Eärendil the Mariner, by Ted Nasmith

Ayer el poema ‘El Viaje de Éarendel, la Estrella Vespertina’, la primera creación de John Ronald Reuel Tolkien de su maravilloso Legendarium, cumplió 100 años, lo que según John Garth fue “el momento fundacional de la Tierra Media”.

John Garth publicó ayer en el diario británico The Guardian un fantástico artículo para celebrar el centenario del génesis de la Tierra Media. Y es que el 24 de Septiembre de 1914, mientras en Europa resonaban los ecos de la Gran Guerra, un joven alumno del Exeter College de Oxford llamado John Ronald Reuel Tolkien escribió un poema titulado ‘El Viaje de Éarendel, la Estrella Vespertina’, un poema que sería el génesis de un universo que ha cautivado a millones de lectores de todo el mundo.

(Pinchad en las imágenes para verlas a mayor resolución)

El poema puede leerse en el segundo volumen de la colección Historia de la Tierra Media: El Libro de los Cuentos Perdidos 2, páginas 340-342. A continuación podéis leer el artículo de Garth traducido al español:

“Hoy hace un siglo, las fuerzas rusas iniciaban el asedio de Przemyśl, que duró 133 días, y el ejército alemán tomaba Péronne. Mientras tanto, en una graja de Nottinghamshire, un joven escribió un poema sobre un marinero que navega fuera de la tierra hacia el cielo. El Viaje de Éarendel, la Estrella Vespertina merce ser destacado junto a las conmemoraciones bélicas. Era el momento fundacional de la Tierra Media.

Ni los Elfos ni los Hobbits estaban aún en la mente de JRR Tolkien. Pero el marinero de la estrella es recordado en El Señor de los Anillos como Eärendil, antepasado de los reyes, cuya luz en una redoma rechaza la oscuridad de Mordor. En la gran historia de El Silmarillion él llevó el último Silmaril, una joya que preserva inmaculada la Luz Edénica en busca de ayuda contra el primigenio Señor Oscuro.

(Eärendil alcanza las orillas de Valinor, del artista canadiense Ted Nasmith)

Nada de esto está en el poema de Tolkien del 24 de Septiembre de 1914. Como un mito inventado del origen de la estrella vespertina, está lleno de energía y misterio:

‘Éarendel sprang up from the Ocean’s cup
In the gloom of the mid-world’s rim;
From the door of Night as a ray of light
Leapt over the twilight brim,
And launching his bark like a silver spark
From the golden-fading sand;
Down the sunlit breath of Day’s fiery Death
He sped from Westerland.’

[A continuación podéis leer la traducción del poema tal como aparece en El Libro de los Cuentos Perdidos 2, página 340]

“Éarendel se precipitó desde la copa del Océano
la oscuridad del arod el medio mundo;
desde la puerta de la Noche como un rayo de luz
saltó sobre el borde del ocaso,
y empujando su barca como una chispa de plata
desde la arena de oro desfalleciente

hacia el aliento soleado de la fiera Muerte del Día
partió de las Tierras del Oeste.”

El poema se precipita por otras cinco estrofas, pero no revela nada de trasfondo o los motivos. Sin embargo, el rebelde Éarendel tiene mucho que ver con la situación de Tolkien cuando estalló la guerra.

Su gusto por la poesía había nacido en la escuela cuando tradujo poemas a latín y griego y por su interés en las epopeyas de Virgilio y Homero. Hasta 1913 persiguió una educación clásica en la escuela y en Oxford. Pero entonces cambió al Inglés, una disciplina advenediza con una columna vertebral de Filología Germánica. Esta era el estudio de la historia del Inglés y de sus primos lingüísticos, el Alemán, los Nórdicos y el Gótico, y su rigurosa comparación para reconstruir la lengua ancestral común hablada en los tiempos previos a los alfabetos. Los filólogos también reconstruyen las leyendas no grabadas que pueden vislumbrarse en fragmentos dispersos a través de la literatura medieval.

(El viaje de Eärendil, del artista alemán Simon Schmidt)

Cuando tenía 22 años Tolkien visitó la granja de su tía en Gedling en Septiembre de 1914, mientras se preparaba una carrera académica. La guerra lo amenazaba todo; sus parientes le instaron a que se alistara. Sin embargo estaba decidido a completar su licenciatura. La travesía oblicua de Éarendel a través de los caminos de las estrellas fijas de acuerdo a los movimientos de Venus pero también, como sugiero en Tolkien y la Gran Guerra, pone en marcha el viaje de Tolkien hacia el bien trillado camino del alistamiento.

Una visión del historiador Hugh Brogan hizo que mirara de nuevo el poema para la revista Tolkien Studies. Lo que encontré revela el poema como una atrevida pieza reapropiación cultural, y como uno de los dos pasos de finales de 1914 que pusieron a Tolkien en el sendero de la Tierra Media. Es casi demasiado perfecto que debería ser un mito de origen y transformación.

Brogan me dijo que pensaba que Tolkien había plagiado a Shelley:

‘Arethusa arose
From her couch of snows
In the Acroceraunian mountains,
From cloud and from crag,
With many a jag,
Shepherding her bright fountains.’

[No hemos encontrado traducción del poema].

Ciertamente parece haber tomado prestado el esquema de la rima y buena parte de su ritmo, además de algo de su espíritu. Shelley describe cómo una ninfa huye de un dios del río buceando bajo la tierra, un mito de transformación para explicar el origen de los fenómenos naturales. Esto es exactamente el tipo de cosas que Tolkien intentaba emular en la estrella vespertina.

Su apertura también tiene ecos de una frase similar de La Eneida, traducida por uno de sus contemporáneos como ‘la Aurora se levantó / y dejó el borde del océano’. Sin embargo, la ‘copa del Océano’ está traducida de Beowulf. Éarendel también es Inglés Antiguo, similar a nombres de otras leyendas germánicas que también tienen relación con las estrellas.

Sin embargo otros en cambio se refieren al mar; un libro de filología germánica de Tolkien que acabo de leer argumenta que todos esos nombres se remontan a una historia perdida sobre el marino definitivo, un Ulises de los océanos del Norte. Pero eso no explica las referencias a las estrellas. Abandonó el rigor filológico para imaginar un mito en el que el marinero se convierte en la estrella vespertina.

Esto no es plagio. Tolkien utilizó conscientemente la plantilla clásica de Shelley como un navío para un mito de estilo germánico, como si dijera: ya basta del Mediterráneo, es el momento de que la literatura inglesa mire al Norte. Sin embargo, el gran paso fue la constatación de que podía convertir la reconstrucción filológica en narración creativa. Este es uno de los dos principios básicos de la Tierra Media.

    

(Ilustraciones de Earendil el Marinero, según la artista alemana Jenny Dolfen y el artista canadiense Ted Nasmith)

El otro principio llegó en cuestión de semanas, cuando estaba inmerso en una literatura y un idioma totalmente ajenos al latín, griego, alemán o cualquier otro idioma indoeuropeo. En una charla con sus compañeros estudiantes sobre el poema épico finés Kalevala, destacó el hecho de que el finés venía de la familia de lenguas ugrofinesa. Si a medida que se desciende [por el tronco común de una misma familia lingüística] el idioma es diferente, sus leyendas también lo serán, dijo.

Mientras tanto estaba reelaborando de forma privada la historia de Kullervo del poema épico Kalevala. Como si no pudiera evitarlo, ilógicamente comenzó a reemplazar algunos de los nombres con otros en un lenguaje totalmente inventado. Parecía y sonaba muy parecido al finés, sin embargo se reconoce un prototipo de Quenya o ‘alto élfico’. Tolkien había estado inventando idiomas durante años, a menudo inspirado por idiomas reales, pero ahora por primera vez estableció su hogar en la historia.

Fue un gran avance que se comprometiera a dar vida a su creación lingüística. Abandonó La Historia de Kullervo por algo mucho más original. Si los idiomas y las leyendas eran interdependientes, como ahora veía, podría crear leyendas con sus propias nomenclaturas, el sello de la Tierra Media. Y con este poema del 24 de Septiembre de 1914 encontró una forma de inventar aquellas leyendas. Podía ir más allá de la filología, en imaginar los orígenes medio olvidados de leyendas grabadas.

Mientras terminaba sus estudios y después de alistarse en Junio de 1915, Tolkien trabajó en esa fórmula. En su regreso del Somne en 1916 la utilizó como base para El Libro de los Cuentos Perdidos, la primera versión de El Silmarillion. La frase de inicio ‘En un agujero en el suelo, vivía un Hobbit’ se suele ver como el momento de avance fundamental de Tolkien. El verdadero honor debería ser para ‘Éarendel se precipitó desde la copa del Océano’.

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