Os contamos qué acontecimientos tuvieron lugar en la Tierra Media creada por J.R.R. Tolkien el 30 de Octubre.

Continuamos con la sección ‘Hoy en la Tierra Media’ con una fecha en la que un ave graznó y un saqueador (o buscador experto de tesoros) demostró su valía, y en la que unos viajeros regresaron a su tierra tras muchas aventuras y la encontraron irreconocible. Queremos aclarar, especialmente hoy, que todos estos días se corresponden con el Calendario de la Comarca o con el Cómputo del Rey (ver nota), y que todos ellos proceden de El Hobbit, El Señor de los Anillos (y sus Apéndices), los Cuentos Inconclusos y el Atlas de la Tierra Media de Karen Wynn Fonstad. Acompañamos estos sucesos con citas de los libros de J.R.R. Tolkien y con ilustraciones de distintos artistas.

Y sin más dilación esto fue lo que ocurrió en la Tierra Media el 30 de Octubre.

 

Año 2941 de la Tercera Edad del Sol:

* Día de Durin. Thorin abre la Puerta Secreta. Bilbo visita a Smaug y coge un copón de oro de doble asa.

 

(Pinchad en las imágenes para verlas a mayor resolución)

(El zorzal, según el artista canadiense Ted Nasmith)

“Cuando el sol se inclinó hacia el Oeste, hubo un destello amarillo sobre las copas de los árboles, como si la luz se hubiese enredado en las últimas hojas claras. Pronto vio el disco anaranjado del sol que bajaba a la altura de sus ojos. Fue hacia la abertura y allí, sobre el borde de la Tierra, había una delgada luna nueva, pálida y tenue.

En ese mismo momento oyó un graznido áspero. Detrás, sobre la piedra gris en la hierba, había un zorzal enorme, negro casi como el carbón, el pecho amarillo claro, salpicado de manchas oscuras. ¡Crac! Había capturado un caracol y lo golpeaba contra la piedra. ¡Crac! ¡Crac!”

(El Hobbit, capítulo 11: En el umbral).

 

(El Día de Durin, según la artista alemana Anke Eißmann)

“Entonces, de modo inesperado, cuando ya casi no les quedaban esperanzas, un rayo rojo de sol escapó como un dedo por el rasgón de una nube. El destello de luz llegó directamente a la nave atravesando la abertura y cayó sobre la lisa superficie de roca. El viejo zorzal, que había estado mirando desde lo alto con ojos pequeños y brillantes, inclinando la cabeza, soltó un sonoro gorjeo. Se oyó un crujido. Un trozo de roca se desprendió de la pared y cayó. De repente apareció un orificio, a unos tres pies del suelo.

En seguida, temiendo que la oportunidad se esfumase, los enanos corrieron hacia la roca y la empujaron, en vano.

—¡La llave! ¡La llave! — gritó Bilbo entonces— ¿Dónde está Thorin?

Thorin se acercó de prisa.

—¡La llave! — gritó Bilbo—. ¡La llave que estaba con el mapa! ¡Prueba ahora, mientras todavía hay tiempo!”

(El Hobbit, capítulo 11: En el umbral).

 

(Smaug, según el artista canadiense John Howe)

“Allí yacía, un enorme dragón aureorrojizo, que dormía profundamente; de las fauces y narices le salía un ronquido, e hilachas de humo, pero los fuegos eran apenas unas brasas llameantes. Debajo del cuerpo y las patas y la larga cola enroscada, y todo alrededor, extendiéndose lejos por los suelos invisibles, había incontables pilas de preciosos objetos, oro labrado y sin labrar, gemas y joyas, y plata que la luz teñía de rojo.

Smaug yacía, con las alas plegadas como un inmenso murciélago, medio vuelto de costado, de modo que el Hobbit alcanzaba a verle la parte inferior, y el vientre largo y pálido incrustado con gemas y fragmentos de oro de tanto estar acostado en ese lecho valioso, Detrás, en las paredes más próximas, podían verse confusamente cotas de malla, y hachas, espadas, lanzas y yelmos colgados; y allí, en hileras, había grandes jarrones y vasijas, rebosantes de una riqueza inestimable.”

(El Hobbit, capítulo 11: En el umbral).

 

(Copón de doble asa de Erebor, según la artista alemana Melanie Maier)

“Contempló el oro durante un largo tiempo, hasta que arrastrado casi contra su voluntad avanzó sigiloso desde las sombras del umbral, cruzando el salón hasta el borde más cercano de los montículos del tesoro. El dragón dormía encima, una horrenda amenaza aun ahora. Bilbo tomó un copón de doble asa, de los más pesados que podía cargar, y echó una temerosa mirada hacia arriba. Smaug sacudió un ala, desplegó una garra, y el retumbe de los ronquidos cambió de tono.

Entonces Bilbo escapó corriendo. Aunque el dragón no despertó —no todavía—,pero tumbado allí, en el salón robado, tuvo sueños de avaricia y violencia, mientras el pequeño Hobbit regresaba penosamente por el largo túnel. El corazón le saltaba en el pecho, y un temblor más febril que el del descenso le atacaba las piernas, pero no soltaba el copón, y su principal pensamiento era: ‘¡Lo hice! y esto les demostrará quién soy. ¡Un tendero más que un saqueador, que se creen ellos eso! Bien, no volverán a mencionarlo.'”

(El Hobbit, capítulo 12: Información secreta).

 

Año 3019 de la Tercera Edad del Sol:

* Gandalf y los Hobbits abandonan Bree. Tras despedirse de Gandalf, Frodo, Sam, Merry y Pippin llegan al Puente del Brandivino por la noche.

 

(Gandalf el Blanco, según la artista polaca Anna Kulisz)

“—Estoy ahora con vosotros —replicó Gandalf—, pero pronto no estaré. Yo no voy a la Comarca. Tendréis que deshacer vosotros mismos los entuertos: para eso habéis sido preparados. ¿No lo comprendéis aún? Mi tiempo ha pasado ya: no me incumbe a mí enderezar las cosas, ni ayudar a la gente a enderezarlas. En cuanto a vosotros, mis queridos amigos, no necesitaréis ayuda. Ahora habéis crecido. Habéis crecido mucho en verdad: estáis entre los grandes, y no temo por la suerte de ninguno de vosotros. Pero si queréis saberlo, pronto me separaré de vosotros. Tendré una larga charla con Bombadil: una charla como no he tenido en todo mi tiempo. Él ha juntado moho, y yo he sido una piedra condenada a rodar. Pero mis días de rodar están terminando, y ahora tendremos muchas cosas que decirnos.

Al poco rato llegaron al punto del Camino del Este en que se habían despedido de Bombadil; y tenían la esperanza y casi la certeza de que lo verían allí de pie, esperándolos para saludarlos al pasar. Pero no lo vieron, y había una bruma gris sobre las Quebradas de los Túmulos en el Sur, y un velo espeso que cubría el Bosque Viejo en lontananza. Se detuvieron y Frodo miró al Sur con nostalgia.”

(El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey. Libro Sexto, capítulo 7: Rumbo a casa).

 

(Pippin, Merry, Sam y Frodo llegan al Puente del Brandivino, según el artista italiano Francesco Amadio)

“Había caído la noche cuando, empapados y rendidos de cansancio, los viajeros llegaron por fin al puente del Brandivino. Lo encontraron cerrado: en cada una de las cabeceras del puente se levantaba una gran puerta enrejada coronada de púas; y vieron que del otro lado del río habían construido algunas casas nuevas: de dos plantas, con estrechas ventanas rectangulares, desnudas y mal iluminadas, todo muy lúgubre, y para nada en consonancia con el estilo característico de la Comarca.

Golpearon con fuerza la puerta exterior y llamaron a voces, pero al principio no obtuvieron respuesta; de pronto, ante el asombro de los recién llegados, alguien sopló un cuerno, y las luces se apagaron en las ventanas. Una voz gritó en la oscuridad:

—¿Quién llama? ¡Fuera! ¡No pueden entrar! ¿No han leído el letrero: Prohibida la entrada entre la puesta y la salida del sol?

—No podemos leer el letrero en la oscuridad —respondió Sam a voz en cuello—. Y si en una noche como ésta, Hobbits de la Comarca tienen que quedarse fuera bajo la lluvia, arrancaré tu letrero tan pronto como lo encuentre.”

(El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey. Libro Sexto, capítulo 8: El Saneamiento de la Comarca).

 

(*) Nota importante: Aunque el Calendario de la Comarca no coincide con el calendario Gregoriano (hay una diferencia de 10 u 11 días entre uno y otro dependiendo del día en el que se celebre el solsticio de verano), hemos decidido publicar los acontecimientos según su fecha original y no adaptar las fechas a nuestro calendario (de hacerlo, el 25 de Marzo del Calendario de la Comarca sería nuestro 14 ó 15 de Marzo). Nos parece lo más lógico no solo para evitar confusiones sino para mantener la coherencia con el hecho de celebrar el Día Internacional de Leer a Tolkien el 25 de Marzo (fecha en la que se derrotó a Sauron) y el Día Hobbit el 22 de Septiembre (fecha de los cumpleaños de Bilbo y Frodo).

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