Isilwen
I
Señor,
os miro a los ojos y pienso
¿Cuántas estrellas cabrán
en una mirada tan dulce
de pozos negros profundos?
II
Vuestra alma
mancillada por el dolor y la guerra
aún conserva la dulzura
como Miruvor élfico
me embriagas con tu ternura
aunque no lo sabeis.
III
Mis mejillas arreboladas de carmesí
me delatan ante vuestra presencia
Trato de escapar, de alejarme
veo sentada como caen las doradas hojas
y cómo Varda enciende las estrellas
¡oh, Varda Eléntari, decidme!
¿Habéis visto a mi señor?
La luz plata mortecina
y sin embargo hermosa de la pálida luna
alumbra las fuentes de mi hogar
IV
Han pasado los años
y mi corazón ha entristecido
las wilwarim azules pasan dejando
una estela de pálido zafiro en el aire
que brilla a la luz de Anar
No he tomado valor para deciros
cuanto os amo, mi señor
sois mi dueño y sin embargo
no lo sois
os veo todos los dias
Siempre con aquella blanca sonrisa
Siempre con vuestra belleza élfica
siempre con vuestro temple y gallardía
Siempre con vuestra inconmesurable melancolía
V
Para los de nuestra raza
los dos somos retoños jóvenes
yo, callada y orgullosa
vos, un caballero
templado en agua helada
fraguado en los hornos del sufrimiento
adornado siempre por vuestros ojos negros
y vuestra sonrisa triste
¡Qué callado sois, mi señor!
Como deseo escuchar una palabra, solo una silaba
entonada por su voz
VI
Las lagrimas caen una a una
vertidas en una fuente de plata
que contiene agua dorada
Hacen ondas
Cada sonido en mis oidos es como el chirriar de los dientes de los lobos de Angbad.
Has partido a la guerra
y no pude deciros nada.
En tu mano, una rosa blanca y una lágrima solitaria
en mi mente, tu silencio inquebrantable.
VII
Esta espera…esta maldita espera
he tejido un estandarte
de hilos plateados
he tejido guirnaldas de flores
hice una funda para vuestra espada
he grabado dagas con runas mágicas
¿Será que volveréis?
Esta espera sin noticias me debilita el corazon
si recibo una mala nueva
creo que moriré de pena
VIII
He soñado con vos
Imágenes confusas me vienen a la mente
un llano enorme al atardecer
la hierba verde ondeando al viento
un crepúsculo
un crepusculo rojo, dorado y naranja
y ahi estais vos, mi señor
aún montado en el corcel blanco
mirando al horizonte
vuestro rostro me llena de miedo
os veo despiadado y cruel
manchado de sangre orca
pero me alegro
al saber que, de algun modo
vos estais vivo.
Anarel
I
Dama, oh, dama resplandeciente
os miro a los ojos
grises como el Mar
y oigo el retumbar lejano de un sonido
que conozco
pero que nunca he oído
II
Vuestro corazón, oh, doncella
puro y tierno
me es más preciado que mi propia vida
aunque no conoceis el secreto de mi corazon
III
Veo cómo he rehuís
y os busco
Señora, más cara para mí que Varda y sus Trabajos
No os encuentro, señora
desespera mi corazón
me la paso el dia pensando
en vuestras sonrosadas mejillas
IV
Os veo, dama mía
siempre os veo y os sonrío
vos ni siquiera me hablais
esto me causa tristeza
mas verte me alegra los días
más bella que una estrella
pálida como la luna
doncella élfica de cabellos claros
observo triste tu rostro atribulado
tu faz de lirio blanco
tus vestiduras sencillas pero hermosas
las flores que siempre llevais en el cabello
prendidas, elanor y niphredil
parecen destellos de sol y de luna en crepusculo
sobre un rio dorado y cristalino
V
Cuanto deseo oiros cantar, mi dama
vuestra voz aliviaría mis penas
aunque nunca la he oído
por vuestro dulce aspecto
creo que vuestra voz ha de ser musica
melodias desconocidas
VI
Parto a la guerra con el corazón roto
llevo en la mano una flor
y una de tus lágrimas
brillante cono un carámbano de hielo
Dudo que vuelva a veros, mi señora
quise hablaros
pero las palabras no salieron de mi boca.
VII
Esta guerra…esta maldita guerra
me tiene desolado
el valor me ha flaqueado
aunque consigo retener mi pánico
pensando en vos
Señora, para mi sois como un arco
delgada y hermosa
que me defiende y me da temple
para seguir combatiendo
VIII
Aqui, al termino de la batalla
sólo yo en un crepúsculo rojo sangre
en el llano verde
cubierto de sangre, montado en mi corcel
y aun con la furia en el rostro
pienso en vos intensamente
con todas las fuerzas de mi alma
y se que vos tambien me sientes.
Isilwen y Anarel
Anarel:
He regresado, dama mía!
en la distancia veo el resplandor de los arboles dorados
ahora si decidido a confersarme ante vos
a deciros que os amo
pues lo que siento es fuerte
Y de las mismísimas estancias de Mandos regresaría por vos
Isilwen:
He oido que estais aqui
me he arreglado y salí
Señor, os veo
más hermoso y gallardo que nunca
el rostro iluminado, lleno de gloria
Al llegar a mi lado, te bajais de corcel
y, arrodillandoos, me poneis un anillo en el dedo
-Dama, hermosa dama mía, desde años incontables me he prendado de vos.¿dejariais que este simple elfo fuera vuestro esposo?
Nunca en mi vida olvidaré esa voz
musical, grave y clara
como los murmullos del Nimrodel
que en batalla ruge potente como la voz del Rauros
y menos las palabras.
Ánarel:
He oido vuestra voz, aceptando mi propuesta
esa vos me llegó al alma como una flecha, como el rayo
la primera vez que la escucho
y me parece terrible y hermosa
y tus lágrimas de alegría
son como el rocio mañanero que emana de las rosas
Isilwen y Anarel
Somos nosotros, los enamorados
los desesperados
Cada minuto sin el otro fue una eternidad punzante
y lo que sentimos es fuerte como la muerte
sublime como el canto de los Ainu
Hermoso como las Estrellas de Varda
Nuestra historia es triste, mas tiene un final feliz
como todo en esta nuestra tierra, tierra elfica de canto y poesía
Magia y esplendor
Nunca oimos siquiera la voz del amado
pero el corazón no nos falló
El corazón de Los Elfos es como un Mar profundo y oscuro, lleno de secretos
Benevolo y a la vez malefico
triste y a la vez alegre, melancolico
y siempre veremos las estrellas callados
y tendremos siempre la misma luz en los ojos.