¿Queréis saber qué sucedió el 22 de marzo en la Tierra Media creada por J.R.R. Tolkien? ¡Lo podéis leer aquí!

Continuamos con nuestra sección ‘Hoy en la Tierra Media’ con una jornada en la que llegó una noche terrible para dos fatigados viajeros que deciden abandonar toda prudencia y dirigirse directamente hacia su destino, y en la que un país élfico fue atacado por tercera y última vez. De nuevo nos gustaría recordar que todas las fechas de esta sección se corresponden únicamente con el Calendario de la Comarca o con otros calendarios de la Tierra Media (como el Cómputo del Rey) y no con el calendario gregoriano (ver nota), y que todas ellas proceden de ‘El Hobbit‘, ‘El Señor de los Anillos‘ (incluidos los Apéndices), los ‘Cuentos inconclusos‘ y los Manuscritos Marquette de J.R.R. Tolkien, y de otros libros de estudiosos tolkiendil como el ‘Atlas de la Tierra Media‘ de Karen Wynn Fonstad, ‘El Señor de los Anillos. Guía de lectura‘ de Wayne G. Hammond y Christina Scull, y ‘The History of The Hobbit‘ de John D. Rateliff.

Como es nuestra costumbre, acompañamos estos eventos con extractos y citas de los libros de Tolkien y con dibujos e ilustraciones de diferentes artistas, aunque no en todos los casos encontramos imágenes que representen fielmente la obra del Profesor.

Esto fue lo que pasó en la Tierra Media el 22 de marzo, o el 22 de Rethe según el Calendario de la Comarca.

 

Año 3019 de la Tercera Edad del Sol:

* La noche terrible. Sam ve fugazmente a Gollum.

* Lórien es atacado por tercera vez.

 

(Pinchad en las imágenes para verlas a mayor resolución)

(Frodo y el peso del Anillo, según Nata Drozdova)

“Llegó por fin una noche, una noche terrible; y mientras los Capitanes del Oeste se acercaban a los lindes de las tierras vivas, los dos viajeros llegaron a una hora de desesperación ciega. Hacía cuatro días que habían escapado de las filas de los orcos, pero el tiempo los perseguía como un sueño cada vez más oscuro. Durante todo aquel día Frodo no había hablado ni una sola vez, y caminaba encorvado, tropezando a cada rato, como si ya no distinguiera el camino. Sam adivinaba que de todas las penurias que compartían, a Frodo le tocaba la peor: soportar el peso siempre creciente del Anillo, una carga para el cuerpo y un tormento para la mente. Y veía con desesperación que la mano de Frodo se alzaba de tanto en tanto como para esquivar un golpe, o para proteger los ojos contraídos de la mirada inquisitiva de un Ojo abominable. Y que la mano derecha subía de vez en cuando al pecho para aferrarse a algo; y que luego como dominándose, lo soltaba lentamente.

La noche retornaba, y Frodo se sentó con la cabeza entre las rodillas; los brazos colgantes tocaban el suelo y las manos le temblaban ligeramente. Sam no dejó de observarlo hasta que la oscuridad los envolvió, y no pudieron verse. Entonces, no encontrando más que decir, se volvió a sus propios y sombríos pensamientos.”

(‘El Señor de los Anillos. El retorno del rey‘. Libro Sexto, capítulo 3: El Monte del Destino).

 

(Frodo y Sam contemplan el Monte del Destino, según el artista estadounidense Chris Rahn)

“En verdad, las lembas tenían una virtud sin la cual hacía tiempo se habrían acostado a morir. Pero no saciaban el hambre, y por momentos Sam soñaba despierto con comida, y suspiraba por el pan y las viandas sencillas de la Comarca. Y sin embargo este pan del camino de los Elfos tenía una potencia que se acrecentaba a medida que los viajeros dependían sólo de él para sobrevivir, y lo comían sin mezclarlo con otros alimentos. Nutría la voluntad, y daba fuerza y resistencia, permitiendo dominar los músculos y los miembros más allá de toda medida humana. Ahora, sin embargo, era menester tomar una determinación. Por aquel camino ya no podían continuar, pues llevaba al este, hacia la gran Sombra, mientras que la montaña se erguía ahora a la derecha, casi en línea recta al sur, y hacia allí tenían que ir. Pero ante ella se extendía una vasta región de tierra humeante, yerma, cubierta de cenizas.

—¡Agua, agua! —murmuró Sam. Había evitado beber y ahora tenía la boca reseca y la lengua pastosa e hinchada; aún así les quedaba bien poca, tal vez una media botella, y para quién sabe cuántos días de marcha. Y se les habría agotado hacía tiempo, si no se hubieran atrevido a tomar por el camino de los orcos.”

(‘El Señor de los Anillos. El retorno del rey‘. Libro Sexto, capítulo 3: El Monte del Destino).

 

(Gollum en Mordor, según el artista español Martín de Diego Sádaba)

“Al fin, abrumado por las preocupaciones, Sam se adormeció; quizá la mañana, cuando llegase, traería algo nuevo; por el momento no podía hacer más. Los sueños se le confundían con la vigilia en un duermevela desasosegado. Veía luces semejantes a ojos voraces y malévolos, y formas oscuras y rastreras, y oía ruidos como de bestias salvajes o los gritos escalofriantes de criaturas torturadas; y cuando se despertaba sobresaltado, se encontraba en un mundo oscuro, perdido en un vacío de tinieblas. Una vez, al incorporarse y mirar en torno con ojos despavoridos creyó ver unas luces pálidas que parecían ojos, pero que al instante parpadearon y se desvanecieron.

Lenta, como con desgana, transcurrió aquella noche espantosa.”

(‘El Señor de los Anillos. El retorno del rey‘. Libro Sexto, capítulo 3: El Monte del Destino).

 

(El poder de Lórien, según la artista británica Katy Grierson)

“Tres veces Lórien había sido atacada desde Dol Guldur, pero además del valor de ese pueblo élfico, el poder que había en esa tierra era demasiado grande para que alguien pudiera conquistarla, a no ser que Sauron hubiera ido allí él mismo. Aunque los hermosos bosques de las fronteras fueron tristemente dañados, se rechazaron los asaltos;”

(Apéndices de ‘El Señor de los Anillos‘. Apéndice B: La Cuenta de los Años. La Tercera Edad – Los Grandes Años).

 

(*) Nota importante: Aunque el Calendario de la Comarca no coincide con el calendario Gregoriano (hay una diferencia de 10 u 11 días entre uno y otro dependiendo del día en el que se celebre el solsticio de verano), hemos decidido publicar los acontecimientos según su fecha original y no adaptar las fechas a nuestro calendario (de hacerlo, el 25 de marzo del Calendario de la Comarca sería nuestro 14 ó 15 de marzo). Nos parece lo más lógico no solo para evitar confusiones sino para mantener la coherencia con el hecho de celebrar el Día Internacional de Leer a Tolkien el 25 de marzo (fecha en la que se derrotó a Sauron) y el Día Hobbit el 22 de septiembre (fecha de los cumpleaños de Bilbo y Frodo).

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