¿Queréis saber qué ocurrió el 27 de abril en la Tierra Media creada por J.R.R. Tolkien? ¡Lo podéis leer a continuación!

Proseguimos con nuestra sección ‘Hoy en la Tierra Media’ con un día en el que un mago tuvo que convencer a un enano para que aceptara a su candidato para saqueador, y en el que una compañía emprendió la primera jornada de un largo y peligroso viaje. Para evitar malentendidos y confusiones insistimos en que todas las fechas de esta sección se corresponden con el Calendario de la Comarca o con otros calendarios de la Tierra Media (como el Cómputo del Rey) y no con el calendario gregoriano (ver nota), y que todas ellas proceden de libros y textos de J.R.R. Tolkien como ‘El Hobbit‘, ‘El Señor de los Anillos‘ (incluidos los Apéndices), los ‘Cuentos inconclusos‘ o los Manuscritos Marquette, y de otros libros de estudiosos tolkiendili como el ‘Atlas de la Tierra Media‘ de Karen Wynn Fonstad, ‘El Señor de los Anillos. Guía de lectura‘ de Wayne G. Hammond y Christina Scull, y ‘The History of The Hobbit‘ de John D. Rateliff.

Eventos que acompañamos con citas de los libros de Tolkien y con dibujos e ilustraciones de distintos artistas, aunque no siempre encontramos imágenes que representen fielmente la obra del Profesor.

Esto fue lo que pasó en la Tierra Media el 27 de abril, o el 27 de Astron según el Calendario de la Comarca.

 

Año 2941 de la Tercera Edad del Sol:

* Gandalf convence a Thorin de que acepte a Bilbo.

* Thorin y los enanos dejan Bolsón Cerrado por la mañana.

* Bilbo sale de viaje a toda prisa y se reúne con los enanos en El Dragón Verde. Gandalf se une a ellos más tarde.

 

(Pinchad en las imágenes para verlas a mayor resolución)

(Thorin, según un artista ruso conocido como Meneldil)

“Aunque discutí con él hasta muy entrada la noche después de que Bilbo se retirara, sólo a la mañana siguiente quedó zanjada la cuestión.

»Thorin sentía por él desprecio y desconfianza.

»—Es blando —dijo con un bufido—. Blando como el lodo de su Comarca, y tonto. Su madre murió demasiado pronto. Usted me está jugando una mala pasada, señor Gandalf. Estoy seguro de que ayudarme no es el único propósito de usted.

»—Tiene perfecta razón —le dije—. Si no tuviera ningún otro propósito, no lo ayudaría en absoluto. Aunque sus propios asuntos le parezcan a usted muy importantes, no son sino la mezquina hebra de una gran trama. Yo me intereso en múltiples hebras. Pero eso debería dar a mi consejo mayor peso y no menos. —Hablé por fin con gran calor.— ¡Escúcheme, Thorin Escudo de Roble! —dije—. Si este Hobbit va con usted, se saldrá con la suya. De lo contrario, fracasará. Tengo un presentimiento, y se lo estoy comunicando.”

(‘Cuentos inconclusos‘. Tercera parte: La Tercera Edad — III: La Búsqueda de Erebor).

 

(Gandalf el Gris, según la artista alemana Jenny Dolfen)

“Esto fue lo que el hobbit leyó:

«Thorin y Compañía al Saqueador Bilbo, ¡salud! Nuestras más sinceras gracias por vuestra hospitalidad y nuestra agradecida aceptación por habernos ofrecido asistencia profesional. Condiciones: pago al contado y al finalizar el trabajo, hasta un máximo de catorceavas partes de los beneficios totales (si los hay); todos los gastos de viaje garantizados en cualquier circunstancia; los gastos de posibles funerales los pagaremos nosotros o nuestros representantes, si hay ocasión y el asunto no se arregla de otra manera.

»Creemos que es del todo innecesario perturbar vuestro muy estimable reposo; por lo tanto, nos hemos adelantado y hecho los preparativos adecuados; esperaremos a vuestra respetable persona en la posada de El Dragón Verde, junto a Delagua, exactamente a las 11 de la mañana. Confiando en que seáis puntual,

tenemos el honor de permanecer

sinceramente vuestros

Thorin y Cía.»

—Esto te da diez minutos. Tendrás que correr —dijo Gandalf.

(‘El Hobbit‘, capítulo 2: Carnero asado).

 

(Bilbo inicia su aventura, según la artista estadounidense Suzy Almblade)

“Hasta el final de sus días Bilbo no alcanzó a recordar cómo se encontró fuera, sin sombrero, bastón, o dinero, o cualquiera de las cosas que acostumbraba llevar cuando salía, dejando el segundo desayuno a medio terminar, casi sin lavarse la cara, y poniendo las llaves en manos de Gandalf, corriendo callejón abajo tanto como se lo permitían los pies peludos, dejando atrás el Gran Molino, cruzando el río, y continuando así durante una milla o más.

Resoplando llegó a Delagua cuando empezaban a sonar las once, ¡y descubrió que se había venido sin pañuelo!

—¡Bravo! —dijo Balin, que estaba de pie a la puerta de la posada, esperándolo.”

(‘El Hobbit‘, capítulo 2: Carnero asado).

 

(Los enanos montados en ponis, según el artista ruso Andrei Pervukhin)

“—Lo siento terriblemente —dijo Bilbo—, pero me he venido sin mi sombrero, me he olvidado el pañuelo de bolsillo, y no tengo dinero. No vi vuestra nota hasta después de las 10.45, para ser precisos.

—No seas preciso —dijo Dwalin—, y no te preocupes. Tendrás que arreglártelas sin pañuelos y sin buena parte de otras cosas antes de que lleguemos al final del viaje. En lo que respecta al sombrero, yo tengo un capuchón y una capa de sobra en mi equipaje.

Y así fue como se pusieron en marcha, alejándose de la posada en una hermosa mañana poco antes del mes de mayo, montados en ponis cargados de bultos; y Bilbo llevaba un capuchón de color verde oscuro (un poco ajado por el tiempo) y una capa del mismo color que Dwalin le había prestado. Le quedaban muy grandes, y tenía un aspecto bastante cómico.”

(‘El Hobbit‘, capítulo 2: Carnero asado).

 

(Bilbo, Gandalf y los enanos inician la aventura, según el artista estadounidense Chris Rahn)

“Aún no habían cabalgado mucho tiempo cuando apareció Gandalf, espléndido, montando un caballo blanco. Traía un montón de pañuelos y la pipa y el tabaco de Bilbo. Así que desde entonces cabalgaron felices, contando historias o cantando canciones, excepto, naturalmente, cuando paraban a comer. Esto no ocurrió con la frecuencia que Bilbo hubiese deseado, pero ya empezaba a sentir que las aventuras no eran en verdad tan malas.

Cruzaron primero las tierras de los hobbits, un extenso país habitado por gente simpática, con buenos caminos, una posada o dos, y aquí y allá un enano o un granjero que trabajaba en paz.”

(‘El Hobbit‘, capítulo 2: Carnero asado).

 

(*) Nota importante: Aunque el Calendario de la Comarca no coincide con el calendario Gregoriano (hay una diferencia de 10 u 11 días entre uno y otro dependiendo del día en el que se celebre el solsticio de verano), hemos decidido publicar los acontecimientos según su fecha original y no adaptar las fechas a nuestro calendario (de hacerlo, el 25 de marzo del Calendario de la Comarca sería nuestro 14 ó 15 de marzo). Nos parece lo más lógico no solo para evitar confusiones sino para mantener la coherencia con el hecho de celebrar el Día Internacional de Leer a Tolkien el 25 de marzo (fecha en la que se derrotó a Sauron) y el Día Hobbit el 22 de septiembre (fecha de los cumpleaños de Bilbo y Frodo).

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