Tomás Hijo

Tomás Hijo (Salamanca, 1974) es ilustrador, grabador y autor. Licenciado en Periodismo y doctor en Comunicación, ha desarrollado buena parte de su carrera entre el trabajo editorial, la creación gráfica y la docencia en ilustración y diseño. Ha ilustrado más de setenta libros para editoriales de distintos países y ha escrito varios títulos propios, casi siempre vinculados con el folclore, las leyendas y la literatura fantástica. Dentro de esa trayectoria, la obra de J. R. R. Tolkien ocupa un lugar muy personal. Hijo no se acercó a la Tierra Media por encargo, sino como lector, y terminó convirtiéndola en uno de los territorios más reconocibles de su producción artística.
Su primer encuentro con Tolkien ocurrió durante la adolescencia. Cuando tenía catorce o quince años, un compañero llevó al colegio un catálogo de venta por correo en el que aparecía un póster de Jim Cauty dedicado a El Señor de los Anillos. La imagen mostraba a un mago rodeado de personajes que Hijo todavía no conocía, bajo un título escrito en inglés. Preguntó a su profesora qué significaba y, poco después, descubrió el libro en casa de un amigo. Se lo pidió prestado y nunca llegó a devolverlo. Según recordaría años más tarde, aquella primera noche apenas durmió.

La impresión que le causó El Señor de los Anillos iba mucho más allá de sus criaturas o paisajes. Le atrajo la sensación de estar leyendo una historia conservada a través de documentos, notas, mapas y testimonios procedentes de un pasado remoto. Ese arranque casi histórico, con prólogos y apéndices que presentan la narración como una crónica transmitida por distintas manos, dejó huella también en su manera de escribir. Hijo ha reconocido que le cuesta comenzar una historia sin imaginar antes un manuscrito, unos antecedentes o algún documento ficticio que dé cuerpo al relato. En Tolkien encontró por primera vez esa forma de construir verosimilitud.

Cuando comenzó a desarrollar proyectos personales al margen de los encargos editoriales, eligió la Tierra Media de manera natural. Había atravesado una etapa de cansancio dentro de la edición infantil y buscaba trabajar con mayor libertad, producir sus propias piezas y ofrecerlas directamente a los lectores. Al poder escoger el tema sin condicionantes, regresó a Tolkien. De ese impulso nació una serie de grabados dedicados a escenas como la estancia de los hobbits en Bree, la batalla de los Campos del Pelennor, la huida hacia el Vado de Bruinen, los acertijos en la oscuridad o la furia de Smaug.

El linograbado se convirtió en su técnica habitual. El proceso obliga a trasladar el dibujo a una plancha, tallar las zonas que no recibirán tinta y estampar después la imagen sobre el papel. Es un método lento y con escaso margen para corregir errores, pero esas limitaciones encajan con su forma de trabajar. Hijo prefiere concentrarse en la línea, la composición y la fuerza de las figuras antes que recurrir a una acumulación de efectos. Su estilo toma elementos del arte medieval, de los grabadores de Europa del Este y de autores como El Bosco o Pieter Brueghel el Viejo, aunque las composiciones responden a una mirada contemporánea. El resultado recuerda a una estampa antigua, una crónica ilustrada o un pliego popular rescatado de otro tiempo.

Esa apariencia no funciona como un simple adorno medievalizante. Antes de dibujar una escena, Hijo revisa el texto y busca detalles repartidos en distintos capítulos o incluso en otros libros. También ha compartido bocetos con lectores tolkiendili para detectar errores antes de tallar las planchas. Su intención consiste en respetar las descripciones de Tolkien y, al mismo tiempo, interpretar el tono del pasaje. En sus imágenes aparecen objetos, vestidos, gestos y personajes que el escritor no describe por completo, porque una ilustración exige tomar decisiones allí donde la palabra deja espacio a la imaginación. Hijo procura que esas invenciones no contradigan el relato.
El Póney Pisador resume bien este método. La gran escena interior de la posada reúne decenas de figuras, conversaciones y pequeños episodios, mientras la amenaza de los Jinetes Negros empieza a sentirse fuera del aparente refugio de Bree. El grabado mezcla humor, vida cotidiana y una inquietud que se cuela entre los personajes. El espectador puede recorrerlo durante largo rato, detenerse en cada mesa y buscar historias dentro de la historia. En 2016, la Tolkien Society concedió a Hijo el premio a la Mejor Obra de Arte por esta pieza. La imagen apareció también en la portada de Mallorn, la revista de la sociedad británica, y pasó a ser una de las obras más conocidas del artista.

Su relación con las adaptaciones cinematográficas de la Tierra Media ha mantenido cierta distancia consciente. Hijo admite el peso visual de las películas y la influencia que sus diseños ejercen sobre cualquier lector contemporáneo. Antes de iniciar su serie de grabados, volvió a leer los libros para recuperar las imágenes que había formado durante la adolescencia. La obra de Alan Lee y John Howe enriqueció esa mirada, pero no determinó su camino. Frente al tono monumental y naturalista asociado al cine, sus estampas prefieren la deformación expresiva, el costumbrismo y una perspectiva cercana a los códices, las xilografías y los cantares de ciego.

Hijo mantuvo durante años una relación cercana con los círculos tolkiendili españoles. Participó en reuniones y actividades de la Sociedad Tolkien Española, acudió a encuentros organizados por sus smiales y expuso parte de su obra en muestras como La Fortaleza del Anillo. Esa cercanía explica el cuidado con el que afronta cada escena y también su preocupación por las posibles inexactitudes. Para él, la fidelidad no consiste en copiar una imagen fijada por otros artistas, sino en leer con atención y encontrar una solución gráfica coherente con las palabras de Tolkien.

En 2022 dio un nuevo paso con The Lord of the Rings Tarot Deck and Guide, una baraja oficial creada junto a la escritora Casey Gilly. Sus 78 cartas trasladan personajes, criaturas y episodios de El Señor de los Anillos a la iconografía tradicional del tarot. Gandalf, Frodo, Sam, Aragorn, Gollum y Sauron ocupan arcanos cuyo sentido debía funcionar a la vez dentro del sistema simbólico de la baraja y del relato de Tolkien. El proyecto fue nominado a la categoría de Mejor Obra de Arte en los premios de la Tolkien Society de 2023. Minotauro publicó más tarde la edición española y, en junio de 2025, una versión especial acompañada de guía, tapete, diario y funda.

La Tierra Media de Tomás Hijo tiene algo de libro antiguo encontrado en un archivo. Sus héroes no posan ante el lector y sus escenarios rara vez parecen decorados vacíos. Hay ruido, conversaciones, animales, utensilios y figuras secundarias ocupadas en sus propios asuntos. Esa atención a la vida cotidiana convive con la amenaza, el humor y la melancolía. En sus grabados, Tolkien vuelve a parecer un cronista de un mundo que existió y del que apenas han sobrevivido unas cuantas estampas.