Ros Hubbard
Ros Hubbard es una directora de casting irlandesa cuya carrera ha quedado ligada a algunas de las producciones cinematográficas más conocidas de las últimas décadas. Junto a su marido, John Hubbard, fundó Hubbard Casting en 1976 y participó en la selección de actores para películas británicas, irlandesas y estadounidenses. Entre esos trabajos figuran las dos trilogías de la Tierra Media dirigidas por Peter Jackson, basadas en El Señor de los Anillos y El Hobbit de J. R. R. Tolkien.
El trabajo de un director de casting rara vez recibe la misma atención que la dirección, la interpretación o los efectos visuales. Aun así, buena parte de la credibilidad de una película nace en esa fase. Elegir a un actor implica encontrar una voz, una presencia y una forma concreta de habitar al personaje. En las adaptaciones de Tolkien, donde muchos lectores llevaban años imaginando cada rostro, el margen de error resultaba especialmente pequeño.
De Dublín a Londres
Nacida en Dublín, Ros Hubbard comenzó su trayectoria profesional en el mundo de la publicidad y de las agencias de modelos. Ya entonces colaboraba de manera ocasional en castings para anuncios rodados en Irlanda. Tras casarse con John Hubbard se trasladó a Londres, donde los contactos que había hecho durante aquellos primeros años empezaron a ofrecerle nuevos trabajos. Su actividad creció con rapidez y acabó convirtiéndose en su profesión.
Ros y John crearon Hubbard Casting en 1976. Con el paso del tiempo, la empresa abrió oficinas en Irlanda e Inglaterra y se convirtió en un negocio familiar. Sus hijos, Amy y Dan Hubbard, siguieron el mismo camino y desarrollaron sus propias carreras dentro del casting cinematográfico y televisivo.
La forma de trabajar de Ros combina intuición y estudio. Ella misma ha explicado que la primera impresión importa, pero necesita conocer el trabajo previo del actor, verlo en el teatro, revisar sus grabaciones y comprobar hasta dónde puede llegar. También presta mucha atención a la química entre intérpretes. Un actor puede resultar magnífico por separado y no encajar con el resto del reparto.
Los primeros trabajos con Peter Jackson
La relación profesional de los Hubbard con Peter Jackson comenzó antes de que el director neozelandés emprendiera la adaptación de Tolkien. Ros y John participaron en el casting británico de Criaturas celestiales, estrenada en 1994. La película dio a conocer internacionalmente a Kate Winslet, entonces una actriz adolescente, y confirmó la capacidad de Jackson para dirigir interpretaciones intensas dentro de mundos muy personales.
Aquel trabajo abrió una colaboración que continuaría años después con El Señor de los Anillos. Los perfiles profesionales de Ros y John Hubbard incluyen la trilogía entre sus producciones, dentro de un proceso internacional en el que intervinieron distintos equipos de casting para Reino Unido, Irlanda, Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda.
La magnitud del proyecto exigía reunir actores procedentes de tradiciones muy distintas. Había intérpretes veteranos del teatro británico, jóvenes con poca experiencia cinematográfica y actores neozelandeses que asumieron papeles secundarios, criaturas o personajes transformados mediante maquillaje y prótesis. El reparto debía funcionar como conjunto, aunque sus miembros llegaran de lugares y escuelas interpretativas muy alejadas.
Dar rostro a los personajes de Tolkien
El casting de El Señor de los Anillos terminó reuniendo a Ian McKellen, Christopher Lee, Ian Holm, Sean Bean, Viggo Mortensen, Elijah Wood, Sean Astin, Orlando Bloom, Dominic Monaghan y Billy Boyd, entre muchos otros. Varios de aquellos nombres ya contaban con carreras consolidadas; otros quedaron unidos para siempre a los personajes de Tolkien.
La participación de Hubbard Casting tuvo especial peso en la búsqueda realizada en el ámbito británico e irlandés. Ros y John habían trabajado durante años con actores de teatro y cine, y conocían tanto a intérpretes veteranos como a jóvenes que todavía esperaban una oportunidad. El caso de Orlando Bloom resulta representativo. Los Hubbard ayudaron a impulsar su carrera en una etapa muy temprana, antes de que su interpretación de Legolas lo convirtiera en una figura conocida en todo el mundo.
Aquellas elecciones respetaron una idea que atraviesa toda la obra de Tolkien: los personajes no se definen únicamente por su aspecto. Gandalf necesitaba autoridad, ironía y afecto. Bilbo y Frodo debían transmitir comodidad doméstica, miedo y una resistencia que ellos mismos desconocían. Aragorn tenía que parecer capaz de vivir durante años como montaraz y, al mismo tiempo, cargar con la dignidad de un rey. Encontrar esos matices dependía de las interpretaciones, pero el primer paso consistía en llamar a las personas adecuadas.
El regreso a la Tierra Media con El Hobbit
Ros Hubbard volvió a quedar vinculada al mundo de Tolkien durante la preparación de El Hobbit. La adaptación sufrió varios cambios antes de llegar al rodaje, incluida la salida de Guillermo del Toro y el regreso de Peter Jackson a la dirección. En medio de aquella producción larga y cambiante, el equipo de casting tuvo que buscar a los trece enanos de la compañía de Thorin, al nuevo Bilbo Bolsón y a numerosos personajes humanos, élficos y orcos.
Hubbard Casting participó en ese proceso como parte de un equipo familiar. Las fuentes profesionales de Ros atribuyen a ella y a John el trabajo en El Hobbit, mientras que Amy Hubbard asumió tareas específicas dentro del casting de las películas.
La elección de Martin Freeman como Bilbo permitió construir la trilogía alrededor de una interpretación contenida, muy pendiente de los gestos pequeños y del humor seco. Richard Armitage dio a Thorin una mezcla de nobleza, orgullo y dureza. Actores como Aidan Turner, James Nesbitt, Ken Stott, Graham McTavish o Dean O’Gorman completaron una compañía en la que cada enano necesitaba una personalidad reconocible, aunque muchos aparecieran cubiertos por prótesis, barbas y pesados trajes.
Ese reparto no podía limitarse a reunir trece siluetas distintas. Los actores debían parecer compañeros de viaje, familiares y guerreros acostumbrados a convivir. La diferencia entre unos y otros tenía que percibirse incluso cuando el guion concedía pocas frases a algunos miembros de la compañía. Ahí se aprecia el trabajo de casting: en la sensación de que cada rostro conserva una historia propia.
La entrevista de El Anillo Único en Madrid
El 8 de abril de 2011, John y Ros Hubbard visitaron Madrid para impartir una clase magistral dirigida a actores jóvenes y aspirantes. Durante aquella estancia concedieron una entrevista exclusiva a El Anillo Único en la que hablaron de su profesión y de su participación en el casting de El Hobbit. La conversación se publicó en inglés, acompañada por su traducción al español.
La visita tuvo lugar cuando la expectación por las nuevas películas crecía casi a diario. Buena parte del reparto ya había sido anunciado, pero todavía circulaban rumores sobre posibles incorporaciones. La entrevista permitió acercar al público español un oficio que suele permanecer oculto tras los créditos y mostró que la construcción de la Tierra Media también pasaba por pequeñas salas de audición, grabaciones de prueba y largas conversaciones sobre cada personaje.
Para los lectores tolkiendili, aquel encuentro ofrecía otro interés. Ros y John habían participado en las dos grandes etapas cinematográficas de la Tierra Media de Peter Jackson. Podían observar el salto entre El Señor de los Anillos y El Hobbit desde un lugar poco habitual: el momento en que los personajes dejan el papel y comienzan a adquirir voz y cuerpo.
Una carrera más allá de Tolkien
La filmografía de Ros Hubbard abarca más de ciento cincuenta producciones. Entre sus trabajos se encuentran The Commitments, Evita, Enemigo a las puertas, Angela’s Ashes, La momia, El código Da Vinci, Bloody Sunday y varias películas de la saga Bourne. También participó en producciones irlandesas y británicas de menor escala, sin abandonar su relación con actores jóvenes y escuelas de interpretación.
Uno de los rasgos más conocidos de Hubbard Casting ha sido su capacidad para detectar intérpretes antes de que alcanzaran la fama. Ros y John intervinieron en los primeros pasos profesionales de Kate Winslet, Colin Farrell, Jonathan Rhys Meyers, Saoirse Ronan y Orlando Bloom. Ros siempre ha relativizado la idea de “descubrir” a una estrella: el director de casting puede abrir una puerta, pero después el actor debe sostener su carrera y el público termina decidiendo.
También ha dedicado parte de su tiempo a impartir talleres y clases magistrales. En ellos habla de las audiciones, las pruebas grabadas y la preparación necesaria para afrontar el rechazo, una experiencia habitual en la vida de cualquier actor. Su trato cercano con los intérpretes nunca le hizo olvidar la naturaleza profesional de su trabajo. Según ha explicado, puede recomendar a una persona con la que no tenga afinidad personal si considera que encaja en el personaje.
Premios y reconocimientos
Ros y John Hubbard recibieron en 2011 uno de los premios Oscar Wilde, concedidos por la US-Ireland Alliance a profesionales irlandeses vinculados al cine. El reconocimiento recordó su trabajo en The Commitments, El Señor de los Anillos y otras producciones internacionales.
En 2014, Ros Hubbard fue invitada a formar parte de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos, dentro de la rama de directores de casting. Cuatro años después recibió el Spotlight Casting Director Award de la Academia Irlandesa de Cine y Televisión.
Estos premios llegaron después de décadas de trabajo en una profesión durante mucho tiempo relegada a un segundo plano. Ros Hubbard pertenece a una generación que ayudó a dar mayor reconocimiento al casting como disciplina cinematográfica, no como un simple trámite previo al rodaje.
Su lugar en las adaptaciones de Tolkien
La relación de Ros Hubbard con la obra de Tolkien nace del cine, pero ocupa un lugar concreto dentro de su historia audiovisual. Su trabajo ayudó a construir los repartos con los que Peter Jackson presentó la Tierra Media a millones de espectadores.
Los decorados, las miniaturas, la música y los efectos visuales dieron forma material a aquel mundo. Los actores consiguieron que tuviera memoria, humor, temor y cansancio. Antes de que Ian McKellen levantara el bastón de Gandalf o Martin Freeman cruzara la puerta de Bolsón Cerrado, alguien tuvo que reconocer en ellos a los personajes. Ros Hubbard trabajó precisamente en ese punto, discreto y decisivo, donde una figura imaginada por Tolkien comienza a convertirse en una persona delante de la cámara.