¿Qué pasó el 23 de febrero en la Tierra Media de J.R.R. Tolkien? Podéis descubrirlo a continuación.

Seguimos con nuestra sección ‘Hoy en la Tierra Media’ con una jornada en la el Portador del Anillo vio durante la noche a una vil criatura y en la que una compañía fue atacada por un grupo de orcos y por uno de los sirvientes más mortales del Enemigo, y en la que un Rey escribió una carta a un viejo y querido amigo. Para evitar cualquier tipo de malentendido nos gustaría recordar que todas las fechas de esta sección se corresponden únicamente con el Calendario de la Comarca o con otros calendarios de la Tierra Media (como el Cómputo del Rey o el Cómputo de los Senescales) y no con el calendario gregoriano (ver nota), y que todas ellas proceden de diferentes libros y textos de J.R.R. Tolkien como ‘El Hobbit‘, ‘El Señor de los Anillos‘ (incluidos los Apéndices), los ‘Cuentos inconclusos‘ y los Manuscritos Marquette, y de otros libros de estudiosos tolkiendili como el ‘Atlas de la Tierra Media‘ de Karen Wynn Fonstad, ‘El Señor de los Anillos. Guía de lectura‘ de Wayne G. Hammond y Christina Scull, y ‘The History of The Hobbit‘ de John D. Rateliff.

Unos sucesos que acompañamos con distintos pasajes de la obra de Tolkien y con diversas ilustraciones y dibujos, aunque no siempre encontramos imágenes que representen los momentos que mencionamos, o que reflejen con total fidelidad y precisión lo escrito por el Profesor.

Esto fue lo que pasó en la Tierra Media el 23 de febrero, o el 23 de Solmath según el Calendario de la Comarca.

 

Año 3019 de la Tercera Edad del Sol:

* Entrada la madrugada Gollum se acerca al campamento de la Compañía. Frodo lo ahuyenta al desenvainar a Dardo y Aragorn se despierta.

* Al atardecer, la Compañía ve a una de las Águilas cruzando el cielo.

* Por la noche la Compañía se aecrca demasiado a los rápidos de Sarn Gebir.

* Mientras la Compañía intenta remontar la corriente y alejarse de los rápidos, es atacada por un grupo de orcos desde la orilla oriental.

* Tras lograr ponerse a salvo en la orilla occidental del Anduin, Legolas consigue abatir a una de las Bestias Aladas de los Nazgûl que se abalanzaba sobre la Compañía.

* Grishnákh cruza el Anduin y sigue a la Compañía, que cree que se dirige a Minas Tirith.

* Gollum, sin poder continuar por el río por los rápidos de Sarn Gebir, sigue a la Compañía por la orilla este del Anduin.

 

(Pinchad en las imágenes para verlas a mayor resolución)

(Frodo ve a Gollum, por la artista alemana Anke Katrin Eißmann)

En plena noche, Frodo salió de un sueño profundo y sombrío y descubrió que Sam estaba sacudiéndolo.

—Es una vergüenza despertarlo —dijo Sam en voz baja—, pero usted me lo pidió. No hay nada nuevo, o no mucho. Creí oír unos chapoteos y la respiración de alguien, hace un momento; pero de noche y en un río se oyen muchos sonidos raros.

Sam se acostó y Frodo se sentó envuelto en las mantas, luchando contra el sueño. Los minutos o las horas pasaron lentamente, y nada ocurrió. Frodo estaba ya cediendo a la tentación de acostarse de nuevo cuando una forma oscura, apenas visible, flotó muy cerca de una de las barcas. Una mano larga y blanquecina asomó pálidamente y se aferró a la borda; dos ojos claros brillaron fríamente como linternas mientras miraban dentro del bote, y luego se alzaron posándose en Frodo. No se encontraban a más de dos metros de distancia, y Frodo alcanzó a oír que la criatura tomaba aliento, siseando. Se incorporó, sacando a Dardo de la vaina, y se enfrentó a los ojos. La luz se extinguió en seguida. Se oyó otro siseo y un chapoteo, y la oscura forma de leño se precipitó aguas abajo en la noche. Aragorn se movió en sueños, dio media vuelta, y se sentó.

—¿Qué pasa? —murmuró, incorporándose de un salto y acercándose a Frodo—. Sentí algo en sueños. ¿Por qué sacaste la espada?

—Gollum —respondió Frodo—, o al menos así me pareció.”

(‘El Señor de los Anillos. La Comunidad del Anillo‘. Libro Segundo, capítulo 9: El Río Grande).

 

(Águilas, por el artista galés Stephen Graham Walsh)

“Aragorn observaba los vuelos con aire receloso, preguntándose si Gollum no habría hecho de las suyas y las noticias de la expedición no estarían propagándose ya por el desierto. Luego, cuando se ponía el sol, y la Compañía estaba atareada preparándose para partir otra vez, alcanzó a ver un punto oscuro que se movía a la luz moribunda: un pájaro grande que volaba muy alto y lejos, ya dando vueltas, ya volando lentamente hacia el sur.

—¿Qué es eso, Legolas? —preguntó apuntando al cielo del norte—. ¿Es como yo creo un águila?

—Sí —dijo Legolas—. Es un águila de caza. Me pregunto qué presagiará. Estamos lejos de los montes.”

(‘El Señor de los Anillos. La Comunidad del Anillo‘. Libro Segundo, capítulo 9: El Río Grande).

 

(Rápidos de Sarn Gebir, por la artista británica Katy Grierson)

“Delante, a unos pocos metros, se alzaban unas formas oscuras, y se oían los remolinos de unas aguas rápidas. Una fuerte corriente iba hacia la izquierda, donde el cauce no presentaba obstáculos. Mientras el agua los llevaba así a un lado, los viajeros alcanzaron a ver, ahora muy de cerca, las blancas espumas del Río que golpeaban unas rocas puntiagudas, inclinadas hacia adelante como una hilera de dientes. Los botes estaban todos agrupados.

La barca de Boromir golpeó contra la de Aragorn.

—¡Eh, Aragorn! —gritó Boromir—. ¡Es una locura! ¡No podemos cruzar los Rápidos de noche! Pero no hay bote que resista en Sarn Gebir, de noche o de día.

—¡Atrás! ¡Atrás! —gritó Aragorn—. ¡Virad! ¡Virad si podéis!

Hundió la pala en el agua tratando de detener la barca y de hacerla girar.

—Me he equivocado —le dijo a Frodo—. No sabía que habíamos llegado tan lejos. El Anduin fluye más rápido de lo que pensaba. Sarn Gebir tiene que estar ya al alcance de la mano.

(‘El Señor de los Anillos. La Comunidad del Anillo‘. Libro Segundo, capítulo 9: El Río Grande).

 

(Arqueros orcos, por el artista polaco Darek Zabrocki)

“Sam creyó ver unas figuras negras corriendo a lo largo de las playas pedregosas de la orilla oriental. Le pareció que estaban muy cerca.

—Yrch! —dijo Legolas, volviendo de pronto a su propia lengua.

—¡Orcos! —gritó Gimli.

—Obra de Gollum, apuesto la cabeza —le dijo Sam a Frodo—. Y qué buen lugar eligieron. El Río parece decidido a ponernos directamente en manos de esas bestias.

Todos se doblaron hacia adelante trabajando con las palas; hasta Sam dio una mano. Pensaban que en cualquier momento sentirían la mordedura de las flechas de penachos negros. Muchas les pasaban por encima, silbando; otras caían en el agua cercana; pero ninguna los alcanzó. La noche era oscura, no demasiado oscura para los ojos de los orcos, y a la luz de las estrellas los viajeros debían de ser un buen blanco para aquellos astutos enemigos, aunque era posible que los mantos grises de Lórien y la madera gris de las barcas élficas desconcertaran a los maliciosos arqueros de Mordor.”

(‘El Señor de los Anillos. La Comunidad del Anillo‘. Libro Segundo, capítulo 9: El Río Grande).

 

(Legolas dispara a la Bestia Alada, por el artista estadounidense Michael Kaluta)

“Pero ahora, elevándose y navegando desde el sur, las grandes nubes avanzaron enviando unos adelantados oscuros a los campos de estrellas. Un temor repentino invadió a los viajeros.

—Elbereth Gilthoniel! —suspiró Legolas mirando al cielo. Una sombra negra, parecida a una nube, pero que no era una nube, pues se movía con demasiada rapidez, vino de la oscuridad del sur, y se precipitó hacia la Compañía, cegando todas las luces mientras se acercaba. Pronto apareció como una gran criatura alada, más negra que los pozos en la noche. Unas voces feroces le dieron la bienvenida desde la otra orilla del Río. Un escalofrío repentino le corrió por el cuerpo a Frodo estrujándole el corazón; sentía en el hombro un frío mortal, como el recuerdo de una vieja herida. Se agachó, como para esconderse.

De pronto el gran arco de Lórien cantó. La flecha subió silbando, desde la cuerda élfica. Frodo alzó los ojos. Casi encima de él la forma alada retrocedió encogiéndose. Se oyó un grito, un graznido ronco, y la sombra cayó del aire, desvaneciéndose en la penumbra de la costa oriental. El cielo era claro otra vez. Allá lejos hubo un tumulto de muchas voces, que maldecían y se quejaban en la oscuridad, y luego silencio. Ni flechas ni gritos llegaron otra vez del este aquella noche.”

(‘El Señor de los Anillos. La Comunidad del Anillo‘. Libro Segundo, capítulo 9: El Río Grande).

 

(Grishnákh, por el artista canadiense John Howe)

“Los Orcos están consternados, pero Grishnákh cruza el Anduin y, en una demostración de arrojo, no ceja en su empeño de perseguir a la Compañía por la orilla occidental; cree que se dirige a Minas Tirith.”

(‘El Señor de los Anillos. Guía de Lectura‘, página 510).

 

(Gollum, por el artista estadounidense Matthew Stewart)

“Incapaz de seguirlos por la corriente de agua, y aterrorizado por los Orcos, G[ollum] decide seguir hasta la vertiente oriental de las Emyn Muil por la orilla este.”

(‘El Señor de los Anillos. Guía de Lectura‘, página 491).

 

Año 15 de la Cuarta Edad del Sol:

* El Rey Elessar escribe la carta para Sam.

 

(El Rey Elessar, por el artista italiano Fabio Leone)

Aragorn hijo de Arathorn la Piedra de Elfo se acercará al Puente del Baranduin el octavo día de la primavera (o según el Calendario de la Comarca el segundo día de abril); y desea el Rey de Gondor y Arnor y Señor de las Tierras Occidentales saludar a todos sus amigos: en especial desea ver a maese Samsagaz (que debería ser llamado Completamente-sagaz), Alcalde de la Comarca, y a Rosa su esposa; y a Elanor, Rosa, Rizos de Oro y Margarita, sus hijas; y a Frodo, Merry, Pippin y Hamfast sus hijos.

A Samsagaz y Rosa un saludo del Rey desde Minas Tirith el veintitrés de febrero 16. [ver nota 2]”

(‘Historia de El Señor de los Anillos 4. El fin de la Tercera Edad‘. XI: El epílogo. Tercera versión de la Carta del Rey).

 

(*) Nota importante: Aunque el Calendario de la Comarca no coincide con el calendario Gregoriano (hay una diferencia de 10 u 11 días entre uno y otro dependiendo del día en el que se celebre el solsticio de verano), hemos decidido publicar los acontecimientos según su fecha original y no adaptar las fechas a nuestro calendario (de hacerlo, el 25 de marzo del Calendario de la Comarca sería nuestro 14 ó 15 de marzo). Nos parece lo más lógico no solo para evitar confusiones sino para mantener la coherencia con el hecho de celebrar el Día Internacional de Leer a Tolkien el 25 de marzo (fecha en la que se derrotó a Sauron) y el Día Hobbit el 22 de septiembre (fecha de los cumpleaños de Bilbo y Frodo).
 

(*) Nota 2: La carta fue escrita en el año 1436 según el Cómputo de la Comarca, que era el año 15 de la Cuarta Edad del Sol (ya que para los Hobbits la Cuarta Edad comenzó en el año 1422, tras la partida de los Portadores de los Anillos). No obstante, como se explica en los ‘Apéndices de El Señor de los Anillos‘, según las cuentas de Gondor, “la Cuarta Edad empezó en el año 1 de acuerdo con el Nuevo Cómputo; es decir, el 25 de marzo, el 3021 del viejo estilo [año 1421 según el Cómputo de la Comarca].”

Esta noticia fue publicada en Mundo Tolkien y etiquetada con , , , , , , . Anota el permalink.

Deja una respuesta