Johan Zandbergen

Johan Zandbergen es un diseñador gráfico y animador neerlandés conocido por dirigir The Hobbit, un proyecto independiente que buscaba trasladar a la animación la novela de J. R. R. Tolkien. Estudió Tecnología Gráfica en el Da Vinci College de Leiden y, entre 2001 y 2005, amplió su formación en diseño gráfico en el Grafisch Lyceum de Róterdam. Después trabajó en varias agencias y en un canal infantil de televisión, una experiencia que le permitió acercarse profesionalmente al entretenimiento y la animación. Más tarde fundó el estudio Cosmic Creations junto con Robbert Webbe.

Su relación con Tolkien comenzó mucho antes. Zandbergen leyó El Hobbit durante su infancia y quedó prendado de la historia de Bilbo Bolsón. Hacia 2001, coincidiendo con el estreno de La Comunidad del Anillo de Peter Jackson, empezó a pensar en una versión animada de la novela. Aún no contaba con los conocimientos ni con el tiempo necesarios, por lo que guardó la idea durante varios años. La retomó cuando Jackson comenzó a rodar su trilogía de El Hobbit. Al conocer el rumbo de aquellas películas, entendió que su propia lectura del libro seguía teniendo sentido: quería una adaptación más breve, cercana al relato original y con la apariencia de un cuento ilustrado.

The Hobbit nació como una producción sin ánimo de lucro y sin intención de venta. Zandbergen no pretendía competir con una película comercial ni reproducir el aspecto de la Tierra Media de Jackson. Su propósito consistía en llevar a la pantalla la historia que él imaginaba al leer el libro. Había visto y apreciaba la adaptación animada de Rankin/Bass de 1977, aunque rechazaba considerarla una influencia directa: tanto el dibujo como la forma de narrar seguían caminos distintos.

La fidelidad que proponía tampoco equivalía a copiar cada página. El guion eliminaba las tramas añadidas por las películas de Jackson, pero introducía cambios propios para ajustarse a la duración y a los medios disponibles. El más llamativo afectaba a la compañía de Thorin. Los trece Enanos de la novela quedaban reducidos a seis: Thorin, Balin, Dwalin, Fíli, Nori y Bombur. Zandbergen prefería trabajar con un grupo menor antes que llenar la pantalla de personajes sin tiempo para desarrollar una personalidad reconocible. La decisión resultaba discutible para muchos lectores, aunque respondía a un problema bastante concreto de cualquier adaptación: cuánto puede conservarse cuando el tiempo y el presupuesto aprietan.

La película combinaba dibujos digitales en dos dimensiones con escenarios tridimensionales. Los personajes y decorados se animaban mediante fotogramas clave y después se colocaban dentro de un espacio virtual, donde una cámara digital componía los planos. El acabado mantenía el aspecto de la animación tradicional, pero el proceso permitía trabajar con mayor rapidez que el dibujo fotograma a fotograma. Zandbergen calculó un presupuesto de entre 6.000 y 7.000 dólares, destinado en buena parte a los actores de voz y a la promoción del proyecto.

Durante 2013 y 2014, Cosmic Creations publicó un teaser, un cartel y varios diseños de Bilbo, Gandalf, Gollum y otros personajes. El primer capítulo, An Unexpected Party, titulado en español Una tertulia inesperada, apareció en internet el 26 de noviembre de 2014. La pieza, de algo menos de seis minutos, mostraba la llegada de Gandalf y los Enanos a Bolsón Cerrado y podía verse gratuitamente en inglés.

En marzo de 2015, el estudio anunció un segundo capítulo titulado Roast Mutton, Carnero asado, siguiendo el nombre del segundo capítulo de la novela. Las fuentes públicas consultadas no permiten confirmar que aquella entrega llegara a publicarse. El perfil de Vimeo de Zandbergen conserva el teaser, el primer capítulo y el antiguo vídeo promocional de Cosmic Creations, pero no muestra una continuación. Todo apunta a que la adaptación completa quedó inconclusa.

El trabajo de Zandbergen permanece ligado a Tolkien por ese intento de recuperar el tono más ligero, doméstico y casi oral de El Hobbit. Su película quería empezar en la puerta de Bolsón Cerrado y avanzar al ritmo del libro, sin convertir cada episodio en una gran batalla ni conectar la aventura con acontecimientos ajenos a la narración. El resultado público fue breve, pero deja ver con claridad la lectura personal de su director: la Tierra Media como un lugar que cada lector reconstruye en su imaginación y que, algunas veces, intenta dibujar para los demás.