Gracias a la amabilidad y generosidad de la editorial Ave Fénix os traemos nuestra una muy completa crítica y reseña de J.R.R. Tolkien: El Verdadero Señor de los Anillos, el cómic biográfico de nuestro querido Profesor.

Hace un par de semanas os contamos que la editorial Ave Fénix había publicado en español el cómic biográfico de John Ronald Reuel Tolkien. El cómic, del que podéis ver sus primeras páginas en la web de la editorial Ave Fénix, lo podéis encontrar en formato físico por 2’95 euros en tiendas especializadas (podéis comprarlo por ejemplo en Amazon) y en formato digital por 2’04 dólares (1’4 euros aproximadamente, podéis comprar el eBook aquí). Además podéis seguir todas las novedades de la editorial Ave Fénix en su web oficial, en su página de Facebook, en su cuenta de Twitter y en su cuenta de DeviantArt.

(Pinchad en las imágenes para verlas a mayor resolución)

ComicTolkien

Y ahora, gracias a la generosidad de la editorial Ave Fénix, os ofrecemos nuestra crítica de J.R.R. Tolkien: El Verdadero Señor de los Anillos.

Acaba de llegar a nuestras manos un original producto editorial, el cómic titulado “J.R.R. Tolkien. El Verdadero Señor de los Anillos”. Es una breve biografía en cómic, herramienta todavía poco usada en este nuestro mundo tolkiendil.

Lo primero que se nos hace patente al ver y tocar este cómic es su formato, el típico formato comic book. Estamos ante un cuadernillo grapado de 17X24cm, con 28 páginas (22 pertenecientes a la historia) y con cubiertas de papel. Vamos, el típico formato que durante años se ha usado para los cómics infantil-juveniles de superhéroes.

Lo abrimos y descubrimos que sus autores son: en el apartado del guión, Brian McCarthy y Michael Lent (que ya coincidieron en la creación de la serie de cómic de terror “Brimstone”); y que, el dibujante, es el español Luis Chichón. Todos ellos son jóvenes intentando hacerse un hueco en el efervescente mundo del cómic del nuevo milenio.

Cuando nos ponemos a leer, lo primero que sorprende es el dibujo-pintura: tiene carácter, un excelente coloreado sobre un fondo tipo lienzo. En cierta medida nos recuerda a Bisley, Franzetta, Corben,… que usan colores oscuros y saturados, pero la falta de definición (con, por ejemplo, un buen perfilado) hace que el color se desparrame adoptando un aspecto de cuadro más que de cómic.

Avanzamos la lectura y las páginas pasan rápido. Tiene buen ritmo, con una distribución clásica de viñetas que hace la lectura fácil, y consigue que la historia nos atrape sin dificultad.

Acabamos el librito y sí, ha sido entretenido, de una forma amena hemos conocido algo de la vida de Tolkien, sin pretensiones y enfocado a un público juvenil, no está mal.

Sin embargo, hay un punto en el que me gustaría entretenerme y, por desgracia, no es un punto positivo. Es la forma narrativa que se usa en este cómic.

Debo aclarar que no soy un amante de las biografías en cómic (bueno, ni en ningún formato), reconozco que son un tipo de literatura que en cómic es difícil hacer bien, el hecho de que requiera de mucha “narración” en cierta manera lo alejan del cómic típico, basado en el diálogo. Enseguida vi que esta biografía iba a disgustarme en este aspecto. Una vez acabada la lectura y, para mostraros de qué estoy hablando, he hecho varias comparaciones, comparando en porcentajes el uso que se hace de la narración frente al diálogo como conductor del argumento, y así me han salido unos datos clarificadores: un cómic de adulto, clásico donde los haya, “el Incal” del gran Moebius usa un 4% de narración frente a un 96% de diálogo; si vamos a una biografía excelente como es “Blankets” de Thompson o a “Persépolis” de Satrapi, los porcentajes suben al 10 y al 23% respectivamente. Y hay biografías con porcentajes aun superiores. El problema es que, en esta biografía de Tolkien, los porcentajes se disparan y dan, ni más ni menos que un 74% en el uso de narración; es decir, el peso principal para desarrollar la acción recae en lo que podríamos llamar “una voz en off”, ¿os imagináis una película con el 74% de lo que se dice en voz en off? ¿Sería más un reportaje que una película, no? Pues aquí ocurre algo similar, tanto porcentaje narrativo nos aleja de lo que, tradicionalmente, es un cómic.

Dicho esto, no quiero acabar dejando pensar que el cómic es un desastre total porque, curiosamente, pese a su dibujo poco “comiquero” y a su exceso de narrativa, el resultado final es mejor de lo que deja prever el análisis de sus partes, y es que el cómic funciona, nos cuenta de forma ágil la vida de Tolkien.

No diré que es un material imprescindible para un fan de Tolkien, pero sí es algo curioso y que, por el precio que tiene, puede engrosar nuestra biblioteca sin problemas.

Además nuestro compañero @Nirnaeth también ha escrito una reseña del cómic desde un punto de vista puramente tolkiendil, analizando su fidelidad en relación a la vida del Profesor.

Bien, supongo que no se puede exigir al formato que sea una biografía detallista y que no se obvien referencias. En los primeros años siento que uno de los olvidos haya sido el no citar la primera casa en Sarehole, a las afueras de Birmingham, y el molino, también del bosquecito pantanoso de Moseley en las cercanías. Noto a faltar referencias de esa época en su obra, y en cambio me sorprende que se cite el tópico de la picadura de la araña en Sudáfrica, que en el fondo está bastante menos comprobado que la influencia de la época de Sarehole Mill en sus textos, como la campiña inglesa en la que se inspira La Comarca, su amor a los árboles (y los pastores de árboles), el molino de Ted Arenas, lugareños campesinos de donde sacaría inspiración para el granjero Maggot.

Pero bueno, no es cuestión de dejarme llevar por el excesivo escrúpulo de mi afición, pues cualquiera que lea el cómic se hará una buena idea de los episodios de la vida del Profesor de Oxford, pero no puedo por menos de señalar alguna que otra imperfección.

El cómic da a entender que no es hasta después de la muerte de su madre y bajo la tutoría del Padre X.F. Morgan que descubre la “sucia Birmingham”. También se da a entender que la prohibición de seguir viendo a Edith por parte del Padre Morgan (se omite su segundo apellido Osborne y su procedencia española) se deba a que ella no fuera católica. No fue por eso, sino que fue para que aprovechara al máximo sus estudios que sufragaba el Padre de su propio patrimonio. También se omite que Tolkien desobedeció varias veces al Padre Morgan antes de dejar de ver a Edith.

¿Se licenció en tantas lenguas como dice? Llegó a dominarlas pero es inexacto referirse a ello como licenciaturas. ¿En los Alpes descubrió las lenguas Escandinavas? Me gustaría conocer los detalles, que yo sepa su interés por el Finlandés (que inspiró el Quenya) se desarrolló uno o dos años después.

¿La fiebre de las trincheras es una clase de tifus agravada con piojos? Por Eru, los piojos sólo son los portadores de la enfermedad. ¡No es tan difícil documentarse sobre eso! Podían haber sido más concretos en que fueron dos los muertos de la TCBS, y que C. Wisemann no estuvo en las trincheras, sino en la marina, por tanto solo sobrevivió él de los tres que estuvieron en la Batalla del Somme.

¿Chistopher adolescente dando forma a El Señor de los Anillos? ¡Si ya hacía “la mili”!  concretamente participó en la Segunda Guerra Mundial. Más tarde lo arreglan un poco contando que le enviaba capítulos por carta a medida que iba escribiendo, aunque alguien podría quedarse con la idea que se los envió todos: algo imposible ya que Tolkien tardó 12 años en escribir “El Señor de los Anillos” desde antes de que empezara hasta bastante entrada la paz.

Bien por la cita de C.S. Lewis de que le habían prevenido contra papistas y filólogos y acabó siendo amigo de Tolkien que era ambas cosas.  Se olvida de los “Coalbiters” antes de los Inklings, pero sería exigir demasiado. ¡Pero error grave, Lewis se hizo anglicano, no protestante!

Me gusta la primera viñeta de la última página, con una cita de una de sus últimas Cartas, aquella a Christopher hablando de su amor por Edith, y que se ha quedado solo sin poder suplicar a  Mandos. También mucho antes cuando no se pasa por alto el detalle de su mujer bailando en Roos, sobre un campo de cicutas que Tolkien utilizó para describir el encuentro de Beren con Luthien.

En fin, no está mal, pero ofrece claro oscuros, y alguno de los oscuros los podrían haber soslayado con un poco más de esfuerzo documental. En alguno de ellos bastaba con usar Google.

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