanso y la recuperación.
[Editado por Miles el 08-10-2004 01:54]
[Editado por Miles el 08-10-2004 02:14]
