¿Qué es lo que pasó el 18 de marzo en el universo fantástico creado por J.R.R. Tolkien? ¡Lo podéis leer aquí!

Continuamos con la sección ‘Hoy en la Tierra Media’ con un día en el que un ejército se pone en marcha para desafiar el poder del Señor Oscuro, en el que dos viajeros se ven obligados a marchar en medio de una compañía de orcos después de haber ahuyentado a una miserable y traicionera criatura. Nos gustaría recordar que todas las fechas de esta sección se corresponden con el Calendario de la Comarca o con otros calendarios de la Tierra Media (como el Cómputo del Rey o el Cómputo de los Senescales) y no con el calendario gregoriano (ver nota), y que todas ellas proceden de distintos libros y textos de J.R.R. Tolkien como ‘El Hobbit‘, ‘El Señor de los Anillos‘ (incluidos los Apéndices), los ‘Cuentos inconclusos‘ o los Manuscritos Marquette, y de otros libros de estudiosos de la obra de Tolkien como el ‘Atlas de la Tierra Media‘ de Karen Wynn Fonstad, ‘El Señor de los Anillos: Guía de lectura‘ de Wayne G. Hammond y Christina Scull, y ‘The History of The Hobbit‘ de John D. Rateliff.

Acontecimientos que acompañamos con citas de los libros de Tolkien y con distintos dibujos e ilustraciones, aunque no en todas las ocasiones somos capaces de encontrr imágenes que representen los momentos de los que hablamos o que sean completamente fieles a lo escrito por el Profesor.

Esto fue lo que pasó en la Tierra Media el 18 de marzo, o el 18 de Rethe según el Calendario de la Comarca.

 

Año 3019 de la Tercera Edad del Sol:

* Frodo y Sam se ven obligados a seguir por el camino que baja del castillo de Durthang.

* Mientras Sam va a buscar algo de agua, Gollum se acerca hasta el lugar el que duerme Frodo, pero Sam lo ahuyenta.

* Al reanudar la marcha, una compañía de Orcos los alcanza en el camino de Durthang a Udûn, y uno de sus líderes confunde a Frodo y Sam con desertores.

* El ejército de los Capitanes del Oeste parte de Minas Tirith. A mediodía llega a Osgiliath. Antes del anochecer la caballería llega a la Encrucijada.

 

(Pinchad en las imágenes para verlas a mayor resolución)

(Aragorn, según el artista canadiense John Howe)

“Dos días después el ejército del Oeste se encontraba reunido en el Pelennor. Las huestes de Orcos y Hombres del Este se habían retirado de Anórien, pero hostigados y desbandados por los Rohirrim habían huido casi sin presentar batalla hacia Cair Andros; destruida pues esa amenaza, y con las nuevas fuerzas que llegaban del Sur, la Ciudad estaba relativamente bien defendida. Y los batidores informaban que en los caminos del este y hasta la Encrucijada del Rey Caído no quedaba un solo enemigo con vida. Ya todo estaba preparado para el golpe final.

Una vez más Legolas y Gimli cabalgarían juntos en compañía de Aragorn y Gandalf, que marchaban a la vanguardia con los Dúnedain y los hijos de Elrond. Merry, avergonzado, se enteró de que él no los acompañaría.

—No estás bien todavía para un viaje semejante —le dijo Aragorn—. Pero no te avergüences. Aunque no hagas nada más en esta guerra, ya has conquistado grandes honores. Peregrin será la representación de la Comarca; y no le envidies esta oportunidad de afrontar el peligro, pues aunque haya hecho todo tan bien como se lo ha permitido la suerte, aún no ha igualado tu hazaña. Pero en verdad todos corremos ahora un peligro igual. Tal vez nuestro destino sea encontrar un triste fin ante la Puerta de Mordor, y en tal caso también a vosotros os habrá llegado la última hora, sea aquí o dondequiera que os atrape la marea negra. ¡Adiós!”

(‘El Señor de los Anillos. El retorno del rey‘. Libro Quinto, capítulo 10: La Puerta Negra se abre).

 

(Durthang, según el artista checo Matěj Čadil)

“En esa llanura detrás del Morannon se escondían los túneles y arsenales subterráneos construidos por los servidores de Mordor como defensas de la Puerta Negra; y allí el Señor Oscuro estaba reuniendo de prisa unos ejércitos poderosos para enfrentar a los Capitanes del Oeste. Sobre los espolones habían construido fuertes y torres, y ardían los fuegos de guardia; y a todo lo largo de la garganta habían erigido una pared de adobe, y cavado una profunda trinchera atravesada por un solo puente.

Algunas millas más al norte, en el ángulo en que el espolón del oeste se desprendía de la cadena principal, se levantaba el viejo castillo de Durthang, convertido ahora en una de las numerosas fortalezas oreas que se apiñaban alrededor del valle de Udûn. Y desde él, visible ya a la luz creciente de la mañana, un camino descendía serpenteando, hasta que a sólo una milla o dos de donde estaban los hobbits, doblaba al este y corría a lo largo de una cornisa cortada en el flanco del espolón, y continuaba en descenso hacia la llanura, para desembocar en la Garganta de Hierro.

Mirando esta escena, a los hobbits les pareció de pronto que el largo viaje al norte había sido inútil. En la llanura que se extendía a la derecha envuelta en brumas y humos, no se veían campamentos ni tropas en marcha; pero toda aquella región estaba bajo la vigilancia de los fuertes de Carach Angren.”

(‘El Señor de los Anillos. El retorno del rey‘. Libro Sexto, capítulo 2: El País de la Sombra).

 

(Soldados de Gondor, según el artista estadounidense Owen William Weber)

“Sonaron por fin las trompetas, y el ejército se puso en movimiento. Escuadrón tras escuadrón, compañía tras compañía, dieron media vuelta y partieron rumbo al este. Y hasta después que se perdieran de vista en el fondo de la carretera que conducía a la Calzada, Merry se quedó allí. Los últimos yelmos y lanzas de la retaguardia centellearon a la luz del sol de la mañana y desaparecieron a lo lejos, y Merry aún seguía allí, con la cabeza gacha y el corazón oprimido, sintiéndose solo y abandonado. Los seres que más quería habían partido hacia las tinieblas en el distante cielo del Este; y pocas esperanzas le quedaban de volver a ver a alguno de ellos.”

(‘El Señor de los Anillos. El retorno del rey‘. Libro Quinto, capítulo 10: La Puerta Negra se abre).

 

(Ruinas de Osgiliath, según el artista polaco Mariusz Gandzel)

“El ejército llegó a Osgiliath antes del mediodía. Allí todos los operarios y artesanos disponibles estaban ocupados. Algunos reforzaban las barcazas y los puentes que el enemigo había construido, y destruido en parte al huir; otros almacenaban los víveres y recogían el botín, y otros levantaban de prisa obras de defensa en la margen oriental del Río.

La vanguardia pasó por las ruinas de la Antigua Gondor, y luego por encima del ancho Río, y tomó el camino largo y recto construido en otros días entre la hermosa Torre del Sol y la elevada Torre de la Luna, ahora convertida en Minas Morgul, en el valle maldito. Cinco leguas más allá de Osgiliath se detuvieron, concluyendo la primera jornada de marcha.”

(‘El Señor de los Anillos. El retorno del rey‘. Libro Quinto, capítulo 10: La Puerta Negra se abre).

 

(Frodo y Sam en Mordor, según el artista inglés Joe Gilronan)

“Sam probó el agua, y le pareció suficientemente buena. Entonces bebió hasta saciarse, llenó la botella y dio media vuelta para regresar. En aquel momento vislumbró una forma o una sombra negra que saltaba entre las rocas un poco más lejos, cerca del escondite de Frodo. Reprimiendo un grito, bajó de un brinco del manantial y corrió saltando de piedra en piedra. Era una criatura astuta, difícil de ver, pero Sam tenía pocas dudas: no pensaba en otra cosa que en retorcerle el pescuezo. Pero la criatura lo oyó acercarse, y se escabulló alejándose de prisa. Sam creyó ver por último que la forma se asomaba al borde del precipicio oriental, antes de esconder la cabeza y desaparecer.

—¡Bueno, la suerte no me abandonó —murmuró Sam—, pero por un pelo! ¡Como si no bastara que haya orcos por millares, tenía que venir a meter la nariz ese villano maloliente! ¡Ojalá lo hubieran liquidado!

Se sentó junto a Frodo y no lo despertó; pero no se atrevió a echarse a dormir. Por fin, cuando sintió que se le cerraban los ojos y supo que no podía seguir luchando por mantenerse despierto mucho tiempo más, despertó a Frodo tocándolo apenas.

—Me temo que ese Gollum anda rondando otra vez, señor Frodo —dijo—. O al menos, si no era él, quiere decir que tiene un doble.”

(‘El Señor de los Anillos. El retorno del rey‘. Libro Sexto, capítulo 2: El País de la Sombra).

 

(Estandarte de Gondor, según la artista estadounidense Margaret Hardy)

“Pero los jinetes continuaron avanzando y antes de la noche habían llegado a la Encrucijada y al gran círculo de árboles: allí todo era silencio. No se veían rastros del enemigo, ni se escuchaban gritos ni clamores; ni un solo dardo había volado desde las rocas o los matorrales próximos, y sin embargo mientras avanzaban sentían cada vez más que la tierra vigilaba alrededor. Los árboles, las piedras y el follaje, las briznas de hierba, todo parecía escuchar. La oscuridad se había disipado, y el sol se ponía a lo lejos en el Valle del Anduin, y los picos blancos de las montañas se arrebolaban en el aire azul; pero había una sombra y una tiniebla sobre los Ephel Dúath.

Apostando a los trompetas del ejército en cada uno de los cuatro senderos que desembocaban en el círculo de árboles, Aragorn ordenó que tocasen una gran fanfarria, y a los heraldos que gritasen: «Los Señores de Gondor han vuelto, y han rescatado estos territorios que les pertenecen». Y la horrorosa máscara de orco sobre la mutilada estatua de piedra fue arrojada al suelo y rota en mil pedazos, y recogiendo la cabeza del viejo rey, todavía coronada de flores blancas y doradas, la colocaron de nuevo en su sitio; y limpiaron y borraron todas las inscripciones inmundas que los orcos habían puesto en la piedra.”

(‘El Señor de los Anillos. El retorno del rey‘. Libro Quinto, capítulo 10: La Puerta Negra se abre).

 

(Frodo y Sam con la compañía de orcos, según el artista canadiense John Howe)

“De pronto uno de los uruks descubrió las dos figuras acurrucadas a la vera del camino. Hizo chasquear el látigo y los increpó:

—¡Eh, vosotros! ¡Arriba! —No le respondieron y detuvo con un grito a toda la compañía.— ¡Arriba, zánganos! —aulló—. No es ahora momento de dormir.

Dio un paso hacia los hobbits, y aún en la oscuridad reconoció las insignias de los escudos.

—¿Con que desertando, eh? —gritó—. ¿O conspirando para desertar? Todos vosotros teníais que haber llegado a Udûn ayer antes de la noche. Bien lo sabéis. De pie y a la fila, o tomaré vuestros números y os denunciaré.

Los hobbits se levantaron con dificultad, y caminaron encorvados, cojeando como soldados con los pies doloridos, se pusieron en la última fila. —¡No, en la última no! —vociferó el guardián de los esclavos. ¡Tres filas más adelante! ¡Y quedaos allí, o en mi próxima recorrida sabréis lo que es bueno! —La larga correa chasqueó no muy lejos de las cabezas de los hobbits; en seguida, tras otro latigazo en el aire y un nuevo alarido, la compañía reanudó la marcha con un trote rápido.

Era duro para el pobre Sam, cansado como estaba; pero para Frodo era una tortura, y no tardó en convertirse en una pesadilla.”

(‘El Señor de los Anillos. El retorno del rey‘. Libro Sexto, capítulo 2: El País de la Sombra).

 

(*) Nota importante: Aunque el Calendario de la Comarca no coincide con el calendario Gregoriano (hay una diferencia de 10 u 11 días entre uno y otro dependiendo del día en el que se celebre el solsticio de verano), hemos decidido publicar los acontecimientos según su fecha original y no adaptar las fechas a nuestro calendario (de hacerlo, el 25 de marzo del Calendario de la Comarca sería nuestro 14 ó 15 de marzo). Nos parece lo más lógico no solo para evitar confusiones sino para mantener la coherencia con el hecho de celebrar el Día Internacional de Leer a Tolkien el 25 de marzo (fecha en la que se derrotó a Sauron) y el Día Hobbit el 22 de septiembre (fecha de los cumpleaños de Bilbo y Frodo).

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