Clamavi De Profundis, conocidos por su versión de ‘Más allá de las frías y brumosas montañas‘, ha creado una versión de otra canción de J.R.R. Tolkien: ‘Un lamento por Boromir‘.

Animados sin duda por el arrollador éxito de su versión de ‘Más allá de las frías y brumosas montañas’, Clamavi De Profundis continúa realizando versiones de las canciones escritas por J.R.R. Tolkien para ‘El Hobbit‘ y ‘El Señor de los Anillos‘. Si hace un par de meses os contamos que Clamavi De Profundis había realizado una versión con música original de la ‘Canción de Durin’, aunque se trataba de una versión parcial, nuestra amiga Verónica Casanova nos ha informado de que el grupo ha versionado otra de las canciones que aparecen en ‘El Señor de los Anillos‘.

(Pinchad en las imágenes para verlas a mayor resolución)

En esta ocasión se trata de ‘Un lamento por Boromir‘, canción que entonan Aragorn y Legolas después de que la barca funeraria de Boromir llegara a los Saltos del Rauros. Esta canción, que ya había sido versionada por la compositora y cantante escocesa Karliene, aparece en ‘Las dos torres‘, en el primer capítulo del Libro Tercero: La partida de Boromir. Podéis escuchar esta nueva versión de la canción en el canal de YouTube de Clamavi de Profundis.

Detrás de este grupo se encuentra una familia amante de la música, a la que le encanta cantar junta y grabar temas edificantes e inspiradores. Su música está influenciada por la literatura clásica y de fantasía, al igual que el cine, y por la música clásica, tradicional y religiosa.

(La partida de Boromir, según el artista canadiense Ted Nasmith)

Además de esta nueva canción, Clamavi De Profundis también ha publicado la versión íntegra de la ‘Canción de Durin‘, tanto en su versión instrumental como en su versión a cappella. Esta es la canción que interpreta Gimli mientras la Compañía se encuentra en Moria para recordar la gloria y esplendor de Khazad-dûm.

Como hicimos las veces anteriores nos hemos puesto en contacto con Clamavi De Profundis para ver si podían incluir subtítulos en español, aunque aún no hemos recibido respuesta. De momento podéis escuchar las dos versiones de la ‘Canción de Durin‘ y ‘Un lamento por Boromir‘ en su canal de YouTube.

(El trono de Durin en Khazad-dûm, según el artista rumano Cristi Balanescu)

Si queréis apoyar a Clamavi De Profundis para que puedan seguir realizando nuevas versiones y composiciones propias podéis hacerlo en Patreon. También podéis seguirles a través de su cuenta de Twitter.

Os dejamos con las versiones de Clamavi De Profundis de ‘Un lamento por Boromir‘ y de la ‘Canción de Durin‘, y debajo de cada una de ellas podéis leer la traducción al español que aparece en el libro.

“—Lo buscarán desde la Torre Blanca —dijo [Aragorn]—, pero no volverá ni de las montañas ni del océano.

Luego, lentamente, se puso a cantar:

 

A través de Rohan por los pantanos y los prados donde crecen las hierbas largas

el Viento del Oeste se pasea y recorre los muros.

«¿Qué noticias del Oeste, oh viento errante, me traes esta noche?

¿Has visto a Boromir el Alto a la luz de la luna o las estrellas?»

«Lo vi cabalgar sobre siete ríos, sobre aguas anchas y grises;

lo vi caminar por tierras desiertas y al fin desapareció

en las sombras del Norte, y no lo vi más desde entonces.

El viento del Norte pudo haber oído el cuerno del hijo de Denethor.

»Oh Boromir. Desde los altos muros miro lejos en el Oeste,

pero no vienes de los desiertos donde no hay hombres.»

 

Luego Legolas cantó:

De las bocas del Mar viene el Viento del Sur, de las piedras y de las dunas;

trae el quejido de las gaviotas, y a las puertas se lamenta.

«¿Qué noticias del Sur, oh viento que suspiras, me traes en la noche?

¿Dónde está ahora Boromir el Hermoso? Tarda en llegar, y estoy triste.»

«No me preguntes dónde habita… Hay allí tantos huesos…,

en las costas blancas y en las costas oscuras bajo el cielo tormentoso;

muchos han descendido las aguas del Río Anduin para encontrar las mareas del mar.

¡Pídele al Viento Norte las noticias que él mismo me trae!»

«¡Oh Boromir! Más allá de la puerta la ruta al mar corre hacia el Sur,

pero tú no vienes con las gaviotas que desde la boca del mar gris se lamentan.»

 

Y Aragorn cantó de nuevo:

De la Puerta de los Reyes viene el Viento del Norte, y pasa por las cascadas tumultuosas:

y claro y frío alrededor de la torre llama el cuerno sonoro.

«¿Qué noticias del Norte, oh poderoso viento, hoy me traes?

¿Qué noticias de Boromir el Valiente? Pues partió hace tiempo.»

«Al pie del Amon Hen le he oído gritar. Allí batió a los enemigos.

El yelmo hendido, la espada rota, al agua los llevaron.

La orgullosa cabeza, el rostro tan hermoso, los miembros, pusieron a descansar;

y Rauros, los saltos dorados del Rauros, lo transportaron en el seno de las aguas.»

«¡Oh Boromir! La Torre de la Guardia mirará siempre al norte,

a Rauros, los saltos dorados del Rauros, hasta el fin de los tiempos. »”

 

“El mundo era joven y las montañas verdes,

y aún no se veían manchas en la Luna,

y los ríos y piedras no tenían nombre,

cuando Durin despertó y echó a caminar.

Nombró las colinas y los valles sin nombre;

bebió de fuentes ignoradas;

se inclinó y se miró en el Lago Espejo

y sobre la sombra de la cabeza de Durin

apareció una corona de estrellas

como joyas engarzadas en un hilo de plata.

 

El mundo era hermoso en los días de Durin,

en los Días Antiguos antes de la caída

de reyes poderosos en Nargothrond y Gondolin

que desaparecieron más allá de los Mares del Oeste.

El mundo era hermoso y las montañas altas.

 

Fue rey en un trono tallado

y en salas de piedra de muchos pilares,

y runas poderosas en la puerta,

de bóvedas de oro y de suelo de plata.

La luz del sol, la luna y las estrellas

en centelleantes lámparas de vidrio

que las nubes y la noche jamás oscurecían

para siempre brillaban.

 

Allí el martillo golpeaba el yunque,

el cincel esculpía y el buril escribía,

se forjaba la hoja de la espada,

y se fijaban las empuñaduras;

cavaba el cavador, el albañil edificaba.

Allí se acumulaban el berilo, la perla

y el pálido ópalo y el metal en escamas,

y la espada y la lanza brillantes,

el escudo, la malla y el hacha.

 

Incansable era entonces la gente de Durin;

bajo las montañas despertaba la música;

los arpistas tocaban, cantaban los cantantes,

y en la puerta las trompetas sonaban.

 

El mundo es gris ahora y vieja la montaña;

el fuego de la forja es sólo unas cenizas;

el arpa ya no suena, el martillo no cae;

la sombra habita en las salas de Durin,

y la oscuridad ha cubierto la tumba

en Moria, en Khazad-dûm.

Pero todavía aparecen las estrellas ahogadas

en la oscuridad y el silencio del Lago Espejo,

y hasta que Durin despierte de nuevo

en el agua profunda la corona descansa.”

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