Ya está disponible el repotaje genérico de Warner Bros de El Hobbit: La Batalla de los Cinco Ejércitos, el capítulo definitivo de la saga de la Tierra Media de Peter Jackson.

Warner Bros España difundió la semana pasada en su zona de prensa un reportaje genérico de El Hobbit: La Batalla de los Cinco Ejércitos para que los medios que lo deseen lo puedan utilizar. Muchos os preguntaréis qué es un reportaje genérico, y básicamente es un texto promocional similar a los publicados en las revistas de cine sobre la película: una visita al rodaje en la que se cuentan detalles de la producción y se incluyen declaraciones del equipo técnico y el reparto. Lo que pasa es que es un reportaje escrito y aprovado por el departamento de prensa y comunicación del estudio y que se pone a disposición de todos los medios de comunicación.

(Pinchad en las imágenes para verlas a mayor resolución)

A continuación podéis leer este reportaje de forma íntegra, y queremos reiterar que su autoría pertenece a Warner Bros, que su traducción ha sido realizada por Warner Bros España y que los miembros del Equipo de El Anillo Único no hemos modificado ni una sola coma de su contenido.

 

Reportaje genérico

de El Hobbit: La Batalla de los Cinco Ejércitos

Si hay algo que los cinéfilos saben mejor que nadie desde que comenzó el nuevo milenio es que Peter Jackson es un experto en la Tierra Media.

El director, quien logró superar las expectativas de los seguidores más acérrimos de J.R.R. Tolkien con su adaptación de El Señor de los Anillos hace más de una década, ha triunfado de nuevo con la trilogía basada en la atemporal obra de arte del autor, El Hobbit, y, de paso, ha dado algunos increíbles saltos tecnológicos.

Cuando nos presentamos en el recibidor de la Tierra Media (los estudios Stone Street de Wellington, Nueva Zelanda), nos indicaron que Peter Jackson había insistido en que teníamos que ver algo importante. Desde luego, no pudimos decir que no.

Nos condujeron a uno de los platós insonorizados y nos detuvimos ante una puerta donde se mostraba nuestra ubicación: plató K. No se trataba de una entrada que nos condujera a un escenario gigante, sino que resultó ser un portal que nos transportaría a Ciudad del Lago.

Lo que antes albergaba un abarrotado centro de comercio, ahora es una ciudad situada a los pies de Erebor (en la cima de la Montaña Solitaria), donde habita el Hombre de la Tierra Media. Ahora es un lugar tranquilo, donde lo único que se mueve es la niebla que flota sobre el agua y que envuelve las 44 casas de madera que lo pueblan.

Las casas tienen una forma irregular, y Dan Hennah, el veterano diseñador de producción de El Hobbit, nos cuenta que esa irregularidad no ha sido algo fácil de conseguir, y mientras tanto nos conduce por las destartaladas y sinuosas calles de Ciudad del Lago. “Es uno de nuestros mejores trucos”, nos revela Hennah, y al instante se choca contra los pilares que sostienen una de las casas.

No hay peligro, pues estos pilares están hechos de goma, ya que este escenario ha acogido numerosas escenas de acción, especialmente una de El Hobbit: La Desolación de Smaug en la que los Enanos llegan a Ciudad del Lago con Orcos y Elfos pisándoles los talones.

De hecho, si nos fijamos con atención en los elementos que conforman la ciudad, estos nos revelarán gran parte de la “magia cinematográfica” de la película. El agua tiene muy poca profundidad y está teñida con un tono azul turbio, el hielo que flota en el agua está hecho de cera y, en realidad, no hay nieve sobre la pasarela, sino sal. Sin embargo, Hennah nos cuenta que los repollos que hay en una carretilla cercana a una casa son reales: “Empiezan a oler mal pasados unos días”.

El mayor escenario que se ha fabricado para la trilogía de El Hobbit, el de Ciudad del Lago, se ha tenido que construir, almacenar y volver a construir numerosas veces. No obstante, esta será la última, ya que Smaug está a punto de llegar.

Ahora entendemos por qué Jackson insistió tanto en que lo viéramos.

Cuando el famoso dragón llegue a Ciudad del Lago, destrozará las bonitas casas con su cola y las reducirá a cenizas con su aliento feroz.

Ahora podemos decir que ha comenzado La Batalla de los Cinco Ejércitos.

La tercera y última entrega de la adorada trilogía de Peter Jackson, El Hobbit: La Batalla de los Cinco Ejércitos pone fin a la aventura que comenzó en 2012 con El Hobbit: Un Viaje Inesperado y que continuó en 2013 con El Hobbit: La Desolación de Smaug.

En la última película, los Enanos de Erebor reclaman la inmensa fortuna de su patria, pero Smaug anda suelto, así que deberán hacer frente a las consecuencias de haber liberado al terrorífico dragón para que los hombres recibieran su merecido.

Sin embargo, los Enanos también deberán afrontar una amenaza igual de grave. Thorin Escudo de Roble ha sido nombrado último rey bajo la Montaña, pero está obsesionado con la Piedra del Arca, y se niega a pagar sus deudas o cumplir sus promesas. “Cuando Thorin tiene un plan, saca su mejor faceta, aunque no sea capaz de llevarlo a cabo”, nos cuenta Richard Armitage una vez concluimos el recorrido por Ciudad del Lago. El actor viste ropa normal, en lugar de llevar la armadura y las prótesis de Thorin, y destaca por sus casi 2 metros de altura. “Y creo que no tiene ni idea de lo que va a suceder a continuación, pues pasará por la misma locura que pasó su padre, lo que supone un elemento catalizador para los ejércitos que luchan por reclamar sus riquezas en la Montaña Solitaria”.

A Bilbo Bolsón no le importa el tesoro que tiene hechizado a su amigo y por el que se están peleando los ejércitos a los pies de Erebor, pero tendrá que tomar una decisión apresurada para salvar a su amigo, y no se da cuenta de que le esperan peligros aún mayores.

Gandalf ha ignorado las advertencias que auguraban el regreso de Sauron, y, mientras Elfos, Enanos y Hombres aúnan fuerzas, los ejércitos de Orcos del Señor Oscuro comienzan su descenso por la Montaña Solitaria. Esta vez, el enemigo supera a todos los anteriores, y tendrán que decidir cuál es el motivo de la batalla: la riqueza y el poder o el futuro de su mundo y de sus seres queridos.

Bilbo, un Hobbit que solo quería vivir una pequeña aventura, de repente se ve obligado a luchar por su vida en mitad de una batalla que reúne a cinco ejércitos.

“Es curioso, porque, al final, esta historia está contada por Bilbo, un tipo cualquiera que, repentinamente, se ve envuelto en una guerra”, nos cuenta Philippa Boyens. Boyens, Peter Jackson, Fran Walsh y Guillermo del Toro son los guionistas que han creado las películas a partir de la novela de Tolkien y de los apéndices que el autor incluyó en el final de El señor de los anillos.

Cuando preguntamos qué podemos esperar de la última película de la trilogía de El Hobbit, Boyens nos responde con una sola palabra: sorpresas. La guionista nos explica: “No es una nueva versión de las películas de El Señor de los Anillos y tampoco se trata de nada parecido a El Retorno del Rey. Es mucho más cruda e inquietante a una escala mayor de la que te puedas imaginar, incluso más que en La Batalla de Gondor (de El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey). Las circunstancias son distintas a aquellas por las que pasó Frodo… Digamos que el final es bastante trágico”.

No es que queramos saber nada de esa tragedia, pero… ¿necesitaremos pañuelos?

Boyens asiente: “Creo que sí”.

Hoy son dos los bandos que se enfrentan en La Batalla de los Cinco ejércitos. Orlando Bloom, el actor que interpreta al emblemático Elfo Legolas en las trilogías de El Señor de los Anillos y El Hobbit, está grabando escenas de una batalla secundaria en la que lucha contra los Orcos.

Entretanto, las escenas de la batalla principal se graban en lo alto del Monte Crawford, donde antiguamente se asentaba una cárcel que sobrevolaba Wellington, en la península de Miramar. En ella nos encontramos con Lee Pace encarnando al personaje de Thranduil, el Rey de los Elfos, quien inspecciona los resultados de una batalla en la arruinada Ciudad del Valle.

Parece que Smaug ya ha causado estragos en este lugar.

A pesar de que El Hobbit: La Batalla de los Cinco Ejércitos cuenta con un reparto espectacular en el que la mayoría de los actores tienen un papel importante en las tres entregas de la trilogía, hoy solo nos encontramos con algunos de ellos en el plató: el actor estadounidense Lee Pace; el galés Luke Evans, quien interpreta a Bardo el arquero; los británicos Ian McKellen y Martin Freeman, o lo que es lo mismo, Gandalf y Bilbo, respectivamente, y la canadiense Evangeline Lilly, la famosa Elfa Tauriel.

“Somos de sitios diferentes, y eso es genial”, nos cuenta Evans mientras se prepara para una escena con el arco de Bardo. “Te puedes sentir identificado con los personajes, ya que todos venimos de distintas partes de la Tierra Media y sin embargo ahora estamos en Ciudad del Valle”.

Evans no ha visto la ciudad en ruinas hasta hoy mismo, y el panorama le provoca tristeza. “Todo ha sido culpa de Smaug. Sigue siendo un sitio espectacular, pero si lo hubieras visto en todo su esplendor… Te daban ganas de mudarte, de verdad. Cuando entraba por esas puertas, pensaba: ‘Madre mía, ¡qué bonito!’ También podías subirte en esos pequeños puentes. Era increíble, y ahora está arruinado. ¡El fuego lo ha consumido todo!” Evans se ríe, quizá en un intento de esconder el más mínimo atisbo de una lágrima.

Esta parte del rodaje se divide en 10 semanas, y es lo que en el negocio se suelen llamar “los últimos coletazos”, pues en ella se graban las escenas finales que Jackson necesita para completar su puzle. Cuando terminen estas semanas, el viaje de tres años en el que se embarcaron estos actores en la Tierra Media habrá llegado a su fin. El galés describe su propia experiencia en esta película con la palabra “especial”. “Nunca olvidaré algunas escenas. Jamás”.

Una vez dicho esto, a cualquiera que haya trabajado con Jackson le cuesta admitir que el rodaje vaya a terminar.

“Creo que ya he dicho que es mi último día muchas veces”, bromea Freeman mientras sostiene una taza de té. Lleva puestos los pies y el chaleco de Bilbo, y, aunque va cubierto con una bata para evitar el frío, el efecto “Bolsón” es muy evidente. Su último día de trabajo de fotografía fue hace casi un año. “Fue muy emocionante”, recuerda el actor. “Parecía que había llegado el final, pero hasta que no se hayan estrenado las tres películas, no me lo voy a creer. Cuando presentemos la tercera película, entonces diré ‘Hoy ha sido mi último día'”.

Por ahora, las cámaras siguen funcionando. Freeman se prepara para rodar una escena junto al legendario Ian McKellen, quien ha acabado convirtiéndose en su propio personaje, Gandalf el Gris, para una generación, igual que muchos otros héroes y villanos. Fue el propio Gandalf quien animó a Bilbo a que se uniera a los Enanos en este “viaje inesperado”.

Mientras se colocan en sus posiciones, el director nos explica lo que vamos a presenciar.

“Esto sucede en mitad de la Batalla de los Binco Ejércitos. Hay algunos enanos en la Colina del Cuervo, a unos 90 metros de la Montaña Solitaria, y alguien tiene que avisarles de que hay varios Orcos que van en su dirección. Gandalf intenta encontrar la manera de advertirles, y Bilbo se ofrece para ello”.

Jackson hace una pausa y sonríe. “Tendréis que esperar para ver el desenlace”.

De repente, suena una trompeta y los alrededores de Ciudad del Valle quedan sumidos en el silencio; entonces Jackson da la señal: ¡acción!

“Te descubrirán y te matarán”, comenta Gandalf preocupado.

“No lo harán”, dice Bilbo con valentía.

Gandalf: “No permitiré que lo hagas”.

Bilbo: “No te estoy pidiendo permiso”.

Gandalf: “No podré protegerte”.

Es fascinante presenciar cómo Freeman y McKellen crean una escena en la que encarnan a Bilbo y Gandalf, pero todavía lo es más contemplar como Jackson dice ‘¡Corten!’ e interviene para ajustar la conversación. El director sugiere a Freeman que Bilbo se aleje de una manera más repentina. McKellen aprovecha para preguntar qué es lo realmente importante de esa escena y Jackson le describe a un padre que está mandando a su hijo de 18 años a la batalla del Somme. “Eso es lo que quiero que transmitas”, comenta el director.

Los actores empiezan de nuevo y repiten la toma de diferentes maneras: Primero, Bilbo se aleja y echa la vista atrás, y luego, Bilbo sale corriendo sin mirar hacia atrás. Gandalf reacciona de varias maneras: con estoicismo, emocionado o nostálgico. En la última toma, McKellen cierra los ojos con mucha expresividad e inclina la cabeza; cuando abre los ojos, Bilbo ha desaparecido.

“Es una escena fantástica”, dice McKellen, y, tras ofrecer a Jackson numerosas opciones para elegir, decide sentarse. “Es un momento clave de la relación, pues Gandalf podría impedir que Bilbo se uniera a los Enanos, pero en realidad necesita que alguien les transmita el mensaje, y los Elfos no están por la labor. Además, tampoco tienen iPhone”, añade con una sonrisa. “Así que, al final, permito que se embarque en este viaje. Aunque él está decidido a hacerlo de todos modos. En mitad de la batalla, ha optado por hacer caso a sus sentimientos y apoyar a los Enanos, sus amigos”.

McKellen cree que Gandalf y Bilbo tienen una relación paternal, pero puntualiza que, además, Gandalf es el jefe. “Hay una escena en la que me pregunto una y otra vez si Bilbo debería o no debería emprender el viaje y él me contesta que lo hará aunque yo se lo impida, así que le contesto: ‘Vale, pero si vas, debes saber que no voy a poder ayudarte más'”.

Entonces, McKellan hace una pausa y reflexiona. “Es un jaleo tremendo, ¿no?”

La Tierra Media ha formado parte del galardonado actor durante los últimos 16 años, pues su primera relación con Gandalf comenzó en 1999, cuando se estrenó la primera película de El Señor de los Anillos. “Volver a la Tierra Media es siempre un placer, y no me refiero solo a los platós, también hay que tener en cuenta a los compañeros”, nos cuenta McKellan. “La mayoría de la gente involucrada ha trabajado en las películas durante el mismo tiempo que yo, así que digamos que da la sensación de que les has visto crecer, enamorarse, tener hijos, e incluso algunos han fallecido”.

Sin embargo, Evangeline Lilly es una de las novatas en la Tierra Media. Su personaje, la impulsiva Elfa Tauriel, no aparece hasta la segunda película de la trilogía, y no existía cuando los directores empezaron a diseñar la adaptación de la historia para la gran pantalla.

Tauriel llegó con la intención de dar una inyección de energía femenina, y también para resaltar las diferencias entre los Altos Elfos (entre los que se incluye el Rey Thranduil) y los intrépidos Elfos del bosque que forman parte de su ejército. En palabras de Boyen: “Según Tolkien, los Elfos del bosque son menos inteligentes, pero más peligrosos que el resto de elfos de la Tierra Media”.

Lilly era perfecta para una Elfa temeraria e implacable, que no se lo piensa dos veces a la hora de matar (a Orcos, principalmente) y que no dudará en desafiar a su líder para hacer lo que considera correcto.

“Cualquier personaje que desafíe la autoridad me viene como anillo al dedo, porque mi carácter es muy parecido en la vida real”, comenta Lilly mientras nos guiña un ojo. “En lugar de eludir el mal que prolifera en la Tierra Media, Tauriel es de las que dice: ‘Voy a enfrentarme al peligro y voy a encontrar la solución. Lucharé por el bien'”.

En El Hobbit: La Desolación de Smaug, es Tauriel la que convence a Legolas de que los Elfos también deberían participar en la batalla por la Tierra Media. ¿Va a participar también en las escenas de acción de esta película?

“¡Claro que sí!” grita Lilly. “Tauriel vive y respira para luchar. Es lo que mejor se le da; forma parte de su carácter. No duda ni un segundo en unirse a los chicos para machacar a los Orcos”.

Las tres películas de la trilogía El Hobbit representan una precuela de la trilogía de El Señor de los Anillos, así que la batalla final servirá de puente de unión con La Comunidad del Anillo, lo que sugiere que no volveremos a ver a Tauriel. ¿Se desvela lo que le ocurre a nuestra despiadada Elfa favorita?

La actriz asiente: “Esta película es decisiva para Tauriel, pero, como es una Elfa, eso significa que es inmortal, así que no ha llegado “su final”, sino que se trata de la conclusión de esta parte concreta de su historia”.

No importa cómo termine la aventura, Lilly está encantada de haber formado parte de ella, pues es una verdadera fanática de los libros desde que era muy joven. “Siempre estaré orgullosa de haber interpretado a este personaje, y, por supuesto, también me emociona pensar que formo parte de la historia del cine”.

Pero no solo se hará historia en la cima del Monte Crawford, pues unos kilómetros más abajo, los genios de Weta Digital trabajan como locos para añadir a más guerreros a la Batalla de los Cinco Ejércitos, y se están dejando la piel en la animación y los efectos que servirán para realzar los platós y los increíbles paisajes naturales de Nueva Zelanda que ahora forman parte de la Tierra Media.

Según el supervisor de efectos especiales Joe Letteri, su equipo ha comenzado hace poco a trabajar en las emocionantes escenas características de las películas de Jackson, por lo que el proceso de creación de efectos especiales está aún en una fase inicial.

Para hacernos a la idea de todo el trabajo que Weta Digital tiene entre manos, debemos retroceder a una de las escenas de El Hobbit: Un Viaje Inesperado. ¿Recordáis la secuencia en la que Gandalf y los Enanos están cenando en casa de Bilbo? “Tuvimos que invertir un año de trabajo en esa escena”, nos cuenta Letteri.

Dicho de otro modo, se utilizaron 1850 tomas digitales en El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey, y 2176 en El Hobbit: Un Viaje Inesperado, así que, si pensamos de manera lógica, en esta película se utilizarán todavía más.

En Weta Workshop, el fundador de la empresa, Richard Taylor, nos confirma que está trabajando en ello en estos momentos. Los Oscar® que podemos ver en las vitrinas de la sala de reuniones de Weta nos indican que su equipo, formado por unas 70 personas más o menos, se encargará de que todo esté listo a tiempo, tanto las prótesis que definen la estructura corporal de los Enanos como los diferentes tipos de armas de todos los tamaños que se usarán en la batalla final.

Desde la trilogía de El Señor de los Anillos, Weta se ha convertido en la empresa predilecta de maquillaje de efectos especiales, atrezo, criaturas y un largo etcétera para directores de todo el mundo. Aunque Taylor ya estaba pensando en su siguiente proyecto, ni siquiera se podía imaginar que la trilogía de El Hobbit vería la luz: “Nunca se me habría ocurrido que volveríamos a la Tierra Media”.

Las herramientas de batalla que Weta tenía guardadas están resultando muy útiles para El Hobbit: La Batalla de los Cinco Ejércitos, pero Taylor nos indica que solo han reutilizado dos piezas procedentes de las películas de El Señor de los Anillos, todas las demás se han tenido que perfeccionar, rehacer o reinventar.

Taylor nos lleva de la sala de reuniones al taller, donde su equipo está trabajando en las armaduras de los Orcos de Gundabad, volviéndolas a pintar por cuarta vez, pues la gama de colores tiene que ser la adecuada.

En la siguiente sala, nos encontramos con tres muchachos enormes que juegan con sus espadas. Peter Lyon es el maestro de estos espadachines que dominan un arte que, hoy en día, está en decadencia.

Lyon nos cuenta que las películas de El Hobbit han llevado a su equipo a “un nuevo mundo de diseños”, sobre todo gracias a las numerosas y extravagantes armas de los Enanos. Según Lyon, la gigantesca espada de Thranduil fue la más difícil de crear, pues tiene runas élficas esculpidas en el filo.

Aunque nos deja coger las espadas que tiene expuestas, nos advierte de que tengamos cuidado: “Son flexibles, pero aun así te pueden hacer un buen moratón”.

De vuelta en los estudios Stone Street, nos detenemos en el departamento de vestuario. El diseñador Bob Buck tiene un problema: William Kircher, el actor que interpreta al Enano Bifur, ha perdido algo de peso en un descanso de rodaje. ¡Hay que poner más relleno en el traje de Buck!

Justo enfrente del departamento de vestuario nos encontramos con el reino predilecto de Dan Hennah, el departamento artístico, un lugar que se ha convertido en una leyenda durante los diez años que el diseñador de producción ha invertido en la creación de la Tierra Media.

Hennah ya había colaborado con Jackson anteriormente en 1996, en su infravalorada película Agárrame esos Fantasmas. “Después de tanto tiempo, puede que hayamos llegado a un punto en el que podamos confiar el uno en el otro”, dice Hennah con un tono de sarcasmo, y añade: “No hay quien se atreva a cuestionar a Peter”.

El taller de Hennah es como un mundo de ensueño para los fanáticos de la Tierra Media, pues hay piezas de arte conceptual colgadas de la pared y algunos modelos de determinados elementos a tamaño real, como los canales y callejones destartalados de Ciudad del Lago; las colinas doradas de Smaug; un modelo que representa la batalla de la fortaleza de Ravenhill, poblado por minúsculos soldados tallados a mano; o un modelo reducido de Ciudad del Valle antes de que Smaug causara estragos en la zona.

Al ver los increíbles detalles y texturas de las maquetas que representan lugares característicos de las dos primeras películas, o de zonas que aún están por descubrir, nos acordamos de lo que Richard Armitage nos contó al principio del recorrido. “Incluso en mitad de un rodaje, Hennah ya está editando la secuencia en su cabeza para ver cómo encaja en el panorama general, y no me refiero solamente a las películas de El Hobbit, también tiene en cuenta las de El Señor de los Anillos. Se sabe al dedillo la historia de las seis películas y sabe ubicar cada escena en todas ellas, pero al mismo tiempo, se deja llevar por la que está grabando en ese momento”.

De nuevo en la colina, en las ruinas de la Ciudad del Valle, Jackson está dando instrucciones a algunos extras vestidos de Elfos para una escena de lucha antes de que se acabe el día. “Cuando estás luchando, te hierve la sangre y estás muy nervioso. ¡Tienes que parecer un arma letal!”

Y eso es lo que hacen los Elfos: embestir, usar sus armas, tropezar, matar o morir. Cuando Jackson está satisfecho con el resultado, exclama: “¡Genial!”

Aunque el título de la película ya dice mucho, Jackson insiste en que La Batalla de los Cinco Ejércitos no solo se centra en batallas o luchas. Todos los personajes a los que hemos conocido con las películas tendrán, como ya nos avanzaba Lilly, el desenlace de su historia.

En palabras de Jackson: “El error está en pensar que todo el mundo está esperando una gran batalla y, al final, solo haya 20 minutos interesantes; es tedioso. Cuando la batalla comienza, todavía hay partes de la historia sin resolver. La escena que estamos grabando ahora tiene 20-25 minutos de batalla, y, aunque los personajes están rodeados de Orcos, las distintas tramas siguen su curso y los conflictos evolucionan”.

[Nota de EAU: Parece que esta es la fuente de las informaciones que indicaban que la batalla en sí solo duraría 20-25 minutos. Analizando las palabras de Jackson parece referirse a minutos estrictamente de combate, minutos de combate puro y duro. Sin embargo en el artículo de Entertainment Weekly de hace un mes se decía que la batalla duraría 45 minutos. Asi que nuestra impresión es que los 45 minutos son desde el momento en el que empieza la batalla hasta que esta finaliza, lo que incluye tanto secuencias de lucha como escenas en las que evolucionan y finalizan las tramas de los distintos personajes. Y que los 20-25 minutos son los minutos de combate puro que habrá en las películas. En Las Dos Torres, en las escenas de la Batalla del Abismo de Helm se intercalaban las secuencias de la reunión de los Ents y las de Frodo y Sam en Osgiliath, y en El Retorno del Rey, en las secuencias de la Batalla de los Campos del Pelennor se intercalaban escenas como las de la Pira de Denethor o el diálogo entre Gandalf y Pippin sobre la muerte y las Tierras Imperecederas.]

Martin Freeman acaba de terminar por hoy, y se está quitando su armadura y su malla, a las que se refiere como “el look Beyoncé”, pues afirma que le dan un toque de glamour instantáneo.

Sin embargo, el futuro de Bilbo no es precisamente glamuroso. El pequeño Hobbit ha llegado muy lejos; ¿tendrá que soportar más sufrimiento durante La batalla de los cinco ejércitos?

Según Freeman: “Bilbo sigue siendo el mismo. Al final, no se convierte en un gran guerrero, pero sí se vuelve más directo y menos indeciso, pues no le queda más remedio. La acción aumenta, y Bilbo ahora sabe manejar una espada más o menos, así que se desenvuelve mejor en una batalla, pero siempre con su característico toque improvisado”.

Mientras el resto del equipo recoge sus cosas, Jackson hace un balance del día en Ciudad del Valle y nos cuenta que, técnicamente, Hobbiton es el único plató que supera a este. Jackson ha hecho películas de tal envergadura desde que salió El Señor de los Anillos que no estamos seguros de que pueda dedicarse a un proyecto “menor”. “No lo tengo muy claro”, nos dice entre risas. “¡Todavía no lo he pensado!”

El director ha necesitado seis películas y 16 años de producción para mostrar a los fans su visión de la Tierra Media, y opina que esta última batalla es la más dura de todas. “Esta es la verdadera prueba de resistencia para una película tan relevante, así que la idea de hacer un drama con personas normales que vivan en sus casas me atrae mucho ahora mismo. Estaría muy bien”, nos cuenta el director con una sonrisa.

No obstante, como ya puntualizó Freeman, el proyecto no se podrá dar por finalizado hasta que no se despliegue la alfombra roja y el público regrese a la Tierra Media por última vez, cuando El Hobbit: La Batalla de los Cinco Ejércitos se estrene en diciembre.

Hasta entonces, la batalla continúa para Jackson y su equipo.

Warner Bros. Pictures y Metro-Goldwyn-Mayer presentan El Hobbit: La Batalla de los Binco Ejércitos, de New Line Cinema y Metro-Goldwyn-Mayer Pictures (MGM).

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