¿Queréis saber qué acontecimientos tuvieron lugar en el universo fantástico creado por J.R.R. Tolkien el 16 de febrero? ¡Lo podéis leer a continuación!

Seguimos con nuestra sección ‘Hoy en la Tierra Media’ con una jornada en la que una Compañía reanudó su viaje tras descansar y recuperarse durante varias semanas en una tierra hermosa y ‘mágica’. Queremos aclarar que todas las fechas de esta sección se corresponden con el Calendario de la Comarca o con el Cómputo del Rey (ver nota), y que todas ellas proceden de ‘El Hobbit‘, ‘El Señor de los Anillos‘ (incluidos los Apéndices) y los ‘Cuentos Inconclusos‘ de J.R.R. Tolkien, y de ‘El Señor de los Anillos: Guía de Lectura‘ de Wayne G. Hammond y Christina Scull, ‘The History of The Hobbit‘ de John D. Rateliff y el ‘Atlas de la Tierra Media‘ de Karen Wynn Fonstad. Eventos que acompañamos con citas de los libros del Profesor y con ilustraciones de distintos artistas.

Sin más dilación esto fue lo que pasó en la Tierra Media el 16 de febrero.

 

Año 3019 de la Tercera Edad del Sol:

* Los Elfos preparan las barcas y entregan lembas, ropas élficas y cuerdas tejidas de hithlain a la Compañía del Anillo. Galadriel y Celeborn se despiden de la Compañía con un festín, tras el cual Galadriel les ofrece sus regalos. La Compañía abandona Lórien.

* Gollum, escondido en la orilla occidental, observa la partida.

 

(Pinchad en las imágenes para verlas a mayor resolución)

(Lembas, según el artista estadounidense Owen William Weber)

“—Pensé que era sólo una especie de cram, como los que preparan los Hombres de Valle para viajar por el desierto —dijo el Enano.

—Así es —respondieron los Elfos—. Pero nosotros lo llamamos lembas o pan del camino, y es más fortificante que cualquier comida preparada por los Hombres, y es más agradable que el cram, desde cualquier punto de vista.

—Por cierto —dijo Gimli—. En realidad es mejor que los bizcochos de miel de los Beórnidas y esto es un gran elogio, pues no conozco panaderos mejores que ellos. Aunque estos días no parecen estar muy interesados en darles bizcochos a los viajeros. ¡Sois anfitriones muy amables!

—De cualquier modo, os aconsejamos que cuidéis de la comida —dijeron los Elfos—. Comed poco cada vez, y sólo cuando sea necesario. Pues os damos estas cosas para que os sirvan cuando falte todo lo demás. Las galletas se conservarán frescas muchos días, si las guardáis enteras y en las envolturas de hojas en que las hemos traído. Una sola basta para que un viajero aguante en pie toda una dura jornada, aunque sea un hombre alto de Minas Tirith.”

(‘El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo‘. Libro Segundo, capítulo 8: Adiós a Lórien).

 

(Capa élfica, según el artista estadounidense Rob Alexander)

“Habían preparado para cada uno, y en las medidas correspondientes, una capucha y una capa, de esa tela sedosa, liviana y abrigada que tejían los Galadrim. Era difícil saber de qué color eran: parecían grises, con los tonos del crepúsculo bajo los árboles; pero si se las movía, o se las ponía en otra luz, eran verdes como las hojas a la sombra, o pardas como los campos en barbecho al anochecer, o de plata oscura como el agua a la luz de las estrellas. Las capas se cerraban al cuello con un broche que parecía una hoja verde de nervaduras de plata.

—¿Son mantos mágicos? —preguntó Pippin mirándolos con asombro.

—No sé a qué te refieres —dijo el jefe de los Elfos—. Son vestiduras hermosas, y la tela es buena, pues ha sido tejida en este país. Son por cierto ropas élficas, si eso querías decir. Hoja y rama, agua y piedra: tienen el color y la belleza de todas esas cosas que amamos a la luz del crepúsculo en Lórien, pues en todo lo que hacemos ponemos el pensamiento de todo lo que amamos. Sin embargo son ropas, no armaduras, y no pararán ni la flecha ni la espada. Pero os serán muy útiles: son livianas para llevar, abrigadas o frescas de acuerdo con las necesidades del momento. Y os ayudarán además a mantenemos ocultos de miradas indiscretas, ya caminéis entre piedras o entre árboles. ¡La Dama os tiene en verdad en gran estima! Pues ha sido ella misma y las doncellas que la sirven quienes han tejido esta tela, y nunca hasta ahora habíamos vestido a extranjeros con las ropas de los nuestros.”

(‘El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo‘. Libro Segundo, capítulo 8: Adiós a Lórien).

 

(Cuerda de Lórien, según el artista estadounidense Rick Price)

“Tres pequeñas barcas grises habían sido preparadas para los viajeros, y los Elfos cargaron en ellas los paquetes de ropa y comida. Y añadieron además unos rollos de cuerda, tres por cada barca. Las cuerdas parecían delgadas pero fuertes, sedosas al tacto, grises como los mantos de los Elfos.

—¿Qué es esto? —preguntó Sam tocando un rollo que yacía sobre la hierba.

—¡Cuerdas, por supuesto! —le respondió un Elfo desde las barcas—. ¡Nunca vayas lejos sin una cuerda! Una cuerda larga, fuerte y liviana, puede ser una buena ayuda en muchas ocasiones.

—¡Que me lo digan a mí! —exclamó Sam—. No traje ninguna, y he estado preocupado desde entonces. Pero me preguntaba qué material es éste, pues algo sé de confección de cuerdas: está en la familia, por así decirlo.

—Son cuerdas de hithlain —dijo el Elfo—; pero no hay tiempo ahora de instruirte en el arte de fabricar cuerdas. Si hubiéramos sabido de tu interés, podríamos haberte enseñado muchas cosas. Pero ahora, ay, a menos que un día vuelvas aquí, tendrás que contentarte con nuestro regalo. ¡Que te sea útil!”

(‘El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo‘. Libro Segundo, capítulo 8: Adiós a Lórien).

 

(Adiós a Lórien, según el artista canadiense Ted Nasmith)

“Doblaron en un recodo del río, y allí, navegando orgullosamente hacia ellos, vieron un cisne de gran tamaño. El agua se abría en ondas a cada lado del pecho blanco, bajo el cuello curvo. El pico del ave chispeaba como oro bruñido, y los ojos relucían como azabache engarzado en piedras amarillas; las inmensas alas blancas se alzaban a medias. Una música lo acompañaba mientras descendía por el río; y de pronto se dieron cuenta de que el cisne era una nave construida y esculpida con todo el arte élfico. Dos Elfos vestidos de blanco la impulsaban con la ayuda de unas palas negras. En medio de la embarcación estaba sentado Celeborn, y detrás venía Galadriel, de pie, alta y blanca; una corona de flores doradas le ceñía los cabellos, y en la mano sostenía un arpa pequeña y cantaba. Triste y dulce era el sonido de la voz de Galadriel en el aire claro y fresco.”

(‘El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo‘. Libro Segundo, capítulo 8: Adiós a Lórien).

 

(Galadriel, según la artista francesa Magali Villeneuve)

“—Ahora es tiempo de beber la copa del adiós —dijo— ¡Bebed, Señor de los Galadrim! Y que tu corazón no esté triste, aunque la noche tendrá que seguir al mediodía, y ya nuestro atardecer se vuelve noche.

En seguida ella llevó la copa a cada uno de los miembros de la Compañía, invitándolos a beber y a despedirse. Pero cuando todos hubieron bebido les ordenó que se sentaran otra vez en la hierba, y las doncellas trajeron unas sillas para ella y Celeborn. Las doncellas esperaron en silencio a Galadriel, y ella contempló un rato a los huéspedes. Al fin habló otra vez.

—Hemos bebido la copa de la despedida —dijo— y las sombras caen ahora entre nosotros. Pero antes que os vayáis, he traído en mi barca unos regalos que el Señor y la Dama de los Galadrim os ofrecen ahora en recuerdo de Lothlórien.”

(‘El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo‘. Libro Segundo, capítulo 8: Adiós a Lórien).

 

(Galadriel le entrega la Elessar a Aragorn, según los hermanos Greg y Tim Hildebrantdt)

“Y Aragorn respondió: —Señora, conoces bien todos mis deseos, y durante mucho tiempo guardaste el único tesoro que busco. Sin embargo, no depende de ti dármelo, aunque ésa fuera tu voluntad; y sólo llegaré a él internándome en las tinieblas.

—Entonces quizás esto te alivie el corazón —dio Galadriel—, pues quedó a mi cuidado para que te lo diera si llegabas a pasar por aquí. —Galadriel alzó entonces una piedra de color verde claro que tenía en el regazo, montada en un broche de plata que imitaba a un águila con las alas extendidas, y mientras ella la sostenía en lo alto la piedra centelleaba como el sol que se filtra entre las hojas de la primavera.— Esta piedra se la he dado a mi hija Celebrian, y ella se la ha pasado a su hija, y ahora llega a ti como una señal de esperanza. En esta hora toma el nombre que fue anunciado para ti: ¡Elessar, la Piedra de Elfo de la casa de Elendil!”

(‘El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo‘. Libro Segundo, capítulo 8: Adiós a Lórien).

 

(Galadriel le entrega a Frodo la redoma, según el artista estadounidense Tim Kirk)

“—Y tú, Portador del Anillo —dijo la Dama, volviéndose a Frodo—; llego a ti en último término, aunque en mis pensamientos no eres el último. Para ti he preparado esto. —Alzó un frasquito de cristal, que centelleaba cuando ella lo movía, y unos rayos de luz le brotaron de la mano.— En esta redoma —dijo ella— he recogido la luz de la estrella de Eärendil, tal como apareció en las aguas de mi fuente. Brillará todavía más en medio de la noche. Que sea para ti una luz en los sitios oscuros, cuando todas las otras luces se hayan extinguido. ¡Recuerda a Galadriel y el espejo!

Frodo tomó el frasco, y la luz brilló un instante entre ellos, y él la vio de nuevo erguida como una reina, grande y hermosa, pero ya no terrible. Se inclinó, sin saber qué decir.”

(‘El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo‘. Libro Segundo, capítulo 8: Adiós a Lórien).

 

(Adiós a Lórien, según el artista británico Peter Xavier Price)

“De pie sobre la hierba verde, en la punta misma de la Lengua, la figura de la Dama Galadriel se erguía solitaria y silenciosa. Cuando pasaron ante ella los viajeros se volvieron y miraron cómo iba alejándose lentamente sobre las aguas. Pues así les parecía: Lórien se deslizaba hacia atrás como una nave brillante que tenía como mástiles unos árboles encantados: se alejaba ahora navegando hacia unas costas olvidadas, mientras que ellos se quedaban allí, descorazonados, a orillas de un mundo deshojado y gris.”

(‘El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo‘. Libro Segundo, capítulo 8: Adiós a Lórien).

 

(Gollum, según el artista estadounidense Daniel Mikah Govar)

“[Gollum] observa la partida de la Compañía y sale detrás de ella.”

(‘El Señor de los Anillos: Guía de Lectura‘, página 491).

 

(*) Nota importante: Aunque el Calendario de la Comarca no coincide con el calendario Gregoriano (hay una diferencia de 10 u 11 días entre uno y otro dependiendo del día en el que se celebre el solsticio de verano), hemos decidido publicar los acontecimientos según su fecha original y no adaptar las fechas a nuestro calendario (de hacerlo, el 25 de marzo del Calendario de la Comarca sería nuestro 14 ó 15 de marzo). Nos parece lo más lógico no solo para evitar confusiones sino para mantener la coherencia con el hecho de celebrar el Día Internacional de Leer a Tolkien el 25 de marzo (fecha en la que se derrotó a Sauron) y el Día Hobbit el 22 de septiembre (fecha de los cumpleaños de Bilbo y Frodo).

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