Ahí estas tú magnifico torreón,
Esperándome atento a todos mis movimientos.
Ahí estas hermosa atalaya, fuerte y erguida,
Protegiendo mis sueños.
Ahí estas con tu majestuosa presencia,
Perenne durante siglos de historia.
Ahí estas tú tan blanca e inmaculada,
Con tus banderas de plata ondeando al viento.
Ahí estas tú esplendida defensa rodea de murallas,
Protegiendo a los que moran entre sus piedras.
Ahí estas tú, atenta a mi regreso,
Esperando a que yo descubra tu gran secreto.
Ahí estas iluminando mi camino de retorno a la tierra,
Que en mi vio nacer, haciéndome recordar
los juegos de mi más tierna infancia,
Mi primer beso, mi primer adiós.
Ahí estas tu dura y fría como tu piedra desgastada,
Pero amorosa esperando mi retorno,
Cual madre que espera a un hijo partido a la guerra
Susurrándome al oído.- “Regresa a mi”.