A continuación os contamos lo que pasó el 13 de abril en la Tierra Media, el universo fantástico creado por John Ronald Reuel Tolkien.

Seguimos con la sección ‘Hoy en la Tierra Media’ con una jornada en la que se confirmaron las sospechas de un mago y en la que un hobbit tomó una importante decisión. Para evitar posibles confusiones y malentendidos insistimos en que todas estas fechas se corresponden con el Calendario de la Comarca o con otros calendarios de la Tierra Media (como el Cómputo del Rey o el Cómputo de los Senescales) y no con el calendario gregoriano (ver nota), y que todas ellas proceden de ‘El Hobbit‘, ‘El Señor de los Anillos‘ (incluidos los Apéndices), los ‘Cuentos inconclusos‘ o los Manuscritos Marquette de J.R.R. Tolkien, y de otros libros de estudiosos tolkiendili como el ‘Atlas de la Tierra Media‘ de Karen Wynn Fonstad, ‘El Señor de los Anillos: Guía de lectura‘ de Wayne G. Hammond y Christina Scull, y ‘The History of The Hobbit‘ de John D. Rateliff.

Eventos que nos gusta acompañar con extractos y citas de los libros de Tolkien y con ilustraciones y dibujos de distintos artistas, aunque no siempre encontremos imágenes de los momentos de los que hablamos o imágenes que sean fieles a las descripciones del Profesor.

Esto fue lo que pasó en la Tierra Media el 13 de abril, o el 13 de Astron según el Calendario de la Comarca.

 

Año 3018 de la Tercera Edad del Sol:

* Las sospechas de Gandalf se confirman: el anillo mágico de Bilbo es en efecto el Anillo Único forjado por Sauron.

* Gandalf le cuenta a Frodo toda la verdad sobre el anillo de Bilbo y el peligro que entraña.

* El mago también le habla de la historia de los Anillos de Poder y el engaño de Sauron.

* Gandalf le revela a Frodo su encuentro con Gollum y le relata la historia de Sméagol.

* Sin saber qué hacer, Frodo le ofrece a Gandalf el Anillo, pero éste lo rechaza temiendo su poder.

* Al ser consciente del peligro que rodea al Anillo Único, Frodo decide abandonar Hobbiton sin levantar sospechas.

* Gandalf descubre a Sam fisgoneando y le ordena que parta con Frodo.

 

(Pinchad en las imágenes para verlas a mayor resolución)

(Gandalf fuma en Bolsón Cerrado, según el artista italiano Franco Rivolli)

“—Gandalf, anoche empezaste a contarme cosas extrañas sobre mi anillo —dijo—, y en seguida callaste diciendo que tales asuntos era mejor ventilarlos a la luz del día. ¿No piensas que sería mejor terminar la conversación ahora? Me has dicho que el anillo es peligroso; mucho más peligroso de lo que creo. ¿En qué sentido?

—En muchos sentidos —respondió el mago—. Es mucho más poderoso de lo que me atreví a pensar en un comienzo, tan poderoso que al final puede llegar a dominar a cualquier mortal que lo posea. El anillo lo poseería a él.

‘En tiempos remotos fueron fabricados en Eregion muchos anillos de Elfos, anillos mágicos como vosotros los llamáis; eran, por supuesto, de varias clases, algunos más poderosos y otros menos. Los menos poderosos fueron sólo ensayos, anteriores al perfeccionamiento de este arte: bagatelas para los herreros de los Elfos, aunque a mi entender peligrosos para los mortales. Pero los realmente peligrosos eran los Grandes Anillos, los Anillos de Poder.

‘Un mortal que conserve uno de los Grandes Anillos no muere, pero no crece ni adquiere más vida. Simplemente continúa hasta que al fin cada minuto es un agobio. Y si lo emplea a menudo para volverse invisible, se desvanecerá, se transformará al fin en un ser perpetuamente invisible que se paseará en el crepúsculo bajo la mirada del Poder Oscuro, que rige los Anillos. Sí, tarde o temprano (tarde, si es fuerte y honesto, pero ni la fortaleza ni los buenos propósitos duran siempre), tarde o temprano el Poder Oscuro lo devorará.”

(‘El Señor de los Anillos. La Comunidad del Anillo‘. Libro Primero, capítulo 2: La sombra del pasado).

 

(Bilbo en Rivendel, según la artista rusa Julia Alekseeva)

“—No hubo ningún daño permanente, ¿no? —inquirió Frodo con ansiedad—. Se pondrá bien con el tiempo, ¿no es así? Quiero decir: ¿podrá descansar en paz?

—Se sintió mejor inmediatamente —contestó Gandalf—. Pero sólo hay un Poder en este mundo que lo sabe todo acerca de los Anillos y sus efectos, y no hay poder conocido que lo sepa todo acerca de los hobbits. Entre los Sabios soy el único que estudia la ciencia hobbit: una oscura rama del conocimiento, pero colmada de raras sorpresas. Hay hobbits blandos como mantequilla, y otros resistentes como viejas raíces de árbol. Creo sinceramente que algunos podrían resistir a los Anillos mucho más de lo que la mayoría de los Sabios supone. No te preocupes por Bilbo.

‘Por supuesto, tuvo el anillo muchos años y lo usó; la influencia tardará entonces algún tiempo en desaparecer, antes que pueda verlo de nuevo sin que le haga daño, por ejemplo. Hubiera podido seguir viviendo así largos años, y muy feliz; la influencia se detuvo cuando se libró del anillo; y él mismo decidió dejarlo, no lo olvides. No, ya no me inquieto por el querido Bilbo, que resolvió terminar con el Anillo. Eres tú quien me hace sentir responsable.”

(‘El Señor de los Anillos. La Comunidad del Anillo‘. Libro Primero, capítulo 2: La sombra del pasado).

 

(La sombra del pasado, según el artista estadounidense Donato Giancola)

“Frodo lo sacó del bolsillo del pantalón, donde lo guardaba enganchado a una cadena que le colgaba del cinturón. Lo soltó y se lo alcanzó lentamente al mago. El anillo se hizo de pronto muy pesado, como si él mismo o Frodo no quisiesen que Gandalf lo tocara.

Gandalf lo sostuvo. Parecía de oro puro y sólido.

—¿Puedes ver alguna inscripción? —preguntó a Frodo.

—No —dijo Frodo—, no hay ninguna. Es completamente liso y no tiene rayas ni señales de uso.

—Bien, ¡entonces mira!

Ante la sorpresa y zozobra de Frodo el mago arrojó el anillo al fuego. Frodo gritó y buscó las tenazas, pero Gandalf lo retuvo.

—¡Espera! —le ordenó con voz autoritaria, echando a Frodo una rápida mirada desde debajo de unas erizadas cejas.”

(‘El Señor de los Anillos. La Comunidad del Anillo‘. Libro Primero, capítulo 2: La sombra del pasado).

 

(Gandalf y Frodo examinan el Anillo, según el artista italiano Marco Ligabó)

—Está frío —dijo Gandalf—. ¡Tómalo!

Frodo lo recibió con mano temblorosa; parecía más pesado y macizo que nunca.

—¡Álzalo! —le ordenó Gandalf—, y míralo muy de cerca.

Frodo lo alzó y miró y vio líneas finas, más finas que los más finos rasgos de pluma, y que corrían a lo largo del anillo, en el interior y el exterior: líneas de fuego, como los caracteres de una fluida escritura. Brillaban con una penetrante intensidad, pero con una luz remota, que parecía venir de unas profundidades abismales.

—No puedo leer las letras ígneas —dijo Frodo con voz trémula.

—No —dijo Gandalf—, pero yo sí; son antiguos caracteres élficos. El idioma es el de Mordor, que no pronunciaré aquí. Esto es lo que dice en la lengua común, en una traducción bastante fiel.

Un Anillo para gobernarlos a todos. Un Anillo para encontrarlos,

un Anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas.”

(‘El Señor de los Anillos. La Comunidad del Anillo‘. Libro Primero, capítulo 2: La sombra del pasado).

 

(El Anillo en el fuego de Bolsón Cerrado, según el artista estadounidense Donato Giancola)

“Gandalf hizo una pausa, y luego dijo lentamente, con voz profunda: —Éste es el Dueño de los Anillos, el Anillo Único que los gobierna. Éste es el Anillo Único que el Señor Oscuro perdió en tiempos remotos, junto con parte de su poder. Lo desea terriblemente, pero es necesario que no lo consiga.

Frodo se sentó en silencio, inmóvil: el miedo parecía extender una mano enorme, como una vasta nube oscura que se levantaba en oriente y que ya iba a devorarlo.

—¡Este anillo! —farfulló—. ¿Cómo rayos ha venido a mí?

—¡Ah! —dijo Gandalf—. Es una historia muy larga. Sólo los maestros de la tradición la recuerdan, pues comienza en los Años Negros. Si tuviera que contártelo todo, nos quedaríamos aquí sentados hasta que acabe el invierno y empiece la primavera.”

(‘El Señor de los Anillos. La Comunidad del Anillo‘. Libro Primero, capítulo 2: La sombra del pasado).

 

(Barad-dûr, según el artista canadiense John Howe)

“—Espero que no suceda en mi época —dijo Frodo.

—También yo lo espero —dijo Gandalf—, lo mismo que todos los que viven en este tiempo. Pero no depende de nosotros. Todo lo que podemos decidir es qué haremos con el tiempo que nos dieron. Y ya, Frodo, nuestro tiempo ha comenzado a oscurecerse. El Enemigo se fortalece rápidamente, y hace planes todavía no maduros, pero que están madurando. Tenemos mucho que hacer. Tendremos mucho que hacer aun cuando no mediara ese riesgo espantoso.

‘Al Enemigo todavía le falta algo que le dé poder y conocimientos suficientes para vencer toda resistencia, derribar las últimas defensas, y cubrir todas las tierras con una segunda oscuridad: la posesión del Anillo Único.

‘Los Señores Elfos le ocultaron los Tres Anillos, los más perfectos de todos, y él nunca los tocó o los mancilló. Los Reyes Enanos poseían siete, de los cuales pudo recuperar tres; los otros los devoraron los dragones. Les dio nueve a los Hombres Mortales, orgullosos y espléndidos: así los engañó. Hace tiempo fueron dominados por el Único y se volvieron Espectros del Anillo, sombras bajo la gran Sombra, los sirvientes más terribles. Hace tiempo. Pasaron años desde que los Nueve se fueron lejos, y sin embargo, ¿quién sabe? La Sombra crece otra vez, y ellos pueden volver, y volverán. Pero no hablaremos de esas cosas ni siquiera en una mañana de la Comarca.”

(‘El Señor de los Anillos. La Comunidad del Anillo‘. Libro Primero, capítulo 2: La sombra del pasado).

 

(Isildur y Sauron, según un artista neerlandés conocido como Jos)

“—¿Por qué, por qué no lo destruyeron? —exclamó Frodo—. ¿Cómo el Enemigo pudo perderlo, si era tan poderoso, y tan valioso para él?

Apretó el Anillo en la mano, como si ya viera unos dedos oscuros que se alargaban para robárselo.

—Se lo quitaron —respondió Gandalf—. El poder de resistencia de los Elfos era mayor mucho tiempo atrás; y no todos los Hombres se habían apartado de ellos. Los Hombres de Oesternesse acudieron entonces a ayudarlos. Éste es un capítulo de historia antigua que sería bueno recordar, pues en aquella época había también aflicción y oscuridad crecientes pero asimismo había mucho valor, y grandes hazañas que no fueron totalmente vanas. Quizá algún día te contaré toda la historia o la oirás por boca de alguien que la conozca mejor.

‘Por el momento, pues necesitas saber sobre todo cómo el Anillo llegó aquí, lo que es bastante, no diré más. Fueron Gil-galad, el Rey de los Elfos, y Elendil, de Oesternesse, quienes derrocaron a Sauron, aunque murieron en la lucha. El hijo de Elendil, Isildur, cortó el Anillo de la mano de Sauron y se quedó con él. Sauron fue vencido; el espíritu desapareció, ocultándose por muchos años, hasta que la Sombra tomó nueva forma en el Bosque Negro.”

(‘El Señor de los Anillos. La Comunidad del Anillo‘. Libro Primero, capítulo 2: La sombra del pasado).

 

(Sméagol con el Anillo tras matar a Déagol, según el artista alemán Volkan Baga)

“Sméagol había estado observándolo desde detrás de un árbol, y mientras Déagol se deleitaba mirando el anillo, se le acercó en silencio.

‘«Dámelo, Déagol, mi querido», dijo Sméagol por sobre el hombro de su amigo.

‘«¿Por qué?»

‘«Porque es mi cumpleaños, querido, y lo quiero para mí», respondió Sméagol.

‘«No me importa —contestó Déagol—. Ya te di un regalo; más de lo que estaba a mi alcance. El anillo lo encontré yo y me lo guardaré.»

“«¿De veras, querido?», dijo Sméagol,y tomó a Déagol por la garganta y lo estranguló, pues el oro era brillante y hermoso. Luego se puso el Anillo en el dedo.”

(‘El Señor de los Anillos. La Comunidad del Anillo‘. Libro Primero, capítulo 2: La sombra del pasado).

 

(Bilbo encuentra el Anillo, según Enrique Rivera)

“‘Un Anillo de Poder se cuida solo, Frodo. Puede deslizarse traidoramente fuera del dedo, pero el dueño no lo dejará nunca. Tendrá alguna vez la idea de pasárselo a otro, pero esto sólo al principio, cuando el poder comienza a manifestarse. Pero, que yo sepa, en toda la historia del Anillo sólo Bilbo fue capaz de ir más allá de la idea y llevarla a cabo. Necesitó de toda mi ayuda. Y aun así nunca hubiese dejado el Anillo, nunca se hubiera librado de él. No fue Gollum, Frodo, sino el Anillo mismo el que decidió. El Anillo abandonó a Gollum.

—Justo para encontrarse con Bilbo —dijo Frodo—. ¿Un orco no le hubiera convenido más?

—No es asunto de risa —dijo Gandalf—. No para ti. Fue el acontecimiento más extraño en toda la historia del Anillo: la llegada de Bilbo en ese momento y que pusiera la mano sobre él, ciegamente, en la oscuridad.

‘Había más de un poder actuando allí, Frodo. El Anillo trataba de volver a su dueño. Se había escapado de la mano de Isildur, traicionándolo; cuando tuvo la oportunidad se apoderó del pobre Déagol, que fue asesinado, y después de Gollum, a quien devoró. Ya no podía utilizar más a Gollum, demasiado pequeño y vil; y mientras tuviera el Anillo no dejaría nunca aquellas aguas profundas. Ahora que el dueño despertaba una vez más y transmitía oscuros pensamientos desde el Bosque Negro, el Anillo abandonó a Gollum; para caer en manos de la persona más inverosímil: Bilbo de la Comarca.

‘Detrás de todo esto había algo más en juego, y que escapaba a los propósitos del hacedor del Anillo: no puedo explicarlo más claramente sino diciendo que Bilbo estaba destinado a encontrar el Anillo, y no por voluntad del hacedor. En tal caso, tú también estarías destinado a tenerlo. Quizá la idea te ayude un poco.”

(‘El Señor de los Anillos. La Comunidad del Anillo‘. Libro Primero, capítulo 2: La sombra del pasado).

 

(Gollum, según el artista brasileño Daniel Pilla)

“‘¡Ay, sí! Por medio de Gollum, el Enemigo supo que el Único había sido encontrado de nuevo. El Enemigo sabe ahora dónde cayó Isildur. Sabe dónde encontró Gollum el Anillo. Sabe que es un Gran Anillo, pues confiere larga vida. Sabe que no es uno de los Tres, que nunca se perdieron y no soportan la maldad. Sabe que no es uno de los Siete, o de los Nueve, porque se conoce la suerte que tuvieron. Sabe que es el Único. Creo, por último, que ha oído algo acerca de los hobbits y de la Comarca.

‘La Comarca, que estará buscando ahora, si no la encontró ya. En efecto, Frodo, temo que hasta el nombre Bolsón, durante mucho tiempo desconocido, se haya vuelto importante.

—¡Es terrible! —exclamó Frodo—. Mucho peor de lo que imaginé, luego de tus insinuaciones y advertencias. Gandalf, mi mejor amigo ¿qué debo hacer? Porque ahora estoy realmente asustado. ¿Qué debo hacer? ¡Qué lástima que Bilbo no haya matado a esa vil criatura cuando tuvo la oportunidad!

—¿Lástima? Sí, fue lástima lo que detuvo la mano de Bilbo. Lástima y misericordia: no matar sin necesidad. Y ha sido bien recompensado. Frodo, puedes estar seguro: la maldad lo rozó apenas y al fin pudo escapar por el modo en que tomó posesión del Anillo, con lástima.”

(‘El Señor de los Anillos. La Comunidad del Anillo‘. Libro Primero, capítulo 2: La sombra del pasado).

 

(La sombra del pasado, según el artista estadounidense Matthew Stewart)

“—Pero… ¿por qué no destruirlo? Tendría que haber sido destruido hace tiempo, dijiste —volvió a exclamar Frodo—. Si me hubieses advertido, o me hubieses enviado un mensaje, yo lo habría destruido.

—¿De veras? ¿Cómo? ¿Lo intentaste alguna vez?

—No. Pero supongo que podría deshacerlo a martillazos o fundirlo.

—¡Prueba! —dijo Gandalf—. ¡Prueba ahora!

Frodo sacó de nuevo el Anillo y lo miró. Parecía liso y suave, sin ninguna marca visible. El oro era brillante y puro, y Frodo admiró la hermosura y vivacidad del color y la perfección de la forma. Era admirable, una verdadera joya. Cuando lo sacó del bolsillo había pensado en arrojarlo lejos, a la parte más caliente del fuego. Comprobó que no podía, que tenía que vencer una enorme resistencia. Sopesó el Anillo en la mano, titubeando y tratando de recordar lo que Gandalf le había dicho, y entonces, recurriendo a toda su voluntad, hizo un movimiento para arrojarlo a las llamas, y en seguida advirtió que había vuelto a guardarlo en el bolsillo.”

(‘El Señor de los Anillos. La Comunidad del Anillo‘. Libro Primero, capítulo 2: La sombra del pasado).

 

(Gandalf el Negro [si hubiera aceptado el Anillo], según el artista británico Benjamin Collison)

“—¡Quiero destruirlo de veras! —exclamó Frodo—. O que lo destruyan. No estoy hecho para empresas peligrosas. Hubiese preferido no haberlo visto nunca. ¿Por qué vino a mí? ¿Por qué fui elegido?

—Preguntas que nadie puede responder —dijo Gandalf—. De lo que puedes estar seguro es de que no fue por ningún mérito que otros no tengan. Ni por poder ni por sabiduría, a lo menos. Pero has sido elegido y necesitarás de todos tus recursos: fuerza, ánimo, inteligencia.

—¡Tengo tan poco de esas cosas! Tú eres sabio y poderoso. ¿No quieres el Anillo?

—¡No, no! —exclamó Gandalf incorporándose—. Mi poder sería entonces demasiado grande y terrible. Y el Anillo adquiriría un poder todavía mayor y más mortal. —Los ojos de Gandalf relampaguearon y la cara se le iluminó como con un fuego interior.— ¡No me tientes! Pues no quiero convertirme en algo semejante al Señor Oscuro. Todo mi interés por el Anillo se apoya en la misericordia, misericordia por los débiles, y deseo de tener fuerzas y poder hacer el bien. ¡No me tientes! No me atrevo a tomarlo, ni siquiera para esconderlo y que nadie lo use. La tentación de recurrir al Anillo sería para mí demasiado fuerte. ¡Tal vez lo necesitara! Me acechan grandes peligros.”

(‘El Señor de los Anillos. La Comunidad del Anillo‘. Libro Primero, capítulo 2: La sombra del pasado).

 

(Frodo, según la artista polaca Anna Kulisz)

“—Cualquier cosa que te haga, será muy lentamente, si lo guardas con ese propósito —dijo Gandalf.

—Así lo espero —respondió Frodo—; pero también espero que encuentres un guardián mejor que yo, y pronto. Por el momento parece que soy un peligro para mis vecinos. No puedo conservar el Anillo y quedarme aquí. Tengo que salir de Bolsón Cerrado, abandonar la Comarca, abandonarlo todo e irme. —Suspiró.— Me gustaría salvar la Comarca, si pudiera, aunque alguna vez pensé que los habitantes eran tan estúpidos que un terremoto o una invasión de dragones les vendría bien. No siento lo mismo ahora. Siento que mientras la Comarca continúe a salvo, en paz y tranquila, mis peregrinajes serán más soportables; sabré que en alguna parte hay suelo firme, aunque yo nunca vuelva a pisarlo.

‘Por supuesto, muchas veces pensé en irme, pero lo imaginaba como una especie de vacaciones, como una serie de aventuras semejantes a las de Bilbo, o mejores, con un final feliz. Esto, en cambio, significa exiliarse, escapar de un peligro a otro, y ellos siempre detrás, mordiéndome los talones. Supongo que he de partir solo si decido irme y salvar la Comarca, pero me siento pequeño, y desarraigado… y desesperado. El Enemigo es tan fuerte y terrible…”

(‘El Señor de los Anillos. La Comunidad del Anillo‘. Libro Primero, capítulo 2: La sombra del pasado).

 

(Gandalf sorprende a Sam, según el artista estadounidense Robert Chronister)

“—Mi querido Frodo —exclamó Gandalf—, los hobbits son criaturas realmente sorprendentes, como ya he dicho. Puedes aprender todo lo que se refiere a sus costumbres y modos en un mes, y después de cien años aún te sorprenderán. Además no esperaba obtener esa respuesta, ni siquiera de ti; pero Bilbo no se equivocó al elegir el heredero, aunque no pensó demasiado en la importancia que tendría esa elección. Temo que estés en lo cierto. El Anillo no podrá permanecer mucho tiempo oculto en la Comarca; y para tu propio bien, tanto como para el de los demás, convendría que te fueras y dejaras de llamarte Bolsón. Ese nombre no te daría ninguna seguridad fuera de la Comarca ni en las Tierras Salvajes. Te daré un seudónimo para tu viaje: serás el señor Sotomonte.

‘No creo que necesites partir solo. No si conoces a alguien de confianza que quisiera acompañarte y a quien pudieras exponer a peligros desconocidos. Pero si buscas compañía, ten cuidado en cómo eliges. Y ten aún más cuidado con lo que dices, hasta a tus amigos más íntimos. El Enemigo tiene muchos espías y muchas maneras de enterarse.

De pronto Gandalf se detuvo, como si escuchara.

Frodo notó que había mucho silencio, dentro y fuera. Gandalf se deslizó hacia un costado de la ventana; en seguida, como una flecha, saltó al antepecho y con un rápido movimiento extendió el largo brazo afuera y abajo. Se oyó un graznido y la mano de Gandalf reapareció sosteniendo por una oreja la ensortijada cabeza de Sam Gamyi.”

(‘El Señor de los Anillos. La Comunidad del Anillo‘. Libro Primero, capítulo 2: La sombra del pasado).

 

(Samsagaz Gamyi, según el artista italiano Francesco Amadio)

“De repente Gandalf se puso a reír.

—¡Entra! —gritó, y sacando los brazos fuera levantó al asombrado Sam junto con la azada, las tijeras de podar y demás, y lo metió por la ventana, depositándolo en el suelo—. Que te lleve a ver a los Elfos, ¿eh? —dijo Gandalf, observando de cerca a Sam, mientras una sonrisa le bailaba en la cara—. ¿Entonces oíste que el señor Frodo se va?

—Lo oí, señor, y por eso me atraganté, y usted parece que me oyó. Traté de evitarlo, señor, pero no pude. ¡Estaba tan trastornado!

—No hay nada que hacer, Sam —respondió Frodo tristemente. Entendía de pronto que el dolor de abandonar la Comarca sería mucho mayor que el de despedirse de las comodidades de Bolsón Cerrado—. Tendré que irme, pero si tú me aprecias de verdad —y aquí observó a Sam fijamente—, guardarás absoluto secreto. ¿Entiendes? Si así no lo haces, o si repites una sola palabra de lo que aquí has oído, espero que Gandalf te transforme en un sapo y luego llene de culebras el jardín.

Sam se arrodilló temblando.

—Levántate, Sam —le ordenó Gandalf—. He estado pensando en algo mejor. Algo que te cierre la boca y te castigue por haber escuchado: irás con el señor Frodo.”

(‘El Señor de los Anillos. La Comunidad del Anillo‘. Libro Primero, capítulo 2: La sombra del pasado).

 

(*) Nota importante: Aunque el Calendario de la Comarca no coincide con el calendario Gregoriano (hay una diferencia de 10 u 11 días entre uno y otro dependiendo del día en el que se celebre el solsticio de verano), hemos decidido publicar los acontecimientos según su fecha original y no adaptar las fechas a nuestro calendario (de hacerlo, el 25 de marzo del Calendario de la Comarca sería nuestro 14 ó 15 de marzo). Nos parece lo más lógico no solo para evitar confusiones sino para mantener la coherencia con el hecho de celebrar el Día Internacional de Leer a Tolkien el 25 de marzo (fecha en la que se derrotó a Sauron) y el Día Hobbit el 22 de septiembre (fecha de los cumpleaños de Bilbo y Frodo).

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