A continuación podéis leer los acontecimientos que tuvieron lugar en la Tierra Media creada por John Ronald Reuel Tolkien el 29 de Septiembre.

Seguimos con la sección ‘Hoy en la Tierra Media’ con una jornada en la que los Hobbits llegaron a una célebre posada en la que conocieron a su estrambótico propietario y a un hombre muy misterioso que caminaba a grandes pasos, en la que un mago llegó a Hobbiton donde intercambió muchas palabras (y pocas de ellas pertinentes), y en la que se hizo a la mar un barco rumbo al Oeste poniendo fin a una Edad. Como siempre queremos aclarar que todas estas fechas se corresponden con el Calendario de la Comarca o con el Cómputo del Rey (ver nota), y que todas ellas están extraídas de El Hobbit, El Señor de los Anillos (y sus Apéndices), los Cuentos Inconclusos y el Atlas de la Tierra Media de Karen Wynn Fonstad.

Como es habitual acompañamos estos acontecimientos con citas de los libros de J.R.R. Tolkien e ilustraciones de distintos artistas (aunque no siempre encontramos una que represente el momento al que nos referimos).

No nos entretenemos más y esto es lo que pasó en la Tierra Media el 29 de Septiembre.

 

Año 3018 de la Tercera Edad del Sol:

* Los Hobbits se despiden de Tom Bombadil y se encaminan hacia Bree, donde llegan al anochecer. Pasan la noche en la posada de El Poney Pisador. Frodo se pone el Anillo por segunda vez. Los Hobbits conocen a Aragorn y Cebadilla Mantecona entrega a Frodo la carta de Gandalf.

* Gandalf llega a Hobbiton y visita al Tío Gamyi.

 

(Pinchad en las imágenes para verlas a mayor resolución)

(Tom Bombadil, según el artista italiano Francesco Amadio)

Los consejos de Tom os serán útiles hasta que el día termine. Luego tendréis que fiaros de vuestra propia buena suerte. A cuatro millas del camino encontraréis una aldea: Bree, al pie de la colina de Bree, cuyas puertas miran al Oeste. Allí encontraréis una vieja posada, El Poney Pisador; Cebadilla Mantecona es el afortunado propietario. Podréis pasar allí la noche y luego la mañana os pondrá otra vez en camino. ¡Valor, pero cuidado! ¡Ánimo en los corazones y no dejéis escapar la buena fortuna!

Los Hobbits le rogaron que los acompañase al menos hasta la posada y que bebiera con ellos una vez más, pero Tom se rió y rehusó diciendo:

Las tierras de Tom terminan aquí; no traspasará las fronteras. Tiene que ocuparse de su casa, ¡y Baya de Oro está esperando!

Luego se volvió, arrojó al aire el sombrero, saltó sobre el lomo de Terronillo y se fue barranca arriba cantando en el crepúsculo.”

(El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo. Libro Primero, capítulo 8: Niebla en la Quebrada de los Túmulos).

 

(Bajo la enseña del Poney Pisador, según el gran Ted Nasmith)

“Los Hobbits subieron por una pendiente suave, dejaron atrás unas pocas casas dispersas y se detuvieron a las puertas de la posada. Las casas les parecían grandes y extrañas. Sam miró asombrado los tres pisos y las numerosas ventanas del albergue y sintió un desmayo en el corazón. Había imaginado que se las vería con gigantes más altos que árboles y otras criaturas todavía más terribles en algún momento del viaje, pero descubría ahora que este primer encuentro con los Hombres y las casas de los Hombres le bastaba como prueba, y en verdad era demasiado como término oscuro de una jornada fatigosa. Imaginó caballos negros que esperaban ensillados en las sombras del patio de la posada y Jinetes Negros que espiaban desde las tenebrosas ventanas de arriba.

—No pasaremos aquí la noche, seguro, ¿no, señor? —exclamó—. Si hay gente Hobbit por aquí, ¿por qué no buscamos a alguno que quiera recibirnos? Sería algo más hogareño.

—¿Qué tiene de malo la posada? —dijo Frodo—. Nos la recomendó Tom Bombadil. Quizás el interior sea bastante hogareño.”

(El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo. Libro Primero, capítulo 9: Bajo la enseña del Poney Pisador).

 

(Cebadilla Mantecona, según el artista estadounidense Owen William Weber)

“—Podríamos… —comenzó Frodo.

—¡Medio minuto, por favor! —gritó el hombre volviendo la cabeza y desapareció en una babel de voces y nubes de humo. Un momento después estaba de vuelta secándose las manos en el delantal.

—¡Buenos días, pequeño señor! —dijo saludando con una reverencia—. ¿En qué podría servirlo?

—Necesitamos cama para cuatro y albergue para cinco poneys, si es posible. ¿Es usted el señor Mantecona?

—¡Sí, señor! Cebadilla es mi nombre. ¡Cebadilla Mantecona para servirlos! Vienen de la Comarca, ¿eh? —dijo, y de pronto se palmeó la frente, como tratando de recordar—. ¡Hobbits! —exclamó—. ¿Qué me recuerda esto? ¿Pueden decirme cómo se llaman ustedes, señor?

—El señor Tuk y el señor Brandigamo —dijo Frodo— y este es Sam Gamyi. Mi nombre es Sotomonte.

—¡Ya recuerdo! —dijo Mantecona chasqueando los dedos—. No, se me fue otra vez. Pero volverá, cuando tenga un rato para pensarlo. No me alcanzan las manos, pero veré qué puedo hacer por ustedes. La gente de la Comarca no viene aquí muy a menudo y lamentaría no poder atenderlos. Pero esta noche ya hay una multitud en la casa, como no la ha habido desde tiempo atrás. Nunca llueve pero diluvia, como decimos en Bree. ¡Eh! ¡Nob! -gritó-. ¿Dónde estás, camastrón de pies lanudos? ¡Nob!”

(El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo. Libro Primero, capítulo 9: Bajo la enseña del Poney Pisador).

 

(Trancos, según el artista estadounidense Anthony Foti)

“De pronto Frodo notó que un hombre de rostro extraño, curtido por la intemperie, sentado en la sombra cerca de la pared, escuchaba también con atención la charla de los Hobbits. Tenía un tazón delante de él y fumaba una pipa de caño largo, curiosamente esculpida. Las piernas extendidas mostraban unas botas de cuero blando, que le calzaban bien, pero que habían sido muy usadas y estaban ahora cubiertas de barro. Un manto pesado, de color verde oliva, manchado por muchos viajes, le envolvía ajustadamente el cuerpo y a pesar del calor que había en el cuarto llevaba una capucha que le ensombrecía la cara; sin embargo, se le alcanzaba a ver el brillo de los ojos, mientras observaba a los Hobbits.”

(El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo. Libro Primero, capítulo 9: Bajo la enseña del Poney Pisador).

 

(La desaparición de Frodo, según el gran Alan Lee)

“Frodo se daba cuenta de que había cometido una estupidez. No sabiendo qué hacer, se arrastró por debajo de las mesas hacia el rincón sombrío donde Trancos estaba todavía sentado, impasible. Se apoyó de espaldas contra la pared y se quitó el Anillo. Cómo le había llegado al dedo, no podía recordarlo. Era posible que hubiese estado jugueteando con él en el bolsillo, mientras cantaba y que en el momento de sacar bruscamente la mano para evitar la caída, se le hubiera deslizado de algún modo en el dedo. Durante un instante se preguntó si el Anillo mismo no le había jugado una mala pasada; quizás había tratado de hacerse notar en respuesta al deseo o la orden de alguno de los huéspedes. No le gustaba el aspecto de los hombres que habían dejado el salón.”

(El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo. Libro Primero, capítulo 9: Bajo la enseña del Poney Pisador).

 

(Gandalf, según el gran John Howe)

“Frodo examinó cuidadosamente el sello antes de romperlo. Parecía ser el de Gandalf. Dentro, escrito con la vigorosa pero elegante letra del mago, había el siguiente mensaje:

‘El Poney Pisador, Bree. Día del Año Medio 1418 de la Comarca.

Querido Frodo:

Me han llegado malas noticias. He de partir inmediatamente. Harás bien en dejar la Comarca antes de fines de Julio, como máximo. Regresaré tan pronto como pueda y te seguiré, si descubro que te has ido. Déjame aquí un mensaje, si pasas por Bree. Puedes confiar en el posadero (Mantecona). Quizás encuentres en el camino a un amigo mío: un hombre, delgado, oscuro, alto, que algunos llaman Trancos. Conoce nuestro asunto y te ayudará. Marcha hacia Rivendel. Espero que allí nos encontremos de nuevo. Si no voy, Elrond te avisará.

Tuyo, de prisa

Gandalf.

PS. ¡No vuelvas a usarlo, por ninguna razón! ¡No viajes de noche!

PPS. Asegúrate de que es el verdadero Trancos. Hay mucha gente extraña en los caminos. El verdadero nombre de Trancos es Aragorn.

No es oro todo lo que reluce,

ni toda la gente errante anda perdida;

a las raíces profundas no llega la escarcha;

el viejo vigoroso no se marchita.

De las cenizas subirá un fuego,

y una luz asomará en las sombras;

el descoronado será de nuevo rey,

forjarán otra vez la espada rota.

PPPS. Espero que Mantecona envíe ésta rápidamente. Hombre de bien, pero con una memoria que es un baúl de trastos. Lo que necesitas está siempre en el fondo.

¡Adiós!”

(El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo. Libro Primero, capítulo 10: Trancos).

 

(Aragorn y los Hobbits, según los hermanos Greg y Tim Hildebrandt)

“Pippin cerró la boca, pero Sam no se acobardaba y continuaba mirando a Trancos de mala manera.

—¿Cómo sabemos que es usted el Trancos de que habla Gandalf? —preguntó—. Nunca mencionó a Gandalf, hasta la aparición de la carta. Quizá sea un espía que interpreta un papel, por qué no, tratando de que lo acompañemos. Quizá se deshizo del verdadero Trancos y tomó sus ropas. ¿Qué me responde?

—Que eres un individuo audaz —dijo Trancos—, pero temo que mi única respuesta, Sam Gamyi, es ésta. Si yo hubiese matado al verdadero Trancos, podría matarte a ti. Y ya lo hubiera hecho, sin tanta charla. Si quisiera el Anillo, podría tenerlo… ¡ahora!

Trancos se incorporó y de pronto pareció más alto. Le brillaba una luz en los ojos, penetrante e imperatoria. Echando atrás la capa, apoyó la mano en el pomo de una espada que le colgaba a un costado. Los Hobbits no se atrevieron a moverse. Sam se quedó mirándolo, boquiabierto.

—Pero soy por fortuna el verdadero Trancos —dijo, mirándolos, el rostro suavizado por una repentina sonrisa—. Soy Aragorn hijo de Arathorn y si por la vida o por la muerte puedo salvaros, así lo haré.”

(El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo. Libro Primero, capítulo 10: Trancos).

 

(Hamfast ‘El Tío’ Gamyi, según el artista español Mikel Janin)

“Llegué a Hobbiton y Frodo ya había partido, pero cambié unas palabras con el viejo Gamyi. Demasiadas palabras y pocas pertinentes. Tenía mucho que decirme de los defectos que afligían a los nuevos propietarios de Bolsón Cerrado.

‘No soporto los cambios’, dijo, ‘no a mi edad y menos aún los cambios para peor. Cambios para peor’, repitió varias veces.

‘Peor es fea palabra’, le dije, ‘y espero que no vivas para verlo’. Pero entre toda esta charla alcancé a oír al fin que Frodo había dejado Hobbiton una semana antes y que un jinete Negro había visitado la loma esa misma noche. Me alejé al galope, asustado.”

(El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo. Libro Segundo, capítulo 2: El Concilio de Elrond).

 

Año 3021 de la Tercera Edad del Sol:

* Frodo, Sam, Merry, Pippin, Bilbo, Galadriel y Elrond llegan a los Puertos Grises donde se encuentran con Gandalf. Frodo, Bilbo y los Guardianes de los Tres Anillos de los Elfos se hacen a la mar.

* Fin de la Tercera Edad.

 

(Los Puertos Grises, según el gran Ted Nasmith)

“Entonces Cirdan los condujo a los Puertos y un navio blanco se mecía en las aguas, y en el muelle, junto a un gran caballo gris, se erguía una figura toda vestida de blanco que los esperaba. Y cuando se volvió y se acercó a ellos, Frodo advirtió que Gandalf llevaba en la mano, ahora abiertamente, el Tercer Anillo, Narya el Grande, y la piedra engarzada en él era roja como el fuego. Entonces aquellos que se disponían a hacerse a la Mar se regocijaron, porque supieron que Gandalf partiría también.

Pero Sam tenía el corazón acongojado y le parecía que si la separación iba a ser amarga, más triste aún sería el solitario camino de regreso. Pero mientras aún seguían allí de pie, y los Elfos ya subían a bordo, y la nave estaba casi pronta para zarpar, Pippin y Merry llegaron, a galope tendido. Y Pippin reía en medio de las lágrimas.

—Ya una vez intentaste tendernos un lazo y te falló, Frodo. Esta vez estuviste a punto de conseguirlo, pero te ha fallado de nuevo. Sin embargo, no ha sido Sam quien te traicionó esta vez, ¡sino el propio Gandalf!

—Sí —dijo Gandalf— porque es mejor que sean tres los que regresen y no uno solo. Bien, aquí, queridos amigos, a la orilla del Mar, termina por fin nuestra comunidad en la Tierra Media. ¡Id en paz! No os diré: no lloréis; porque no todas las lágrimas son malas.

Frodo besó entonces a Merry y a Pippin, y por último a Sam, y subió a bordo; y fueron izadas las velas, y el viento sopló, y la nave se deslizó lentamente a lo largo del estuario gris; y la luz del frasco de Galadriel que Frodo llevaba en alto centelleó y se apagó. Y la nave se internó en la Alta Mar rumbo al Oeste.”

(El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey. Libro Sexto, capítulo 9: Los Puertos Grises).


(*) Nota importante: Aunque el Calendario de la Comarca no coincide con el calendario Gregoriano (hay una diferencia de 10 u 11 días entre uno y otro dependiendo del día en el que se celebre el solsticio de verano), hemos decidido publicar los acontecimientos según su fecha original y no adaptar las fechas a nuestro calendario (de hacerlo, el 25 de Marzo del Calendario de la Comarca sería nuestro 14 ó 15 de Marzo). Nos parece lo más lógico no solo para evitar confusiones sino para mantener la coherencia con el hecho de celebrar el Día Internacional de Leer a Tolkien el 25 de Marzo (fecha en la que se derrotó a Sauron) y el Día Hobbit el 22 de Septiembre (fecha de los cumpleaños de Bilbo y Frodo).

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