La Guerra de los Clanes

Casas De Curación

Escribiéndose...
Escrito el 15-10-2004 13:21 #1

Situadas en la ciudad costera de Telda Minya, se puede divisar el gran recinto donde están situadas las Casas de Curación del Concilio de Nan-Tasarion. Se trata de una gran construcción de piedra que alberga en su interior tres amplios jardines y un total de 25 estancias. Su construcción muchos años atrás, estaba encaminada a ser el cuartel de residencia de la guardia élfica que combatía en la zona. Con el tiempo, estas compañías abandonaron el lugar, quedando así el recinto libre. Este fue utilizado entonces para lugar de sanamiento y descanso, tanto para las gentes del Concilio como para los viajeros de tierras lejanas.

Encargadas del buen funcionamiento del lugar se encuentran Iorethil Lindissë y su nieta, Isiloth Elenmírë.

Isiloth Elenmírë fue reconocida en este cargo por su unión a Estë, la Valië gentil y aliviadora, además de por haber recibido lecciones de su abuela Iorethil desde la mas tierna infancia. De ella aprendió buena parte de sus conocimientos curativos y de hierbas. El resto de su sabiduría en este ámbito se la han conferido los años de experiencia.

Ambas están ayudadas por un grupo de 10 mujeres elfas, que por la experiencia de los años y las virtudes de su raza, conocen los métodos de cura necesarios para problemas menos graves. Estas mujeres provenientes de los bosques orientales son respetadas en su oficio tanto o mas que a las propias sanadoras.

En las Casas de Curación del Concilio Nan-Tasarion, no sólo son atendidas las personas sino que hace las veces de veterinario. De esto están a cargo las sanadoras y un equipo de entendidos formado por 5 hombres y 3 elfos. En el muro posterior del jardín sur de las Casas se encuentra el portón que comunica con una gran estancia aclimatada para la asistencia de los animales enfermos, generalmente corceles. Esta estancia se encuentra a su vez unida a las cuadras de la ciudad, de las que está a cargo Thórel Eladan.

Escrito el 16-10-2004 02:54 #2

Las caballerizas... lugar predilecto de Thórel. Siendo el lugar que mas frecuentaba al dia, para ser honestos.

Amplias estancias sirven de cobijo a tan nobles compañeros de brega, de batallas incontables, de paseos bajo la luna, de alegre recorrido por las mañanas....

Junto.. casi al ladito de las casas de curación, allí se reune Thórel con sus camaradas cada día. Todos los días. Alimentandolos, bañandolos, peinando sus pelajes, entrenadolos en las praderas abiertas, colocandoles las sillas, preparandolos para ser montados, adiestrandolos noblemente, cuidando sus heridas, atendiendo además a otros animales de la ciudad, los de carga, los domesticos, los del arado, los abandonados...en fin.. nunca para el trabajo.. nunca se detiene el animo por seguir.. siempre alli sonriendo..

Incontables dias, pasando de aqui para alla, corriendo, montando, halando, curando.... si .. curando.. asi como Isiloth alli al lado.. alli donde todo aquel caido consigue reposo y sanacion... donde aquel cansado consigue nuevo aliento para seguir.. cuanto se parece nuestro oficio! y estamos alli solo a un solar de distancia.

Por las tardes, cuando el sol se opaca.. y la brisa marina embriaga el ambiente de forma serena y constante, con su peculiar aroma, alli tomando una buena taza de café, (o de infusión según el día) Thórel se sienta a ver el lejano oeste.. recordando cosas mientras sonrie levemente como si soñara despierto. A veces baja hasta la Taberna y charla un poco con los pobladores. A veces sobre su corcel cabalga en la noche y vigila las fronteras inmediatas ( al menos es esa una buena escusa para un buen paseo nocturno).

Desde muy temprano las puertas están abiertas dando la bienvenida a todo caminante que ha dejado su corcel bajo su cuidado, o están estos pronto para ser montados en una batalla furtiva.. siempre atentos, siempre listos.

Dice grande en un cartel al lado derecho del gran porton, como si fuese una leyenda del lugar:

\"El caballo es cresta, crín y cola al aire,

Pace heno y bebe agua clara

Ama los campos abiertos,

Las planicies.

No conoce dueño pues

Sus riendas son

del Alba\"

Escrito el 24-10-2004 15:41 #3

Decididamente, Ealido no apreciaba las ciudades. Había oido alguna vez del mar y tenía curiosidad por verlo, así que se acercó por primera vez a Telda Minya en un día fresco y soleado. Pero, desafortunadamente, en una calle estrecha un tumulto la arrojó contra la pared, y al recuperar el equilibrio, notó un dolor persistente en el brazo, a pesar de que este no mostraba ninguna señal externa.

Mordiéndose el labio inferior, aguantó el dolor sin grandes problemas, y se sujetó el brazo en cabestrillo con la honda que llevaba siempre, no sin esfuerzo para hacer los nudos. Afortunadamente, un transeunte amable le preguntó qué le pasaba y le señaló el camino a un lugar donde la atenderían. La mujer desconfiaba naturalmente de la gente, y más de los habitantes de aquella ciudad, que le parecían ruidosos y ladinos. Pero no podía hacer otra cosa y se acercó a la puerta de un gran edificio, que ocupaba una manzana entera dentro de la ciudad.

Entrando a una sala par la gran puerta exterior, paró a una de las personas que circulaban de un lado a otro y parecían ser curanderos, buscando sus mejores palabras recién aprendidas para preguntar.

-¿Es esto las Casas de Curación? Me gustaría que... me miraran el brazo- y señaló el cabestrillo con la mano sana para enfatizar sus palabras.

Escrito el 26-10-2004 05:14 #4

Un carro con provisiones varias llegaba del norte. Un viejo enano animaba a los caballos gritando que ya estaban llegando. Conocían los entreverados caminos del Nan-Tasariona de memoria como pocos, recorrían el camino cada dos despertares, hasta podría decirse que ya estaban aburridos de hacerlo, pero no, en cada nueva oportunidad parecían estar más animados.

Junto a las provisiones estaba sentado el gran hombre de piel oscura que hacía un tiempo había llegado a las Casas de Curación en busca de descanso y recuperación. Meditabundo, aunque con mirada profunda, observaba nuevamente el lugar, intentando descubrir espacios aún desconocidos. Y aunque parezca extraño los descubría. Cada lugar en nueva oportunidad abría nuevos recovecos, nuevos pasadizos, nuevos desniveles y, en definitiva, miles de entradas y salidas.

Este lugar le inspiraba cierta melancolía, que reservaba muy bien. Habiendo llegado del sur, sobreviviente de una emboscada que, no casualmente lo tenía como objetivo, allí, Telda Minya había sido el lugar que lo recibió, por tanto era la región del Concilio de Nan-Tasarion que más le recordaba lo que había dejado atrás. Esta tarde pasaría allí un rato, tras descargar y hablar algunas palabras con la señora Isiloth, volvería a internarse en la espesura del bosque, camino al noroeste.

Vio llegar a Ealido, y se detuvo a observar... celosamente.

Escrito el 26-10-2004 22:49 #5

Tras hablar, la dejaron sola por un momento en la gran estancia. Entonces percibió la inquisitiva mirada del hombre, algo que la desagradó. No estaba acostumbrada a ser el centro de atención, ni a que la miraran directamente. Por un impulso sostuvo la mirada del hombre con una mueca de desafío, para hacerle bajar la mirada.

Ella tenía la piel más oscura que la mayoría de los seres de aquel reino, parte por la naturaleza de sus rasgos, parte por una vida al aire libre que la había curtido. Pero el rostro de aquel gigante (para su estatura, lo era) era el más oscuro que había visto en su vida: sin darse cuenta, le llamó la atención como sus propios rasgos exóticos llamaban la atención a la mayoría de los seres, elfos, hombres o medianos, que se tropezaban con ella.

Al no conseguir que el hombre desviara los ojos, se dio por vencida y se giró ostentosamente.

Escrito el 29-10-2004 04:34 #6

Pell\'kán no era un investigador, él sólo sabía de lugares, espacios, refugios y escapes. Pero en esa ocasión fue un rapto de intuición lo que le haría poner un ojo sobre Ealido intranquilamente.

Tras hacer la descarga de las provisiones, el aterrador hombre sureño anduvo saludando a las personas de las Casas que lo conocían. Todos lo trataban amenamente. Los más curiosos descubrían que no se trataba de un medio troll como solía creerse de aquellas gentes, aunque si lo encontraran en circunstancias menos cómodas no lo tendrían tan claro.

Cuando anocheció Pell\' se sentó en los suburbios de Telda Minya a observar. No necesariamente estando alerta cruzó las piernas y se dedicó a seguir senderos imaginarios desde allí hasta la espesura del bosque... mientras los parpados comenzaban a pesarle placenteramente. Entre las vistas y el sueño se hizo la medianoche, y el hombre se quedó completamente dormido allí. Por la mañana partiría de vuelta al Nan-Tasariona.

Escrito el 05-11-2004 00:42 #7

Aparentemente abandonada en aquel lugar pulcro y sorprendentemente calmado a pesar del ajetreo que conllevaba el cuidar de los enfermos, la mujer dejó de sentirse incómoda para considerarse insignificante, apoyada en un rincón. Cuando ya había perdido las esperanzas, una hermosa dama (pues sin duda era una dama por su porte) se acercó a ella. Si se sorprendió por ver una desgreñada y torva mujer de aspecto salvaje, lo dismuló muy bien.

\"Me parece que debía curaros vuestro brazo, señora, si no me han informado mal. Mi nombre es Iorethil Lindissë\"

Era de la raza élfica, la gente que había conocido por primera vez con Thinedhel. Él no era sino un medio-elfo, pero la mujer no estaba acostumbrada a las diferencias. La voz de la dama era hermosa y calmada, y sin pensar Ealido le dio a ver el antebrazo.

\"Parece que no hay nada roto dentro del brazo... el codo está en una posición extraña. Puede ser una...\" y dijo una palabra que ella no entendió, pues su dominio de la lengua no era tan grande, pero supuso algo parecido a torcedura. \"Este vendaje ha sujetado aceptablemente el brazo, ¿os lo habéis hecho vos? De todas formas, va a ser necesario cambiarlo e inmovilizarlo por unos días, despues lo podremos quitar.\"

La elfa vio la tristeza, o tal vez la desesperación, en el rostro de Ealido. La mujer no tenía la menor intención de permanecer un minuto más en aquel lugar concurrido, y ahora estaba obligada a permanecer en la ciudad. Con un brazo inmovilizado no podía hacer su vida normal en el bosque.

\"¿Dónde os alojáis?¿No tenéis alojamiento?\"

\"Pues... no. No tenía pensado quedarme\"

\"No hay ninguna habitación libre en estos momentos, lo siento. os recomiendo que vayáis a la posada, id en mi nombre y os ayudarán. Nos veremos dentro de unos días.\"

Escrito el 10-11-2004 19:48 #8

Aquel día Isiloth tenía turno de tarde en las Casas de Curación. Después de comer en la taberna se dirigó allí un poco antes de la hora prevista, pues le gustaba charlar con sus compañeros antes de que acabaran su turno y se fueran. En esas conversaciones hablaban tanto del estado de los enfermos como de sus familias y cualquier tipo de suceso relevante que les pasara de un día a otro. Según le habían contado sus compañeros, esa tarde no tendría demasiado trabajo, tan sólo un par de curas.

La elfa se paseó por delante de las habitaciones, pero la mayoría estaban dormidos después de haber comido, así que decidió dedicarse a regar las plantas de los jardines y las estancias.

Cuando regaba las orquídeas del jardin central, Cadhran, llegó sigilosamente por detrás y le dió un susto a la elfa. Cadhran o Cadh como ella le llama es un niño de la raza de los hombres que esta allí internado por un problema en las piernas. La joven elfa se dió la vuelta y le dijo:

- Pero bueno señorito!! Que quieres matarme del susto??

El joven tenía una sonrisita nerviosa en los labios, pues sabía lo que pasaba siempre que se veían por primera vez en el día.

- Alomejor lo que estás buscando es un poco de guerra, eh??

El niño dio tres pasos para atrás y se hechó a reir. Isiloth salió corriendo tras él. Cada día ella le perseguía para cogerle y hacerle cosquillas, pues al intentar escapar, Cadhran trabajaba la movilidad de sus piernas y a la vez se divertía pues era el único niño que estaba internado. Cuando ya el chico no podía correr mas ella le agarró y comenzó a hacerle cosquillas...el chico no paraba de reir y gritarla que parara.

- Bueeno bueno...te dejaré si me prometes que esta noche te tomás las medicinas sin rechistar. ¿Trato hecho?- El niño dudó pero ella volvió a hacerle cosquillas y el chico accedió.

- ¿Qué te parece si me esperas un rato a que acabe esto y jugamos a las historias? Hoy te toca empezar a ti, así que ves pensando.

El juego de las historias consistía en que cada día uno inventaba unos personajes y el comeinzo de una historia y luego entre los dos la iban completando. Al final, Isiloth la escribía en un libro que tenía Cadhran y luego él era se encargaba de dibujar a los personajes, los lugares...Así conseguían entretenerse cuando no había nada que hacer.

Escrito el 14-11-2004 17:39 #9

Sin lugar a dudas, en las Casas de Curación se respiraba una atmósfera tranquila y distendida, ya que hasta ese momento no había habido ningún momento de guerra o epidemia.

Desgraciadamente, un grupo formado por dos elfos, dos hombres y una hobbit hizo su aparición. No es que no fuese bienvenido, ¡ni mucho menos!, lo malo eran las noticias: acababa de tener lugar, en la Feria de Telda Minya, una pelea, de inicios aún desconocidos; el balance fue de una decena de heridos, la mayoría niños. Isilioth les abrió las puertas y les ayudó a colocar en lugar cómodo a todos los heridos. Mientras les decía dónde ponerlos, no pudo evitar de hacer la pregunta...

- ¿Qué ha pasado? Nunca había visto a tanto herido viniendo de repente todos juntos, tiene que haber sido algo grave...

- Ha decir verdad, empezó Encaitar, no sabemos aún muy bien cómo empezó todo, el caso es que hubo una pelea en medio de la Feria, y este ha sido el balance final...

- Así es, cuando vimos que había un alboroto, nos juntamos nosotros cuatro e intentamos apaciguar todo lo que estaba aconteciendo, mientras esta pequeña hobbit ayudaba a los heridos, añadió Pell\'kán.

Isilioth sonrió a la hobbit, diciéndole que tanto el trabajo de sus compañeros como el suyo, fueron actos heroicos; oyendo esto, Ganfika se ruborizó, sonrió y dijo:

- ¿Acaso podría seguir ayudando, al menos un par de días, hasta que todos los heridos puedan volver a valerse por sí mismos?

Isilioth asintió y acompañó a los cinco compañeros a un sitio cálido, para darles algo de comer y para que se relajasen, después de las emociones vividas ese día.

[Editado por Gweinita el 14-11-2004 17:42]

Escrito el 15-11-2004 09:15 #10

Tras asegurarse que los niños estaban a salvo, y que los heridos habian estaban en buenas, en las casas de curación, Hecil se despidio de sus aquellos que le habian rescatado, abandonando las casas de curación y perdiendose entre la multitud.