Entrevista muy completa con Philippa Boyens, coguionista y coproductora de la trilogía de El Hobbit, en la que habla en profundidad de muchos aspectos de La Desolación de Smaug.

Gracias a Warner Bros España, os traemos una entrevista genérica bastante completa e interesante con Philippa Boyens, en la que se mete de lleno en muchos de los aspectos de La Desolación de Smaug, desde la acogida de Un Viaje Inesperado y el proceso de escritura del guion de las películas a temas más concretos, como la inclusión de la subtrama de Dol Guldur y de personajes como Azog, Bolgo, Tauriel, Legolas, Thranduil, Bardo, el Gobernador de Esgaroth o Beorn. Una entrevista como os decimos muy extensa y completa que sirve para comprender y entender mucho mejor algunos de los aspectos de la producción y la adaptación de La Desolación de Smaug.

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Pregunta: ¿Cómo os sentisteis Peter Jackson, Fran Walsh y tú al ver la acogida de la primera película y comprobar que ya es un fenómeno?

Philippa Boyens: Me sentí muy bien. [Risas] La reacción fue reconfortante y, en cierta manera, por eso hemos hecho la segunda, sobre todo pensando en los niños. Recibimos montones de cartas de niños y de personas que crecieron con las películas de El Señor de los Anillos y a quienes han dejado huella. Nos suelen llegar cartas de familias que nos cuentan que ver las películas de El Señor de los Anillos en Navidad ya es una tradición en sus casas. Están esperando el momento de verlas durante las fiestas navideñas, se trata de una pequeña tradición que ha surgido por sí misma. La respuesta del público fue fantástica porque querían ver más, es lo que estábamos esperando.

Ha sido complicado hacer la película siguiendo la estela de la trilogía de El Señor de los Anillos, pero el resultado es una aventura totalmente diferente a la de aquellas películas. Sabíamos que iba a ser duro concluirla con éxito porque no es la típica historia y, por así decirlo, Bilbo tampoco es el típico héroe. Él no tenía en sus manos una bomba de relojería como la que recibió Frodo cuando le dieron el Anillo Único, el anillo del poder, que quería destruir. Bilbo sale por la puerta inmerso en una búsqueda más bien extraña para reclamar el pueblo natal de los Enanos. Estábamos muy contentos al ver que la gente apostaba por las películas, nos acompañaba en esta nueva etapa y quería ver más.

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Pregunta: Tú eras la friki del equipo de guionistas, pero ¿trabajar en estas películas te ayudó a apreciar y comprender mejor el libro de El Hobbit?

P.B.: ¡Claro que sí! Hay mucho más de lo que puede parecer a simple vista. Es fácil verlo como algo tan separado de la mitología de El Señor de los Anillos, como una historia infantil que hubiera escrito Tolkien rápidamente para sus hijos. ¡Todo eso es verdad!

No obstante, la historia va mucho más allá. Prácticamente empezó basándose en la mitología de la Tierra Media que ahora conocemos y con esto no me refiero a que Tolkien no estuviera ya trabajando en historias grandiosas, sino que ya había configurado toda una mitología. Cuando lees El Hobbit descubres a un escritor que se enamoró de los personajes que él mismo había creado. No podía dejar atrás a los Hobbits, se habían vuelto tremendamente importantes y creo que eso se puede ver en la semilla de la narración de El Hobbit.

Realmente, le da un giro brusco y dramático al final de ese libro infantil, por lo que podemos ver, y nos transporta hasta la Tierra Media que todos conocemos con El Señor de los Anillos.

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Pregunta: ¿Qué es lo que más te gustó de escribir el guion y rodar la segunda película? ¿Cuáles crees que son los temas principales?

P.B.: ¡Qué preguntas tan interesantes! La verdad es que me gustó mucho esta segunda película porque sentí que tenía libertad para introducir nuevos elementos. No es que no pudiera hacerlo en la primera, pero en esta hay más acción, las aventuras son muy diferentes en El Hobbit: La Desolación de Smaug. Volvemos a estar en el mundo de los humanos. Es un poco raro porque, si lo piensas bien, no nos habíamos encontrado ni una sola persona en los viajes que habíamos hecho por esos remotos lugares.

Visitamos lugares como la Ciudad del Lago, conocimos a los Elfos del Bosque Negro, que son realmente fascinantes y tienen detrás una historia muy compleja y distinta a la de los Elfos de Rivendel y a los de Lothlórien, más afianzada en el mundo terrestre, el del bosque. Fue muy emocionante porque vayas por donde vayas no dejas de ver Arañas gigantes, ya sabes. Me encanta esa secuencia ahora que ya conocemos a los personajes. Nos hemos familiarizado con ellos, nos hemos hecho amigos, somos parte de la Compañía y compartimos con ellos sus aventuras.

Peter tenía claro que no quería que pareciese una road movie, una película que se prolonga a lo largo de un viaje. Quería que los Enanos llegasen a su destino cuanto antes. Quería que tratara de los obstáculos con los que se encuentran y que no les permiten alcanzar su objetivo: llegar a la Montaña Solitaria, adentrarse en ella y recuperar la Piedra del Arca.

Ha sido una película realmente divertida. Espero que los fans, sobre todo los de Tolkien, disfruten de ella porque sabrán exactamente qué está pasando y de dónde vienen algunas de las aventuras que se han recuperado de los apéndices de El Señor de los Anillos. Como fan de Tolkien fue muy divertido.

Pregunta: Con la cuenta atrás iniciada y sin un refugio seguro para los Enanos, ¿crees que su Búsqueda es ahora más peligrosa?

P.B.: Sí. No tienen un lugar seguro donde estar ni un escondrijo. Los peligros a los que se enfrentaron en la primera película se han acrecentado y, en el fondo, incluso si llegan a su destino, el mayor peligro estará ante ellos: el enorme Dragón que escupe fuego y que nunca antes habían visto. Esta película iba a ser especial sí o sí por el increíble enfrentamiento entre Bilbo y Smaug.

Azog en Dol Guldur    

Pregunta: ¿Qué nos puedes contar de los Orcos Azog y Bolgo? ¿Por qué los Orcos cazan a los Enanos?

P.B.: Azog es el jefe de los Orcos, el líder. En los apéndices de El Señor de los Anillos descubrimos que los Enanos emprendieron una guerra con un grupo de Orcos que habían invadido las Minas de Moria, también conocidas como la Mina del Enano. Cuando expulsaron de la Montaña Solitaria a Thror, el abuelo de Thorin, él cogió a su gente y trató de reclamar su antigua tierra natal, Moria; sin embargo, todo quedó en saco roto. En los apéndices se explica que Azog mató a Thror y grabó sus iniciales en la cabeza del Rey de los Enanos, de ahí que todos lo conozcan como el Profanador.

Bolgo es el hijo de Azog. Teníamos claro que los dos debían aparecer en esta película, pero esto lo entenderás mejor cuando veas la película porque hay dos partes: una que transcurre en la Montaña Solitaria y otra, en la fortaleza del Dol Guldur, donde vive el Nigromante.

Azog está buscando a Thorin y a la Compañía para vengarse. Thorin le corta un brazo, pero tengo que admitir que esto no estaba en la historia, sino que lo añadimos nosotros. [Risas] Además, Azog muestra un odio irracional hacia todos los seres vivientes, sobre todo hacia los Enanos, especialmente los descendientes de Durin, como es el caso de Thorin Escudo de Roble. Los odia por naturaleza y no quiere que lleguen de ninguna manera a la Montaña Solitaria, por eso recurre a hacer alianzas y a utilizar el poder que tiene ahora.

Pregunta: ¿Qué te ha parecido la decisión de incorporar a la película el viaje que emprende Gandalf cuando abandona la Compañía en el comienzo de la segunda película y cómo se relaciona con su búsqueda?

P.B.: Una de las cosas de la película es que sigue de cerca a algunos de los personajes para averiguar qué les sucede (de dónde vienen y adónde van) y lo hace en tiempo real. Es lo que hicimos con Gandalf el Gris en El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo cuando describe su visita a Saruman el Blanco. Conseguimos ver exactamente lo que le ocurrió y por qué fracasó en su intento de reunirse con Frodo en Bree. Todo esto aparece descrito tal y como Tolkien lo contó en el libro.

Es más frustrante ver que en El Hobbit no fuimos capaces de sacar a la luz ninguna historia oculta de Gandalf cuando vuelve a escena. Solo se ve que abandona la aventura por un asunto grave que, obviamente, lo inquieta y preocupa, y más tarde vuelve con una explicación apresurada que dar a los Enanos y a los lectores para que sepan qué estuvo haciendo. Sabíamos que eso no iba a quedar muy bien en la película.

También tenemos constancia de que Tolkien sabía exactamente adónde había ido Gandalf, porque lo explica en los apéndices y en el cuerpo del libro de El Señor de los Anillos. Se había marchado para enfrentarse, de una vez por todas, al poder oscuro que reside en la fortaleza de Dol Guldur. Esto es lo que se refleja en la película y seguiremos a Gandalf hasta la fortaleza.

En las películas también veremos cómo llega a entender que debe hacerlo, que es el momento de descubrir el secreto; tal y como dice Galadriel en la primera película: “Hay algo que se mueve entre las sombras, algo que no llegamos a ver. No se quiere mostrar”. Tiene un gran instinto, pero es cierto que incluso en la vida real, a día de hoy, pueden darse atrocidades en el mundo y podemos toparnos con maldades. Era verdad que, cuando Tolkien estaba escribiendo estas historias en los años 30, un enorme mal estaba resurgiendo en Europa, que persiste aún hoy en día.

Pregunta: Cuando los Enanos van hacia su destino, se encuentran con un personaje llamado Beorn. ¿Qué nos puedes contar de él y de Mikael Persbrandt, el actor que lo encarna?

P.B.: Beorn es un personaje fantástico y único en El Hobbit, maravilloso. Como explica Tolkien, cambia de piel continuamente, es decir, puede aparecer como un oso enorme y también como un hombre gigante. Es un personaje extraordinario, no se trata de un hombre lobo, sino de un ser diferente. Como Tolkien escribió en El Hobbit, Gandalf describe a Beorn como alguien “sin mayor encanto que el suyo propio”. Es una criatura diferente a todas las que habían existido en la mitología y solo aparece en El Hobbit. Vive por y para cumplir su único objetivo y no respeta mucho a los demás habitantes de la Tierra Media. Es el último de su especie… una pena.

Cuando empezamos a pensar en cómo dar vida a este personaje, cómo hacer que fuese real y qué papel tendría en la trama de la película, comenzamos a barajar la opción de acudir a actores escandinavos. Ellos tienen algo con lo que solo cuentan los que viven en el reino de los bosques, en lugares silvestres, y parece que la mitología de Beorn era un rasgo natural de las mitologías nórdicas.

Entonces hablamos con el director de casting de Londres para saber qué pensaba y a quién tenía en mente. Alguien sugirió a Mikael y, casi desde el momento en que lo conocimos, supimos que iba a ser nuestro Beorn. Afortunadamente contestó que sí.

Pregunta: ¿Disfrutaste haciendo realidad la secuencia en la que aparecen las Arañas gigantes en el Bosque Negro?

P.B.: Sí, mucho, es uno de los obstáculos con los que se encuentran los Enanos. Están llegando a su objetivo y les queda poco para ver la Montaña Solitaria, Bilbo se sube a los árboles, trepa por encima del manto de hojas y puede verla. Están muy cerca, pero todavía tienen que cruzar este bosque y no es una tarea fácil.

Nos divertimos mucho. Peter tenía la sensación, como en El Señor de los Anillos, de que el viejo bosque tiene un deseo propio. En él reside un mal que te lleva por el camino equivocado, es muy perspicaz. De repente, te pierdes y no sabes cómo has podido perderte, es una sensación horripilante. El bosque se convierte por sí solo en un lugar muy peligroso y muy frío. Entonces descubrimos quién está allí, alguien igualmente peligroso… los Elfos.

Pregunta: ¿Qué os llevó a recuperar a Legolas para El Hobbit? ¿Cómo fue la experiencia de repetir con Orlando Bloom después del impresionante papel que hizo en la trilogía de El Señor de los Anillos?

P.B.: La decisión de incluirlo en la trilogía de El Hobbit fue muy fácil, aún a sabiendas de que no apareciese en el libro. Los fans no nos lo perdonarían nunca y el Bosque Negro es su tierra natal. Es Legolas Hojaverde, un nombre que ya tenía en El Señor de los Anillos porque es un Elfo del Bosque Negro. Procede del Reino de los Bosques y su padre es Thranduil, el Rey de los Elfos, a quien conocimos en la primera película de El Hobbit. No tenía sentido que la película discurriese en el Bosque Negro si no estaba Legolas.

Además, esto implicaba repetir rodaje con Orlando Bloom, lo que siempre es una experiencia gratificante. No ha cambiado en diez años: no solo seguía siendo un tipo guapo, un amigo, alguien con quien es fácil trabajar, sino que parecía el mismo. ¡Eso no hay quien se lo perdone! [Risas] ¡Es por su maravillosa genética! Es más, debe de tener algo de Elfo, porque aún cabe en el traje que usó en El Señor de los Anillos. Parece que sigue teniendo 23 años, los que tenía cuando empezamos a trabajar con él.

Pregunta: En esta película aparece una nueva Elfa, Tauriel, de la mano de la actriz Evangeline Lilly. ¿Quién creó este personaje y cómo lo hace Evangeline?

P.B.: Pensamos en incluir a Tauriel porque había pocos personajes femeninos. Además de nuestra capacidad para incorporar a Galadriel a la historia, en el libro faltaba algún otro personaje femenino y pensamos que lo más lógico era que fuese una Elfa.

Una vez decidido que sería una Elfa del Bosque Negro, una Elfa Silvana muy diferente a los Altos Elfos de Lothlórien y Rivendel, el personaje empezó a tomar vida propia. Es mucho más terrenal que Galadriel o Arwen: forma parte de la Guardia Real, o sea, que tiene un trabajo que hacer, por decirlo de alguna forma.

Creció tratando de defender las fronteras del Reino de los Bosques, por eso es una luchadora muy hábil. Se trata de una Elfa, muy sabia, etérea, pero a la vez mundana. No tiene mucha experiencia en el mundo exterior, lo conoce más bien poco, por eso está fascinada cuando la Compañía de Enanos y este Hobbit se adentran en su mundo. Puede que incluso más que Legolas o Thranduil, porque ellos tienen más experiencia en el mundo exterior.

Había que buscar una actriz que le diese vida y no fue tarea fácil. Tuvimos mucha suerte de que Evangeline aceptara el papel y dijera que podía hacerlo. Ella es fan de Tokien y siempre le han gustado los libros y las películas de El Señor de los Anillos. Era consciente de que habíamos creado un personaje nuevo y quería estar segura de que lo hacíamos de un modo adecuado. Formó parte del proceso, quería comprobar que no se perdía el espíritu de los libros y que podría desempeñar bien su papel. Creo que lo hizo estupendamente y que dio vida a un personaje tan importante que se va a convertir en uno de los preferidos de todo el mundo.

Pregunta: ¿Qué nos puedes contar de Thranduil, el personaje que encarna Lee Pace, y de qué lo hace diferente a los demás Reyes de los Elfos?

P.B.: Thranduil es diferente, es el padre de Legolas y vive en el Bosque Negro, un lugar bastante peligroso. Los Elfos del Bosque Negro aparecen descritos en el libro como “menos sabios y más peligrosos” que otros Elfos, pero esto no quiere decir que sean estúpidos, sino que son más imprudentes y, por ello, más peligrosos. Están aislados del resto del mundo.

Thranduil es un Alto Elfo, muy parecido a Galadriel y Elrond, a los demás Reyes de los Elfos que vemos visto en las películas de El Hobbit; sin embargo, tiene algo que lo hace ser diferente. La distinción (y esto es lo interesante) radica en que él ha luchado en la Última Alianza, la batalla con la que empieza El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo, en la que lucha Elrond cuando Isildur le quita el Anillo a Sauron. Sabemos que Thranduil forma parte de ella porque aparece en los Apéndices de El Señor de los Anillos. Forma parte de este mundo porque, tras la Última Alianza y la derrota de Sauron, no abandonó la Tierra Media, sino que permaneció en ella y se convirtió en Rey de los Elfos, dando lugar a una nueva raza, los Elfos Silvanos. Son Elfos del Bosque que viven en el Bosque Negro, anteriormente conocido como Bosque Verde.

Lo más interesante es que hay una especie de jerarquía entre los propios Elfos del Bosque Negro. Hay Altos Elfos, como Thranduil y Legolas, y otros más bajos y terrenales como los Elfos Silvanos, entre los que se encuentra Tauriel. Ella es una Elfa autóctona de la Tierra Media, mientras que los Altos Elfos proceden de algún otro territorio de ultramar y son mucho más etéreos.

Thranduil ha sido un personaje con un casting difícil; es el padre de Legolas, por lo que tenía que ser un Elfo bastante guapo. Necesitábamos representar la tranquilidad, la elegancia y el poder que tienen los Elfos, esa sensación de haber vivido durante mucho tiempo aislados de otras razas. Los Elfos siempre están aislados, no tanto Legolas y Tauriel porque se implican en el mundo, pero sí otros Elfos como Thranduil, que permanecen ajenos a lo que ocurre en el resto del mundo.

Cuando lo conocimos, Thranduil había tomado la decisión hacía ya años de aislarse de la gente que los protege, sin comprometerse con los demás ni implicarse en el surgimiento u ocaso de las fortunas de otras razas fuera de sus fronteras. Se ha aislado, es su modo de vida, y para vivir así ha creado un mundo muy estricto y cerrado en sí mismo, sus normas son la ley.

Necesitábamos encontrar un actor que encarnase a Thranduil manteniendo esa sensación de frialdad, impasibilidad y crueldad, pero teniendo en mente que no es un personaje malvado, sino que en el fondo es bueno.

Fue muy difícil encontrar a alguien que le dé a Thranduil todo lo que necesita, pero que también enganche al público, que sea interesante y que discurra en su propio mundo, que se pueda percibir cómo piensa y qué siente, un personaje compasivo a su manera.

El casting ha sido muy difícil. De vuelta a Inglaterra después de nuestra gira de castings de 2010, paramos en Nueva York solo por una razón: conocer a Lee Pace. Era el único al que íbamos a ver en Nueva York en esos momentos. Lo conocimos y, cuando se fue, supimos que ya habíamos encontrado quien daría vida a Thranduil.

Pregunta: El siguiente lugar al que llegan los Enanos está cerca de la Ciudad del Lago, donde se encuentran con Bardo. ¿Qué nos puedes contar de Bardo y de lo que aporta Luke Evans al personaje?

P.B.: Cuando iniciamos la adaptación del libro al cine, ya pensamos que debíamos tener en cuenta a Bardo porque era un personaje interesante que aparece después de lo que se cuenta en el libro. Aparece en escena una vez que los Enanos han abandonado la Ciudad del Lago y, entonces, asume un papel de gran importancia en la trama.

Cuando se realizó la adaptación literaria al mundo cinematográfico, justo después de empezar el rodaje, tuvimos la sensación de que no podríamos esperar a ese momento en la película. Había que dar a conocer a Bardo cuando antes, relacionarse con él y hacerlo partícipe de alguna aventura relacionada con los Enanos, sobre todo por lo que va a ocurrir después.

Lo más interesante de este personaje, y que ya se mencionaba en los Apéndices de El Señor de los Anillos, es que tenía un hijo. Esto lo diferenciaba de Aragorn, de la trilogía de El Señor de los Anillos. Aunque se parecían en muchos aspectos, Bardo es padre y nos gustó eso de que tuviese hijos. Lo convertía en un héroe diferente, en alguien que se movía por impulsos diferentes: proteger a sus hijos. Vive en un lugar que está atravesando momentos duros, muy duros, y lo hace lo mejor que puede. Para él hay muchas cosas en juego.

Rápidamente tomamos la decisión de que no tuviese solo un hijo, sino tres, porque con uno no basta. [Risas] Sin embargo, por casualidad, dos actrices jóvenes y maravillosas se acercaron para ver a su padre mientras rodábamos en Nueva Zelanda: las dos fantásticas hijas de James Nesbitt, Peggy y Mary Nesbitt, que se convirtieron en las dos hijas de Bardo, Sigrid y Tilda.

Otro aspecto interesante que se extrajo del libro y de los apéndices se centra en que Bardo es descendiente de los Reyes de Valle. Decidimos aprovechar a estos ancestros inigualable, es decir, que su linaje conecte directamente con la época en la que Smaug invadió la Montaña Solitaria. Lleva esa terrible tragedia en la sangre y no olvida ese suceso, al igual que los demás descendientes de Valle.

Si lo juntas todo (padre viudo que intenta educar a sus hijos con poco dinero, pero con antepasados que en algún momento fueron Reyes de Valle y se enfrentaron a una terrible tragedia), haces que sea un personaje realmente interesante.

También queríamos que fuese muy simpático. No queríamos que se viese quién era este extraño ya de primeras. ¿Es buena o mala persona? Teníamos la sensación de que necesitábamos gente a la que le gustase y que confiasen en él. Debe tener esa cualidad, es parte de la trama de esta película. Es una cuestión de liderazgo y de qué lo hace ser un líder natural.

También aparece el maravilloso Stephen Fry como Gobernador de Ciudad del Lago, el paradigma de un líder desastroso. Bardo es todo lo contrario: alguien que, por naturaleza, trata de ayudar a los demás. Tiene buen fondo y no es el más grande, el más fuerte o el más alto, sino alguien realmente valiente, amable y simpático con todos los que lo rodean. Luke aportó estas cualidades a su personaje de inmediato y eso demuestra mucho de él. Además, posee una calma increíble que hace que sea genuino, alguien tremendamente simpático.

Pregunta: ¿Qué nos puedes contar de la actuación de Stephen Fry como Gobernador? ¿Por qué crees que alguien como él ha logrado hacerse con el poder de la Ciudad del Lago?

P.B.: El Gobernador de la Ciudad del Lago es un político consumado que ha logrado apañárselas para mantenerse en el poder de forma permanente. Incluso a pesar de ocupar una posición que se supone que se decide por votación, ha empleado todos los recursos a su disposición para que su elección sea algo prácticamente incuestionable. De cara a la galería afirma defender el interés de los ciudadanos, pero sabemos perfectamente que solo defiende sus propios intereses y ambiciones.

Escribir para un personaje como el Gobernador es algo fabuloso, y la sensacional interpretación de Stephen Fry hizo que el personaje fuese aún mejor. Se metió enseguida en el papel y lo disfrutó al máximo, por eso Peter disfrutó también dirigiéndolo. [Risas] ¡Eso se nota!

También nos dio la oportunidad de incluir a un personaje maravilloso como Alfrid, su ayudante. Entre Alfrid y el Gobernador de la Ciudad del Lago reúnen casi todos los aspectos negativos de la política, pero eso es lo que los convierte en dos personajes increíbles. Complican tremendamente la trama y, de hecho, todo puede ponerse muy feo por culpa de sus acciones, siempre motivadas por su ambición. Ambos son claro ejemplo del otro tema principal de estas películas: la ambición.

 

Pregunta: ¿Qué supone para Thorin llegar al fin a Erebor, su hogar?

P.B.: Al principio de las películas, y esto se sacó también de los apéndices, aparece una breve reseña al joven príncipe de los Enanos que no perdona ni olvida, hecho que cobra aún más importancia cuando llegamos a la ladera de Erebor y Thorin regresa, por fin, a su hogar. Se suele considerar casi como una Búsqueda noble y meritoria y un momento de triunfo para Thorin. Por muchos motivos es fácil pensar que es el final del viaje, pero no es así porque en realidad para Thorin no es más que el principio de un viaje mucho más oscuro.

Las intenciones de Thorin al volver a su hogar son muy puras. Su objetivo es el mismo que al principio de esta película: reivindicar para sí la Joya del Rey, la Piedra del Arca.

En realidad esta es una diferencia respecto al libro, pero en determinadas ocasiones nos vimos en la necesidad de aclarar alguna cosa dada la gran relevancia de la Piedra del Arca en esta historia. Necesitábamos que Bilbo tuviera una razón de peso para ir a Erebor. ¿Para qué quiere ir? ¿Qué es lo que quiere recuperar? Era evidente que la respuesta era la Piedra del Arca.

Pregunta: ¿Qué es lo que más te ha sorprendido de las aportaciones que Richard Armitage ha hecho al personaje de Thorin?

P.B.: Richard es un actor increíble, siempre aparece con algo nuevo. Es capaz de coger cualquier línea del guion y transformarla en algo que llega mucho más allá de la idea concebida inicialmente. Ha hecho un trabajo tremendo para captar la esencia de su personaje, Thorin, para comprender sus motivaciones y sentimientos, y creo que ha hecho un trabajo precioso.

Uno de los momentos más destacables desde mi punto de vista, que además es uno de sus preferidos, es cuando Thorin lograr por fin entrar en la Montaña Solitaria. Su interpretación de ese momento fue tan contenida, tan emocional… Debería ser un momento de gran emoción, de victoria, y en lugar de eso Richard le aportó un tono de emoción contenida, como queriendo decir: “Estoy en casa de nuevo, y noto como afloran todos mis recuerdos.” Los recuerdos reaparecen súbitamente en su memoria. Su interpretación de ese instante es tan sencilla, tan hermosa…

Creo que es uno de sus puntos fuertes como actor. Es un actor extraordinario, un portento físico. Interpreta a un gran guerrero y lo hace estupendamente gracias a ese gran espíritu que atesora en su interior y que es típico del norte de Inglaterra. También interpreta otro tipo de papeles con igual fortuna. Tiene una variedad de registros envidiable. Es un tipo súper divertido y se desenvuelve perfectamente en papeles cómicos, aunque no sea este el personaje que más le permita demostrar esa faceta. Y no vamos a obviar que es un hombre muy atractivo y encantador.

Pregunta: ¿Cómo fue, tanto para ti como para el resto de los guionistas, crear la confrontación entre Bilbo y Smaug?

P.B.: Realizar esa escena fue algo bastante laborioso. Para ello, contamos con la ayuda de Benedict [Cumberbatch] y Martin [Freeman]. En el libro, Bilbo entra dos veces en la guarida de Smaug, pero consideramos que no contábamos con metraje suficiente como para plasmar ambas en la película.

Queríamos plasmar de forma más clara sucesos en los que el libro no se para demasiado, como por ejemplo la idea de que Smaug sonsaca muy sutilmente información a Bilbo, y toda la tensión que rodea ese momento. Es imposible juntar a alguien más pequeño que el Hobbit con una criatura más grande que el Dragón. La diferencia de tamaño entre ambos es abismal, y aún así se enfrentan en un duelo cuerpo a cuerpo. Es la reedición de la batalla de David contra Goliath, un combate a vida o muerte.

Solo entonces se puede apreciar de forma evidente todo el valor que atesora Bilbo: dio su palabra y va a intentar cumplirla por todos los medios. No reniega de ella, nos muestra claramente que es una persona honrada y que atesora un valor totalmente innato. Intenta por todos los medios cumplir con su palabra, incluso a pesar de enfrentarse a algo que le causa verdadero pavor. Persiste en su empeño y logra que empatices con él. Es fantástico.

Pregunta: Se enfrenta al dragón haciendo uso de todo el valor que guarda en su interior, pero también cuenta con el anillo que encontró en la cueva de Gollum. ¿Cómo le afecta eso?

P.B.: Efectivamente, desde que sale de los túneles de los Trasgos y durante todo su viaje, Bilbo lleva consigo el anillo de oro con el que puede hacerse invisible. Queríamos mostrarle al público no solo que este pequeño anillo encantado puede hacerte desaparecer siempre que quieras, sino que Bilbo lo usa solo cuando cree que es estrictamente necesario ya que está empezando a sentir una atracción extraña hacia él y a intuir que encierra en su interior algo que no es bueno.

A Martin Freeman le apasionaba lo complicado de la situación de decidir cuándo ponerte o no el anillo. No debe ser fácil. A Bilbo no le gusta ponérselo, y lo hace solo el tiempo estrictamente necesario.

Con un actorazo como Martin Freeman interpretando este papel es muy fácil decidir cómo plasmar todas estas experiencias; la idea de que no es un anillo normal, de que ni siquiera es solo un anillo que puede hacerte invisible. Todo eso es muy complicado. No todas las decisiones que tomó en las profundidades de la montaña son buenas elecciones.

Pregunta: ¿Cómo fue crear un personaje tan increíble como Smaug junto a Benedict Cumberbatch y qué ideas de su propia cosecha le aportó?

P.B.: Benedict es increíblemente inteligente. Estudia cada pequeño entresijo del personaje, cada mínimo matiz del texto, así que le encantó preparar la interpretación de Smaug. Cuando llegó tenía muy claro cómo lo quería hacer, pero fue muy receptivo a las ideas que Peter tenía para el personaje y a cómo Peter quería darle vida.

En el plano físico, Benedict tomó muchas decisiones sobre el personaje e hizo la captura de movimientos para la pelea entre Bilbo y Smaug. Por eso, muchas de las decisiones físicas, muchos de los movimientos corporales, fueron elección suya y ayudaron a dar vida a Smaug; incluso las más sencillas, como un ligero giro de cuello que indica que ha captado un mínimo de información de Bilbo, levantarse sobre sus patas traseras, o la vanidad o la agresividad que transmite.

Hacer ese tipo de cosas es un ejercicio bastante agotador a nivel físico, así que fue una suerte que estuviera en forma. [Risas]

Ben tiene muchísimo talento y se conoce muy bien a sí mismo, características de las que hace uso en cuanto llega una frase o un momento determinado. Aún así, es muy instintivo, lo que es genial porque le permite reaccionar y tomar decisiones interpretativas en milésimas de segundo y que suelen ser sorprendentes e inmejorables.

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Pregunta: Howard Shore se ha encargado, una vez más, de la música de la película. ¿Cómo es trabajar con él y cómo entiende la música?

P.B.: Gran parte de la percepción que tenemos del mundo de estas películas viene dada por la música y es esta la que lo define. Basta escuchar parte de la melodía de la trilogía de El Señor de los Anillos para verte transportado de forma automática a ese mundo, y eso es precisamente lo que debe hacer una buena música. Así es cómo trabaja Howard, quiere que la música evoque un mundo determinado.

Trabajar con él ha sido maravilloso. Juntos, escribimos letras para el coro. Me contaba lo que necesitaba, o en qué temas estaba trabajando mientras se centraba en partes concretas de la película. Por ejemplo, para el Bosque Negro, me hablaba de las voces que había y la idea que tenía para esas escenas. Le encanta trabajar con el coro y se sirve de él durante toda la película de formas muy interesantes, en especial en el Bosque Negro. Me gusta mucho el trabajo del coro en esas secuencias. Es distinto. Es la forma en que Howard impregna la musicalidad de ese mundo con el estilo del profesor Tolkien y es que el coro puede saber cómo debe cantar gracias al sonido de las lenguas que el propio Tolkien escribió.

El maravilloso coro de voces masculinas de los Enanos canta de verdad en la lengua de los Enanos. El sonido de esta lengua tiene un timbre peculiar, por lo que para mí es muy emocionante empezar a oír esos sonidos, tan exclusivos de Tolkien, cobrar vida y pasar a formar parte de la banda sonora y de la música de este mundo. Hace que parezca real y eso es obra de Howard.

Algunos actores son capaces de captar la esencia del momento y trabajan de esa forma. Suele decirse de ellos que realizan interpretaciones muy convincentes. En mi opinión, así es como trabaja Howard; hace que la música parezca sacada del propio mundo.

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Pregunta: ¿Puedes hablarnos de tus letras? ¿En qué te inspiras?

P.B.: Las letras y los estribillos son interesantes porque muchas veces dependen en gran medida de quién los canta. ¿Quién canta en este momento concreto? ¿Se hace alusión a lo que está sucediendo, como pasa con los estribillos normales? Es interesante saber qué voz es la que suena.

Una vez más, el propio profesor Tolkien escribió muchas canciones para el narrador. Hay varias tanto en El Señor de los Anillos como en El Hobbit y, en concreto, me encanta una que los Enanos cantan en El Hobbit y que es preciosa. Todo eso es parte del mundo de Tolkien. Los poemas, los cantos, y me refiero a Cantos con mayúscula, son parte intrínseca de su mundo que se cantan como hilo conductor de la historia. Por eso acabas preguntándote en todo momento quién cuenta cada parte de la historia.

Ed Sheeran

Pregunta: ¿Nos puedes contar cómo acabó componiendo Ed Sheeran la canción I See Fire para la película?

P.B.: Fue algo maravilloso. En todo momento teníamos la sensación de que había que añadirle algo a la película, a su final, es casi una tradición. El año pasado tuvimos mucha suerte porque Neil Finn compuso una canción muy bonita y fue una experiencia maravillosa y genial. Cuando le llegó el turno a la segunda película, ocurrió eso de la persona correcta en el momento oportuno, y ya todo fue sencillo.

Ya habíamos conocido a Ed cuando tocó en Nueva Zelanda, mientras estábamos en pleno rodaje. Le conocimos gracias a un montón de conocidos en común que nos dijeron que le encantaban tanto las obras del profesor Tolkien como las películas. Era un tío encantador y su mánager también, así que congeniamos muy bien.

Katie, la hija de Fran y Peter, nos dijo que era un cantante genial y nos dio su último disco. Nos recuerdo a Fran y a mí escuchándolo alucinados por la voz tan increíble que tiene y las letras tan buenas que escribe.

Luego, a medida que las cosas empezaban a tomar forma y pensábamos en qué canción podría ser y quién podría hacerla, ocurrió uno de esos momentos y nos planteamos por qué no podía ser Ed quien la hiciera. Fran le dijo a Pete que Ed podía ser una buena elección, y Pete estuvo de acuerdo. Creo que le mandó un e-mail y la respuesta fue tan rápida y tan entusiasta que en tan solo un par de días Ed volaba rumbo a Nueva Zelanda para trabajar en la canción. Ya durante el vuelo se le ocurrieron varias ideas. Creo que habló con Fran y Pete, luego conmigo, y se fue a ver la película. Al día siguiente ya estaba en el estudio componiendo, así de rápido. Sabía lo que quería, y Pete también tenía una idea de lo que quería para el final de la película.

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