¿Queréis saber qué importantes acontecimientos tuvieron lugar en el universo fantástico creado por John Ronald Reuel Tolkien el 26 de febrero? ¡Lo podéis leer aquí!

Proseguimos con la sección ‘Hoy en la Tierra Media’ con una jornada trascendental en los eventos que sucedieron al final de la Tercera Edad, en la que se separó una Compañía, murió uno de sus miembros y el Anillo emprendió su viaje definitivo hacia Mordor. Nos gustaría insistir en que todas las fechas de esta sección se corresponden con el Calendario de la Comarca o con el Cómputo del Rey (ver nota), y que todas ellas proceden de ‘El Hobbit‘, ‘El Señor de los Anillos‘ (incluidos los Apéndices) y los ‘Cuentos Inconclusos‘ de J.R.R. Tolkien, y del ‘Atlas de la Tierra Media‘ de Karen Wynn Fonstad, ‘El Señor de los Anillos: Guía de Lectura‘ de Wayne G. Hammond y Christina Scull, y ‘The History of The Hobbit‘ de John D. Rateliff.

Comos es habitual acompañamos estos acontecimientos con citas de los libros de Tolkien y con ilustraciones de distintos artistas.

Esto fue lo que pasó en la Tierra Media el 26 de febrero.

 

Año 3019 de la Tercera Edad del Sol:

Disolución de la Comunidad.

* Boromir intenta arrebatarle el Anillo a Frodo cuando este pensaba en qué camino debía tomar la Compañía.

* Huyendo de Boromir, Frodo llega al sitial de Amon Hen y siente el Ojo de Sauron buscándolo.

* Gandalf lucha mentalmente con Sauron en el momento en el que Frodo siente el Ojo en Amon Hen.

* Los Orcos atacan a la Compañía.

* Frodo y Sam entran en Emyn Muil oriental.

* Boromir muere defendiendo a Merry y a Pippin, que son capturados por los Orcos.

* Aragorn, Legolas y Gimli comienzan la persecución del grupo de Orcos.

* El cuerno de Boromir se escucha en Minas Tirith.

* La muerte de Théodred le llega a Erkenbrand.

* Éomer escucha que un grupo de Orcos ha descendido desde Emyn Muil.

 

(Pinchad en las imágenes para verlas a mayor resolución)

(La Compañía espera la decisión de Frodo, según el artista brasileño Claudio Pozas)

“—Bueno, Frodo —dijo Aragorn al fin—. Temo que la responsabilidad pese ahora sobre tus hombros. Eres el Portador elegido por el Concilio. Se trata de tu propio camino, y sólo tú decides. En este asunto no puedo aconsejarte. No soy Gandalf, y aunque he tratado de desempeñarme como él, no sé qué designios o esperanzas tenía para esta hora, si tenía algo. Lo más probable es que si estuviera aquí con nosotros la elección dependería todavía de ti. Tal es tu destino.

Frodo no respondió en seguida. Luego dijo lentamente: —Sé que el tiempo apremia, pero no puedo elegir. La responsabilidad es muy pesada. Dame una hora más, y hablaré. Dejadme solo.”

(‘El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo‘. Libro Segundo, capítulo 10: La Disolución de la Comunidad).

 

(Boromir y Frodo en Amon Hen, según el artista canadiense Ted Nasmith)

“De pronto despertó de estos pensamientos: tenía la rara impresión de que algo estaba detrás de él, que unos ojos inamistosos lo observaban. Se incorporó de un salto y se volvió: le sorprendió no ver sino a Boromir, de cara sonriente y bondadosa.

—Temía por ti, Frodo —dijo Boromir adelantándose—. Si Aragorn tiene razón y los Orcos están cerca, no conviene que nos paseemos solos, y menos tú: tantas cosas dependen de ti. Y mi corazón también lleva una carga. ¿Puedo quedarme y hablarte un rato ya que te he encontrado? Me confortará. Cuando hay tantos, toda palabra se convierte en una discusión interminable. Pero dos quizás encuentren juntos el camino de la sabiduría.

—Eres amable —dijo Frodo—. Aunque no creo que un discurso pueda ayudarme. Pues sé muy bien lo que he de hacer, pero tengo miedo de hacerlo, Boromir, miedo.”

(‘El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo‘. Libro Segundo, capítulo 10: La Disolución de la Comunidad).

 

(Frodo y Boromir, según el artista canadiense John Howe)

“—¡Tu locura nos llevará a la derrota! —gritó Boromir—. ¡Me pones fuera de mí! ¡Insensato! ¡Cabeza dura! Corres voluntariamente a la muerte y arruinas nuestra causa. Si algún mortal tiene derecho al Anillo, ha de ser un Hombre de Númenor, y no un Mediano. Sólo por una desgraciada casualidad es tuyo. Tenía que haber sido mío. Tiene que ser mío. ¡Dámelo!

Frodo no respondió y fue alejándose hasta que la gran piedra chata se extendió entre ellos.

—¡Vamos, vamos, mi querido amigo! —dijo Boromir con una voz más endulzada—. ¿Por qué no librarte de él? ¿Por qué no librarte de tus dudas y miedos? Puedes echarme la culpa, si quieres. Puedes decir que yo era demasiado fuerte y te lo quité. ¡Pues soy demasiado fuerte para ti, Mediano!

Boromir dio un salto y se precipitó por encima de la piedra hacia Frodo. Tenía otra cara ahora, fea y desagradable, y un fuego de furia le ardía en los ojos.

Frodo lo esquivó y de nuevo puso la piedra entre ellos. Había una sola solución: temblando sacó el Anillo sujeto a la cadena y se lo deslizó rápidamente en el dedo, en el momento en que Boromir saltaba otra vez hacia él.”

(‘El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo‘. Libro Segundo, capítulo 10: La Disolución de la Comunidad).

 

(Boromir se lamenta en Amon Hen, según la artista polaca Catherine Karina Chmiel)

“En ese momento el pie se le enganchó en una piedra, cayó hacia adelante con los brazos y piernas extendidos, y se quedó allí tendido de bruces. Durante un rato estuvo muy quieto, y pareció que lo hubiera alcanzado su propia maldición; luego, de pronto, se echó a llorar.

Se incoporó y se pasó la mano por los ojos, enjugándose las lágrimas.

—¿Qué he dicho? —gritó—. ¿Qué he hecho? ¡Frodo! ¡Frodo! —llamó—. ¡Vuelve! Tuve un ataque de locura, pero ya se me pasó. ¡Vuelve!”

(‘El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo‘. Libro Segundo, capítulo 10: La Disolución de la Comunidad).

 

(Amon Hen, según el artista inglés Alan Lee)

“Estaba sentado en el Sitial de la Vista, sobre el Amon Hen, la Colina del Ojo de los Hombres de Númenor. Miró al este y vio tierras que no aparecían en los mapas, llanuras sin nombre, y bosques inexplorados. Miró al norte y vio allá abajo el Río Grande como una cinta, y las Montañas Nubladas parecían pequeñas y de contornos irregulares, como dientes rotos. Miró al oeste y vio las vastas praderas de Rohan; Orthanc, el pico de Isengard, como una espiga negra. Miró al sur y vio el Río Grande que rodaba como una ola y caía por los saltos del Rauros a un abismo de espumas; un arco iris centelleaba sobre los vapores. Y vio el Ethir Anduin, el poderoso delta del río, y miríadas de pájaros marinos que revoloteaban al sol como un polvo blanco, y debajo un mar plateado y verde, ondeando en líneas interminables.

Pero adonde mirara, veía siempre signos de guerra.”

(‘El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo‘. Libro Segundo, capítulo 10: La Disolución de la Comunidad).

 

John Howe - El Ojo de Sauron

(El Ojo de Sauron, según el artista canadiense John Howe)

“Y entonces sintió el Ojo. Había un ojo en la Torre Oscura, un ojo que no dormía, y ese ojo no ignoraba que él estaba mirándolo. Había allí una voluntad feroz y decidida, y de pronto saltó hacia él. Frodo la sintió casi como un dedo que lo buscaba, y que en seguida lo encontraría, aplastándolo. El dedo tocó el Amon Lhaw. Echó una mirada al Tol Brandir. Frodo saltó a los pies de la silla, y se acurrucó cubriéndose la cabeza con la capucha gris.

Se oyó a sí mismo gritando: ‘¡Nunca! ¡Nunca!’ ¿O quizá decía: ‘Me acerco en verdad, me acerco a ti’? No podía asegurarlo. Luego como un relámpago venido de algún otro extremo de poder se le presentó un nuevo pensamiento: ‘¡Sácatelo! ¡Sácatelo! ¡Insensato, sácatelo! ¡Sácate el Anillo!’

Los dos poderes lucharon en él. Durante un momento, en perfecto equilibrio entre dos puntas afiladas, Frodo se retorció atormentado. De súbito tuvo de nuevo conciencia de sí mismo: Frodo, ni la Voz ni el Ojo, libre de elegir, y disponiendo apenas de un instante. Se sacó el Anillo del dedo.”

(‘El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo‘. Libro Segundo, capítulo 10: La Disolución de la Comunidad).

 

(Gandalf el Blanco, según Sue Wookey)

“[Gandalf] lucha mentalmente contra el Ojo de Mordor sobre una colina de Fangorn y salva a Frodo de caer bajo su influjo.”

(‘El Señor de los Anillos: Guía de lectura‘, página 552).

 

(Frodo y Sam parten hacia Mordor, según la artista brasileña Luiza Ho)

“—¡He aquí todo mi plan estropeado! —dijo Frodo—. Imposible escapar de ti. Pero estoy contento, Sam. No puedo decirte qué contento. ¡Vamos! Es evidente que estábamos destinados a ir juntos. Partiremos, ¡y que los otros encuentren un camino seguro! Trancos los cuidará. No creo que volvamos a verlos.

—Quizá sí, señor Frodo. Quizá sí —dijo Sam.

Así Frodo y Sam iniciaron juntos la última etapa de la Misión.”

(‘El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo‘. Libro Segundo, capítulo 10: La Disolución de la Comunidad).

 

(Boromir defiende a Merry y a Pippin, según el artista estadounidense Matthew Stewart)

“Merry y él habían echado mano a las espadas, pero los orcos no querían luchar y sólo intentaron apoderarse de ellos, aun cuando Merry ya había cortado muchos brazos y manos. ¡Buen viejo Merry!

En seguida llegó Boromir, saltando entre los árboles. Los obligó a combatir. Mató a muchos y el resto escapó. Pero aún no se habían alejado en el camino de vuelta cuando un centenar de Oreos los atacó otra vez. Algunos eran muy corpulentos, y lanzaban lluvias de flechas, siempre contra Boromir. Boromir tocó el gran cuerno, hasta que los sonidos estremecieron el bosque, pero cuando no llegó otra respuesta que los ecos, los Orcos atacaron con más fiereza. Pippin no recordaba mucho más. La última imagen era la figura de Boromir apoyada contra un árbol, quitándose una flecha; luego la oscuridad cayó de súbito.”

(‘El Señor de los Anillos: Las Dos Torres‘. Libro Tercero, capítulo 3: Los Uruk-hai).

 

(La muerte de Boromir, según la artista rusa Julia Alekseeva)

“Aragorn se arrodilló junto a él. Boromir abrió los ojos y trató de hablar. Al fin salieron unas palabras, lentamente.

—Traté de sacarle el Anillo a Frodo —dijo—. Lo siento. He pagado. —Echó una ojeada a los enemigos caídos; veinte por lo menos estaban tendidos allí cerca.— Partieron. Los Medianos se los llevaron los Orcos. Pienso que no están muertos. Los Orcos los maniataron.

Hizo una pausa y se le cerraron los ojos, cansados. Al cabo de un momento habló otra vez.

—¡Adiós, Aragorn! ¡Ve a Minas Tirith y salva a mi pueblo! Yo he fracasado.

—¡No! —dijo Aragorn tomándole la mano y besándole la frente—. Has vencido. Pocos hombres pueden reclamar una victoria semejante. ¡Descansa en paz! ¡Minas Tirith no caerá!”

(‘El Señor de los Anillos: Las Dos Torres‘. Libro Tercero, capítulo 1: La partida de Boromir).

 

(La partida de Boromir, según la artista británica Joan Wyatt)

“Extendieron a Boromir en medio de la barca que lo transportaría aguas abajo. Plegaron la capucha gris y la capa élfica y se las pusieron bajo la cabeza. Le peinaron los largos cabellos oscuros y los dispusieron sobre los hombros. El cinturón dorado de Lórien le brillaba en la cintura. Junto a él colocaron el yelmo, y sobre el regazo el cuerno hendido y la empuñadura y los fragmentos de la espada, y a sus pies las armas de los enemigos. Luego de haber asegurado la proa a la popa de la otra embarcación, lo llevaron al agua. Remaron tristemente a lo largo de la orilla, y entrando en la corriente rápida del río dejaron atrás los prados verdes de Parth Galen. Los flancos escarpados de Tol Brandir resplandecían: era media tarde. Mientras iban hacia el sur los vapores del Rauros se elevaron en una trémula claridad como una bruma dorada. La furia y el estruendo de las aguas sacudían el aire tranquilo.

Tristemente, soltaron la barca funeraria: allí reposaba Boromir, en paz, deslizándose sobre el seno de las aguas móviles. La corriente lo llevó, mientras ellos retenían su propia barca con los remos. Boromir flotó junto a ellos y luego se fue alejando lentamente, hasta ser sólo un punto negro en la luz dorada, y de pronto desapareció. El rugido del Rauros prosiguió, invariable. El río se había llevado a Boromir, hijo de Denethor, y ya nadie volvería a verlo en Minas Tirith, de pie en la Torre Blanca por la mañana, como era su costumbre.”

(‘El Señor de los Anillos: Las Dos Torres‘. Libro Tercero, capítulo 1: La partida de Boromir).

 

(Aragorn, según el artista argentino Sebastián Giacobino)

“—¡Dejadme pensar! —dijo Aragorn—. ¡Ojalá pueda elegir bien y cambiar la suerte nefasta de este desgraciado día! —Se quedó callado un momento.— Seguiré a los Orcos —dijo al fin-. Yo hubiera guiado a Frodo a Mordor acompañándolo hasta el fin; pero para buscarlo ahora en las tierras salvajes tendría que abandonar los prisioneros a los tormentos y a la muerte. Mi corazón habla al fin con claridad: el destino del Portador ya no está en mis manos. Pero no podemos olvidar a nuestros compañeros mientras nos queden fuerzas. ¡Vamos! Partiremos en seguida. ¡Dejad aquí todo lo que no nos sea indispensable! ¡Marcharemos sin detenernos de día y de noche!”

(‘El Señor de los Anillos: Las Dos Torres‘. Libro Tercero, capítulo 1: La partida de Boromir).

 

(El cuerno de Boromir, según el artista estadounidense Donato Giancola)

“Cinco días antes de mi partida para esta arriesgada empresa, hace once días, y casi a esta misma hora, oí la llamada del cuerno; parecía venir del norte, pero apagada, como si fuese sólo un eco en la mente. Un presagio funesto, pensamos que era, mi padre y yo, pues no habíamos tenido ninguna noticia de Boromir desde su partida, y ningún vigía de nuestras fronteras lo había visto pasar.”

(‘El Señor de los Anillos: Las Dos Torres‘. Libro Cuarto, capítulo 5: Una ventana al Oeste).

 

(Erkenbrand, según el artista estadounidense Christopher Lee Butler)

“Erkenbrand del Folde Oeste asumió el mando del Folde Oeste cuando la nueva de la caída de Théodred le llegó al día siguiente en Cuernavilla. Envió jinetes mensajeros a Edoras para anunciarlo y para llevar a Théoden las últimas palabras de su hijo, rogando además que mandaran a Éomer sin demora con toda la ayuda de que pudiera disponerse. —Que la defensa de Edoras se haga aquí mismo, en el Oeste —decía—, y no se espere a que sea sitiada.”

(‘Cuentos Inconclusos‘. Tercera parte: La Tercera Edad. Las Batallas de los Vados del Isen).

 

(Éomer, según la artista inglesa Soni Alcorn-Hender)

“Los exploradores informan de Orcos descendiendo las E[myl] Muil en dirección a Éomer. Éomer se plantea desobedecer al rey, que le ha ordenado ir a la Cuaderna del Este y reunir a sus hombres para defender Edoras.”

(‘El Señor de los Anillos: Guía de lectura‘, página 521).

 

(*) Nota importante: Aunque el Calendario de la Comarca no coincide con el calendario Gregoriano (hay una diferencia de 10 u 11 días entre uno y otro dependiendo del día en el que se celebre el solsticio de verano), hemos decidido publicar los acontecimientos según su fecha original y no adaptar las fechas a nuestro calendario (de hacerlo, el 25 de marzo del Calendario de la Comarca sería nuestro 14 ó 15 de marzo). Nos parece lo más lógico no solo para evitar confusiones sino para mantener la coherencia con el hecho de celebrar el Día Internacional de Leer a Tolkien el 25 de marzo (fecha en la que se derrotó a Sauron) y el Día Hobbit el 22 de septiembre (fecha de los cumpleaños de Bilbo y Frodo).

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