A continuación podéis leer lo que pasó el 2 de noviembre en la Tierra Media, el universo fantástico creado por J.R.R. Tolkien.

Seguimos con la sección ‘Hoy en la Tierra Media’ con una jornada en la que cuatro viajeros iniciaron una sublevación pata liberar a su hogar de la opresión. Insistimos en que todas las fechas de esta sección se corresponden con el Calendario de la Comarca o con otros calendarios de la Tierra Media (como el Cómputo del Rey o el Cómputo de los Senescales) y no con el calendario gregoriano (ver nota), y que todas proceden de diferentes libros y textos de J.R.R. Tolkien como ‘El Hobbit‘, ‘El Señor de los Anillos‘ (incluidos los Apéndices), los ‘Cuentos inconclusos‘ o los Manuscritos Marquette, y de otros libros de estudiosos de la obra del Profesor como el ‘Atlas de la Tierra Media‘ de Karen Wynn Fonstad, ‘El Señor de los Anillos. Guía de Lectura‘ de Wayne G. Hammond y Christina Scull, y ‘The History of The Hobbit‘ de John D. Rateliff.

Unos eventos que acompañamos con pasajes de la obra del Profesor y con dibujos e ilustraciones de distintos artistas, aunque no en todas las ocasiones encontramos imágenes que representen los momentos que mencionamos o que reflejen fielmente lo descrito por Tolkien.

Esto fue lo que pasó en la Tierra Media el 2 de noviembre, o el 2 de Blotmath según el Calendario de la Comarca.

 

Año 3019 de la Tercera Edad del Sol:

* Frodo, Sam, Merry y Pippin llegan a Delagua, y tras expulsar a los rufianes incitan a los hobbits a sublevarse.

* Merry hace sonar el cuerno de Rohan.

* Sam visita a la familia Coto.

* Pippin viaja a las Colinas Verdes a reunir a los Tuk.

* Al atardecer un grupo de rufianes llega a Delagua para hacer frente a los hobbits sublevados.

 

(Pinchad en las imágenes para verlas a mayor resolución)

(Oficial de la Comarca, según el artista polaco Aleksander Karcz)

“Fue una comitiva bastante cómica la que partió de la villa, si bien los contados habitantes que salieron a admirar el «atuendo» de los viajeros no parecían estar muy seguros de si les estaba permitido reírse. Una docena de Oficiales de la Comarca habían sido designados para escoltar a los «prisioneros»; pero Merry los obligó a caminar delante, y Frodo y sus amigos los siguieron cabalgando. Merry, Pippin y Sam, sentados a sus anchas, iban riéndose y charlando y cantando, mientras los oficiales avanzaban solemnes, tratando de parecer severos e importantes. Frodo en cambio iba en silencio, y tenía un aire triste y pensativo.

La última persona con quien se cruzaron al pasar fue un viejo campesino robusto que estaba podando un cerco.

—¡Hola, hola! —gritó con sorna—. ¿Ahora quién ha arrestado a quién?

Dos de los oficiales se separaron inmediatamente del grupo y fueron hacia el anciano.

—¡Jefe! —dijo Merry—. ¡Ordéneles a esos dos que vuelvan a la fila, si no quiere que yo me encargue de ellos!”

(El Señor de los Anillos. El retorno del Rey‘. Libro Sexto, capítulo 8: El saneamiento de la Comarca).

 

(Frodo, Merry, Pippin y Sam llegan a Delagua, según el artista inglés Alan Lee)

Los viajeros continuaron al trote, y cuando el sol empezó a descender hacia las Quebradas Blancas, lejano sobre la línea del horizonte, llegaron a Delagua y al gran lago de la villa; y allí recibieron el primer golpe verdaderamente doloroso. Eran las tierras de Frodo y de Sam, y ahora sabían que no había en el mundo un lugar más querido para ellos. Muchas de las casas que habían conocido ya no existían. Algunas parecían haber sido incendiadas. La encantadora hilera de negras cuevas hobbits en la margen norte del lago parecía abandonada, y los jardines que antaño descendían hasta el borde del agua habían sido invadidos por las malezas. Peor aún, había toda una hilera de lóbregas casas nuevas a la orilla del lago, a la altura en que el camino de Hobbiton corría junto al agua. Allí antes había habido un sendero con árboles. Ahora todos los árboles habían desaparecido. Y cuando miraron consternados el camino que subía a Bolsón Cerrado, vieron a la distancia una alta chimenea de ladrillos. Vomitaba un humo negro en el aire del atardecer.

—¡Yo marcho adelante, señor Frodo! —gritó— . Voy a ver qué está pasando. Quiero encontrar al Tío.

—Antes nos convendría saber qué nos espera, Sam —dijo Merry—. Sospecho que el «Jefe» ha de tener una pandilla de rufianes al alcance de la mano. Necesitaríamos encontrar a alguien que nos diga cómo andan las cosas por estos parajes.

Pero en la aldea de Delagua todas las casas y las cavernas estaban cerradas y nadie salió a saludarlos. Esto les sorprendió, pero no tardaron en descubrir el motivo. Cuando llegaron a El Dragón Verde, el último edificio del camino a Hobbiton, ahora desierto y con los vidrios rotos, les alarmó ver una media docena de Hombres corpulentos y malcarados que holgazaneaban, recostados contra la pared de la taberna; tenían la piel cetrina y la mirada torcida y taimada.”

(El Señor de los Anillos. El retorno del Rey‘. Libro Sexto, capítulo 8: El saneamiento de la Comarca).

 

Pippin con los atavíos de Gondor, según Jocelyn Combe

(Pippin con los atavíos de Gondor, según la artista estadounidense Jocelyn Combe)

“—¡Un mendigo errante de las tierras salvajes! ¿De veras? ¿De veras? Pavonéate si quieres, renacuajo presumido. De todas maneras no pensamos movernos de este amable país donde ya habéis holgazaneado de sobra. ¡Mensajeros del Rey! —Chasqueó los dedos en las narices de Frodo.— ¡Mira lo que me importa! Cuando vea uno, tal vez me fije en él.

Aquello colmó la medida para Pippin. Pensó en el Campo de Cormallen, y aquí había un rufián de mirada oblicua que se atrevía a tildar de «renacuajo presumido» al Portador del Anillo. Echó atrás la capa, desenvainó la espada reluciente, y la plata y el sable de Gondor centellearon cuando avanzó montado en el caballo.

—Yo soy un mensajero del Rey —dijo—. Le estás hablando al amigo del Rey, y a uno de los más renombrados en todos los países del Oeste. Eres un rufián y un imbécil. Ponte de rodillas en el camino y pide perdón, o te traspasaré con este acero, perdición de los trolls.

La espada relumbró a la luz del poniente. También Merry y Sam desenvainaron las espadas, y se adelantaron, prontos a respaldar el desafío de Pippin; pero Frodo no se movió. Los bandidos retrocedieron. Hasta entonces, se habían limitado a amedrentar e intimidar a los campesinos de Bree, y a maltratar a los azorados hobbits. Hobbits temerarios de espadas brillantes y miradas torvas eran una sorpresa inesperada. Y las voces de estos recién llegados tenían un tono que ellos nunca habían escuchado. Los helaba de terror.”

(El Señor de los Anillos. El retorno del Rey‘. Libro Sexto, capítulo 8: El saneamiento de la Comarca).

 

Merry hace sonar el cuerno de Rohan en Delagua, según Michaela Finn

(Merry hace sonar el cuerno de Rohan en Delagua, según la artista estadounidense Michaela Finn)

“—¡No! —dijo Merry—. No tiene sentido «refugiarse». Eso es lo que la gente ha estado haciendo, y lo que a los bandidos les gusta. Caerán sobre nosotros en pandilla, nos acorralarán, y nos obligarán a salir por la fuerza; o nos quemarán vivos. No, tenemos que hacer algo, y pronto.

—¿Hacer qué? —dijo Pippin.

—¡Sublevar a toda la Comarca! —dijo Merry—. ¡Ahora! ¡Despertar a todo el mundo! ¡Odian todo esto, es evidente!; todos, excepto tal vez uno o dos bribones, y unos pocos imbéciles que quieren sentirse importantes, pero que en realidad no entienden nada de lo que está pasando. Pero la gente de la Comarca ha vivido tan cómoda y tranquila durante tanto tiempo que no sabe qué hacer. Sin embargo, una chispa bastará para encender todos los ánimos. Los Hombres del Jefe tienen que saberlo. Tratarán de aplastarnos y eliminarnos rápidamente. Nos queda muy poco tiempo.

‘Sam, ve tú de una corrida a la Granja de Coto, si quieres. Es el personaje más importante de por aquí, y el más decidido. ¡Vamos! Voy a tocar el cuerno de Rohan, y les haré escuchar una música como nunca en la vida han oído.”

(El Señor de los Anillos. El retorno del Rey‘. Libro Sexto, capítulo 8: El saneamiento de la Comarca).

 

(Sam visita a la familia Coto, según el artista italiano Francesco Amadio)

—Soy Sam, Sam Gamyi. Estoy de vuelta.

El granjero Coto se le acercó y lo observó un rato en la penumbra. — ¡Bien! —exclamó—. La voz es la misma, y tu cara no se ve peor de lo que era, Sam. Pero no te habría reconocido en la calle, con esa vestimenta. Has estado por el extranjero, dicen. Te dábamos por muerto.

—¡Eso sí que no! —dijo Sam—. Ni tampoco el señor Frodo. Está aquí con sus amigos. Y esto mismo es la causa de todo el alboroto. Están sublevando a la población de la Comarca. Vamos a echar de aquí a todos esos rufianes, y también al Jefe que tienen. Ya estamos empezando.

—¡Bien, bien! —exclamó el Granjero Coto—. ¡Así que la cosa ha empezado, por fin! De un año a esta parte, me ardía la sangre, pero la gente no quería ayudar. Y yo tenía que pensar en mi mujer y en Rosita. Estos rufianes no se arredran ante nada. ¡Pero vamos ya, muchachos! ¡Delagua se ha rebelado! ¡Tenemos que estar allí!

—Pero… ¿y la señora Coto, y Rosita? —dijo Sam—. No es prudente dejarlas solas.

—Mi Nibs está con ellas. Pero puedes ir y ayudarlo, si tienes ganas —dijo el Granjero Coto con una sonrisa. Y él y sus hijos partieron a todo correr hacia la aldea.”

(El Señor de los Anillos. El retorno del Rey‘. Libro Sexto, capítulo 8: El saneamiento de la Comarca).

 

País de las Colinas Verdes, según Matěj Čadil

(País de las Colinas Verdes, según el artista checo Matěj Čadil)

“—¡Ya ves, Frodo! —dijo Merry—. Sabía que tendríamos que combatir. Bueno, ellos empezaron la matanza.

—No exactamente —dijo Coto—. O en todo caso no fueron ellos los que empezaron con las flechas. Los Tuk empezaron. Se da cuenta, señor Peregrin, el padre de usted nunca lo pudo tragar al tal Lotho, desde el principio; decía que si alguien tenía derecho a darse aires de jefe a esta hora del día era el propio Thain de la Comarca, y no ningún advenedizo. Y cuando Lotho le mandó a los Hombres, no hubo modo de convencerlo. Los Tuk son afortunados, ellos tienen esas cavernas profundas allá en las Colinas Verdes, los Grandes Smials y todo eso, y los bandidos no pueden llegar hasta allí; y los Tuk no los dejan entrar en sus tierras. Si se atreven a hacerlo, los persiguen. Los Tuk mataron a tres que andaban robando y merodeando. Desde entonces los bandidos se volvieron más feroces. Y ahora vigilan de cerca las tierras de los Tuk. Ya nadie entra ni sale allí.

—¡Un hurra por los Tuk! —gritó Pippin—. Pero ahora alguien tendrá que entrar. Me voy a los Smials. ¿Alguien desea acompañarme a Alforzada?”

(El Señor de los Anillos. El retorno del Rey‘. Libro Sexto, capítulo 8: El saneamiento de la Comarca).

 

Arquero hobbit, según Jon Hodgson

(Arquero hobbit, según el artista británico Jon Hodgson)

“El cabecilla echó una mirada en torno. Estaba atrapado. Pero con veinte secuaces para respaldarlo, no tenía miedo. Conocía poco y mal a los hobbits para darse cuenta del peligro en que se encontraba. Envalentonado, decidió luchar. No le iba a ser difícil abrirse paso.

—¡A la carga, muchachos! —gritó—. ¡Duro con ellos!

Esgrimiendo un largo puñal en la mano izquierda y un garrote en la derecha, se abalanzó contra el círculo de hobbits, procurando escapar hacia Hobbiton. Intentó atacar con violencia a Merry, que le cerraba el paso. Cayó muerto, traspasado por cuatro flechas.

A los restantes les bastó con eso. Se rindieron. Despojados de las armas y sujetos con cuerdas unos a otros, fueron conducidos a una cabaña vacía que ellos mismos habían construido, y allí, atados de pies y manos, los dejaron encerrados con una fuerte custodia.

Al cabecilla muerto lo llevaron a la rastras un poco más lejos, y lo enterraron.”

(El Señor de los Anillos. El retorno del Rey‘. Libro Sexto, capítulo 8: El saneamiento de la Comarca).

 

(*) Nota importante: Aunque el Calendario de la Comarca no coincide con el calendario Gregoriano (hay una diferencia de 10 u 11 días entre uno y otro dependiendo del día en el que se celebre el solsticio de verano), hemos decidido publicar los acontecimientos según su fecha original y no adaptar las fechas a nuestro calendario (de hacerlo, el 25 de marzo del Calendario de la Comarca sería nuestro 14 ó 15 de marzo). Nos parece lo más lógico no solo para evitar confusiones sino para mantener la coherencia con el hecho de celebrar el Día Internacional de Leer a Tolkien el 25 de marzo (fecha en la que se derrotó a Sauron) y el Día Hobbit el 22 de septiembre (fecha de los cumpleaños de Bilbo y Frodo).

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