Descubrimos en este libro al J.R.R. Tolkien más familiar, “doméstico”, y amante de su familia. Durante más de veinte años se dedicó a enviar a sus hijos cartas de Papá Noel con profusión de dibujos. Sus hijos las solían encontrar por la mañana, o bien las traía el mismo cartero confabulado con el mismo Tolkien. Naturalmente las cartas que sus hijos escribían al simpático Papá Noel desaparecían misteriosamente de la repisa de la misma chimenea.

En las cartas, Papá Noel, rodeado por un gran número de curiosos personajes, como Elfos de la Nieve, Gnomos Rojos, y Osos de las Cavernas entre otros, solía lamentarse de su enorme y costoso trabajo de empaquetar y distribuir los regalos de Navidad. Un trabajo que era constantemente interrumpido por culpa de los muchos destrozos y travesuras que le causaba un inconsciente, egoísta y despreocupado Oso Polar.

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